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Patología de la edificación/Intalaciones hidráulicas/Calefacción/Reparación/Sustitución total o parcial de la instalación

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Pueden presentarse dos situaciones diferentes: que los sistemas de acondicionamiento térmico no existan o sean muy simples, en cuyo caso dichos sistemas tendrían que añadirse, o bien que haya que reformar los sistemas existentes. Para realizar este trabajo es necesario en primer lugar un procedimiento de análisis que permita conocer en profundidad la situación tecnológico-constructiva. En un segundo paso, se hace un estudio del grado de deterioro y de antigüedad de las diferentes partes o subsistemas que constituyen el sistema de acondicionamiento térmico, este estudio es el punto clave del proceso, ya que permite identificar la incapacidad funcional de algunas partes o las partes irrecuperables. No siempre es aconsejable cambiar una instalación antigua por otra nueva, aun sabiendo que con toda probabilidad funcionará mejor, su rendimiento calórico será mayor, e incluso tal vez consuma menos energía, pero en todo caso supondrá una inversión de cierta importancia que el usuario no desea afrontar. Una vieja instalación de calefacción central puede mejorarse, atendiendo principalmente:

1.al rendimiento de la fuente de calor

2.al rendimiento de la red distribuidora de calor

3.y a la regulación de la instalación.

En lo que respecta al rendimiento de la caldera, estará en razón del grado de aislamiento de la vivienda, tanto más eficaz cuanto mejor se comporten las barreras antihumedad y térmicas instaladas. Un correcto aislamiento de las paredes, suelo y techo redundará en beneficio de la confortabilidad de las estancias protegidas. Si la caldera fuese de gran tamaño y de elevada potencia, su anticuada concepción se traduce en un gasto excesivo de energía, que no se corresponde con la eficacia del sistema. En este caso, la solución más adecuada será cambiarla. Lo mejor sería sustituir el viejo aparato por dos o tres de menor potencia, cuya suma total equivalga a la del inicial. Esta operación tendrá por objetivo no sólo mejorar el rendimiento calórico, sino poder adaptarse a una mayor maniobrabilidad de utilización , de acuerdo con las necesidades de cada temporada.


Para mejorar el rendimiento del circuito, debe tenerse en cuenta que el agua caliente que circula por el interior de los conductos que forman la red de distribución, al calentar las paredes de las tuberías se va desprendiendo de una parte de calor transportado. Para evitar que esto ocurra en estancias que no se quiere que tengan calefacción, es necesario aislar los conductos. La calorifugación de las tuberías, además de evitar las pérdidas de calorías, tiene otros efectos beneficiosos para la red: absorberá las vibraciones, evitará la corrosión de las paredes metálicas y evitará la formación de condensaciones. Este aislamiento de los conductos se realiza frecuentemente con coquillas Isotube o poliuretano de alta densidad con recubrimiento de aluminio o PVC.