Programas de desarrollo social/Circo de jóvenes

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Experiencia "Circo de Jóvenes" en Bastión Popular[1] - Guayaquil.

El presente es una versión para Wikilibros del documento:
PROYECTO "CIRCO DE JOVENES"
Editado por el:
PROYECTO DE DESARROLLO DE LAS ZONAS URBANO MARGINALES DE GUAYAQUIL - BASTIÓN POPULAR.
Con financiamiento de:
UNIÓN EUROPEA y MUNICIPALIDAD DE GUAYAQUIL
Editado por:
UNIDAD DE GESTIÓN, ZUMAR[2]

Serie: Capitalización de experiencias

Guayaquil, 2006.


El Circo ha sido una excelente forma de entrar en el mundo de los jóvenes, de su talento para pintar, hacer letreros, murales, cantar, bailar.
(Flavio Mora, profesor de Bastión)


Sumario

Contexto general en el que se desarrolla la experincia[editar]

  • Provincia del Guayas, Ecuador.
  • Cantón Guayaquil.
  • Ciudad de Guayaquil (con cerca de 2,5 millones de habitantes)
Payacito pensativo.JPG

Población Jóven[editar]

En el 2001, el Cantón Guayaquil tenía 647.938 jóvenes, comprendidos entre los 13 y 29 años, de los cuales el 49 por ciento eran hombres y el 51 por ciento, mujeres. De esta población el 25,2% estaba desempleada, el 37,8% estaba subempleada. (INEC, Censo 2001)

En el Ecuador, más de 800 mil adolescentes trabajan en las calles, en jornadas que sobrepasan largo las cuarenta horas semanales, afirma la organización Defensa de Niños Internacional.

El 49% de menores de 18 años, en Guayaquil, se encuentran bajo la línea de pobreza y ganan entre uno y dos dólares diarios, señalan las encuestas.

Se estima que existen entre 1.000 y 1.200 pandillas, naciones y organizaciones juveniles similares, en toda la ciudad.

Bastión Popular, en datos[editar]

Bastión Popular, es un asentamiento urbano-marginal, ubicado en la zona norte de Guayaquil, entre los kilómetros 10,5 y 14, de la vía a Daule, que dista unos ocho o nueve kilómetros del centro de la ciudad. Ocupa un área de unas 340 hectáreas.

En este sector viven 73.655 personas. La población juvenil, de hasta 24 años, es el 57%. (SIL, 2004)

Se calcula que el ingreso promedio de cada familia es de 250 dólares por mes, y que muchos de estos ingresos provienen de parientes que han emigrado al exterior.

De acuerdo a mediciones recientes, Bastión presenta la siguiente realidad laboral: de la población económicamente activa, en el comercio trabaja el 36% de los hombres y el 42% de las mujeres; le siguen la construcción, para los hombres y el servicio doméstico, para las mujeres. (Línea de Base 2004, SIL).

La zona está servida por 67 escuelas (15 de ellas, fiscales) y por 20 colegios (4 fiscales) (Dirección Provincial de Educación del Guayas, 2003).

Entre las instituciones que trabajan con adolescentes y jóvenes en Bastión, están: las escuelas y colegios, Iglesia Católica, Fundación Children Internacional, Ser Paz, el Centro de Atención Municipal Integral –CAMI- 10, con adolescentes hasta 16 años, en cursos vacacionales.

Jóvenes en Riesgo[editar]

Es evidente que los jóvenes son el grupo que recibe, de manera directa, los impactos que deterioran la calidad de vida de la población - el desempleo, la migración laboral, el subempleo, etc... – factores de exclusión social que generan nuevos pobres, que refuerzan la marginación de grupos humanos muy numerosos.

Resulta paradójico que los jóvenes, siendo el principal recurso de desarrollo de un país, queden precariamente incluidos o simplemente excluidos, de la inserción laboral y la participación social.

Diversos autores señalan que el ambiente de pobreza extrema implica mayor exposición a riesgos graves y menores recursos de protección; la conflictividad del medio familiar, especialmente si va acompañado de abandono, maltrato, expulsión del hogar, alcoholismo, abuso físico y sexual; no tener familia, pertenencia a grupos que se orientan a la transgresión social, a la violencia o al consumo de drogas; permanencia en centros de reclusión, carencia de redes de apoyo; no estudiar ni trabajar, carencia de opiniones, carencia de destrezas que permitan obtener autonomía y reconocimiento social, son todos factores de alto riesgo.

Pero también se sabe que entre los factores de riesgo se encuentran aspectos propios del funcionamiento psicológico y social del joven, como son la baja autoestima y la ausencia de un proyecto de futuro.

Las conductas riesgosas[editar]

Se suele identificar a la juventud como un segmento problemático de la población, y a menudo se la estigmatiza. Esto trae consecuencias riesgosas, pues el reconocimiento peyorativo de las personas que atraviesan el período adolescente, facilita la construcción de una identidad negativa (Erikson, 1974), esto se debe a que la valoración social contribuye a la formación de la identidad; y la necesidad juvenil de ser reconocido como alguien lleva a preferir ser alguien temido, detestado, que ser nadie.

Adolescentes y jóvenes se enfrentan a numerosos problemas, que no pueden manejar adecuadamente, lo que también ocurre con sus familias, con el colegio, el barrio, la ciudad, a lo que se suma la pérdida de legitimidad de la justicia, por corrupción, factor que espolea la “justicia por mano propia”, en zonas rurales y urbanas - dice en uno de sus documentos la organización Ser Paz, de Guayaquil, que trabaja con jóvenes en situación de riesgo y agrega: - Esta violencia social, producida por una larga crisis económica, política, social y moral de la sociedad ecuatoriana, se ha traducido en una democracia débil, incapaz de dar soluciones de largo plazo, que integren la sociedad y no la dividan. Existe una situación de marginación social creciente, cuyas víctimas principales son los jóvenes y adolescentes.

La Unión Europea y la República del Ecuador cooperan[editar]

El sentido que da la Unión Europea a su cooperación con la Republica del Ecuador es apoyar la lucha contra la pobreza para mejorar las condiciones de vida de los sectores más vulnerables y amortiguar los impactos sociales, económicos y ambientales que enfrenta el país.

En diciembre de 1999, la Comisión Europea firmó con el Gobierno ecuatoriano el Convenio de Financiación que dio vida al proyecto de “Desarrollo de las Zonas Urbano Marginales de Guayaquil, ZUMAR”.

El convenio tuvo su origen en una petición del Municipio, respaldada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, y responde a un perfil originalmente presentado por las autoridades ecuatorianas.

La Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil es el organismo de contraparte nacional, y dentro de esa estructura la Dirección de Acción Social y Educación (DASE), es la responsable del proyecto.

En el año 2001, la DASE realizó gestiones para activar el convenio, que estaba inmovilizado. Las acciones se concretaron el 7 de enero del 2002, cuando se constituyó la Unidad de Gestión.

Está previsto que el proyecto ZUMAR tenga una duración de cuatro años y un costo total de 8 millones 650 mil euros, de los cuales 6 millones pone la Unión Europea, como contribución, 2 millones 200 mil pone el Municipio de Guayaquil, y 450 mil euros la comunidad, en trabajo y participación.

El de Bastión Popular es uno de los dos proyectos que se ejecutan en Guayaquil. Otros siete proyectos de cooperación, no reembolsables, se llevan a cabo en otros lugares del país.

Consideraciones que sustentan el convenio[editar]

En su descripción del área y del contexto, el convenio toma en consideración que Guayaquil, centro económico del Ecuador, con más de dos millones de habitantes, se caracteriza por una situación muy desigual en la distribución de ingresos.

Define a Bastión Popular como un barrio ultra-marginal, de inmigrantes venidos de todo el país, con un muy alto índice de pobreza (el 82% cuando se firmó el convenio), carente de cualquier tipo de alcantarillado, en consecuencia, con higiene ambiental muy crítica; con muy malas vías de acceso, sin servicio de recolección de basura, poca cobertura de agua potable, con un 49 % de niños, menores de cuatro años, que presentan desnutrición crónica; con servicios médicos insuficientes y equipos obsoletos; alto índice de abandono escolar, desempleo, violencia doméstica, etc.

De las consideraciones anteriores se derivan los objetivos del proyecto ZUMAR, que son: mejorar las condiciones de vida de las familias de Bastión Popular, ejecutando obras y acciones en las áreas de salud, servicios básicos, infraestructura, medioambiente, recreación y proyectos para fortalecer a las organizaciones de base y grupos de mujeres, con vistas a fomentar la participación ciudadana.

La metodología de trabajo es altamente participativa, de movilización social y de fortalecimiento de la gestión local barrial.

Programa a favor de adolescentes y jóvenes[editar]

A inicios de su gestión, el 3 de octubre del 2002, ZUMAR firmó un convenio marco de cooperación con la Corporación Ser Paz y la Facultad de Psicología de la Universidad de Guayaquil, como Testigo de Honor de este Convenio, la Dirección de Acción Social del Municipio (DASE), para realizar el “Programa a favor de los adolescentes y jóvenes de Bastión Popular”, en situación de riesgo social.

Este paso fue una respuesta a la situación de vulnerabilidad en que viven niños, niñas, adolescentes y jóvenes de Bastión, muchos de los cuales entran a formar parte de pandillas de orientación violenta.

El Programa a favor de los jóvenes busca disminuir esos factores de riesgo y vulnerabilidad trabajando con el propio jóven, con maestros y alumnos de los colegios, con los padres de familia y con los vecinos.

Su objetivo central es motivar a la comunidad para que participe activamente en favor de los adolescentes, estudiantes, miembros de agrupaciones juveniles no formales, hasta llegar a un modelo de trabajo popular en Bastión.

En este marco se situó el proyecto “Circo de Jóvenes”, como el componente número 5 del Programa de jóvenes.

¿Por qué no un circo?[editar]

DASE, es la Dirección de Acción Social y Educación de la Municipalidad de Guayaquil, que trabaja en el desarrollo integral del cantón, específicamente en fortalecer las áreas sociales, productivas y de servicios, poniendo especial atención en los grupos que están en situación de riesgo.

La DASE cuenta con tres departamentos operativos, uno de los cuales es el de Proyectos Especiales.

Elena Betancourt, Directora de ese departamento, recuerda que su equipo venía trabajando con niños de la ciudad, en alto riesgo: huérfanos, niños trabajadores, niños abandonados, adolescentes de pandillas...

Habíamos comenzado dos años antes, con niños, - cuenta Norma Mieles, coordinadora de proyectos especiales.- Aquellos fueron talleres al aire libre, con chicos de la calle, en la actual Plaza Baquerizo. Había profesores de títeres, zancos, pantomima, pintura... Habíamos organizado un evento que se llamó “Pasacalle”, que consistió un desfile alrededor de esa zona, en el que cada uno mostraba lo que había aprendido – pantomima, zancos, malabares... A esto siguió una actividad con niños institucionalizados, chicos y chicas en riesgo, a los que se les enseñó teatro, pintura, serigrafía, títeres..., bajo la consigna de: “Yo soy. Yo creo”. Fuimos entendiendo que el arte es una de las mejores formas de acercamiento con niños, adolescentes y jóvenes. Poder expresarse en cualquiera de las artes es un apoyo para lograr un desarrollo del ser humano.

Comenzaba el año 2002, y en Guayaquil se produjo un recrudecimiento de la violencia entre pandillas. El Alcalde de Guayaquil pidió a la DASE que creara iniciativas de prevención en los sectores de riesgo. Se nos ocurrió que podíamos introducir esta parte artística que veníamos trabajando con niños de la calle, y con muchachos de colegio, que no todos son pandilleros. En una reunión con Marcia Gilbert, Concejala y Presidenta de la Comisión de Acción Social del Municipio, salió la idea de “¿Por qué no un circo?”

