Historia del Partido Comunista Paraguayo (1928-1990)/Era Moriniguista/Barthe Preso

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EL SECUESTRO DE OBDULIO BARTHE Y SU ENTREGA AL GOBIERNO DE CHAVEZ[editar]

El Gobierno reaccionario del demagogo-populista Perón, que ya había ayudado a la tiranía morínigo-guionista para el aplastamiento de la insurrección democrática de 1947, con armas y dinero, nuevamente estaba de acuerdo con el Gobierno de Chávez en la inhumana y criminal actividad de perseguir a los exiliados democráticos paraguayos, refugiados en la Argentina. En cumplimiento de este pacto vil, el 23 de julio de 1950, Obdulio Barthe era secuestrado en una calle de la ciudad de Buenos Aires (Corrientes y Newery, 3.00 de la tarde), Luego de padecer más de 15 días de torturas físicas y psicológicas, como simulacro de fusilamiento, en la criminalmente célebre «Sección Especial» de la policía argentina, el 10 de agosto de 1950 es entregado a la policía de Chávez. Fue inmediatamente recluido (más bien emparedado) en un estrecho, insalubre y totalmente oscuro calabozo de la vieja Cárcel Públicas, donde permaneció alrededor de cuatro años en total incomunicación.

Barthe fue sometido a una farsa procesal por el supuesto delito de rebelión en Concepción (1947). Le fue negado el derecho de nombrar defensor hasta que las denuncias sistemáticas del partido del «Comité Nacional por la Libertad de Obdulio Barthe» y la solidaridad internacional obligaron al Gobierno a permitirle asistencia profesional. Fue su abogado defensor el camarada abogado Pedro Martínez Díaz, hoy ya fallecido, quien llevó a cabo una meritoria labor que contribuyó, sobre todo, en la hecha judicial por exigir garantía de vida para el ilustre prisionero político. En cuanto a la defensa propiamente dicha, Barthe se defendió atacando. Reivindicó la importancia histórica de la insurrección democrática cívico-militar de Concepción y renovó su apoyo total al programa de reivindicaciones de aquel movimiento, asumiendo con vehemencia su responsabilidad personal y la del Partido Comunista Paraguayo, al que había representado con el honor del combatiente revolucionario y comunista.

Además de ese «cargo» de rebelión, ciertos consejeros del Gobierno de Chávez echaron a rodar la especie calumniosa de que en el curso de la guerra civil habría ordenado el fusilamiento de prisioneros, a lo cual Barthe respondió con indignación y desprecio. No prosperó la provocación conociéndose el hecho de que el entonces jefe de Policía de Chávez, Dr. Roberto L. Petit, había sido, precisamente, ex prisionero del destacamento Barthe en la contienda civil. Todavía más, acudió a la cárcel a entrevistarlo y dio estricto cumplimiento a su libertad cuando así lo dispuso el juez de la causa, días antes del golpe fascista del 4 de mayo de 1954.


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