Patología de la edificación/Entramados de madera/Madera dañada por agentes de origen biótico/Insectos

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Entre los insectos xilófagos se diferencian los de ciclo larvario y los sociales (termes), en razón de los tipos de daños originados.

  • Dañada por insectos Cerambícidos (Carcoma gruesa): se aconseja la realización de las fases siguientes:
- Determinación de la presencia actual o pasada del agente en la madera.
- Eliminación de aquellas maderas con muy alto grado de ataque.
- Eliminación, siempre que ello sea posible de la capa externa de la madera sana, dejando al descubierto la parte afectada y eliminando los detritus y larvas presentes, caso de existir estas últimas.
- Tratamiento químico protector de la madera mediante pulverización superficial, caso de haber realizado el paso anterior, con soluciones orgánicas (protectores en disolvente orgánico) dado su mayor grado de penetración a igualdad de condiciones que otros. Esta medida deberá de acompañarse con otra de inyección previa, de forma que queda impregnada todo el área y sus proximidades; para ello se efectuarán orificios de profundidad adecuada en cada caso, los cuales se harán en mayor número de no poder realizar el punto anterior, a la par que se tendrá que inyectar una mayor cantidad de protector en este último caso, dada la absorción de producto químico producida en el volumen ocupado por serrín y detritus.
El contenido de pigmentos en materias activas insecticidas y fungicidas es pequeño, pero suficiente para actuar de forma protectora, rechazando cualquier hembra de carcoma que quiera depositar sus huevos en dicha madera. Solamente en el caso de riesgo de ataque de termitas, sería conveniente, además del tratamiento protector preventivo de la madera, la desinfectación previa del suelo mediante inyecciones de un insecticida adecuado.
  • Dañada por insectos Anóbidos (Carcoma fina): estos insectos producen unos daños de menor cuantía aparente que los cerambícidos, afectando tanto a la madera de conífera como de frondosa.
Se realizará un tratamiento químico por pulverización superficial inicialmente, aplicándose en el momento del vuelo de los insectos perfectos, que se reiterará a lo largo de tres años, período correspondiente al ciclo biológico de los insectos (larvas) en la madera.
Se emplearán protectores en disolvente orgánico, por su mayor grado de penetración, aplicándose sobre la madera una vez dejada “a poro abierto” y bien limpia. En el caso que las maderas afectadas se encuentren recubiertas por pinturas o barnices, o bien tengan un difícil acceso, se deberá proyectar el protector hasta rechazo en orificios practicados en las áreas de mayor daño. Dichos orificios podrán tener un máximo de profundidad de 2/3 del grosor de la madera y se efectuarán en líneas paralelas, separadas hasta 25 cm y dejando entre dos contiguos de una misma línea un máximo de 20 cm, aún cuando estas distancias variarán en función de la especie de madera, el estado de vendaje que presente y el sistema de inyección utilizado (presión, etc).
Dado que en la zona de daños de estos insectos aparecen ocasionalmente hongos de pudrición, convendrá que el protector químico utilizado posea también propiedades fungicidas además de las insecticidas iniciales.
  • Dañada por insectos Líctidos (Polilla): en madera de frondosa, tan solo con alto contenido en almidón y si no presenta cubrición (pintura, laca, etc) bastará con realizar una pulverización superficial con protector en disolvente orgánico, en la época de vuelo de los insectos perfectos (abril y octubre, en Madrid). ello se debe al ciclo anual de las larvas en el interior de la madera, con lo que las puestas realizadas por las hembras tras el vuelo de apareamiento, al transformarse en larvas morirán, no presentándose posibilidad alguna de realizarse nuevas puestas, al no quedar insectos en el interior de la madera tras el último vuelo del año.
Los daños originados por insectos de ciclo larvario, en el caso de madera de construcción, principalmente, se pueden controlar no solo mediante sistemas de protección química por impregnación si no también mediante sistemas de fumigación con gases insecticidas, o mediante sistemas térmicos, sometiendo la madera a temperaturas incompatibles con la vida de las larvas (60-80 ºC, en el interior de la madera). Sin embargo, el sistema de mayor efectividad y economía, es el de impregnación con soluciones químicas protectoras.
  • Dañada por insectos sociales (Termes): si se trata de ataque de termitas a un edificio, la técnica es diferente, ya que la termita se puede ir de la madera, mientras que la carcoma permanece en su interior, muriendo en algún momento de su ciclo. Con la termita no cabe más que una filosofía, y es expulsarla, ya que al no poder encontrar su termitero, no podemos eliminarla en su totalidad. Debemos actuar pues, haciendo que la madera de la que se alimenta, sea incomestible, mediante el tratamiento adecuado, y completar éste, con una barrera antitermítica alrededor del edificio, que la impida el acceso desde sus termiteros, obligándola a buscar comida en otra parte.