Grupo de trabajo para un proyecto piloto[editar]

“Nosotros, como Unidad de Gestión, estábamos armando nuestro Plan Operativo Provisional o plan de arranque del Proyecto, estando en una reunión en DASE, se habló de que Proyectos Especiales estaba trabajando con jóvenes, y se mencionaba la experiencia del “Yo soy, Yo creo”, - recuerda Graciela Trelles, Co-directora de ZUMAR.- Dijimos que Bastión podía ser el espacio donde se desarrollara no solo el proyecto Circo, sino un proyecto más amplio en favor de los jóvenes. De hecho nosotros ya estábamos buscando líneas de cooperación con instituciones que estuvieran trabajando con jóvenes...

El convenio de financiación establece el trabajo con jóvenes, nosotros habíamos identificado que en Bastión, uno de los problemas críticos es el de agrupaciones juveniles. Todo eso lo comentamos con Proyectos Especiales y la Unidad de Cooperación de la DASE y dijimos que en este marco podríamos entrar a complementarnos, porque nuestros objetivos eran comunes.

Entonces acordamos que la idea del circo se concretara en una propuesta. Lo importante es que nosotros, como Unidad de Gestión, podíamos ejecutar más ágilmente el proyecto, uno de los problemas que se quería evitar era los muchísimos pasos burocráticos que hay que dar en el Municipio para que salga un contrato. Al tener objetivos comunes nosotros dijimos que Bastión podría ser un espacio para hacer un piloto, porque ZUMAR generaría con mayor agilidad el proceso y encaminarlo. El acuerdo fue que la Unidad de Gestión asumiría, en una primera fase, el proyecto, contrataría al coordinador y al equipo de instructores y con fondos de la contrapartida nacional se comprarían los materiales. Pero sí llegamos a un acuerdo inicial claro: íbamos a trabajar para los jóvenes en situación de riesgo y en búsqueda de una unidad micro-productiva. Al termino esta microempresa se ligaría a las actividades que realiza la DASE a favor de los jóvenes.

PRIMERA FASE. Reconstrucción de la experiencia. (Octubre del 2002 a junio del 2003)[editar]

Pasos iniciales[editar]

La propuesta inicial, presentado por Proyectos Especiales, lleva por título: “Propuesta para la creación de una microempresa artístico-cultural ‘Circo de jóvenes’, con adolescentes y jóvenes de Bastión Popular”. Allí se prevé una cobertura de 40 a 50 jóvenes, de entre 15 y 22 años, por un tiempo de 6 meses.

El objetivo que se plantea es el siguiente:
::“Preparar un espectáculo circense con adolescentes y jóvenes de Bastión Popular, para organizar una microempresa que les permita ejercer su derecho a sentirse útiles en la sociedad y capaces de autosustentarse, teniendo como tema principal “ la no agresión”.

La propuesta establece que el trabajo estará dividido en etapas, las nombra y las describe:

  • Etapa I: Difusión, Información, Inscripción, Inducción.
  • Etapa II: Capacitación
  • Etapa III: Preparación del espectáculo
  • Etapa IV: Presentaciones
  • Etapa V : Elaboración de informe final, sistematización y metodología.

Propone, asimismo, las siguientes áreas de expresión artística: zanqueros, títeres gigantes, máscaras, actuación, payasos, pantomima, acrobacia, malabares, música, pintura, escenografía y serigrafía. Da los nombres de seis instructores para conformar el equipo de trabajo y el de un Coordinador general.

Términos de Referencia para el equipo[editar]

En los términos de referencia para contratar, tanto al coordinador como a los instructores del proyecto, se señala que uno de los problemas críticos es la vulnerabilidad y riesgo en que se encuentran los niños, niñas y adolescentes de Bastión al participar y organizarse en pandillas con orientación violenta, y que frente a este problema el programa ZUMAR conformó un grupo de trabajo interinstitucional, para que, con esfuerzo y aporte conjuntos, desarrolle un programa de amplia cobertura que contemple atención personal, educomunicación, expresión cultural, y capacitación dirigida a la microempresa.

En el marco de este programa y del Grupo de Trabajo de ZUMAR con DASE/Proyectos Especiales – agrega el documento – se desarrollará el proyecto microempresarial “Circo de Jóvenes”, en Bastión, lo que requiere contratar especialistas tanto del componente cultural como del empresarial.

Se puntualiza también que el proyecto lo realizará la Unidad de Gestión, con fondos del Proyecto ZUMAR, y el municipio con fondos de la contrapartida nacional.

Como Coordinador del proyecto, se contrató al señor Manuel Benítez Fuentes, con experiencia en artes plásticas, pedagogía y coordinación de proyectos relacionados con su especialidad, para dirigir y coordinar la constitución del Circo de Jóvenes, como microempresa cultural, llevando adelante un proceso formativo que desarrolle en los jóvenes habilidades y destrezas artísticas, pensamiento emprendedor y la capacidad de trabajar en equipo.

Los demás instructores fueron contratados en términos similares, observando, naturalmente, las especificidades de cada especialidad en cuanto a compromisos y productos esperados.

La metodología fue un proceso de construcción colectiva[editar]

La metodología la íbamos a construir en el camino,-agrega Graciela Trelles.-. Eso no significa que no sabíamos cuál era el proceso. Ya en las primeras reuniones empezamos a definir fases: la primera era Inducción. En esta fase, las capacitaciones serían tipo opciones prácticas que permitían a los jóvenes rotar por diversos niveles artísticos hasta que eligieran la que más le gustara, y entonces entraba a entrenarse en esa área. Porque la siguiente fase sería con un componente de micro-producción. Desde el inicio acordamos que este proyecto tendría un componente formativo, un componente de comunicación y un componente productivo..

Por ello, la primera parte se la diseñó con el peso en lo artístico, la inducción orientada al arte. Luego vino una inducción hacia el pensamiento emprendedor, parte que fue coordinada con la Unidad de Cooperación Técnica de la DASE, ya que esta unidad podía entregar su experiencia del Cerro Santana.

Un aporte a esta reflexión acerca de la metodología, fue la presentación de la experiencia del “Circo Ciudad”, de Colombia, formado por adolescentes y jóvenes en riesgo de la localidad de Usme, zona similar a Bastión. Esta presentación hecha por Jenny Poveda, de la Unidad de Cooperación Técnica, entregó información útil para la iniciativa de Guayaquil. En el “Circo Ciudad” – se dijo, entre otras cosas – el espectáculo busca generación de ingresos, se monta a partir de creaciones colectivas y se utilizan materiales del sector, fáciles de construir. El plan de capacitación contempla temas como: Pedagogía artística, Cultura y contexto, Consumos culturales, Gestión cultural y Producción de eventos. Los jóvenes con potencialidades artísticas entran a un proceso de capacitación y luego de selección. Entre ellos se buscan emprendedores – administradores, gestores...

Ejecución[editar]

El equipo de instructores[editar]

Algunos se conocían de antes, otros no. Algunos tenían experiencia pedagógica con niños o jóvenes, en temas artísticos, otros no. Pero todos sabían hacer bien su oficio, y la idea de trabajar en un barrio como Bastión les entusiasmó sobremanera.

El equipo de siete instructores de arte fue conformado con las siguientes personas: Luis Chalco Calle, instructor de música; Jacinto Aquino Vera, instructor de máscaras; Fernando Álvarez Mieles, instructor de pintura, serigrafía y escenografía; Ignacio Rivera Rivera, pantomima y actuación: Víctor Aucaquispe Mera, instructor de acrobacia y malabares; Efraín Pardo Godoy, instructor de zancos; Manuel Benítez Fuentes, coordinador del grupo.

Si bien todos tenía experiencia artística, nunca antes habían trabajado en circo, específicamente. Había que construir un modelo de circo. Uno para Bastión.

Desde el punto de vista del espectáculo, el criterio unánime al que llegamos – dice Manuel Benítez,- fue el de “fusionar las artes”. Y dijimos: en el circo tiene que haber teatro, y dentro de teatro tiene haber la variante de mimo y la variante clown; y hace falta decorados y ropas, ahí está el diseño y la pintura; hacen falta malabaristas y zanqueros..., etc. Se fue por este camino.

Primeros pasos[editar]

La primera tarea fue convocar a los jóvenes[editar]

Algo sencillo, a primera vista, pero que no resultó tan simple.
Distintos factores se combinaron para no hacerlo fácil. Uno de ellos - dicen los instructores - fue vencer el propio miedo de estar en uno de los sectores más estigmatizados por la prensa amarilla. Otro, fue llegar a orientarnos en un inmenso territorio, complejo en su realidad social y cultural.

Se empezó invitando a quien quisiera participar en el proyecto. Esta invitación tan abierta, no dio resultados concretos. O más precisamente, llegó a inscribirse un numeroso grupo de niños, cuando la idea del proyecto era trabajar con chicos y chicas de entre 15 y 22 años. Entonces se buscaron formas de convocatoria más eficaces.

Decidieron visitar los colegios, con la idea de que los propios estudiantes difundieran la noticia en sus barrios. Hubo respuesta, pero no la que se esperaba.

Se organizó un Pregón, para invitar públicamente a participar en el Circo.

Primer pregón (20 de noviembre del 2002)[editar]

Trazamos una ruta para cubrir la Primera Etapa, la Segunda Etapa y los puntos clave, donde había más población. Se contrató un camión-plataforma, los instructores iban allí, algunos vestidos de payasos, interpretando música, vinieron zanqueros, se hicieron banderas, letreros, carteles, se decoró el camión, y nos lanzamos al primer Pregón de difusión, con una hoja volante, invitando a la juventud. Cubrimos la Segunda Etapa, y ya, casi entrando a la Primera, sufrimos un accidente. Uno de los zanqueros invitados, que iba sentado en un costado de la plataforma, al pasar un bache, perdió equilibrio y se sujetó del que estaba más cerca. Ambos cayeron al suelo. Hubo que traer a un médico, vino la ambulancia, en fin..., se enfrió la cosa. Suspendimos el pregón.

Al día siguiente nos reunimos con la dirección de ZUMAR y se evaluó la actividad.
Planteamos algunas soluciones, entre las cuales estaba la de completar el "primer" Pregón, y también la posibilidad de organizarnos mejor, porque definitivamente, en esa primera experiencia hubo desorganización de parte del equipo nuestro,- dice Manuel Benítez - Finalmente prevaleció el criterio de que había que seguir. Había que responder a las expectativas que habíamos creado en los chicos.

El equipo técnico de ZUMAR reconstruye y valora esta actividad de la siguiente manera:

El pregón fue planificado con el objetivo de visibilidad y darlo a conocer a la población, a los jóvenes y a la ciudad, como proyecto ZUMAR nos exigimos dar visibilidad a las cosas que hacemos. Por otra parte, tenemos una estrategia comunicacional que apunta a tener una comunidad informada y elevar la estima a la gente de aquí, invitamos a la prensa para que no solo se diga cuantos asaltos se han hecho en este barrio urbano marginal sino que fue convocada para que viera que aquí se estaban haciendo cosas diferentes y en beneficio a Bastión.
Mónica Camacho convocó a la prensa, Luis Torres hizo la ruta. Pensamos en un pregón desde la 9 de la mañana hasta las 2 de la tarde. Se buscaba que entre ese tiempo se cubran los colegios de la mañana y alcanzar a dos o tres colegios de la tarde. En realidad, hubo algunas situaciones que hicieron que el pregón empiece con atraso, el carro se atrasó, los arreglos para hacerlo carro alegórico se hicieron a lo rápido, estos y otros factores como las fallas en la coordinación hizo retrasar el pregón, apenas se alcanzó a visitar un par de colegios y los estudiantes empezaron a irse. Un factor importante fue que el pregón pese a todos sus retrasos tuvo buena difusión y cobertura de prensa

En la reunión evaluatoria que se hizo al día siguiente, se consideró que no había sido positivo suspender la actividad, la Co-dirección de ZUMAR pidió al coordinador del proyecto y al equipo de instructores que convocaran nuevamente y continuaran el pregón en los colegios

Segundo pregón[editar]

Nos lanzamos al segundo pregón. Recorrimos nuevamente aquella parte de la Primera Etapa que no habíamos cubierto, y terminamos en la Segunda Etapa. Pero en esta ocasión tomamos más seguridades y visitamos los centros educativos más grandes, de ambas etapas. A esto siguió el proceso de inscripción,- dice Benítez.

