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Cuentos tradicionales
por es.wikibooks.org


Caperucita Roja

Caperucita Roja era una niña que llevaba una capa roja con una capucha y por eso todos los que la conocían la llamaban así.

Caperucita tenía una capa roja con una capucha

Vivía con su madre en una casa cerca de un bosque.

Caperucita tenía una abuela que vivía en una casita al otro lado del bosque, por lo que para ir a verla tenía que cruzar todo el bosque. En el bosque vivían animales que no eran peligrosos: como los ciervos, los conejos y muchas especies de pájaros, pero también vivía en ese bosque un animal que sí podía ser peligroso, sobre todo para los niños: era un lobo que cuando tenía mucha hambre atacaba a las personas.

Su mamá la envió a casa de su abuela a través del bosque

Un día su mamá le pidió que fuera a llevarle a su abuela una canasta con alimentos y le advirtió de que por el camino no hablara con nadie desconocido.

La niña salió de la cabaña y fue caminado por el bosque mientras juntaba flores para su abuelita y al llegar a un cruce de caminos se encontró con el lobo que le preguntó que a dónde iba. Ella le respondió que iba a la casa de su abuela a llevarle una cesta con alimentos.

El lobo le dijo que tomara el camino que era el más corto de los dos, pues así llegaría antes, pero la estaba mintiendo y en realidad la mandó por el camino más largo.

Se encontró con el lobo en el bosque

Caperucita Roja tomó el camino más largo y el lobo el más corto. El lobo llegó primero y encerró a la abuelita en el armario se puso su ropa y se metió en la capa tapándose todo el cuerpo con la manta y dejando fuera solo la cabeza, disfrazada con el gorro de dormir de la abuela.

Caperucita llegó, saludó a su abuela y le dijo asombrada : ¡qué ojos tan grandes tienes, abuelita!

- El lobo le contesto: son para verte mejor, hijita.

- Luego le dijo: ¡qué orejas tan grandes tienes!

- Son para oirte mejor, niñita mía. Contestó el lobo

- Después le dijo: abuelita, ¡que brazos tan largos tienes!

Abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!

- Son para abrazarte mejor, querida mía.

- Abuelita, ¡ qué dientes tan largos tienes!

- ¡Son para comerte mejor! Exclamó el lobo.

Y diciendo esto se abalanzó hacia Caperucita para tragársela de un bocado. Caperucita salió corriendo y justo pasaba por allí un cazador y la niña comenzó a gritar pidiendo socorro. Entonces el cazador se acercó y el lobo que lo vio, huyó corriendo.

El salvador se llevó a la abuela y a su nieta, comieron los alimentos que llevaba en la cesta y fueron felices.

Hansel y Gretel

Hansel marca el camino sin que sus padres lo sepan
Hansel y Gretel eran los hijos de un pobre leñador. Eran una familia tan pobre que una noche la madrastra convence al padre de abandonar a los niños en el bosque, porque ya no tenían con qué alimentarlos. Hansel oyó esto, por lo que salió de su casa a buscar piedras y al día siguiente cuando sus padres les llevaron al bosque fue dejándolas caer y así fue marcando el camino para poder volver a su casa.
Los niños perdidos en el bosque
Hansel y Gretel se durmieron, y apenas salió la Luna comenzaron a caminar siguiendo el camino que Hansel había marcado con las piedras anteriormente. Por la mañana llegaron a su casa. Su madrastra, sorprendida por el hecho decide que la próxima vez llevarán a los niños aún más adentro en el bosque, para que no puedan salir de allí y regresar. Hansel, que otra vez escuchó las discusiones de sus padres, decide salir a juntar piedras nuevamente, pero esta vez no pudo, ya que la puerta estaba cerrada con llave.
Llegaron a una casita hecha de pan de jengibre, pastel y azúcar moreno,
En la mañana que fueron al bosque, Hansel marcó un camino tirando migas del pedazo de pan que su madrastra le había dado, solo que esta vez cuando salió la Luna no pudieron volver porque los pájaros se habían comido el pan.

