Poner junto a la harina todos los ingredientes menos los líquidos, añadir los ingredientes líquidos poco a poco hasta formar una masa parecida a la del pan. Separar en trozos de unos 150 g y bolear.
Extender la masa con un rodillo y darle forma, dejando reposar por espacio de hora y media a dos horas.
Freír en aceite de girasol a una temperatura muy baja para que no tomen color, escurrir en papel secante y rebozarlas con azúcar.