En ambos pregones se entregó una hoja volante con el mensaje:

Inscríbete al arte; y se incluían las ramas en que se podían inscribir: música, danza, zancos, pintura. ¡Aprovecha la oportunidad! Fue una convocatoria abierta a todo Bastión Popular - cuenta Ignacio Rivera, instructor de actuación.

Etapa de inducción[editar]

Los instructores iniciaron los talleres de inducción. Se trabajó los viernes, después de las 3 de la tarde y los sábados, de 10 a 12. El primer taller fue de pintura.

Era un taller de enganche, porque sabíamos que se habían hecho en Bastión unos concursos de pintura, para el libro “Bastión: Mi Casa”. Tal vez por eso nuestra primera población fue de niños, que estaban motivados con esta actividad, en tanto que nuestro proyecto era para chicos y chicas sobre los 15 años. - cuenta Manuel Benítez - A las inscripciones para los talleres llegaban niños, uno que otro joven, pero básicamente niños.

Aquí el equipo de ZUMAR, que hacía seguimiento del proyecto señaló la necesidad de hacer una corrección de rumbo, porque venían niños, niñas, y la idea era trabajar con jóvenes. La presencia de los niños desestimulaba la participación de los jóvenes, según manifestaron los propios jóvenes, ellos eran la población objetivo de nuestro proyecto, pero por otro lado se tenía plena conciencia de que esa afluencia infantil era también el producto de la total falta de oportunidad para los niños y niñas de participar en actividades sanas y creativas.

Nuestra proyección era que a los tres meses de trabajo tendríamos nuestro primer grupo capacitado para hacer una demostración artística, en diferentes áreas. Nos estábamos comiendo un mes y medio, y nuestra población era mayoritariamente infantil. Finalmente se llegó a una solución de compromiso, el curso de pintura para niños se concluiría en tres meses,- comenta Benítez.

Efectivamente, se hizo un análisis con los instructores de por qué los jóvenes no venían – cuentan los técnicos de ZUMAR -, y se habló con ellos de que el referente para un joven no es precisamente participar con niños, un joven donde ve niños entiende que eso no es para él, son intereses diferentes. Tuvimos que buscar una salida y hacer un corte que fuera cerca de las vacaciones, poniendo fin al curso de los niños con una presentación.

En realidad – agregan - aquí nos dimos cuenta que estábamos manejando dos visiones distintas de un mismo asunto: nosotros buscábamos formar un circo de jóvenes con visión microempresarial y el equipo de instructores buscaba formar una escuela de artes. De ahí el que surgieran algunas diferencias sobre el proceso que se estaba desarrollando, es que el enfoque era diferentes y ambos enfoques útiles.

Nuevas visitas a colegios[editar]

Decidimos ir nuevamente a los colegios clave de la zona, haciendo mayor difusión, mayor énfasis en lo que era en sí el proyecto y entonces empezamos a tener la respuesta que esperábamos,- continúa Benítez.

Ahí nos dimos cuenta, claramente, que habíamos comenzado en una mala fecha, en noviembre o diciembre, cuando los jóvenes están saliendo de clases, tienen exámenes y es complicado. Después de enero tuvimos afluencia de jóvenes, mayores de 15 años.


Desconfianza[editar]

Cuando comenzaron los talleres la actitud de muchos jóvenes era de distancia, incredulidad, curiosidad y desconfianza, que hacía que ocultaran sus nombres y solo se los conociera por sus apodos o chapas,- recuerdan los instructores.

Nos encontramos con que teníamos que resolver un problema de comunicación, de acercamiento al otro. Las reuniones que teníamos con los líderes de los grupos juveniles era una cosa nueva. No había un nexo todavía con los muchachos. Los comentarios negativos que habíamos recibido, que te robaban, que te mataban, etc., resultaron falsos. Nos dimos cuenta de eso en el taller sobre medioambiente que dio el escritor Arturo Vergara, para jóvenes del bloque 11, y al que nosotros asistimos. En ese taller nos integramos a los grupos de trabajo, con los muchachos, para analizar la realidad ambiental de Bastión y de Guayaquil. Fue un momento clave en nuestro acercamiento.

Los jóvenes[editar]

¿Vieron el circo como un oficio o como un pasatiempo?[editar]

Para algunos fue un pasatiempo porque les permitía salir, que les dieran permiso en la casa. De esos la mayoría se fue. Los que tomamos en serio esta cosa seguimos aquí,- dice la actual Presidenta del Circo.-

De esos que se fueron, la mayoría más venía por el vacile, por andar jodiendo, por las chicas; y los que nos hemos quedado son los que le pusimos empeño en aprender, esos estamos en el circo de jóvenes. Yo le puse empeño porque si no me desempeño en lo que estoy estudiando, me desempeño en la actuación,- apunta otro joven.

Pedagogía del Arte[editar]

La experiencia universal muestra que enseñar a ser artista no se puede. Lo que se hace es transmitir experiencias artísticas, hallazgos, técnicas y algunos principios que pueden resultar útiles a las personas con “duende” creativo. Esto hace que la pedagogía del arte sea una rama difícil, que requiere de tacto, flexibilidad y amplia cultura, además de los conocimientos específicos que se quieren impartir.

Por lo general este tipo de pedagogía particulariza su entrega, se adapta a las circunstancias concretas de lo educandos, potencia las individualidades. De ahí que cada experiencia pedagógica en este campo sea extraordinariamente valiosa, debido que es una construcción única. Es también el caso de esta experiencia en Bastión.

Hablemos de método[editar]

¡Bienvenidos, aquí tenemos cinco cosas, quédate en el lugar que tú quieras! Así comenzamos la inducción de los jóvenes hacia las artes, con la presencia de todos los instructores, a fin de que los muchachos y muchachas pudieran tocar, percibir y elegir en qué área se quedarían: mimos, maquillaje, la música, los instrumentos... Veíamos las inclinaciones que tenía cada uno. Se los inducía y motivaba a quedarse en un taller. Nosotros teníamos previsto dos días, pero fue casi una semana, y en esa semana se presentaron todas las posibilidades. En mi caso, presenté unos videos de mimo, para que ellos pudieran ver de qué se trata.- explica Ignacio Rivera, instructor de actuación.- Tratamos de enamorar a los jóvenes en cada área, en mi caso, traje a unos amigos que también hacen mimo y maquillaje.

Después ya se fueron quedando tres, cuatro, cinco, en cada área. Nos ubicamos, y hablamos. Empezamos con ejercicios y cosas sencillas. Conmigo vieron pantomima, clowns y actuación. Empezamos por la expresión corporal. Les expliqué que esta parte de la actuación tiene que ver con todas las áreas. Después de eso esperé a que ellos se acercaran a mí, para ver qué onda.

Yo diría que fue una metodología abierta la que usamos aquí, muy lúdica, iba cambiando de acuerdo a las necesidades y las dificultades que íbamos teniendo. La idea era que los participantes vivan experiencias en diferentes actividades artísticas y que, a su vez, permitan a los instructores ir descubriendo las características, aficiones y potenciales de cada uno de los muchachos. - agrega Benítez.

Cuentan los jóvenes[editar]

¿Cómo entraste al proyecto?[editar]

Realmente, yo pertenecía a una nación, a una organización, y ahí un amigo que tenía más llegada a ZUMAR, nos avisó: que muchachos ZUMAR va a dar capacitación artística, quien quiera probar con malabares, quiera pintura, puede inscribirse; pero después, viendo, no me gustó la pintura y me metí a otras cosas. Un mes nos dieron para que andemos en todas las actividades y en el mes teníamos que escoger solamente una. Lo que a nosotros nos tocó es mimo, payasos, zancos, música, acrobacia y malabares. Yo seguí pantomima.- dice un integrante del circo.

¿Y tú?[editar]

O sea mi hermano ingresó por un amigo, Peter. Casi todos en mi barrio hemos ingresado por él, porque empezó como una cadena. Él le dijo a mi hermano, mi hermano me dijo mí y así sucesivamente. Me dijeron vas a cantar y a mí me gusta cantar y vine”, señaló otra integrante.

Por el baile[editar]

“Yo vine porque aquí en el circo hay algo que nos gusta a todos, cada una de las personas tiene algo con la cual se identifica. Por ejemplo, yo me identificaba mucho con el baile y con el canto. Cuando ingresé solamente tocaba instrumento, el redoblante y el bombo; de ahí fui avanzando y aprendí a cantar, hacer mimo y baile. Somos cuatro cantantes en el grupo,- explica Rubén Ramírez, otro joven del circo.

¿Dónde me quedo?[editar]

Por su parte Washington Piloso, joven que participó en esta parte de la experiencia y que integra actualmente el Circo, cuenta que al principio estuvo en acrobacias, después en música, no le gustó mucho la música y se fue otra vez a acrobacia, y de ahí saltó a la actuación.

La acrobacia siempre me gustó, pero se acercaba una presentación y la veía muy difícil; estuve en ensayos y no daba ni para adelante ni para atrás. Entonces me fui al área de actuación, casi me pasa lo mismo, pero ahí sí di.

Claro que también pusimos límites, porque teníamos que presentar productos. Y dijimos: ya, por fin te quedas aquí o ya chao, nos vemos. Hubo que apretar un poco,- aclaran los instructores.

Técnicas básicas[editar]

¿En actuación, qué se iba enseñando, concretamente?[editar]

A descargar un poco la tensión, se comienza con la respiración. Tensión. Relajación. Concentración. Se preparaba la atmósfera para decirle qué tal si aprendemos ahora a mover la mano, así como el mimo. Otras veces: a ver chicos, hoy vamos a hacer expresión corporal, y nos íbamos a todas las áreas para hacer un precalentamiento, y siempre fue a partir de ese punto: Respiración. Tensión. Relajación. Eso fue lo básico.

¿Y empezaron a armar ejercicios de mimos, a armar una pequeña historia, cómo fue eso?[editar]

La primera parte era de motivación. Mostrar que ellos podían hacer esto. Luego leíamos textos y comenzábamos a hacer ejercicios más específicos. Prácticas con temas teatrales, para que ellos pudieran desinhibirse. Todas las historias fueron motivadas para que ellos mismos las saquen. Usamos la música, en una segunda fase, como estímulo creativo, para que ellos a partir de ahí pudieran tomar lo que su imaginación les proyecte, porque tampoco queríamos que dependan de nosotros, de que si nosotros nos vamos, ellos no saben que hacer, eso jamás.

En la creación de una historia se les dio una técnica base: inicio, conflicto y desenlace. A partir de ahí, la improvisación.

El maquillaje[editar]

Yo nunca me quedé en un área, porque en realidad todas las áreas tienen que unirse para hacer el espectáculo,- explica el instructor Rivera.- Entonces no podía esperar a que terminara la etapa de formación en cada área y comencé a enseñar maquillaje, no solo a los de mi grupo, sino también a los otros. El maquillaje era una base general para el espectáculo.