Después de dos días perdidos en el bosque, cuando ya no sabían más que hacer, los niños se detienen a escuchar el canto de un pájaro blanco al cual luego siguen hasta llegar a una casita hecha de pan de jengibre, pastel y azúcar moreno. Hansel y Gretel empezaron a comer, pero lo que no sabían era que esta casita era la trampa de una vieja bruja para encerrarlos y luego comérselos.

Gretel empuja a la bruja y cierra el horno
Esta vieja bruja decide encerrar a Hansel y tomar a Gretel como criada. Todas las mañanas la bruja hacía que Hansel sacara el dedo por entre los barrotes del establo para comprobar que había engordado, pero éste la engañaba sacando un hueso que había recogido del suelo.
El cisne les ayudó a cruzar el río para volver a su casa

Un día, la bruja decide comerse a Hansel y manda a Gretel a comprobar que el horno estuviese listo para cocinar. La niña se da cuenta de la trampa y logra que la bruja se meta en el horno. Al instante, Gretel empuja a la bruja y cierra el horno.

Tras la muerte de la bruja, los niños toman de la casa perlas y piedras preciosas y parten a reencontrarse con su padre, cuya mujer había muerto.

Su vida de miseria por fin había terminado, desde ese día la familia no sufrió más hambre y todos vivieron juntos y felices para siempre.

Los tres cerditos

Los tres cerditos se despiden de su mamá

En el corazón del bosque vivían tres cerditos que eran hermanos. El lobo siempre andaba persiguiéndoles para comérselos.

Un día la mamá cerda les dijo que ya eran mayores y debían irse cada uno por su camino y valerse por sí mismos.

El pequeño la hizo de paja

Para escapar del lobo, los cerditos decidieron hacerse una casa. El pequeño la hizo de paja, para acabar antes y poder irse a jugar. El mediano construyó una casita de madera. Al ver que su hermano pequeño había terminado ya, se dio prisa para irse a jugar con él. El mayor trabajaba en su casa de ladrillo.

El mayor la hizo de ladrillos

- Ya veréis lo que hace el lobo con vuestras casas- riñó a sus hermanos mientras éstos se lo pasaban en grande.

El lobo salió detrás del cerdito pequeño y él corrió hasta su casita de paja, pero el lobo sopló y sopló y la casita de paja se derrumbó. El lobo persiguió también al cerdito por el bosque, que corrió a refugiarse en casa de su hermano mediano.

Pero el lobo sopló y sopló y la casita de madera derribó. Los dos cerditos salieron pitando de allí. Casi sin aliento, con el lobo pegado a sus talones, llegaron a la casa del hermano mayor.

Los tres se metieron dentro y cerraron bien todas las puertas y ventanas. El lobo se puso a dar vueltas a la casa, buscando algún sitio por el que entrar. Con una escalera larguísima trepó hasta el tejado, para colarse por la chimenea.

El lobo cayó en la olla.
Pero el cerdito mayor puso al fuego una olla con agua. El lobo comilón descendió por el interior de la chimenea, pero cayó sobre el agua hirviendo y se escaldó.

Escapó de allí dando unos terribles aullidos que se oyeron en todo el bosque. Se cuenta que nunca jamás quiso comer cerdito.

Los siete cabritillos

La mamá se va a trabajar

La madre de los siete cabritillos tuvo que salir de casa para ir a trabajar y les advirtió que tuvieran mucho cuidado con el lobo, pues seguramente intentaría engañarlas para poder entrar en la casa y comerlas.

El lobo que vio a la madre cabra por el camino, fue corriendo a la casa y llamó a la puerta. - ¿ Quién es?, preguntó el cabritillo mayor.

El lobo llama a la puerta

- Soy mamá que ya he vuelto de la compra.

- Enseña la patita por debajo de la puerta para poder verla.

El lobo entró en casa

El lobo enseñó la pata y los cabritillos dijeron todos a la vez:

- Tú no eres nuestra mamá, eres el lobo. Vete de aquí porque no te vamos a abrir.

