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Técnicas de supervivencia/Refugio

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Técnicas de supervivencia


La función principal del refugio es protegernos de los peligros del medio ambiente. Un calor extremo puede producir un síncope o un golpe de calor. También el agotamiento por calor es altamente arriesgado; por el contrario, el exceso de frío produce hipotermias y congelaciones.

En las zonas pantanosas nos pueden devorar los mosquitos y si nos mojamos mientras dormimos podemos contraer neumonía, aparte de la incomodidad, la ausencia de descanso y el golpe moral que esto supone.

En muchas situaciones de supervivencia y bajo climatología adversa, es la prioridad principal. Un buen refugio, además de protegernos de los elementos anteriores, proporciona comodidad, seguridad y firmeza psicológica. Los encendedores de magnesio, hoy ampliamente disponibles, funcionan mejor que los fósforos ya que dan chispa aún mojados.

  • La luz del sol proporciona calor (lo que no siempre es bienvenido), y "ayuda" a levantarse por las mañanas. Sin embargo, las zonas soleadas y libres de obstáculos pueden ser muy ventosas.
  • Transferencia de calor: un refugio con un orificio de ventilación demasiado grande no permite mantener una temperatura agradable en el interior.
  • Los márgenes húmedos de los ríos son cómodos para dormir, pero podemos ser arrastrados durante una tormenta
  • También lo son los cauces de ríos secos, pero en cuestión de horas pueden llevar agua y arrastrarnos sin que hayamos advertido la lluvia (podría haber llovido a decenas de kilómetros).
  • Para situar el campamento escójase dentro de lo posible una zona seca, en una protuberancia, no en la zona más baja de la zona, de esa manera evitaremos el agua de inundación y tendremos una mejor perspectiva de la zona en la que nos encontramos.
  • Evitaremos las zonas cercanas a las laderas, pues suponen un riesgo en caso de lluvia.
  • Ha de quedar lejos de pantanos, ciénagas, en suma de aguas retenidas, pero no demasiado lejos de algún manantial o río, que nos servirá de reserva de agua fresca. Con estas precauciones, alejamos la molestia de los mosquitos.
  • Se estudiaran los vientos predominantes, para hacerlo al abrigo de los mismos.
  • Es importante prestar atención a los alrededores para no darnos cuenta, una vez terminada nuestra construcción, que tenemos un hormiguero o un avispero como vecinos.
  • El fuego ha de estar situado a una distancia prudencial, con el fin de evitar que las llamas alcancen el lugar donde dormiremos. El humo por otro lado, nos ayudara a mantener alejados los mosquitos, aunque puede atraer (el calor) otros visitantes no deseados.
  • En la selva es importante despejar el suelo de las hojas y plantas ya que pueden haber roedores o reptiles venenosos.
  • En caso de encontrarse en un bosque de coníferas establecer el refugio dentro de éste o en el borde ya que el suelo es poco húmedo.
  • Un buen truco para calentarse, o para usar como lecho es hacer una hoguera; cuando se apague depositas las cenizas en un agujero anteriormente hecho, lo cubres con tierra y te echas encima. De esta manera las brasas te calentarán.

Tipos de refugios

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Vehículo

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Si nos encontramos en una situación de supervivencia real por haber sufrido un accidente y nuestro vehículo aún está habitable, puede constituir un buen refugio. De lo contrario prestemos atención al material que lleva dentro y que podría servirnos.

  • Los periódicos son un buen aislante; si disponemos de ellos utilicémoslos para cubrir las ventanas y protegernos mejor del frío.
  • Si necesitamos hacer fuego y no disponemos de fósforos ni mechero podemos empapar con gasolina un trozo de tela, de papel, de esponja de los asientos, etc. y hacer chispas sobre él cruzando los terminales de la batería.(Precaución: En esta acción se debe ejercer cuidado por la naturaleza altamente volátil y explosiva de la gasolina).
  • Si quemamos o añadimos aceite de motor al fuego conseguiremos un humo negro y denso excelente para hacer señales.