Receta de maquillaje[editar]

Rivera les enseñó una fórmula sencilla y barata para hacer su propio maquillaje. ¿Cómo se hace este maquillaje? Lo clásico es: flor de zinc, un polvo al que le pones vaselina, lo haces una pasta y luego le pones color, se compran los polvos de color, a tu imaginación. Esto se desmaquilla con la misma vaselina o con aceite Jhonson para niños,- explica

Resistencia al maquillaje[editar]

Pero al principio había un poco de resistencia, por parte de los muchachos, para abordar la actuación,- sigue diciendo el instructor.

¿Por qué?[editar]

Porque cuando ya teníamos que entrar a la fase de maquillaje, la gente no se quería maquillar. Ni pensarlo, nadie, nadie. Esa era una resistencia de los jóvenes, ¿por qué me voy a pintar la cara?, decían. Al parecer, en unos casos porque sentían menoscabada su masculinidad y muchos por su apariencia, alegaban que se les dañaba la cara. También por lo que se dice: quien se pinta la cara, es payaso. Había resistencia a los ejercicios de expresión corporal. Por momentos parecía que tenían todo claro, pero a medida que veían el trabajo se alejaban. Tenía que cambiar estímulos, para que no se diluyera la cosa. Había que explicar y preguntar qué pasa con esto, con esto otro. Hubo que empujar, empujar todo. Inclusive hubo que crear una atmósfera de amistad y confianza, porque era más fácil explicarle a un amigo los ejercicios de expresión corporal y desbloquear las resistencias. Hubo que motivar a cada instante, y al mismo tiempo avanzar en la técnica.

Y ellos entendieron que había que practicar para poder hacer algo chévere, bonito. Lo entendieron al terminar la parte de inducción. Lo que yo me doy cuenta es que cuando ellos ven algo concreto, que pueden hacer, creen.

Música[editar]

Aprendieron rápido; en una academia toma más tiempo. En mi área las composiciones llovieron, aprendieron a tocar instrumentos de percusión llevando el compás y el ritmo por notas, la parte artística que tenían guardada se descubrió. La letra de la canción Bastión mi Casa fue escrita por ellos, contando la realidad de lo que sucede a diario... Cada momento fue importante para abrir las puertas de la imaginación, de ser alguien que realiza sus sueños, que hace lo que le gusta, que se siente rodeado y respetado por todos.”,- opina Luis Chalco, instructor de Música.

Ensayos con público y montaje de espectáculo[editar]

La primera presentación en público – recuerdan los participantes en esta primera fase – fue el 8 de marzo, Día de la Mujer, en el Malecón. Se hizo una comparsa, como una pasarela, para que los jóvenes mostraran las habilidades aprendidas.

¿Y los nervios? En actuación hay que salir al público. Por ejemplo en el ensayo yo lo hacía bien, pero ya cuando tenía que presentarme en público, me daba nervios, y todo eso. Así fue cuando actuamos en el colegio CEM-14. Estábamos todos con nervios. A media presentación, cuando escuchamos los aplausos, nos fuimos de largo, eso nos ayudó a salir,- dice Piloso.

Pero la actuación que nos marcó a todos fue la del teatro MAAC, en la presentación del libro “Bastión: Mi casa”. Fue algo increíble porque es un teatro de verdad, con todo lo que debe tener un teatro. Además haber trabajado con un grupo profesional como Sarao y con un director profesional, como Lucho Mueckay, primero, creo que a muchos nos dio susto, pero cuando todo salió bien, nos dio alegría y nos sentimos importantes. Esa fue una oportunidad de aprender muchas cosas.

El espectáculo final del proyecto se fue preparando desde el primer momento - agrega Luis Chalco-. Lo presentamos en el parque Forestal, en la Plaza de Artes y Oficios. Esa fue la ultima presentación que hicimos como equipo, y fue el resultado de lo que pasó en ese tiempo de formación.

Capacitación adicional[editar]

La Unidad de Cooperación Técnica y la Unidad de Marketing Social de la DASE, dieron capacitación en marketing, durante cuatro fines de semana. Este conocimiento apuntaba a la formación de la microempresa de jóvenes artistas circenses, prevista en el proyecto.

Dificultades en la Primera Fase:[editar]

Pandillas y naciones[editar]

Había muchachos en los talleres que pertenecían a organizaciones juveniles, como pandillas, naciones. ¿Significó esto alguna dificultad? ¿Cómo se las manejó?

  • Los líderes de agrupaciones trataron de manipular en busca de respaldo para sus respectivas organizaciones, pero no todos los participantes pertenecían a pandillas. Una de ellas trató de ser beneficiaria exclusiva del Proyecto y a través de la agresión física pretendió impedir el ingreso a los miembros de otras agrupaciones, condicionando su asistencia a que se sumaran a ellos. Algunos jóvenes abandonaron el Proyecto.
En este caso, como respuesta, se agitó permanente la consigna de que el proyecto pertenecía “a todos los jóvenes de Bastión”. Las oficinas del Programa y su entorno se declararon “Territorio Libre”, allí todos podían entrar y debían ser respetados.

Atmósfera explosiva[editar]

  • En un momento se produjo un conato de enfrentamiento entre grupos de la etapa 1 y etapa 2 de Bastión. Los jóvenes estaban armados y el incidente no llegó a producirse por la intervención oportuna de uno de los instructores, que conversó individualmente con los dos líderes, recordándoles que el proyecto era para todos los jóvenes de Bastión.
  • Con mucha frecuencia el grupo menos agresivo recordaba a los otros dos grupos, más violentos, que se encontraban en su territorio; y algunos integrantes armados montaban guardia en los lugares de acceso. Esto sucedía porque una agrupación quería que el proyecto tuviera su nombre. En tales circunstancias algunos jóvenes, mostrando su arma expresaban respaldo al equipo de instructores con frases como “profe, aquí nadie lo toca”.

Hablan los jóvenes[editar]

Sí, había integrantes que pertenecían a “naciones” y hubo problemas entre ellos; otro asunto es que los vecinos especialmente del Bloque 11, donde comenzaron los ensayos, creían que todos pertenecíamos a pandillas y que nos reuníamos para robar bicicletas y hacer tonterías. Todo eso duró hasta que el circo actuó en la presentación del libro “Bastión Mi Casa”, en el teatro del MAAC. De ahí para adelante la gente empezó a felicitarnos.- aseguran varios integrantes del circo.

La cosa fue así: cuando estaban aquí en el circo no tenían que estar viendo si eran de tal o cual pandilla, o que me caes mal o lo que fuera. Acá en el circo era diferente, estábamos porque nos gusta no porque te obligan a venir.

Hubo un poco de problemas, pero con el tiempo sirvió para que se conozcan y vean las diferencias... Al final algunos se apartaron. Sirvió para que se conocieran y comprendieran que también se podía ser amigos.

Al principio nos ayudó el proyecto; íbamos haciendo tratados de paz para poder trabajar. Esto nos ayudó a conocernos y a ser más solidarios. Las relaciones han mejorado, antes no se podía caminar hacia ciertos sectores de Bastión; llegamos a acuerdos de no tocarnos y se sigue cumpliendo.

Otras dificultades[editar]

  • Una de las dificultades fue la poca coordinación que existió entre el proyecto “Circo de Jóvenes” con el programa a favor de los jóvenes implementado por SER-PAZ, en convenio con ZUMAR.
Los instructores tuvieron dificultades para: (i) coordinar las clases por la disposición de tiempo de los jóvenes, en los horarios, pues algunos estudiaban y otros no. Hubo que cambiar el horario planteado e ir a las casas de alguno de ellos a dar las clases, y, (ii) por la poca capacidad de concentración de los participantes. Había que buscar formas siempre nuevas para mantener la atención en los talleres.
  • La realidad de Bastión exigía un gran esfuerzo para utilizar los espacios disponibles en el barrio, no siempre los mas adecuados para las diversas actividades didácticas y de ensayos; y además, utilizar materiales disponibles en el medio, por cuanto el Proyecto debía, ante todo, ser sustentable.
  • Los ritmos de ejecución eran distintos, los del proyecto eran muchos más ágiles que los ritmos municipales en la adquisición de los materiales, esto trajo como consecuencia que los materiales llegaran con retraso.

Factores que ayudaron al Proyecto en esta etapa[editar]

  • La disposición del equipo instructores para cumplir las tareas de proyecto.
  • La decisión del programa ZUMAR de mantener el proyecto dentro del diseño y el enfoque adoptados desde el comienzo, a pesar de las dificultades.
  • Algunos líderes de agrupaciones juveniles se plegaron al proyecto y ayudaron, desde su posición, a facilitar las cosas.
Para ilustrar esta afirmación se recuerda que el líder de una de las agrupaciones organizó un agasajo navideño para los niños y niñas del bloque 4, comunidad que participaba en el proyecto municipal Barrios de Excelencia. Los instructores apoyaron la organización y actuaron en el evento. Esto mejoró las relaciones de los vecinos con los jóvenes, a los que se veía como elementos negativos, dedicados a peleas y enfrentamientos armados.
  • El trabajo realizado con el director de escena Lucho Mueckay y el grupo Sarao en el teatro MAAC, durante la presentación del libro “Bastión: Mi casa”, dio confianza al circo en la escena y cambió positivamente la imagen de los jóvenes en el propio Bastión.

Aprendizajes en esta fase[editar]

  • Al iniciar los talleres, los instructores observaron que el tiempo de concentración de los jóvenes era corto, que su atención se dispersaba con facilidad. Para captar su interés y evitar el aburrimiento se decidió dividir la jornada en 6 talleres cortos de 20 minutos de duración, en este tiempo todos los jóvenes asistían a la clase de un área artística; el instructor era apoyado por el resto del equipo y luego pasaban a una actividad diferente, hasta completar las dos horas y media.
Lo anterior permitió a los participantes conocer simultáneamente todas las áreas artísticas y elegir la de su preferencia, además permitió mejorar las relaciones entre jóvenes.
  • La experiencia en Bastión dio nuevas destrezas al grupo capacitador. Ellos no tenían experiencia de trabajo con jóvenes tan difíciles como estos. Aquí el profesor no esperaba a que vengan los estudiantes a la clase, aquí hubo que conquistarlos para que se queden.
Ellos adquirieron nuevos conocimientos en el manejo de grupos, que les permiten trabajar como instructores de arte en otros barrios populares, similares a Bastión,
  • Que oportunidades como la del circo crean espacios de participación de los jóvenes, se involucran, fraternizan, recrean actividades y reproducen nuevos espacios de capacitación informal a otros jóvenes, y sobre todo son actividades con un compromiso de paz

Ejercicios de concertación[editar]

“El saldo de esta experiencia, para nosotros, es positivo. Yo no le encuentro saldo negativo, encuentro que hubo algunas dificultades,- expresa la Directora de Proyectos Especiales. - Nosotros hemos llamado a esto “ejercicios de concertación”. El primero fue el Pasacalle, que hicimos en el parque Guayaquil (hoy Baquerizo Moreno), el segundo fue el trabajo con “hogares”, con niños trabajadores, que terminó con un espectáculo en el Banco Central; el tercero fue en Bastión Popular, con el Circo de Jóvenes, y el cuarto sería una Escuela de Artes, que queremos organizar en el Guasmo”.