El lobo marchó corriendo a casa del molinero y le pidió un poco de harina para pintarse la pata de blanco y saí engañar a los cabritillos.

Lo encontraron durmiendo

Volvió corriendo otra vez a la casa y volvió a llamar.

- ¿ Quién es?, preguntó el cabritillo mayor

- Soy mamá que ya he vuelto de la compra.

- Enseña la patita por debajo de la puerta para poder verla.

El lobo enseñó la pata y los cabritillos dijeron todos a la vez:

- Tú no eres nuestra mamá, porque tienen una voz muy ronca y nuestra mamá la tiene muy fina. Eres el lobo. Vete de aquí porque no te vamos a abrir.

Ahora el lobo marchó corriendo a la casa de la granjera y le pidió seis huevos crudos y se los comió para que le afinaran la voz.

Le abrieron la barriga

Volvió a llamar a la puerta y dijo;

- Abridme hijitos que soy vuestra mamá.

Ya iban a abrir la puerta, cuando el pequeño dijo:

- No le abramos, porque mamá ha dicho que no abramos a nadie hasta que ella vuelva y a mi me da miedo. Dicho esto se fue a esconder detrás del reloj grande que había en la casa.

Los hermanos creyeron al lobo y desobedeciendo a su madre abrieron la puerta.

Volvieron a saltar y cantar

El lobo entró dando un gran salto y se fue comiendo uno a uno a todos los cabritillos de un bocado.

Cuando su madre regresó a casa, el pequeño que se había escondido y se había salvado le contó todo lo que había pasado y, corriendo fueron a la orilla del río donde el lobo estaba durmiendo con la barriga llena. le abrieron la tripa con unas tijeras y salieron todos los cabritillos. Le llenaron de piedras la barriga y se la cosieron.

Cuando el lobo se despertó tuvo mucha sed. Fue al río a beber, se cayó de boca y se ahogó.

Fuente

La bella durmiente

Un castillo como aquel en que nació la bella durmiente

Después de largos años sin tener hijos un rey y su reina, por fin, tuvieron una hija. Invitaron a un festejo en honor de la niña a varias hadas que mediante encantamientos le otorgaron dones positivos.

Las hadas le conceden muchos dones buenos
  • El banquete

Pero casi al final del banquete llegó una hada que olvidaron invitar y furiosa, sentencia que al crecer la niña el día que cumpla quince o dieciséis años se pinchará con un huso y morirá. Pero una de las hadas invitadas mitiga la maldición: «la princesa se pinchará con un huso, pero en vez de morir dormirá durante un siglo».

  • La princesa se pincha
La princesa se pincha con el huso

En vano el rey prohíbe los husos en su reino: al cumplir quince o dieciséis años la princesa, curioseando en una torre del castillo, encuentra una viejecita que hila con un huso, la muchacha lo toma, se pincha el dedo y cae dormida. El sueño se expande a todos los habitantes del castillo, y además el castillo queda oculto a la vista de los viajeros por una espesa vegetación.

  • Cien años después
El príncipe ve a la princesa dormida
Cien años después un príncipe escucha la historia de la bella durmiente y se dirige al castillo con intención de despertarla. La vegetación le abre paso como por encanto.

Cuando llega al castillo encuentra a la princesa dormida y queda cautivado por su belleza. En ese momento ella y todos los habitantes del castillo despiertan, y posteriormente el príncipe y la princesa se casan.

Una vez casados los dos jóvenes, el príncipe vuelve a su reino y todos viven felices para siempre.

Alí Babá y los cuarenta ladrones

Alí Babá era un pobre leñador
Descubre la cueva de los ladrones

Alí Babá, un pobre leñador de Persia, oye por casualidad a una gran banda de ladrones (cuarenta en total) visitando el escondite de su tesoro en el bosque en el que cortaba madera.

