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Sueño lúcido/La experiencia/Recordar sueños

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«La experiencia»



Para un óptimo recuerdo de los sueños es recomendable tener cerca de la cama una libreta y un lápiz; A mayores detalles y cuanto antes anotados mejor: nuestra memoria tiende a desechar todo aquello que no considera importante, por lo que a menudo al cabo de un momento olvidamos aquello que hemos soñado. Nuestras anotaciones no tienen por qué ser precisas ni exactas, sino simplemente limitarse a aquello que recordamos en el orden en que viene a nuestra mente. Un ejemplo de anotaciones podría ser el siguiente: «Campo muy verde sin flores cielo enfadado muy poco sol, amigos lejos gritando mi nombre, todos de rojo y cerca de mí un elefante triste». Luego debemos también anotar si lo hemos soñado en blanco y negro o en color, si la acción sucedía al nivel del mar o en lo alto de una montaña, si estábamos volando… Cada elemento proporciona al sueño un significado diferente. Numerosos estudios revelan que no son muchos los privilegiados capaces de recordar aquello que han soñado; anotar diariamente lo soñado es buena manera de entrenar la mente en esta habilidad. Se suele decir que sólo usamos un 20% de nuestra capacidad intelectual, y que ni siquiera sabemos hasta donde puede llegar nuestra mente. Puede que mediante los sueños, y realizando estos ejercicios, podamos desarrollarla muchísimo más. ¡Ánimo y a soñar!


¡Es importante mejorar el recuerdo de los sueños porque es imposible tener un sueño lúcido sin recordarlo! Merece la pena el conseguir recordar algunos sueños exactamente por esta razón. Familiarizarse con los sueños también aumentará las posibilidades de llegar a estar lúcido en uno.

Primero, un recordatorio rápido sobre con qué frecuencia y por cuánto tiempo soñamos. Tenemos sueños de tipo REM aproximadamente cada 90 minutos de sueño, y mientras que comienzan durando unos 10 minutos, aumentan en longitud hasta llegar a 45 minutos. Si se despierta mientras se está soñando, hay un 80% de posibilidades de recordar lo que se soñaba. Por lo tanto, se puede intentar poner un despertador a las 4½, 6, ó 7½ horas después de que creamos que nos quedaremos dormidos. Esto debería despertarnos directamente desde un sueño.

La parte más importante de mejorar el recuerdo de los sueños es mantener un diario de sueños. Se podría utilizar un cuaderno de la oficina, un bloc de bocetos, un diario en línea, una hoja del papel o, incluso, un dictáfono —lo que se adapte mejor a nosotros mismos—. Aquí se proponen algunas sugerencias generales para mantener este diario:

  • Registrar todos los sueños y sólo los sueños
    • Hay que escribir todo lo que se recuerde sobre el sueño. Frases, colores, sentimientos, todo. Hay que escribirlo al despertar o por la mañana.
    • Se puede dibujar en este diario para ayudarnos a recordar símbolos, lugares, caras o cualquier cosa que creamos que podremos olvidar pasado el tiempo sobre ese sueño.
  • Ser ceremoniosos con nuestro diario
    • Usar exclusivamente un bolígrafo de un color especial ayuda a mantener el diario como si fuera un ritual.
    • Puede ser que se desee copiar unas notas en borrador en un diario más cuidado después durante el día. Esto puede servir para que los sueños arraiguen en la mente.
  • En la cama
    • Se debe intentar ir a la cama lo bastante pronto como para asegurarse de que se despertará antes de que suene la alarma de nuestro despertador. En ese tiempo que tengamos hay que meditar sobre cualquier sueño que se haya tenido y hacer un test de realidad.
    • Si se quiere se pueden mantener los ojos cerrados tanto tiempo como sea posible, sobre todo si se despierta cerca del amanecer. Se debe tratar de usar un cuaderno que lleve un bolígrafo y garabatear cualquier cosa que se pueda con los ojos aún cerrados.
    • Mantenerse en la misma posición y dejar correr los sueños en nuestra cabeza algún tiempo más antes de levantarse. Después de haber recordado el sueño, moverse a una posición diferente (con los ojos todavía cerrados) en la que se suela dormir habitualmente y tratar de recordar otros sueños. La posición en la que nos encontremos puede ayudar a nuestro cerebro a recordar lo que soñó mientras se dormía en esa posición.
    • Si no se puede recordar nada, hay que dejar que nuestra mente deambule por los sucesos del día de ayer, o por temas en los que se haya estado pensando. Estos, puede que se convertan en un los vínculos hacia nuestros sueños.
  • Durante el día
    • Hay que llevar siempre encima un pequeño cuaderno o diario de sueños con nosotros. Es bastante fácil recordar un sueño durante el día y después olvidarlo cuando se llega a casa.
    • Incluso si sólo se tiene una vaga sensación de algún sueño durante el día, hay que anotar tanto como se pueda recordar sobre ese sueño y lo que nos hizo recordarlo.
    • Hay que pensar en nuestros sueños durante el día, y preguntarse «¿qué soñé?» varias veces. A menudo, solo se obtendrá una buena respuesta a esta pregunta una hora después de haberse levantado.
    • Se puede intentar recordar un sueños por el método de «ir hacia atrás» — empezando por el momento en que nos despertamos, y tratando de recordar lo que estuvimos haciendo antes de eso. Es posible, incluso, reconstruir los sueños desde el principio.
    • Si nos encontramos con que muchos de nuestros sueños tratan sobre ciertos temas, como coches y pintura, entonces, si no se puede recordar un sueño por la mañana, hay que pensar sobre si contenía símbolos oníricos específicos, en este caso, coches y pintura. Incluso se puede crear un «diccionario de símbolos oníricos» —una hoja de papel con los símbolos habituales escritos en ella—, de forma que se pueda leer cada vez que nos despertemos.

También, usar técnicas de autosugestión mejora el recuerdo de los sueños (sea vista una descripción más detallada de esta técnica en el siguiente capítulo).

Una vez que se tenga una buena cantidad de sueños anotada en el diario, se puede comenzar a buscar en ella signos o símbolos. Los más habituales suelen ser volar, correr persiguiendo algo, y estar dentro de una casa antigua. Sin embargo, podría ser cualquier cosa, tal como agacharse, ir en monopatín, o ¡haber perdido un zapato! Hay que intentar buscar estos signos en el estado de vigilia y hacer siempre un test de realidad cuando se produzcan.

A veces se recuerdan más sueños de los que el tiempo de dormir podría permitir. ¿Cómo es esto posible?

Se pueden haber tenido varias escenas oníricas dentro de un solo periodo de sueño o algunos recuerdos podrían ser de noches pasadas.

También es posible que el tiempo transcurrido en un sueño no se corresponda estrictamente con el tiempo real. Los días pueden pasar en un sueño durante una sola noche. Sueños que parecen durar horas mientras suceden se ha encontrado a veces que realmente han tenido una duración de sólo unos pocos minutos.

¿En qué orden se deberían apuntar los sueños?

Normalmente es difícil decir si lo que se soñó sucedió en el orden en el que se recuerda. Generalmente se podría escribir en el orden en que se recuerde o en un orden aleatorio. Si se sueña que se le dijo a alguien algo sobre un sueño previo que ocurrió la misma noche, entonces ese sueño previo probablemente aconteció antes que el otro (aunque el «sueño previo» podría haber sido un falso recuerdo).