Termina la primera fase[editar]

Bueno, terminada la primera fase, que tuvo énfasis en la parte artística, vimos la necesidad de que lo chicos comiencen un entrenamiento directo de lo que es la microempresa, y entonces se cambio el perfil del coordinador. Y el perfil ya no debería ser el de un artista, sino que la empresa debería ser manejada por un facilitador de desarrollo humano, de desarrollo personal, que permitiera fortalecer el trabajo de equipo, más aún tratándose de chicos difíciles. En el perfil de ese profesional buscamos que tuviera experiencia en manejo de equipo, en manejo de conflictos y en desarrollar capacidades de trabajo grupal, manejo de normas, que hacían falta para la empresa,- puntualiza la co-directora de ZUMAR

Segunda fase[editar]

La microempresa[editar]

Se considera que esta fase está marcada por la organización y puesta en marcha de la microempresa Circo de Jóvenes. En esta fase se incorpora Gabriel Ampuero al equipo ZUMAR, como coordinador de actividades microproductivas, entre las que está el Circo. Se trata de un especialista en Animación Socio-Cultural, con experiencia internacional, que había trabajado con la comunidad del cerro Santa Ana.

Yo llegué a la segunda fase de esta experiencia Circo de Jóvenes. El circo debutó, como espectáculo, en el lanzamiento del libro “Bastión Mi Casa”. Eso corresponde a la primera parte. Yo recibí una demanda específica, de parte de la Dirección de ZUMAR, que era apoyar el fortalecimiento de la microempresa de estos jóvenes.
Hasta ese momento funcionaba como un gran grupo de animación. Al cambiar la óptica, mi preocupación fue verificar si estaban en capacidad de cumplir ciertas exigencias laborales, en la parte microempresarial. Hubo una reducción sustancial de los miembros del circo.

¿Cuántos miembros tiene la microempresa?[editar]

Al comienzo éramos 37. Pero hubo un problema, porque la ley no permite a menores de edad y la mayoría eran menores de edad, entonces se fueron y ahí quedamos 12. Ahora ya somos 27. De esos, uno que otro tiene conocimientos de circo. Los otros nos apoyan en el sentido de hacer mascarones, otros saben teatro. Había números que se habían perdido, como los banderilleros, pero ahora han regresado. Miembros oficiales de la microempresa somos 19. Pero hay un grupo de amigos del Circo, que nos apoyan en distintas tareas,- cuenta la Presidenta del Circo.-

El desvinculamiento, en parte, ocurrió porque a algunas personas no les interesó la capacitación en temas de microempresa, que dio la Cámara de la Pequeña Industria, los días sábado - explica Gabriel Ampuero.

Metodología[editar]

En esta segunda fase se ha trabajado en reforzar el sentido ciudadano de los integrantes del circo; el que reconozcan las obligaciones y los derechos que tienen.

Otro elemento que se ha desarrollado es el respeto mutuo que se deben hombres y mujeres en este circo, que es el espacio común de ambos.

Un asunto importante que se ha planteado en esta segunda fase es aclarar u ordenar las relaciones de poder dentro del grupo, tal vez debido a que muchos de los integrantes pertenecen a organizaciones con estructuras verticales y tienden a reproducir esas formas de poder en el circo. “Muchos reivindican el ser jefe, jefe, jefe”. En respuesta se ha insistido en el respeto a una directiva elegida democráticamente; lo que en buena medida se ha logrado.

También se está educando el hábito de llevar registros contables con recibos, y otras prácticas de este tipo que facilitan las relaciones del grupo, porque las hacen más claras.

Poco a poco, el trabajo del coordinador es más de acompañamiento. La tendencia es ir entregando mayor peso a los actores mismos, que son los integrantes del circo, a fin de que sean autónomos y se abran al mercado.

En esta etapa surgió como una necesidad metodológica articular las acciones de formación con las de intermediación laboral; se han realizado actividades que les den seguridad escénica y contactos con potenciales clientes, para favorecer el acceso al mercado de trabajo. Entre estas acciones se incluyen el seguimiento y acompañamiento de la microempresa en sus ingresos y egresos del mercado laboral.

Capacitación:[editar]

En esta segunda fase los integrantes del circo de jóvenes han recibido capacitación de perfeccionamiento escénico, elaboración de escenografía con material reciclado, enseñado por mimos suizos en la Sociedad Femenina de Cultura de Guayaquil. El grupo de zanqueros participó en el taller de perfeccionamiento en el manejo de zancos, que organizó el Banco Central. Además, se han hecho laboratorios con proyección de películas de Chaplin, para analizarlas y asistencia a circos comerciales, de paso por la ciudad.

La Cámara de la Pequeña Industria de Guayaquil, CAPIG, en convenio con ZUMAR, dio 80 horas de capacitación en temas empresariales y de tributación, esto último con la colaboración del Servicio de Rentas Internas

Esta capacitación en microempresa sí nos han servido, porque aparte de enseñarnos cómo administrar nos ha enseñado cómo ser líderes, cómo desempeñar el liderazgo y llevar adelante una cosa así,- dicen los jóvenes del Circo.

Los integrantes del Circo valoran altamente los dos acercamientos de trabajo que tuvieron con el Director artístico Lucho Mueckay, del teatro Sarao, y dicen que con él aprendieron técnicas para mantener el interés en el espectáculo, distribuir bien el programa a fin de que sea entretenido para el público, les enseñó bases de la estructura dramática y cómo evitar que el teatro sea lineal.

Lucho Mueckay nos dio una gran ayuda. Con él aprendimos a hacer guiones y a mantener la atención del público,- dicen los jóvenes.

Los integrantes del circo recibieron también un curso de teatro con el actor Roosevelt Valencia. Alrededor de este curso surgió un nuevo grupo de muchachos, interesados en el teatro, que hoy se denominan “amigos del Circo”.

Consideramos que necesitamos profesionalizarnos en cada área y reforzar más en marketing, publicidad; y hacernos notar más, y ser solidarios. Considerar que nosotros nacimos de Bastión y cuando de pronto una institución nos pide una colaboración ir prestos para demostrar que no nos hemos olvidado de donde salimos. No considero que esté bien que si una escuela nos pide participar no vamos porque no nos van a pagar. No es lo mismo que ir al centro o a otro lugar donde sí nos deben pagar. Eso sería demostrar nuestras raíces y que Bastión se conozca fuera de su territorio. Y por último también estas presentaciones sirven como propaganda,- dijeron los miembros del circo, en un taller realizado para esta sistematización.

Contratos[editar]

Durante el periodo de capacitación microempresarial y su creación legal se firmaron algunos contratos:

El primer contrato que tuvo el circo fue en el 2003, con la Comisión de Control Cívico Contra la Corrupción, en el Banco Central. Todavía no estaban organizados como microempresa y dividieron la plata entre los que trabajaron.

Diferentes instituciones solicitaron la participación del circo en pregones y eventos. Sus miembros participaron como animadores culturales y promotores en el programa “Lo diferente” organizado por estudiantes de Comunicación de la Universidad Católica; “Aprendamos” de Fundación Ecuador; Campaña de limpieza de Playas, de Fundación Natura.

¿Qué géneros presenta el circo?[editar]

Hay música, mimos, payasos, acrobacia, malabares, zancos, banderilleros, raperos y lo que pensamos incorporar ahorita es teatro.

Los números que más llaman la atención son el canto, el baile, el rap que hacen los chicos, y también el número de los payasos; y en algunas partes el teatro.

Calidad del espectáculo[editar]

Analizando el espectáculo que ofrecen, los integrantes del circo expresaron juicios como estos:

Nosotros nos clasificamos como de nivel medio, porque todavía no somos profesionales y a veces hay muchos errores en las presentaciones. Tenemos que corregir eso.

Tenemos deficiencias, el problema es que no nos reunimos para ensayar y falta mucho autoeducarnos en cada área, eso provoca muchas veces que el espectáculo no salga como se tiene previsto, pero cada uno se esfuerza por mostrar lo mejor que puede y el público lo nota.

Sí tenemos cosas que mostrar. Hay que mejorarlas un poco. Todavía no llegamos a mirar el espectáculo en su conjunto. Cuando son las presentaciones nos preocupamos de mirar lo que hacemos cada uno de nosotros, pero todavía nunca nos hemos sentado a mirar un video de nosotros mismos presentándonos, no podemos decir estuvo bien o estuvo mal, y como nos felicitan nos quedamos con esa impresión del público. Sería bueno hacer reuniones de evaluación del espectáculo.

Dificultades en esta etapa:[editar]

  • Indisciplina. Esto se manifiesta particularmente en las convocatorias a reunión o ensayos. “A veces unos les comunica, de casa en casa, ellos pasan sentados y después dicen que no les han comunicado”, reclama la Presidenta.
  • El liderazgo. En el sentido de que había muchachos que luchaban por mandar. Claro que ahora se ve menos. Eso crea problemas. Esa gente tuvo que entender que los dirigentes se eligen y que ahora son dos chicas y dos varones los dirigentes. Está compartido el trabajo,- apunta un cantante. - Ha habido discusiones, por mandar. Siempre ha sido eso.
  • El vínculo mayor de los socios con la microempresa es cuando tienen trabajo y generan recursos. En ese momento se reúnen muy fácilmente. No es igual que cuando algunas organizaciones les piden actuar gratuitamente, ahí no van. O son muy pocos los que van.
  • En el circo, como toda realidad humana, cuando se habla de las platas... aceptar que los chicos, por ejemplo, tengan que dejar el 10% de sus ingresos para crear un fondo común y todo lo demás, no fue fácil. Nadie quería aflojar la plata, todos querían cobrar y dividirse las entradas como un botín. No respetaban el que unos se presenten y otros no y que todo sean beneficiarios de ese fondo común... En fin, esto hemos tenido que irlo trabajando en este año y se ha ido asimilando,- comenta Gabriel Ampuero.
Los miembros del circo consideran que se han cometido algunos errores que perjudican el trabajo colectivo, entre ellos señalan:
  • Si bien el objetivo de la segunda fase fue la parte empresarial, muy necesaria, se considera como un error el haber descuidado los entrenamientos artísticos del grupo. Bajó el número de ensayos para temas artísticos y volvieron a esto únicamente en los momentos en que fueron contratados para presentarse.
  • Dejar que cualquier persona diga que pertenece al circo. Esto se podría evitar dando a conocer en las presentaciones a los integrantes del circo para que las personas los conozcan o que la microempresa entregue una identificación a sus integrantes.

Principales avances logrados con la microempresa:[editar]

  • El Circo de Jóvenes tomó perfiles organizacionales distintos, entró en la formalidad, se dio estructuras, liderazgo, hay estatutos, distribución de roles, respeto a la autoridad generada por ellos mismos, a su directiva.
  • Un avance importante que se observa en esta etapa es la adquisición de ciertos rasgos profesionales en el grupo.

La elección de la primera directiva, cuya presidenta es una mujer, Ana Caicedo. Ella es la que contrata, la que paga y ejerce un liderazgo. Esto los ha llevado a un nivel de exigencia nuevo.

  • La Distribución del dinero: Depende de si trabajamos todos, o depende de área que contraten, ahí se les entrega el dinero que les toca y el 10% ingresa a la organización. Y ese 10% luego se invierte en cosas, cuando hay que hacer máscaras o comprar materiales, movilización. Por ejemplo, ahora ZUMAR nos entregó trajes por una presentación, a trueque, o sea ingresa dinero en cosas. Terminado cada contrato se dan las cuentas financieras inmediatamente.
  • Hubo un acuerdo, y se explico a los jóvenes, que toda su capacitación tuvo un costo elevado y que este debía, en alguna forma, ser compensado. La compensación se daría con presentaciones sin cobro para los eventos que el Programa ZUMAR y la DASE solicitaran, cubriéndoles, cuando fuese necesario, los gastos directos, como por ejemplo el traslado. Pero al mismo tiempo, tanto DASE como ZUMAR, han sido los permanentes promotores de la microempresa en la ciudad, lo que le ha dado posicionamiento, especialmente en ámbitos institucionales. Esto ha sido un gran avance,- opinan los socios de la microempresa.