El tesoro de los ladrones está en una cueva cuya boca queda cerrada mágicamente: se abre con las palabras «Ábrete, Sésamo» y se cierra con «Ciérrate, Sésamo». Cuando los ladrones se marchan, Alí Babá entra en la cueva y se lleva parte del tesoro a casa.

Enseña a su esposa las riquezas que ha encontrado

El hermano rico de Alí Babá, Casim, descubre la repentina riqueza de su hermano, quien le cuenta su descubrimiento de la cueva. Casim acude a ella para llevarse algo del tesoro, pero en su avaricia y nerviosismo ante las riquezas olvida las palabras mágicas para salir de la cueva y los ladrones le encuentran en ella, matándole. Cuando Casim no regresa, su hermano va a la cueva a buscarle y encuentra su cuerpo, llevándolo a casa. Con la ayuda de Luz Nocturna, una lista esclava de la familia de Casim, logran enterrarle apropiadamente sin levantar sospechas sobre su muerte.

Los ladrones vuelven a la cueva
Los ladrones, viendo que el cuerpo desapareció, advierten que alguien más sabe su secreto, y se disponen a localizarlo y logran averiguar donde vive Alí.

El jefe de los ladrones se hace pasar por un comerciante de aceite necesitado de la hospitalidad de Alí Babá, llevando con él mulas cargadas con cuarenta tinajas, una llena de aceite y las otra treinta y nueve con los ladrones de la banda.

Los ladrones planean matar a Alí Babá cuando éste duerma, pero de nuevo Luz Nocturna descubre el plan, matando a los ladrones ocultos en las tinajas llenándolas de aceite hirviendo. Cuando el jefe va a buscar a sus hombres, descubre que todos están muertos y huye.

El jefe de los ladrones disfrazado de mercader

En venganza, algún tiempo después el jefe de los ladrones se establece como mercader y traba amistad con el sobrino de Alí Babá (que ahora está a cargo del negocio de Casim). Es invitado a cenar en casa de éste, pero Luz Nocturna le reconoce y ejecuta una danza con una daga en honor de los comensales, clavándosela al ladrón en el corazón cuando éste estaba desprevenido. En agradecimiento a su fiel amiga Luz Nocturna. Alí Babá decide darle la mano de su hijo.

Cenicienta

La madrastra obliga a Cenicienta a vestirse con ropa vieja

Cenicienta es la única hija nacida del primer matrimonio de un noble rico viudo que se casa por segunda vez con una malvada mujer también viuda que tiene dos hijas tan malvadas como ella.

La madrastra de Cenicienta la obligaba a vestirse con ropa vieja, estropeada y sucia y a hacer todas las tareas de la casa, para así tener a la hija de su esposo por debajo de las suyas. De éstas dos, la hermanastra menor de Cenicienta es menos cruel con Cenicienta.

Para casar al príncipe, se invita a las jóvenes del reino a un baile en el que el heredero del trono escogerá esposa.

aparece su hada madrina
Con la varita mágica, convierte una calabaza en una carroza dorada

Cuando se van al baile las dos hermanastras, Cenicienta, que ha tenido que ayudarlas a vestirse, es obligada a quedarse en la casa. En medio de su desesperación, a Cenicienta se le aparece su hada madrina. Cenicienta le pide ayuda y el hada, haciendo uso de la varita mágica, convierte una calabaza en una carroza dorada. Luego, los ratones, las ratas y las lagartijas de una trampa son convertidos, también por arte de magia, en lacayos, cocheros y caballos tordos. El hada roza con la varita mágica a Cenicienta, y entonces la ropa sucia y estropeada que lleva la muchacha se convierte en un vestido precioso de princesa. El hada madrina le regala además unos zapatos de cristal a Cenicienta para que los lleve al baile, pero le dice que tiene que volver antes de la media noche, porque si no, se romperá el hechizo.

Cenicienta acude al baile, y allí es la más hermosa; ni siquiera las dos hermanastras de Cenicienta la reconocen. Antes de la media noche, Cenicienta se escabulle y vuelve a casa.

