Patología de la edificación/Estructuras metálicas/Acero/Corrosión/Corrosión electrolítica/Corrosión intergranular

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Corrosión[editar]

Destrucción o descomposición de un metal producida por un agente exterior y favorecida por la presencia de un medio acuoso en contacto con ambos.

Corrosión electrolítica: el agente agresor es otro metal de diferente potencial eléctroquímico puesto en contacto con el metal corroído a través de un medio acuoso (electrolito) que induce entre ellos un par eléctrico. Entre los elementos del par se producirá una corriente eléctrica, concretamente desde el ánodo (más negativo) al cátodo (más positivo), perdiendo el primero electrones, con la consiguiente descomposición del material, y acumulando el segundo los productos insolubles de la corrosión.

La corrosión electrolítica resulta más peligrosa que la puramente química puesto que en ella los productos de la descomposición no se depositan sobre el elemento que sufre la corrosión, protegiéndolo, sino sobre el que la produce.
El proceso se favorece cuando en el agua aparecen sales contaminantes y es mayor cuanto mayor es la intensidad de corriente, bien por una elevada diferencia de potencial entre los metales o por la presencia de corrientes parásitas (por ello se recomienda la puesta a tierra de las instalaciones eléctricas).
- INTERGRANULAR: aparición de pares eléctricos y corrosión puntual entre las partículas de los distintos metales de una aleación, cuando en ésta no se ha completado el proceso de unión de los mismos.
Se trata del único ataque posible en el acero inoxidable. Viene causado por un defecto del material y si su efecto destructivo es importante, el único modo de reparación es la sustitución.