Sostenibilidad[editar]

¿Creen que el circo se mantendrá en el tiempo?[editar]

La capacitación y la microempresa, legalmente constituida, tal vez son los dos grandes soportes de este proyecto. Sin embargo, uno de los problemas que se presentan en la actualidad, y al que le están buscando solución, es mantener cierto flujo de trabajo que permita a los integrantes dedicar mayor tiempo a esta actividad. He aquí como discurren los jóvenes:

  • Hay quienes dicen que nos unamos y hagamos más publicidad. Alguien tenía en mente alquilar un local, poner un negocio de eventos “Circo de Jóvenes”, hacer camisetas, juegos de zanqueritos, cosas así. Eso sería una entrada para el circo,- dicen unos socios de la microempresa.
  • Queremos que hayan más entradas, para que así no se aparten los compañeros. Porque, por ejemplo, si nos llega un trabajo nos pone a elegir entre ese trabajo y el circo. Si todo el circo tuviera más entradas, se nos haría menos difícil, nos dedicaríamos al circo y a estudiar,-dice Ana, la Presidenta.
  • Nosotros ya deberíamos andar buscando el trabajo, para seguir como micro-empresa, no estar esperando que caiga cualquier cosita del cielo.

De ser capaces, somos capaces, pero hay desunión, eso es el fracaso,- reflexiona otro.

  • Si los integrantes del circo se lo proponen esto tiene para dar mucho más de lo que ha dado, - afirman.- Pero depende mucho de que nos reunamos para ensayar y de tener una mejor comunicación. Los que hemos hecho este proyecto no vamos a dejar que caiga, así de fácil. Nosotros tenemos en mente que aunque quede un solo miembro del circo de jóvenes, siempre seguirá existiendo.
  • Para que el circo se mantenga tenemos que profesionalizarnos. Somos jóvenes y podemos profesionalizarnos en cada arte.

La Experiencia vista por los Codirectores de ZUMAR[editar]

Alfredo Bianco Codirector Europeo, sobre el circo[editar]

Para empezar, el convenio es bastante amplio y habla de fortalecimiento institucional, atacar problemas relacionados con la violencia, maltrato intrafamiliar, realizar una serie de acciones, pero sin definir cómo ni qué. O sea, vean y analicen el problema de los jóvenes, vea y analicen qué se puede hacer para mejorar las condiciones de las mujeres, etc... y propongan acciones concretas. Durante la fase de implementación de la oficina ya habíamos tenido los primeros contactos, muy tímidos con algunos grupos de jóvenes. A esa altura encontramos que había un proyecto pensado, madurado y estructurado en la DASE para crear un “Circo de Jóvenes”, tal vez siguiendo lo que se había hecho en Bogotá y otras experiencias en otros sitios. Estaba ese proyecto en la DASE y no tenía como decolar rápidamente. Bueno, dijimos, se encuadra dentro de lo que estamos haciendo, y dentro de las necesidades de trabajar con grupos juveniles ¿por qué no lo experimentamos en Bastión Popular?.

Se empezó la cosa, vino un proceso más largo y más costoso de lo que teníamos pensado, si lo miras como costo-puesto de trabajo, decididamente es un proyecto caro; pero si lo ves como una intervención orientada a revertir una situación crítica de falta de objetivos, de motivación y de autoestima , no se lo puede medir bajo ese criterio. Se está tratando una situación de jóvenes en situación de riesgo, que es muy compleja y delicada. Hay experiencias desarrolladas pero no hay una metodología consolidada y convalidada para hacer frente a este tipo de problemas, se están haciendo tentativas, a varios niveles y por varias instituciones..

El problema de los jóvenes era más amplio que el circo de jóvenes, por eso entramos en convenio con Ser Paz, para abarcar más gente, cubrir más aspectos: desarrollo personal, autoestima, visión más pacífica de la sociedad, más integral, ese tipo de cosas.

Pero se vio el circo como una rama paralela, qué se podía hacer con los jóvenes que habían mostrado tanto interés por actividades artísticas, cuando recién nos instalamos aquí. Entonces con un poco de pintura hicieron muchas cosas, pintaron paredes, hicieron murales y ayudaron a introducir al programa en el barrio.

El Circo ha decolado bien. Los chicos han circulado por él, porque en la primera fase pasaron como 150 jóvenes y niños, después quedaron unos 20, hay grupos un poco nuevos, más ligados al teatro, o sea que el grupo tiene una vida y una dinámica propias. El hecho de que haya gente que sale y que entra es normal en la vida de una organización, sobre todo juvenil. Los muchachos han hecho avances personales importantes a través de esta actividad, tal vez no tanto monetarios, pero sí como sentir que pueden hacer algo, de ser reconocidos por la gente, y tienen una buen imagen. Han ayudado mucho a la visibilidad del Programa ZUMAR; son vistosos, atractivos, siempre que se les pide apoyan en las actividades que hacemos.

Los jóvenes pueden hacer esta y muchas otras cosas. Hay algunos diseñadores y pintores de camisetas, y algunos hacen cosas muy bonitas. Podría haber otras líneas de actividad con jóvenes, pero son procesos largos, como se ha podido experimentar, y la vida de un Programa como ZUMAR es necesariamente corta, estas actividades y otras nuevas deben ser propiciadas por instituciones más permanentes. Lo que ha podido demostrarse es que si, tienen frutos, no es fácil, pero si se pueden hacer cosas positivas y productivas con los jóvenes.

De repente el circo de jóvenes deja de existir dentro de algún tiempo, eso nadie lo puede saber, pero un grupo de muchachos supo formar una empresa, y pueden hacer otra. Ahora, tienen allí el Ágora, que podrán que van a utilizar, ese es un espacio de ellos también, para sus ensayos, para sus presentaciones. Lo que hay que hacer es simplemente llegar a acuerdos de horarios para su uso.

¿Logró las expectativas que tenía la dirección de ZUMAR?[editar]

Yo creo que sí, que está funcionando, tiene un cierto mercado, el mismo día de la inauguración del Polifuncional había dos alcaldes que querían contratarlos, en fin, eso ya lo manejarán ellos. Nosotros seguimos acompañando, pero vamos tomando distancia. No es fácil, porque de repente surgen problemas que requieren ayuda del programa, pero ahí vamos...

Greaciela Trelles, Codirectora Nacional sobre el circo[editar]

¿Cómo fue la experiencia del circo, vivida desde el Programa ZUMAR?[editar]

Nosotros como proyecto tenemos el compromiso de trabajar con jóvenes, básicamente jóvenes trabajadores. Un diagnóstico nos indicó que en Bastión el mayor problema eran los jóvenes en situación de riesgo, en situación de violencia y entendimos que por ahí era el asunto. Nosotros habíamos mirado también la posibilidad de entrar a trabajar con ellos procesos de formación y de orientación, espacios de recreación, espacios alternativos de educación.

Pero también buscábamos entidades que hubieran tenido una experiencia, que hubieran hecho algo en este campo, para no inventar el agua tibia. Esto se coincidió con el trabajo de abordaje del Programa, cuando dijimos no vamos a hacer un trabajo a control remoto, sino que nos vamos al terreno, y para entrar en Bastión había que aplicar una técnica de abordaje. Una de las acciones fue pintar, en minga, el barrio donde se ubicó nuestra oficina. De ahí salió un grupo de jóvenes que pintaron murales, muchos de ellos integraron el circo. Fue quedando claro que su interés era el arte, la pintura, el baile, la música, el rap, en fin. Por otro lado teníamos la DASE, Elena y Marcia, que andaban con la idea de un circo de jóvenes. Y así es como “esta locura” se concreta. Diría que nació bajo las alas de la DASE y de ZUMAR.

Por otra parte, encontramos que DASE tenía una experiencia muy fuerte en formar y capacitar, hasta llegar a pensamientos emprendedores, pero ya la concreción del trabajo, el que se pusieran a ejecutarlo, los alejaba un poco de todo lo que estaban haciendo. Entonces dijimos: lo hacemos nosotros. Sin desvincularlos a ellos, nosotros tomamos las riendas para trabajar este tema. No sabíamos a ciencia cierta qué era lo que iba a resultar, porque sí hubo un giro en el camino. La idea de DASE, de Proyectos Especiales, de la Concejal, era generar una escuela “Circo de Jóvenes”. Aquí hubo un giro, porque nosotros vimos que tratándose de jóvenes inmersos en un ambiente de violencia, era apropiado darles una alternativa productiva y mostrar que todas las orientaciones artísticas, si uno las logra articular, pueden convertirse en algo bonito, en algo que puede ser vendido y puede ayudar a vivir.

El Circo, sin duda, fue un proyecto atípico. ¿Qué dificultades surgieron en esta experiencia?

Creo que una dificultad, dentro de lo que tú llamas proyecto atípico, era que teníamos que ponernos de acuerdo primero qué queríamos. Por eso te digo que en el camino hubo un cambio, que a la final no fue muy claro. Yo creo que en la cabeza de ZUMAR, dentro de su estructura y la búsqueda que tenía, pensábamos en una empresa, pero también personas que tenían la misma idea, estaban pensando en otras cosas. Al final, tal vez no lográbamos fusionar esas ideas, y es comprensible porque estábamos dando un primer paso dentro de un proyecto atípico, y fue muy rica la experiencia.

Yo recuerdo un hecho que no lográbamos entender con Alfredo, y decíamos: si vamos a formar una microempresa por qué es que tenemos tanto niño. Y consultábamos a los organismos que se ocupan de niños que trabajan, y nos decían, perdón, si es que tienen niños mínimo de 15 años, si no, pueden ser hasta acusados.

Aquí como que funcionaron dos ideas: la idea de empresa y la idea de escuela; y aunque nos aclarábamos, aparentemente, como que era significante en nosotros. O sea, el significado estaba claro: Circo de Jóvenes. El significante, - qué entendíamos cada uno -, estaba como que disperso. Creo que, a final, esto trajo algunas angustias, algunas preocupaciones, algunos desencuentros. Pero eso se fue construyendo, y quedó algo que no podemos negar: hay una empresa llamada Circo de Jóvenes, con zanqueros, cantantes, mimos, payasos, que tienen nombres y apellidos (son Mónica, Anita, Francisco, Félix, etc...), son chicos de aquí, son de Bastión Popular, son chicos que han asumido ese reto y esa es una verdad. Creo que es una primera cosa importante.

Todos aportaron[editar]

Otra cosa importante que nos deja el Circo de Jóvenes es que, en este caminar de encuentros y desencuentros, debemos reconocer que todos aportaron. Aportaron todos los profesores de arte, con todas y cada una de sus habilidades, con lo que podía y con lo que tenía. Nosotros aportamos con lo que teníamos, en esta perseverancia, en esta conducción de los muchachos, aportó la Dirección de Acción Social, a través de Proyectos Especiales con todo su equipo, a través de la Jefatura de Cooperación Técnica, que les transmitió todo lo que era el pensamiento emprendedor, aportó Marketing, con conocimientos en esta materia... O sea, yo pienso que chicos más ricos, como los del Circo de Jóvenes... Ellos lo reconocen, porque creo que cada uno dio todo lo que pudo a ese grupo de muchachos. Ojalá eso algo se dinamice.

Por otro lado Circo de Jóvenes ganó un espacio en Guayaquil, aunque quizás ellos mismos no lo logren ver todavía. Y es interesante cuando a uno le preguntan a veces: ZUMAR, y ¿cómo está circo de jóvenes?

Y así también, con esa misma línea, estamos trabajando Ritmos y Sabores, un programa destinado a crear vínculos entre los moradores originarios de las varias regiones del país.