Cenicienta se escabulle y vuelve a casa

Al día siguiente, Cenicienta vuelve al palacio para el segundo baile, y está aún más hermosa, con otro vestido de princesa aún más hermoso. Al empezar a sonar las campanadas de media noche, Cenicienta sale corriendo y pierde uno de los zapatos de cristal. El príncipe, enamorado de la muchacha, manda a un lacayo que la busque. Se prueba el zapato de cristal a las muchachas del reino, y a ninguna puede calzárselo, pero a Cenicienta le calza con facilidad.

Se prueba el zapato
En aquel momento aparece el hada madrina y convierte el vestido sucio y estropeado de Cenicienta en un vestido maravilloso y hermoso digno de una hermosa y dulce princesa.

Cenicienta perdona a sus dos hermanastras, que irán a su boda y se casarán el mismo día con dos nobles de la corte. Y todos vivirán felices para siempre.

El gato con botas

No dejó a su hijo pequeño en herencia más que el gato
El gato con la bolsa y sus botas

El reparto de la herencia de un sencillo molinero no dejó a su hijo pequeño más que el gato del granero. Decepcionado, el hijo consideró comérselo para no morir de hambre, pero el gato le dijo: «No debéis afligiros, mi señor, no tenéis más que proporcionarme una bolsa y un par de botas para andar por entre los matorrales, y veréis que vuestra herencia no es tan pobre como pensáis».

El hijo del molinero decidió seguirle la corriente. El gato, galantemente calzado, con la bolsa atada al cuello, se encaminó inmediatamente a una conejera cercana y cazó un conejo. Así puso su gran plan en marcha, yendo al palacio y presentando su caza al rey:

Traido un regalo para el rey

«He aquí, Majestad, un conejo de campo que el Señor Marqués de Carabás (que es el nombre que se le ocurrió dar a su amo) me ha encargado ofrecerle de su parte».

Con el regalo de un par de perdices y otros obsequios, siempre de parte del Marqués de Carabás, el gato con botas estuvo pronto en disposición de saber cuándo el rey y su hermosa hija pasearían por la ribera del río:

Se vistió con las ropas del rey

«Si seguís mi consejo podréis hacer fortuna —le dijo el gato a su amo—; no tenéis más que meteros en el río en el lugar que yo os indique y después dejadme actuar».

Decid a todos que estas tierras son del Marqués de Carabás

El gato gritaba «¡Socorro! ¡Auxilio! ¡Qué se ahoga el Marqués de Carabás!» cuando el rey y su hija pasaban en su carroza cerca del río.

De esta forma, el hijo del molinero, desnudo, fue envuelto en las ropas que el rey llevaba para cambiarse y subido al coche de caballos del propio rey.

El gato se adelantó entonces a la comitiva real y se dirigió a las tierras de un poderoso ogro.

Me han asegurado que vos teníais el don de convertiros en cualquier clase de animal
El gato le retó entonces a transformarse en un animal muy pequeño, en un ratón
A los campesinos que estaban trabajando en ellas les dijo: «Buena gente que estáis cosechando, si no decís que todos estos campos pertenecen al Marqués de Carabás, os haré picadillo como carne de budín».

Cuando el carruaje del rey pasó junto a los campesinos y Su Majestad preguntó quién era el dueño de aquellas tierras, todos ellos respondieron: «Son del señor Marqués de Carabás».

Mientras tanto el gato llegó al palacio del ogro y pidió audiencia. Los guardias, desconcertados por la apariencia del gato parlante, abrieron la puerta inmediatamente y le llevaron ante su señor.

Cuando estuvieron sentados, el gato le dijo: «Me han asegurado que vos teníais el don de convertiros en cualquier clase de animal; que podíais, por ejemplo, transformaros en león, en elefante».

Halagado, el ogro le dijo que era cierto, y se transformó en el acto en un rugiente león para demostrar sus habilidades. El gato le retó entonces a transformarse en un animal muy pequeño, «en un ratón, en una rata». Ansioso por impresionar a su invitado, el ogro respondió convirtiéndose en ratón, pero tan pronto como lo hizo el gato lo tomó por la cola y se lo tragó entero.

