Guía Joven/El rol de la persona dinamizadora

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Profesional de juventud, ¿vives o sobrevives?


Street Art of George Town, Penang.JPG


¿Te encuentras en alguna de estas situaciones?

  • Acabas de empezar como profesional de juventud.
  • Nunca has dinamizado a gente joven.
  • Estás desmotivado y tus días son como los días "de la marmota".
  • Tus jefes no te hacen caso y te sientes sol@ en el día a día.
  • Estas a punto de abrir un nuevo equipamiento juvenil.


Descripción[editar]

El trabajo con los jóvenes es muy divertido y estimulante pero a la vez es complejo y fluctuante. Los diferentes intereses y objetivos de la dinamización hacen que el estatus y el rol del profesional sea muy diverso. Por ejemplo, el encargo varía si se trabaja para una empresa privada, una administración o una asociación sin ánimo de lucro arraigada en un territorio. Para trabajar para la gente joven, hay que hacerlo desde los jóvenes y con los jóvenes. De aquí se deriva la tarea de dinamización que hay que desarrollar independientemente de la categoría profesional que se tenga (informador/a, técnico/a, dinamizador/a, etc.). Y que la juventud conozca su realidad y adquiera herramientas con tal de transformarla en colectividad, desde los valores, como el apoyo mutuo y la solidaridad. La persona dinamizadora las tiene que acompañar, pero nunca debe decidir por ellos o ellas.

Esta es una tarea compleja pero apasionante. Entonces, ¿cuáles deben ser las habilidades y las competencias a la hora de trabajar desde los jóvenes y con jóvenes? Los dinamizadores y dinamizadoras, ¿qué deben construir con las competencias y habilidades? ¿Cuáles son los roles? El artículo «¿Qué significa dinamizar a los jóvenes?»[1] ayuda a reflexionar sobre la animación sociocultural, la participación social y el trabajo con jóvenes desde diferentes perspectivas, al tiempo permite ampliar el concepto que se quiere abordar en esta ficha.


Desarrollo[editar]

Todo esto está muy bien, pero hay que ir paso a paso. Pero, ¿cuáles tendrían que ser las habilidades y las competencias que se desarrollan en el día a día para hacer el trabajo? No es necesario aplicarlas todas de golpe porque el superdinamizador no existe.

Echando un vistazo a algunas de las más básicas, la persona dinamizadora debe ser capaz de:

  1. Escuchar y estar atenta a las necesidades y las inquietudes de los/las jóvenes: desde un grafito o una conversación informal a una encuesta oficial. Todo son vías que sirven.
  2. Facilitar herramientas y recursos a los jóvenes a partir de sus necesidades e inquietudes. Para ello, los profesionales se pueden formar o pueden tener en cuenta las diferentes guías publicadas y los recursos que ofrece la Dirección General de Juventud, Injuve o el consejo de la juventud.
  3. Dar autonomía a los jóvenes. Dejar que caminen, no darlo todo hecho.
  4. Permitir que las cosas se hagan de manera diferente y permitir el derecho a la equivocación. Por ejemplo, cuando el cartel que han hecho los jóvenes que tiene que anunciar un concierto ha salido sin el lugar donde se llevará a cabo. No pasa nada, seguro que hay soluciones imaginativas en su cabeza y en sus manos.
  5. Abrir el camino. Mostrar que lo que parece imposible es posible. Desde viajar a otros países haciendo intercambios, gestionar buques de ensayos, organizar actividades culturales allí donde sólo había pasividad.
  6. Ser consciente de los diferentes procesos del individuo y de los procesos colectivos. No se nace enseñado. A participar se aprende participando.
  7. Trabajar y fomentar habilidades personales y sociales como la escucha, la atención, el esfuerzo o el trabajo en equipo. Se pueden introducir a través de juegos y dinámicas, o simplemente a través de las reuniones o actividades que organizamos.
  8. Concebir el conflicto como un proceso de aprendizaje y crecimiento y, por tanto, como algo positivo. No estar de acuerdo con las actividades de la fiesta mayor puede ser un buen motor para organizar otras nuevas.
  9. Transmitir los valores del proyecto y la importancia de la auto-organización social y la corresponsabilidad, Hay que explicar que no se trata de dar servicio, sino de construir proyectos en común.
  10. Generar transparencia sobre lo que se decide y lo que se hace en todos los espacios. Crear mecanismos para que la información llegue y fluya de manera constante, hay un montón de herramientas TIC que lo facilitan.
  11. Fomentar la interrelación entre los diferentes jóvenes, grupos y espacios de participación creando encuentros y actividades comunes: un punto de encuentro, una muestra final, un acto de inauguración de curso, una reunión para valorar el año, etc.
  12. Comunicar el proyecto, difundirlo e informar al territorio que lo rodea, ¡y a los jefes, por supuesto! Tener un proyecto educativo escrito y colgado en la web, y una hoja de mano que recoja las funciones y los objetivos del espacio, con el fin de difundirlo para que lo conozcan desde el panadero hasta el concejal. Hacer de puente entre la comunidad o el entorno y el colectivo de jóvenes.
  13. Utilizar tanto el equipamiento como el medio abierto (las plazas y las calles). Todo puede ser parte del proyecto. No se debe esperar a que vengan los jóvenes, hay que ir a buscarlos.
  14. Crear vínculo, tanto en línea como presencialmente, y ser un referente para los jóvenes.
  15. Y, como gran reto, fomentar la inclusión y la convivencia de la diversidad de género, cultural, de lenguas...Este «vídeo de Roberto Pescador», técnico de adolescencia del Ayuntamiento de Badia del Vallès, explica su rol como dinamizador juvenil en el proyecto de acompañamiento de jóvenes en que interviene a través de la metodología de medio abierto.