Refugios naturales

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Son refugios cuya construcción requiere poco o ningún esfuerzo por nuestra parte. Se improvisan en hendiduras y oquedades de rocas, cuevas, formaciones del terreno y de la vegetación.

  • Una hendidura en una pared rocosa que nos proteja de la lluvia y el viento y no ofrezca riesgos de desprendimientos es ideal. Sólo tendremos que preocuparnos de construir un lecho seco y confortable.

Refugios improvisados

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Son los que construimos con los materiales que encontramos en la naturaleza o que llevamos en nuestro equipaje. Es muy recomendable aprovechar al máximo las oportunidades que nos ofrece el medio, como puede ser un árbol caído o una fosa que puede ser cubierta con ramas y hojas.

Refugio con una lámina de plástico

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Si disponemos de una lámina de plástico suficientemente grande podemos improvisar un refugio tendiendo una cuerda entre dos árboles y colocando la lámina como una tienda de campaña clásica. En los extremos envolveremos unas piedras que luego sujetaremos con unas horquillas de madera o las anudaremos y las afirmaremos con cuerdas y piquetas improvisadas con unos palos de madera resistente. Si cavamos una zanja alrededor evitaremos que nos anegue el agua en caso de tormenta.

Cobertizo clásico

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Es probablemente el más clásico de los refugios de supervivencia. Utiliza un armazón de madera, pero si utilizamos uno o dos árboles como columnas nos ahorraremos mucho trabajo y el refugio ganará en solidez. En climas fríos utilizaremos un fuego para calentarnos y un reflector de troncos detrás para aprovechar mejor el calor. Por ello es importante tener en cuenta la dirección del viento si no queremos terminar ahumados. El techo lo cubriremos de materia vegetal. En algunas zonas es fácil encontrar grandes hojas con las que construir un techo impermeable ensamblándolas a modo de tejas. También se pueden improvisar tejas con trozos de corteza. Si no, un techo de hierba seca y paja, si es lo suficientemente grueso, también nos proporciona cierta impermeabilidad.

Refugio con un árbol caído

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Hay que cortar algunas ramas para hacer una oquedad en la copa caída. Es un refugio acogedor y, si el árbol es frondoso, nos protegerá del viento, pero no de la lluvia.

Refugio con soporte de ramas en forma de A

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Refugio clásico en forma de A o de tienda canadiense Es otro refugio clásico y que ofrece mayor abrigo que el cobertizo. Se construye con un armazón de palos que adoptan la forma de una tienda de campaña canadiense tradicional o de una A. Se cubre con una capa de hojas grandes a modo de tejas, y por encima de éstas una capa de hierba, hojarasca, ramas que no perforen las tejas para evitar que el viento nos levante el techo.

Refugio de tronco

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Es un tipo de refugio únicamente apropiado para pasar cortos períodos porque no suele ser muy cómodo, a no ser que el tronco posea un gran diámetro. Consiste en un sencillo cobertizo que se realiza apoyando una serie de ramas sobre un tronco caído y cubriéndolas con los materiales indicados anteriormente. El problema de este refugio serán los insectos que viven asociados a este árbol caído.

Plataforma con tela mosquitera

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Este refugio nos aísla del suelo y nos protege de insectos. Si se le añade un techo nos protegerá además de la lluvia. El lecho lo cubriremos con hojas de palmera u otro material. Es necesario conservar una distancia prudente del suelo, ya que si necesitásemos salir del refugio la distancia debe ser la ideal.

El lecho

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En posición tumbada, el cuerpo pierde el 80% del calor por el suelo. Es una parte fundamental de nuestro refugio. Debe de ser blando, seco, horizontal y caliente (excepto en el desierto, que será fresco). Siempre que se pueda tratar de hacerlo un tanto elevado del suelo, así se evita que mientras se duerme sea mordido o picado por alguna especie venenosa. Esto lo lograremos escogiendo bien el emplazamiento (huir de zonas con humedad), quitando los palos y piedras que pueda haber en el suelo, y aislándonos bien de éste con hojarascas, helechos, ropa, etc.