Por supuesto, habrá que reforzar todo con medidas constructivas, ya que si para que se produzca un ataque es necesario un cierto nivel de humedad, habrá que tratar de eliminarla.
De las dos especies existentes en España, es el Reticulitermes lucífugus Rossi, termes subterránea la que causa mayores daños, mientras que el Criptotermes brevis Walter, los produce muy localizados en otra geografía (Canarias), revistiendo menor importancia. Dada la distinta forma de actuar que tienen, el tratamiento de la madera afectada por ellos será diferente.
El tratamiento del Reticulitermes lucífugus, contempla las fases siguientes:
• Reconocimiento previo tanto de la madera como de su entorno_ A fin de delimitar las áreas dañadas así como la intensidad del ataque existente en la madera, e intentar localizar vertical y horizontalmente los focos de estos insectos. También es de gran importancia determinar la posible existencia de focos de humedad incontrolados (canalizaciones abandonadas, etc) de gran importancia para estos insectos.
• Ataque directo al termitero (sistema de cebos): se va a realizar mediante un producto “venenoso”, llamado saflorón, que va a inhibir el crecimiento y desarrollo de las termitas. El sistema de cebos se basa en el conocimiento de la biología y en el comportamiento social de las termitas. Las termitas son insectos xilófagos sociales en los que las obreras (95% de la colonia) realizan la función de alimentar al resto de la colonia y son las que provocan los daños en la madera. El primer paso, va a ser detectar el punto de paso de las termitas hasta llegar a la madera. Para ello se realizarán agujeros en la tierra donde se colocarán cebos. Esos cebos son tubos compuestos por tiras de celulosa, en concreto, celulosa blanda muy apetecible para las termitas, con el objetivo de que sirva de alimento para éstas. Cada 15 días se hará una inspección de esos cebos, para comprobar si las termitas se están alimentando de esa celulosa, y por tanto, éste será un punto de paso. Si en efecto ocurre lo previsto, el siguiente paso será introducir el insecticida de efecto retardado en el tubo, impregnado con celulosa. Posteriormente, las termitas cogerán este alimento y se lo proporcionarán a las larvas del termitero. La misión de este veneno es inhibir la síntesis de la quitina, que produce el exoesquelo de las termitas, de tal manera, que al mudar su esqueleto al año siguiente, éstas no podrán crearlo y con ello, llegar a fase adulta, y por tanto, no tendrán fuerza para salir del termitero o atravesar la madera. La progresiva desaparición de las obreras provoca, lógicamente, la desaparición de la colonia por falta de alimento. Este producto supone un ataque directo al termitero. Por último, hay que resaltar, que al actuar con efecto retardado las obreras son incapaces de relacionar los cebos con la causa de su desaparición.
• Medidas de saneamiento: Se deberán realizar tanto en el entorno de la madera afectada como en ésta, considerándose las acciones siguientes:
• Destrucción de los conductos terrosos de acceso a la madera desde el suelo.
• Realización de drenajes para hacer descender el grado de humedad en el terreno y zonas próximas.
• Sustitución de madera gravemente afectada, por otra tratada previamente en todo su volumen mediante impregnación química.
• Evitar el contacto directo de la madera con el terreno, interponiendo distintos elementos (metálicos, de fábrica, etc)
• Ejecución de labores de consolidación y/o esfuerzo, en la madera con un grado de ataque menor.
Desinsectación del terreno: se realiza mediante la creación de barreras tóxicas, que aíslen el termitero de la madera, pudiéndose efectuar de las siguientes formas, en el caso de madera de construcción (estructural y de carpintería).
• Tratamiento químico final de la madera: en todos los casos se aconseja la inyección de protectores químicos con buenas características insecticidas y fungicidas en las zonas de madera que presenten un elevado grado potencial de humidificación, así como en las áreas de unión de elementos estructurales de madera sobre todo si están situadas en lugares de difícil acceso o mala ventilación y con posibilidad de humidificación. Estos tratamientos tan solo se efectuarán cuando la madera presente unas características resistentes adecuadas.
El tratamiento de Criptotermes brevis (termes de Canarias) contempla las fases siguientes:
• Reconocimiento de las zonas y su grado de ataque.
• Sustitución de la madera con elevado grado de ataque o consolidación en el caso de maderas afectadas en puntos concretos.
• Tratamientos mediante impregnación química, por inyección, de la madera que mantenga sus características resistentes, así como superficial de la totalidad del maderamen que se mantenga.
Además del tratamiento químico de la madera, se pueden considerar otros como por ejemplo la Lucha Biológica, con ciertos hongos que producen unos metabolitos, los Sideroforos, inhibidores de los termes (hongos del tipo Trichoderma).