Al final el Marqués se casó con la princesa
Entonces reclamó el palacio del ogro como hogar para el recién nombrado Marqués y recibió al rey con su hija.

Al final el Marqués consigue a la princesa, y «el gato se convirtió en gran señor, y ya no corrió tras los ratones sino para divertirse».

Blancanieves

La reina se pinchó en el dedo

Érase una vez una hermosa y buena reina que, cosiendo junto a su ventana, se pinchó en el dedo y vio cómo la sangre cayó en la nieve. Fue entonces cuando la hermosa y buena reina deseó tener una hija con la piel tan blanca como la nieve, los labios rojos como la sangre y el pelo negro como la noche. Y su deseo se cumplió, naciendo una preciosa y encantadora princesa a quien la buena y hermosa reina junto a su esposo, el rey, decidieron llamar Blancanieves.

Pero, la buena y hermosa reina, la madre de Blancanieves, murió después de dar a luz a la princesa Blancanieves, su primera y única hija, y el rey se casó por segunda vez con una mujer muy bella pero muy malvada.

La madrastra preguntaba al espejo

La segunda y nueva esposa del rey, la nueva reina y la malvada madrastra de Blancanieves era una reina bruja muy malvada, celosa, vanidosa y poderosa que tenía un espejo mágico.

La reina bruja y la malvada madrastra de Blancanieves solía preguntarle a su espejo cada día:

- Espejito espejito mágico en la pared, dime una cosa, ¿quién es de todas las damas de este reino la más hermosa?

Y el espejo siempre contestaba:

- Tú, mi reina, eres la más bella de todas.

Mandó al cazador que la matara

Pero, cuando Blancanieves cumplió diecisiete años era tan bonita como el día, y la malvada madrastra de Blancanieves le preguntó a su espejo, éste respondió:

- Reina, estás llena de belleza, es cierto, pero Blancanieves es mil veces más bella que tú y jamás podrás cambiar eso.

El cazador se apiadó de ella

La malvada madrastra de Blancanieves, celosa, ordenó a un cazador que matara a Blancanieves en el bosque y, para asegurarse, le exigió que le trajera el corazón de la niña.

El cazador no mató a la niña sino a un jabalí y llevó a la reina el corazón (que luego fue cocinado por el cocinero real y comido por la malvada madrastra de Blancanieves).

  • Descubre una casita en el bosque
Los enanitos encuentran a Blancanieves

Blancanieves descubrió una pequeña casita en un claro en medio del bosque que pertenecía a siete enanos y decidió entrar para descansar. Allí, éstos se apiadaron de ella y le propusieron:

- Si mantienes la casa para nosotros, cocinas, haces las camas, lavas, coses, tejes y mantienes todo limpio y ordenado, entonces te puedes quedar con nosotros y tendrás todo lo que necesites.

Le advirtieron, eso sí, que no dejara entrar a nadie mientras ellos estuvieran en las montañas.

La madrastra se disfraza

Mientras tanto, la reina le preguntó a su espejo una vez más quién era la más bella de todas y, horrorizada, se enteró de que Blancanieves no sólo estaba viviendo con los enanos, sino que Blancanieves seguía siendo la más bonita de todas.

  • La madrastra se disfraza

La malvada madrastra de Blancanieves usa tres disfraces para tratar de matarla mientras los enanos están en las montañas. En primer lugar, disfrazada de buhonera, la reina ofrece a Blancanieves coloridas cintas para el cuello. Blancanieves se prueba una pero la malvada madrastra la aprieta tan fuertemente que Blancanieves cae asfixiada, haciéndole pensar a la malvada reina que ésta está muerta. Los enanitos al regresar a la casa descubren a Blancanieves desmayada, le retiran la cinta del cuello y Blancanieves se despierta.

