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Sociedad, Familia y Eduación/Escuela, familia y comunidad/Lo local en un contexto global: multiculturalidad, interculturalidad

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En un mundo cada vez más globalizado, la relativa uniformidad local de hace años desaparece, reflejando el entorno local la movilidad de las gentes. Esto debería verse como una riqueza, pero inevitablemente surgen nuevos problemas fruto del contacto con lo que se desconoce, además de que se pone de manifiesto la diversidad cultural que siempre ha estado presente.

Introducción

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España ha sido siempre una sociedad multicultural, fruto de conquistas, reconquistas, mestizaje y colonizaciones a lo largo de su historia. Pero no es hasta final del siglo pasado, cuando esta diversidad se produce en un nuevo contexto sociopolítico en el que existe pluralidad democrática, y las respuestas dadas históricamente al fenómeno de la diversidad cultural ya no son válidas, pues se produce el “descubrimiento” de la diversidad cultural en la vida cotidiana.[1]

Por otro lado, el interés por la interculturalidad también surge coincidiendo con la presencia cada vez más numerosa de inmigrantes extranjeros extracomunitarios y los hijos de estos en las escuelas. En concreto, en el curso 2009-2010 se contabilizó un 10% de alumnado inmigrante, del cual únicamente el 2.5% provenía de la comunidad europea. [2][3] Pero no hay que olvidar que en España ha existido siempre diversidad, representada fundamentalmente por el grupo gitano, y más recientemente por inmigrantes del primer mundo, aunque en estos casos no se ha planteado la intervención con estas poblaciones en términos de interculturalidad.[4]

Diferencias culturales

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Las características sociales hacen que los grupos sociales se estructuren en comportamientos diferentes, y desarrollen sus propios patrones culturales, que serán después sus señas de identidad. Lévi Strauss dijo en 1984 que cada cultura es el “atributo distintivo de la condición humana”, y estas características unificadas hacen que estos grupos tengan principios y metas comunes.

El fenómeno de inmigración pone en funcionamiento diversos mecanismos que prácticamente destruyen el universo simbólico de los inmigrantes, que deberán volver a crear este universo simbólico con las nuevas pautas culturales que les ofrece el país de acogida. No suele ser hasta la segunda generación, que crece combinando los dos patrones culturales y se incorpora al sistema educativo, que empieza a alcanzarse un mayor grado de integración y superación de las diferencias. Por otro lado la integración es más sencilla cuanto mayor sea la proximidad cultural entre las dos culturas.[5]

Las relaciones entre las culturas se tienen que ir conformando sobre unas bases de aceptación mutua para que no se generalicen los ‘etiquetajes sociales’ peyorativos y donde no existan posiciones intolerantes de aceptación cultural que generan diferencias entre unos y otros y que llevan a que se den barreras sociales.

Las diferencias culturales son una de las mayores dificultades con que se encuentran las migraciones. Como dice Pujadas, “La intolerancia que generan, solamente puede superarse a medio o largo plazo con cambios radicales en la educación de los ciudadanos: una educación basada en un concepto plural de ciudadanía". [6]

Educación e interculturalidad

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La labor educativa va encaminada a que los sujetos adquieran los conocimientos y valores acordes con su medio cultural. Es decir, la educación actúa en un contexto social, que en la actualidad puede describirse como multicultural, debido a la coexistencia en un mismo territorio de diferentes culturas.

Para lograr la integración de las diferentes culturas, para que el pluralismo cultural no termine en asimilación o segregación, es necesaria la interacción dentro del grupo y entre los grupos, la existencia de las mismas oportunidades políticas, económicas y sociales para los diferentes grupos, todo ello dentro del respeto a la identidad personal y cultural.[7]

La educación para la interculturalidad se propone como uno de los medios indispensables para lograr dicha integración en el contexto de las nuevas sociedades multiculturales, y por tanto de las nuevas aulas multiculturales.

Enfoques

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Existen diferentes enfoques para abordar la multiculturalidad e interculturalidad,[8] que pueden básicamente reducirse a los siguientes:

Afirmación hegemónica de la cultura del país de acogida: La cultura del país de acogida se impone al resto de culturas, puede ser tanto asimilacionista (se impone la cultura del grupo dominante) como segregacionista (se separa a los alumnos según su procedencia cultural).

Educación intercultural: Se potencia la integración cultural, identificada con la interdependencia entre grupos de diversas culturas, con capacidad de confrontar e intercambiar normas, valores, modelos de comportamientos, en postura de igualdad y de participación.

Para ello se requieren unas condiciones mínimas en la sociedad: reconocimiento explícito del derecho a la diferencia cultural; reconocimiento de las diversas culturas; relaciones e intercambios entre individuos, grupos e instituciones de las varias culturas; construcción de lenguajes comunes y normas compartidas, etc.

Dificultades y obstáculos

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La educación intercultural, como camino para la integración social y el aprendizaje mutuo entre culturas, se encuentra con diversas dificultades y obstáculos.

En concreto, existe una tendencia a identificar de forma errónea características meramente asociadas a la pobreza y a la marginación con características inherentes a una cultura determinada, debido a que efectivamente existen problemas de marginación y pobreza habitualmente asociados con algunas minorías étnicas o grupos de inmigrantes. [9]

Otra dificultad que cabe mencionar es la tradición etnocéntrica europea, ya que a menudo se parte del convencimiento de que la cultura y sistema de vida europeo y occidental tienen un valor universal, ignorando sistemáticamente las aportaciones a la construcción de las culturas presentes en Europa desde la astronomía mesopotámica, el calendario egipcio, las artes comerciales fenicias, etc., centrándose en la filosofía y las matemáticas griegas, por ejemplo.

Por otro lado, en ocasiones se cae en el error de concebir las culturas como algo estático e inmutable, olvidando que éstas son construcciones sociales, como tales variables y heterogéneas. Esto da lugar a asimilar la diferencia a un déficit, al considerar que no se pueden asimilar o recrear nuevos elementos; concepción que tiene sus efectos en el mundo escolar, relacionados con los enfoques asimilacionista y segregacionista mencionados.


  1. Alegret, J.L. (1998): Diversidad cultural y convivencia social. En Besalú, X. y otros (comp.: La educación intercultural en Europa. Barcelona: Ediciones Pomares.
  2. http://www.educacion.gob.es/horizontales/estadisticas/no-universitaria/alumnado/matriculado/2009-2010.html
  3. García Castaño F.J. (1998);¿A qué nos referimos cuando hablamos de interculturalidad? En prensa
  4. Cristina Barragán Ruiz Matas (1999); ¿Qué se esconde tras la formación intercultural? Laboratorio de estudios interculturales, Facultad Ciencias de la Educación, Granada
  5. Pujadas J.J. (1993); Etnicidad. Identidad cultural de los pueblos. Ed. Eudema, Madrid
  6. M. Oliver Narbona et. al (1993); "Inmigración y cultura: reflexiones críticas sobre las diferencias sociales y culturales que produce el hecho migratorio" Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social, N. 2 pp. 251-258
  7. Muñoz Sedano A. (1997); Educación intercultural, teoría y práctica. Madrid: escuela española.
  8. http://www.aulaintercultural.org/article.php3?id_article=106)
  9. Ayerbe Etxeberria P. (2000); "Educar a todos: una mirada desde la escuela multicultural", Profesorado, revista de curriculum y formación del profesorado 4(1)