Se corta el cordón umbilical[editar]

Nosotros con el Circo prácticamente hemos concluido y lo que estamos dando es seguimiento. Con ellos el cordón umbilical está cada vez más cortado. Lo último que queremos es que ellos puedan vender un espectáculo propio. Porque, en general, han probado mucho lo que es estar contratado por instituciones, y eso es bueno, pero puede agotarse, ellos tienen que ver la manera de ir vendiendo como equipo, aprender pelear en el mercado. Esa creo que es la última parte, que ellos prueben esa experiencia.

Y tengo entendido que muchos de ellos están haciendo otras cosas también, algunos trabajan independientemente, no como circo, sino como número, el payasito, como número de mimo, como artistas, están trabajando, han abierto líneas de música, en fin, estamos ayudando a que ellos generen sus propios recursos, de manera que puedan vender su espectáculo, y creo que lo vamos a hacer en Bastión mismo. La idea es que ellos vendan entradas y se presenten en el Ágora del Polifuncional. Creo que para reafirmarlos como empresa es importante que ellos tengan la seguridad de que por lo que ellos están haciendo la gente paga. También hay que quitarles la idea de que ‘yo trabajo con Natura, porque está ZUMAR, la DASE, están las relaciones, yo trabajo con Huancavilca, trabajo con Fundación Ecuador, ahí está Aprendamos...’ o sea, siempre hay gente que estamos como apadrinando. Hay que dar el saltito. Hay que llegar a la capacidad de preparar, ofrecer y vender un espectáculo. Creo que para allá vamos. La microempresa tiene signos de funcionamiento, pero hay que apretar en esta dirección que señalo.

La experiencia vista por el director de la DASE[editar]

Roberto Vernnimen, Director de la DASE, psicólogo de profesión, en distintos momentos de su vida profesional ha tratado temas de infancia y juventud, incluidos jóvenes en riesgo. En la entrevista realizada para la presente sistematización, Roberto Vernnimen enfocó el tema Circo de Jóvenes, desde la perspectiva del trabajo con jóvenes en riesgo.

“Personalmente, tengo mucho afecto para este proyecto. Por muchas razones. De hecho, en términos de política social son los grupos menos favorecidos, es donde más se puede visualizar la inequidad social.

El Circo de Jóvenes, yo creo que es una propuesta bastante coherente para enfrentar este tipo de problemática. Pienso que hay que reforzarla muchísimo más. Hay varios factores que van a posibilitar el éxito o no, en el sentido profundo y trascendente, de crear una nueva opción o alternativa a la gente en situación de riesgo.

Está el tema con el cual tú los enganchas, que es el tema cultural, y que en sí mismo tiene un valor. Hay un estudio que habla de la correlación de actividades o espacios recreativos, artísticos, y la disminución de la violencia. En sí mismo tiene un valor, en términos de seguridad ciudadana. Ahora, si a eso le metes el concepto empresarial, creas un primer nivel donde es difícil que ellos normalmente accedan.

Encontrar una razón para superarse[editar]

Pero hay otro ángulo del problema de los jóvenes en riesgo. Se los puede capacitar como microempresa, pero esa es una capacitación absolutamente racional, que yo la puedo ver en un televisor. No hablo de eso, estoy hablando ya de una capacitación profunda, que implica que ellos encuentren en sí mismo una razón para superarse, en términos humanos, no estrictamente técnicos, porque eso lo aprendo de memoria, si es que me interesa, ese paso yo sí puedo darlo. El otro paso es difícil, porque implica ir al fondo realmente de la problemática, que es tener cierta claridad de qué es lo que motivó a un joven, finalmente, a tener conductas disruptivas o antisociales.

Entonces digo: debo tener muy buenas razones para actuar pro-activamente, para yo salir adelante, pero eso no se puede hacer si no se tienen las razones por las cuales se quiso destruir, y ese es un programa, más en el ámbito de la motivación y de lo humano. Esa es una dimensión que se trabaja poco, es la más difícil, pero para mí es la determinante. Es en el espacio de la motivación en la cual la persona tiene un sueño de mejoramiento y decide salir adelante, independientemente de las condiciones académicas, intelectuales, físicas, familiares, y lo que quieras. Eso ya no es el espíritu emprendedor, ahí estamos con el espíritu del ser humano que quiere hacer algo por sí mismo.

Te estoy señalando la dimensión[editar]

Porque el tema de políticas en materia de infancia ¿de qué depende? Está en función de defender derechos, pero eso no depende del niño, son los adultos los que defienden. Tenemos las mujeres, motivadas por los temas de derechos y son ellas mismas las que está queriendo defender su espacio. En el caso de los jóvenes no existe una referencia así, sino que son mediatizados. Ellos lo que quieren es expresarse; lo común en ellos, su eje, es la participación. En la juventud el eje no es el de los derechos, es el de participar, es tener espacios donde su ser pueda reconocerse, expresarse, identificarse, interactuar. Eso nos crea un espacio simbólico distinto, un imaginario distinto de la relación, donde, finalmente, se llega a un encuentro consigo mismo. Ahí está la clave para que ellos puedan encontrar los percutores internos que les permitan tomar decisiones, para hacer algo más de lo que han estado haciendo.

El circo: un espacio intermedio[editar]

Las pandillas, y el circo de jóvenes, en sí mismos, son un espacio intermedio entre la clandestinidad y lo no clandestino, entre la legalidad y la no legalidad. ¿Qué opciones les vas a crear a esos jóvenes para que salgan dentro de espacios seguros, donde, de alguna forma, pueden estar a gusto, donde solucionan problemas? Esta dimensión de lo subjetivo, de lo motivacional, en el caso de ellos, adquiere características únicas, que como grupo etáreo dentro de esa problemática tiene y que no tendría otro grupo. Porque siempre la dimensión motivacional está en cualquiera, el niño tendrá que encontrar cómo motivar para dibujar algo, el adulto también, la mujer también. Pero en ellos, por este fenómeno, en realidad social, multicausal tiene que encontrar, es mucho más difícil, porque como que nos prueban “si a mi no me sale, yo me voy allá”. O sea hay que tener mil razones para estar y una sola razón par irme, de regreso allá”. Entonces este espacio gris es un espacio muy delicado, muy sensible, en mucha desventaja para todos los que estamos metidos ahí. Muy delicado, necesitan solo un pretexto para volver allá, y tener cien razones para estar, para quedarse.

Y además si le ves las características propias, como personas, que hay ahí... No es lo mismo trabajar con personas que como ser mismo, corporal, está e crisis. O sea la crisis del adolescente, donde ellos los captan, es natural. Te estoy hablando de distintos factores que ya crean un escenario muy difícil, muy complejo, a lo que hay agregar lo que es la familia, determinante y básico, el tema social, del barrio, de la comunidad, de la ciudad, del país... Es el trabajo más difícil que hay, para mí, el más complejo.

Por eso te digo: Personalmente, tengo mucho afecto para este proyecto.

Lo que piensa el Profesor Mora[editar]

Flavio Mora es maestro de la escuela pública “Carmen Calixto”, del bloque 6, vive en Bastión, y es padre de uno de los integrantes del Circo de Jóvenes. Su valoración de este proyecto es la siguiente:

“Hubo, y hay gente, en Bastión que dice que esa plata está gastada por gusto, que se podía haber gastado en otra cosa. Que es un error haber llamado a los jóvenes en riesgo, a los pandilleros como se les dice. Eso comentan algunos, otros pensamos que esto ha sido la mejor forma de integrarlos, dialogar con ellos, ver sus intereses, sus problemas, encauzarlos en cosas beneficiosas. Porque ha habido un cambio en los jóvenes, ellos ya tienen un trabajo en base a sus habilidades – zanqueros, payasos, pintores – están más orientados.

El Circo ha sido una excelente forma de entrar en el mundo de los jóvenes, de su talento para pintar, hacer letreros, murales, cantar, bailar, para que sigan haciendo todo eso pero más ordenado, más positivo. Creo que todavía les hace falta conocimiento de arte y de integrar a más jóvenes a esa actividad, pero ellos me han conversado a mí que ya tienen un trabajo, ya tienen contratos, que en definitiva les reporta un ingreso que antes no lo tenían. Han adquirido conocimientos y están aprovechando esos conocimientos para vivir mejor. Yo mismo veo que estos muchachos van adelantando, están dando buen nombre a Bastión.

APÉNDICES[editar]

Lucho Mueckay, Director de la Corporación “Sarao”[editar]

Ponemos en este apartado la entrevista a Lucho Mueckay, Director de la Corporación Cultural “Sarao” – Teatro y Danza -, prestigiosa entidad artística de Guayaquil, quien trabajó con el Circo de Jóvenes en dos ocasiones. Sus puntos de vista servirán para complementar el cuadro de esta experiencia.

¿Tu acercamiento al Circo de Jóvenes de Bastión se dio en qué circunstancias y para qué?[editar]

La primera fue el lanzamiento de tu libro. Además de presentarlo era reflejar lo que decía el libro, reflejar un poco lo que en esencia era “una nueva cultura” que se ha desarrollado en Bastión Popular, por las inmigraciones y por la convivencia de la gente. Ahí se trataba de confrontar un poco la experiencia de un grupo profesional, como Sarao, en danza y teatro y lo que los chicos del Circo de Jóvenes estaban haciendo. Ese fue más o menos el contexto en el que se dio. Se me pidió crear un espectáculo que reflejara esa esencia y esa práctica que estaban teniendo los muchachos ahí. Fue como conjuntar también varios aspectos escénicos que son la danza, el teatro y las prácticas circenses, que hasta ese momento los chicos habían desarrollado.

Entonces yo hice un guión, a partir del libro, a partir del acercamiento con ellos, no solamente a sus prácticas de circo sino también a sus vivencias. Yo pienso que fue un acercamiento y una combinación magnífica. Los chicos vieron a Sarao, la gente de Sarao se metió con ellos. Para muchos era la primera vez que podían acceder a un espacio, por ejemplo, como es el centro cultural Sarao, donde ellos veían posible conformar una asociación, una agrupación profesional, con constancia, con disciplina. Era un poco la práctica, en el fondo era para que confronten esa posibilidad, para que ellos que se estaban organizando como empresa vieran que era posible, independientemente de sus recursos, independientemente del arte que se hace. Por eso determinamos que los ensayos tenían que hacerse allá y acá, para que ellos tuvieran contacto con un espacio establecido, con una agrupación establecida y con una práctica escénica también establecida.

El proceso fue muy interesante porque Sarao, además de esto, hacía sus presentaciones y ellos veían, por ejemplo, el nivel interdisciplinario que tenía Sarao, el nivel al que habíamos llegado, y era como ver, en vivo y en directo, una posibilidad también de autorrealización. Porque en ese sentido nos parecemos, hay procesos de autorrealización y de una organización constante y de una manutención de espacios y de actividades perennes. Y para la gente de Sarao fue muy aleccionador también poder acercarse a esa realidad, independientemente que nosotros no vivamos en Bastión Popular, pertenecemos a una misma ciudad donde el problema está justamente allí, y Bastión Popular es Guayaquil, pues. Entonces fue un intercambio humano, primero, y un intercambio disciplinario muy interesante. Eso fue con respecto al proceso, y el resultado, pues, tú lo viste; Yo pienso que fue muy bueno. Porque además los chicos podían acceder por primera vez a un espacio como era la sala del MAAC. Y eso abre ventanas, abre perspectivas, la gente comienza a visualizar el arte de otra manera. Y eso creo que se logró, veían el arte como una posibilidad real de hacerse, y de hacerlo inclusive como un oficio. No muy lucrativo, pero serio, a nivel profesional. Eso se dio, tanto en el proceso de intercambio, en la preparación, en el ensayo, así como en la entrega del producto final.

