Patología de la edificación/Cubiertas planas/inspeccion y control

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ANTECEDENTES[editar]

A la vista de todo lo anterior, el requisito fundamental que debe a exigirse a cualquier cubierta es que responda a las necesidades funcionales, es decir, a la estanqueidad, aislamiento térmico, estabilidad de las características físicas y mecánica, etc., todas ellas de carácter prioritario para el conjunto de la edificación, desde el confort hasta su aspecto exterior.

Por tanto la esencial importancia de la cubierta conlleva la necesidad de realizar inspecciones periódicas de carácter minucioso y detallado.

El mantenimiento de la cubierta esta obligado por la norma NBE-QB-90 “Cubiertas con Materiales Bituminosos”, en su capitulo 6 referente a la “Utilización y Mantenimiento de las Cubiertas”. Asimismo, este mantenimiento es aconsejado en el apartado “criterios de mantenimiento” de la “Norma Tecnológica Españolas”: NTE-QAA “Azoteas Ajardinadas”, NTE-QAT “Azoteas Transitables”, NTE-QAN “Azoteas no transitables”,

Por otro lado "El Codigo Tecnico de la edificacion sobre Higiene, Salud y Protección del Medio Ambiente" CTE-HS-1 , en su apartado 6, Mantenimiento y Conservacion, nos dice la perioicidad con que deben hacerse el control.

METODOLOGIA[editar]

RECOPILACION DE DATOS[editar]

Antes de comenzar la inspección conviene recabar el mayor número de datos posible sobre el edificio y en concreto sobre la cubierta. De forma general estos datos se resumirían en:

Fecha de construcción del edificio, que nos facilita una primera aproximación a la tipología y los materiales empleados, considerando que estos suelen usarse de forma recurrente en periodos concretos. Además de las fechas de inspección e intervención.

Planos existentes, manuales de uso y mantenimiento.


Situación del edificio en su entorno, exposición al sol, viento, lluvia, etc. y la población en que se sitúa, pues no es lo mismo un edificio en la costa que en la meseta. Este aspecto nos informa sobre la adecuación del tipo de cubierta a la localización concreta del edificio.

Plano de cubierta que refleje los puntos esencialmente críticos de la cubierta (encuentros con escalera y patios, petos y albardillas, pendientes, rebosaderos, imbornales y canalones) y funcionamiento de la cubierta (esto es tipología, componentes, pavimentos, juntas, impermeabilizante, aislante, soportes y materiales) para un conocimiento individualizado del conjunto y de las partes.

COMPORTAMIENTO DE LOS COMPONENTES[editar]

Tanto a nivel individual como de conjunto es necesario analizar cómo responden los componentes a las distintas solicitaciones, esto es, viento, agua, soleamiento, etc.

El tipo de cubierta nos puede decir a que tipo de lesión nos enfrentamos, pues cada uno tiene sus puntos débiles

INSPECCION[editar]

La recopilación de datos sobre daños, más que un método matemático y/o científico es un método empírico. Trabajando sobre la cubierta nos acercaremos al conflicto:

VISITA[editar]

La recomendación de algunos autores para comenzar la inspección de una cubierta es comenzar en la azotea, y no directamente observando el daño interior, para no verse condicionados a la hora de emitir un veredicto sobre la lesión.

A continuación, y a modo orientativo, se detallan los elementos que deben ser observados en cualquier inspección:

El perímetro del edificio, levantamientos, descocamientos, fisura, etc. y las directrices que estos daños siguen. Puntualmente conviene fijarse en la coronación del edificio, en si este ha sufrido algún daño o si, por el contrario, carece de ella, puesto que este tipo de daños puede provocar humedades en los muros.

Analizar visualmente la tipología de cubierta utilizada, considerando las siguientes: cámara de aire ventilado, cubierta convencional, invertida, tipo deck, transitable, no transitable, y los muros perimetrales, existencia de grietas, ausencias de recubrimientos o coronación, etc.

En caso de que la cubierta fuese ventilada asegurarse de que no hay grietas o roturas, en especial en los encuentros, que puedan llevar a la penetración de agua a la cámara de aire, con la consiguiente aparición de humedades al interior.