Los enanitos salvan a Blancanieves

La segunda vez va disfrazada de vendedora de peines y le ofrece un peine envenenado a Blancanieves. Aunque Blancanieves se resiste a que la mujer le ponga el peine, ésta logra ponérselo a la fuerza y Blancanieves cae desmayada. Cuando llegan los enanos de las montañas le quitan el peine y se dan cuenta de que no alcanzó a clavárselo en la cabeza, sino que solo la rasguñó. Le quitan el peine a Blancanieves y ésta se despierta.

La madrastra le da la manzana envenada

Por último, la malvada madrastra prepara una manzana envenenada, se disfraza como una granjera y le ofrece la manzana a Blancanieves. Cuando Blancanieves se resiste a aceptar, la reina corta la manzana por la mitad y se come la parte blanca y buena de la manzana y le da la parte envenenada de la manzana a la princesa.

Los enanitos la ponen en un ataúd de cristal

Blancanieves come la parte envenenada de la manzana con entusiasmo e inmediatamente cae en un profundo sopor. Cuando los enanos la encuentran, no la pueden revivir. Aún conservando su belleza, los enanos fabrican un ataúd de cristal para poder verla todo el tiempo.

  • Aparece el príncipe
Aparece el príncipe
Se casaron y fueron felices

El tiempo pasa y un príncipe que viaja por el mundo ve a Blancanieves en el ataúd. El príncipe está encantado por su belleza y de inmediato se enamora de ella. Este le ruega a los enanos que le den el cuerpo de Blancanieves y pide a sus sirvientes que trasladen el ataúd a su castillo. Al hacerlo se tropiezan en algunos arbustos y el movimiento hace que Blancanieves escupa el trozo de manzana envenenada atorada en su garganta, despertando así de sueño de muerte. El príncipe luego le declara su amor a Blancanieves y pronto se casaron y fueron felices.

Fuente


El patito feo

Erase una vez una mamá pata que estaba esperando a que los patitos salieran de sus huevos, espero varios días y al fin nacieron los patitos. Pero había un huevo que no había nacido, era diferente, era el más grande y tardo más días en eclosionar. Después de un buen tiempo, finalmente la mamá pata vio que de ése huevo salió un pato raro, pues no se parecía a los demás, era más grande y de otro color, así que todos los demás patitos comenzaron a reírse y a burlarse de él, pese a que la mamá pata intentó protegerlo. Un día la mamá pata le enseñó a sus hijitos a nadar. El pequeño patito nadaba con elegancia y feliz y los otros patitos seguían burlándose de él hasta que un día la mamá pata no aguantó más y tuvo que dejar ir al patito feo.

Dias más tarde el patito después que la mamá pata le dejó, empezó a caminar por varios lados y encontró una casa donde vivían un gato, una gallina, un pájaro y una anciana pero no fue aceptado allí, así que buscó y continuó su viaje hasta que se encontró con una rana que le dijo:

- debes apresurarte a encontrar comida y buscar un refugio porque el invierno no tarda en llegar.

Luego, lo que le dijo la rana se cumplió, el invierno llegó y el patito tenía frío tanto que se congelaba hasta que encontró una cabaña y se refugio ahí. después de entrar vio que había un caballo y otros animales que conocieron al patito y el patito se quedo a vivir con ellos.

Pasó el tiempo y el patito ya no era tan pequeño ¡había crecido mucho!, así que dejó la cabaña y voló feliz y encontró otros animales. El patito encontró un lago y en él aterrizó, dándose cuenta que allí habían unos cisnes. Entonces el patito que ellos lo rechazarían, así que bajó su cabeza y vio su reflejo en el agua, dándose cuenta que ¡¡él también era un cisne!! y muy hermoso por cierto. Después de mucho tiempo la mamá pata, que había estado buscando al patito por todos lados, pero no sabía donde encontrarlo, lo encontró al fin. El patito "feo" aunque era un cisne muy hermoso, era bondadoso y de buen corazón, así que la perdonó y fueron felices durante toda su vida.