También existe una «guia » de recopilación de herramientas que permite trabajar las habilidades sociales.

Y con todo esto, ¿qué se hace? Concretemos. Si se aplican estas competencias y habilidades, se pueden construir unos proyectos o unas actividades con unas características concretas que permitirán fomentar la dinamización juvenil. Los marcos de intervención pueden ser la casa, la calle, el instituto o cualquier otro lugar, pero repetimos la idea: esto es un pequeño decálogo. Si se cumple, será genial, pero es difícil llegar a todo. Que nadie se agobie. Hay que perseverar y se deben activar las habilidades de la persona dinamizadora y de la gente joven para que los proyectos sean:

  • Consensuados: con una finalidad y unos objetivos definidos y claros. Hay que saber hacia dónde se camina y qué valores se describen.
  • Abiertos e inclusivos: que el acceso sea fácil y sencillo, con diferentes niveles y espacios de participación y decisión donde se puedan hacer aportaciones y decidir sobre el funcionamiento y las líneas de trabajo de cosas generales o concretas. Los espacios pueden ser espontáneos e informales: una conversación sobre una fotografía puede derivar en la realización de una exposición colectiva, o bien pueden ser espacios pensados y organizados, como una comisión de programación.
  • Cálidos: basados en unas buenas relaciones interpersonales donde el calor humano y hacer piña marquen el talante. El desarrollo de habilidades personales y sociales son claves.
  • Variados: donde compartiendo los mismos valores se pueda trabajar de diferentes formas. Las personas y los colectivos no deben hacer las cosas de una única manera, ni deben tener el mismo nivel de implicación.
  • Dinámicos: con espacios y acciones que permitan a las personas jóvenes implicarse de diferentes formas y generar un proceso donde cada vez tengan más vinculación con el proyecto. Que puedan empezar consumiendo una actividad, que posteriormente puedan organizarla, que luego puedan decidir qué actividades quieren hacer y, finalmente, que puedan elegir qué tipo de proyectos quieren.
  • Compartidos: donde la corresponsabilidad y la colaboración sean la base del funcionamiento. La persona y el colectivo que participa deben compartir todo lo que implica el proyecto con el resto de miembros. Siempre que sea posible, se debería compartir desde un "buenos días", hasta los presupuestos, pasando por un proyector de vídeos.
  • Autónomos: con independencia de las decisiones que han de responder a la realidad del día a día. En la medida de lo posible, y esto es muy complicado, se debe evitar agentes externos que decidan sobre lo que ocurre cotidianamente.

Hemos visto cuáles son las habilidades y cómo ayudan a construir la acción cotidiana; ahora veremos cuáles son los roles que deben desarrollarse en un momento u otro. Es importante tenerlos presentes para ser conscientes de cuándo se está ejerciendo cada uno de estos roles.

  • Como educador, se debe buscar, en todo momento, la relación personal y la educación en el cambio de actitudes y valores, para estimular la acción, teniendo en cuenta los intereses, los valores, las formas de pensar y las posibilidades de las personas.
  • Como dinamizador o dinamizadora, la tarea ha de implicar a los grupos hacia la acción conjunta, al tiempo que impulsar actitudes comunitarias y actuar sobre la realidad para transformarla.
  • Y como mediador o mediadora social, ha de posibilitar la comunicación y las relaciones sociales con el resto de la comunidad. Hay que avanzar en la mejora personal y social facilitando a las personas los medios necesarios para que puedan resolver sus dificultades, por sí mismas.

En el blog «Educació Transformadora» se presentan cuatro definiciones didácticas y divertidas del animador o animadora sociocultural, una ilustración, un vídeo, una imagen y una presentación en diapositivas. Se trata de que las personas jóvenes sean las protagonistas, a partir de observar y comprender las características de una situación concreta planteada por parte de los profesionales de juventud. Y así, se puede facilitar la comunicación entre las personas, reflexionar sobre la responsabilidad y mostrar recursos y habilidades sociales. En definitiva, se trata de fomentar la participación.

PALABRAS CLAVE:
Habilidades del dinamizador/a, competencias del dinamizador/a, rol del dinamizador/a, trabajo con juventud.


Referencias[editar]

  1. Berenguer, J.F. «¿Qué significa dinamizar a los jóvenes?» (Web) (en castellà). Murcia: Trabajar con jóvenes, 2014.

Bibliografía[editar]

  •  Agència Catalana de la Joventut. Guia breu de tècniques i anàlisis per a les polítiques de joventut (PDF) (en catalán). Barcelona: Generalitat de Catalunya, julio 2011.
  • Àrea d'Igualtat i Ciutadania. Les tasques del dinamitzador PIDCES (PDF) (en catalán). Barcelona: Diputació de Barcelona, 2010.
  • Associació Catalana de Professionals de les Polítiques de Joventut. Informe cens de professionals en l’àmbit de joventut de Catalunya 2008 (en catalán). Barcelona: Documenta Universitaria, 2008. ISBN 978-84-92707-88-1.
  • Campo, F. «Dinamització de l’esplai públic i l’educador de carrer» (en catalán). Barcelona: Fundación Pere Tarrés, 13 noviembre 2012. [Consulta: 19 diciembre 2015].
  • «Ocio nocturno: alternativas y participación de la gente joven» (en catalán y castellano). Senderi, Educación en Valores. [Consulta: 11 diciembre 2015].

Enlaces externos[editar]


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