Una de las partes que yo me di cuenta es que, a pesar del apoyo que habían venido teniendo los chicos, hacía falta una práctica de entrenamiento mayor. Que fue donde yo metí un poco la mano, no solo con mi experiencia sino con la experiencia también del equipo; y complementamos de cierta manera, y eventualmente para ese espectáculo, con nuestro contingente. Se terminó eso. Hubo un planteamiento después continuar inclusive trabajando nosotros con ellos.

¿En qué aspectos técnicos ayudó el teatro Sarao al circo?[editar]

Por ejemplo, en la preparación de la estructura del espectáculo, por otro lado en la expresión corporal, en hacer una producción, en cuanto al vestuario, a la escenografía, que son las experiencias que tiene el grupo, y en la dirección escénica.

Pero no avanzó más. La parte negativa del asunto es que no avanzó más porque no se continuó con el proceso; o se continuó pero ya no con Sarao. ¿Por qué? Ya no me acuerdo, pero esa fue la experiencia.

De ahí perdí un poco el contacto con ellos, pero me llamaron en este año, para la presentación de la Feria de la Gobernabilidad, que se realizó en Guayaquil, con delegaciones de muchos países. Volví a entrar en contacto con ellos, me di cuenta que la mayoría de los que yo había conocido ya no estaban, es decir, como que no hubo una continuidad, no sé por qué. Sin embargo encontré cierta fortaleza en algunos aspectos, como los zanqueros, como los cantantes..., pero también encontré como que el proceso se había detenido. Pero había una cosa que era potencialmente muy buena, y era que el circo de jóvenes tenía a su alrededor muchos chicos nuevos que prestaban su contingente, su tiempo, su esfuerzo su interés. Eso me hizo ver que es un espacio potencialmente bueno, de mucha convocatoria, pero que le hacía falta continuidad, porque así son estos procesos, además de recursos económicos.

Comenzamos a preparar un evento para presentar el acto de la Feria. Ahí me involucré nuevamente con el equipo, porque se me llamó para dirigir, específicamente. Yo me he involucrado puntualmente en dos eventos. Pero no tanto en el proceso de entrenamiento. Porque pienso que para hacer un circo de jóvenes necesitamos una planta de instructores muy preparados, no solo en las artes escénicas, sino en el arte circense, que no es tan fácil. Y en donde lo que, por ejemplo, nosotros hacemos que es la danza, la expresión corporal, el teatro, el movimiento, la producción artística, etc., sí pueden ayudar, pero también se necesitan recursos de otra parte, de otros países inclusive, para poder potencializar un verdadero circo.

Para mí el Circo de Jóvenes es una posibilidad, es una potencialidad muy interesante, en todo sentido. Además de conjugación de diferencias, porque estamos hablando de chicos que tienen particularidades, entre esas, que pertenecen a territorios, pandillas, etc., que juntar no es tan fácil, lo que no quiere decir que sea imposible.

Una de las características de Sarao, cuando se ha involucrado en proyectos que tienen ese aspecto social, es también hacerles ver a los jóvenes, no solamente a los de Bastión Popular, sino también a los que vienen a nuestros talleres, de que es posible que las artes escénicas les permitan visualizar la vida de otra manera. Porque las artes escénicas permiten visualizar un mundo en el que se pueden realizar sueños, conjugar gente, unir proyectos y ser una profesión lucrativa. Dentro de nuestros principios, de nuestra misión, como asociación cultural, siempre hemos tenido proyectos en donde la gente ve las artes escénicas como un norte, como una posibilidad de realización en sus vidas. Y pienso que en cierto aspecto, el circo de jóvenes, con ayuda de otras gentes, ahora que está trabajando allí Gabriel Ampuero, tiene la perspectiva de ser una empresa y ganar algo de dinero... Pero no es suficiente, porque la empresa requiere siempre ofrecer un producto de buena calidad, no solamente algo, sino de buena calidad.

¿Qué fortalezas has visto en este grupo?[editar]

Primero, yo pienso que el hecho de que yo venía de afuera me permitió inyectar cierto entusiasmo. Yo venía con una capacidad de organización y fue un intercambio muy interesante, bastante disciplinado. Porque yo tenía la impresión de que iba a encontrar chicos difíciles de disciplinar dentro de un proceso artístico, pero no, porque hubo apertura de parte de ellos, había como una gran necesidad de alimentarse y de ofrecer lo que ellos sabían hacer; porque lo hacen orgullosamente: bailan, cantan, se paran en los zancos y dicen esto es lo que yo estoy haciendo... Y eso es una actitud necesaria y valiosa para un artista. Para ellos, pienso que este intercambio les hizo ver, bueno, esos son artistas, son bailarines (y ellos lo comentaban porque teníamos foros), eso fue bien interesante.

Por eso fue que en la segunda ocasión no dudé en ir... Porque pienso también que un aspecto del arte tiene que ser ese, de sensibilización, y creo que hubo una gran sensibilización de parte de los chicos. Los problemas propios que son los de la producción, pero en los dos proyectos puntuales hubo una gran entrega. Eso es una fortaleza. Es decir, no hay que tenerle miedo a lo que culturalmente la sociedad misma ha producido, por las limitaciones, por las falencias, por nuestro propio sistema patojo; solamente hay comprender y partir de allí.

¿Cuáles serían las áreas que, según tu opinión, habría que reforzar para que este grupo se sostenga en el tiempo?[editar]

Hay que traer primero un grupo de maestros y luego hacer un proyecto que conceptualice lo que es el circo, y además un circo especial de jóvenes, y que se difunda en las calles, que no es lo mismo que el trabajo escénico en un teatro. Yo pienso que sí lo tienen en idea, pero no con la proyección que debería tener.

Debe atacarse mucho más el proceso de entrenamiento y disciplina. Dentro del entrenamiento vienen ciertos aspectos de disciplina en el que la gente va aprendiendo, pero el esfuerzo del trabajo para ser un artista es mucho más de lo que hasta ahora ellos han tenido. Hay que partir del hecho de que muchos de ellos trabajan, no tienen el tiempo suficiente, no tienen de repente el apoyo de sus familias, en eso también estriba la especialidad, pero no se aleja mucho de la gente de clase media que vienen a nuestro teatro, que también estudian, trabajan o tienen o no tienen el apoyo de la familia. Por eso pienso que ahí sí el trabajo de las instituciones debe ir orientado a ofrecer una constancia de entrenamiento (ahí estamos hablando de un proceso de tiempo).

Cualquier director, incluso yo puedo llegar con una idea temática, pero si no tienes a un clown o un malabarista entrenado y que además tenga los recursos y la práctica diaria, la idea se puede diluir, o se va adaptando a las limitaciones del grupo y esa no es la finalidad. Eso es lo que falta: recursos, tiempo, dedicación. Porque yo creo que ellos ya han entendido lo que significa ser una empresa, ofrecer un producto, entrar en el mercado de la oferta y la demanda, pero no es suficiente.

Aprendizajes[editar]

Las dos experiencias que he vivido con ellos me indican que es posible que llegue a ser un circo que trabaje en la calle; que tienen una gran necesidad de aprender y todo. Yo nunca entré con ningún prejuicio yo llegué a tratarlos como artistas que íbamos a hacer un evento, que íbamos a estar en un proceso y esa fue mi posición, no llegué con que voy a enseñar, yo soy el que sabe más, porque finalmente una de las personas que más aprendió con ellos fui yo. Aprendí de sus realidades, de las conversaciones, me hablaron de su interés en convertirse en cantantes, en ser actores... Por momentos sentí una gran frustración por no poder dedicarme mucho más a este aspecto, pero la particularidad de mi agrupación es otra. Eso no quiere decir que no sea posible de combinar.

Yo me acuerdo que al principio estaban como renuentes: “y él quién es”, algunos me conocían, otros no. Pero el arte es mágico, abre ventanas, tiende puentes. Yo pienso que aún necesitan el soporte para poder proyectarse y ser una empresa autónoma. No se los puede tratar paternalistamente, eso sería un perjuicio muy grande y eso fue lo que yo no quise hacer en estas dos eventualidades. Pero, por otra parte, ellos requieren que se los trate como padres, como hijos... Pero si uno va a entrar como muy paternalista no da resultado porque anula las fuerzas creativas.

Este esfuerzo debe ser tomado en serio por las instituciones porque es un fenómeno que se puede multiplicar.

A modo de colofón[editar]

La idea de sistematizar un proceso siempre tendrá el fin de transmitir experiencias, de facilitar el camino a quienes emprendan proyectos similares o aportar nuevos conocimientos obtenidos en la práctica. Una sistematización no necesariamente abarca todo un proceso, desde la A hasta la Z, más bien elige un segmento del camino recorrido, reconstruye sus momentos claves y los somete a análisis, sobre todo para aprender.

Conversando con Alfredo Bianco de estas cosas, él recordaba algo que ya se ha dicho en el mundo, en distintas épocas: Más se aprende de los errores y los problemas que de los éxitos. Y con respecto a la experiencia Circo de Jóvenes, Alfredo agregaba una reflexión que me parece justa para cerrar este documento:

No se pretende buscar culpables de lo que no ha funcionado y ensalzar las cosas que han funcionado, todos entramos en una aventura, que podemos decir, con cierta objetividad, ha sido bastante exitosa hasta el momento. Pero falta mucho, claro…. Y eso lo supimos siempre. Teníamos claro que en los tres años útiles, que es la vida del Programa, no se lograría la excelencia artística y la plena sostenibilidad del Circo. Pero también siempre supimos que en el medio existen las capacidades técnicas para seguir adelante; la sensibilidad y la voluntad necesarias para continuar el trabajo con jóvenes en el rico filón del arte. Estos son componentes imprescindibles para garantizar la sostenibilidad del proyecto “Circo de Jóvenes” Allí están los testimonios para mostrarnos que no nos habíamos equivocado. En este proyecto, ZUMAR ha dado un aporte, como una vuelta a la manija de arranque de los viejos “Ford T” de nuestra infancia, (tan lejana ya…) una vuelta de manija a puro pulso, pero imprescindible para que el motor arranque, y sentimos que ha arrancado…. Claro que para llegar al destino deseado, hay que tener cuidado de no estrellarse contra un árbol o caerse en un hueco, por haberse desviado del camino, o quedarse sin gasolina…. Ojalá que dentro de unos 5 o 6 años, podamos leer el segundo tomo de la “Experiencia del Circo de Jóvenes”, contándonos hasta donde han llegado y desde allí cuales son los nuevos sueños, como ahora nos cuentan Roberto, Elena, Lucho y los muchachos y muchachas del circo. ¿Que ya no serán los mismos? Es muy probable, pero seguramente, para los que han hecho el esfuerzo, su paso por el “Circo” significará también, una “vuelta de manija” en la vida de cada uno.

Fuentes de información[editar]

  • Entrevistas a participantes en la experiencia.
  • Documentos de Sistematización “Circo de Jóvenes”, Proyectos Especiales.
  • Documentos del archivo ZUMAR.
  • Datos del Sistema de Información Local, SIL, Bastión Popular.
  • Weinstein, J. (1992) Riesgo Psicosocial en Jóvenes. PREALC. Santiago de Chile.

Sistematización de la experiencia 2002 - 2004: Ms. Arturo Vergara

Revisión del texto: Graciella Trelles, Alfredo Bianco, Susana Garófalo, Mónica Camacho, Gabriel Ampuero.

Bibliografía[editar]

  • Carlo Lotti - Nino Gorio. Un lungo cammino - 50 anni di ingegnería nel mondo. (en italiano) Un largo camino-50 años de ingeniería en el mundo. Editore Ulrico Hoepli. Milano. Marzo 2008. ISBN 9788820340810