Si nos encontramos ante una fachada ventilada debemos comprobar que dicha ventilación existe, es decir, que la cámara de aire no esta obstruida, o, lo que seria peor, que penetre en ella el agua.

El siguiente punto a revisar sería el acabado de la cubierta (cubrición pesada, ligera o vegetal) comprobando que no existen cuarteados, fisuras, manchas, plantas parásitas, etc., así como posibles roturas de encuentros de diferentes pendientes, de juntas. Por otro lado hay que verificar el estado de canalones y cornisas y demás elementos que se puedan desprender o deteriorar en general, pues esto puede afectar al sistema de estanqueidad.

Asegurar la existencia de juntas y su adecuada ejecución, ademas del estado en el que se encuentren, por si fuese necesaria su reparacion o sellado.

Comprobar que la utilización es la adecuada al uso para el que fue proyectado, que no se hayan acumulado sobre ella objetos que puedan producir sobrecargas excesivas y, en caso de que se haya acumulado, que no dañen la impermeabilización. En referencia también a este tipo de situaciones evitar la colocación de antenas, mástiles o nuevos equipos de instalaciones que puedan atravesarla.

Particularmente en las cubiertas no transitables se hace necesario comprobar que el mantenimiento se ha ido realizando por las zonas de circulación previstas y, en el caso de las cubiertas ajardinadas, prestar especial atención a las labores de jardinería, para evitar penetraciones en el impermeabilizante.

En cubiertas sin protección pesada comprobar la fijación del impermeabilizante al soporte.

Se detallaran antiguas reparaciones o adherencias que por su ineficacia puedan darnos la referencia de lo que no hay que hacer.

Las pendientes de los faldones y la incidencia de superficie de agua por las bajantes. Poner atención a las acumulaciones de agua o manchas que pudieran reflejarlas. Los estancamientos de la cubierta pueden referirse a distintos motivos, tales como la mala ejecución de pendientes, deformaciones de estructuras o soportes de cubierta dañados. Este tipo de daños suele ir asociado al crecimiento de vegetación parásita y en consecuencia a un enraizamiento que deteriore la cubierta.

Comprobar la limpieza de la cubierta en rebosaderos, desagües y canalones, y la existencia de rejillas retenedoras.

La colocación de cultivos o plantas en una cubierta no preparada para ello puede verse afectada tanto por el crecimiento de las plantas como por el sobrepeso que provocan estas, o incluso por obstaculizar el recorrido normal del agua.

Por último, comprobar que no existen acumulaciones sólidas, vegetación, sedimentos, o cualquier tipo de elemento depositado por acción natural que pueda obstaculizar el recorrido deseado del agua hasta su desagüe.

Si hubiese que realizar catas por insuficiencia de datos en la inspección ocular, se analizara la composición del sistema de cerramiento, así como los materiales de que están compuestos cada una de las capas.

DATOS[editar]

Tras relazar la inspección visual de la cubierta debemos haber reunido los siguientes datos:


1. LOCALIZACION del problema sobre la cubierta. Es necesario un plano, croquis o documento de situación exacta del problema y determinación de las componentes afectadas visualmente, fotografías y cualquier dato más si la complejidad lo requiriese.

2. EXPRESION DEL DAÑO, aspecto externo, descripción de lo que vemos a simple vista (humedad, grieta, desprendimiento, etc.), tamaño forma, dirección de crecimiento, etc.

3. TIEMPO de existencia del daño y progresión del mismo para tomar la decisión de imponer medidas o no.

4. RIESGO, en estrecha relación con el tiempo, puede ser de tres niveles, esto es, los que afectan a la seguridad o estabilidad, a la funcionalidad o confort, o al aspecto y/o acabados. Tomar la decision del tipo de riesgo es objetivo del diagnostico pero al se inseparable del tiempo, se debe incluir entre los datos.

5. OTROS, accesibilidad al daño, tipo de materiales afectados, incidencia en otros elementos no pertenecientes a la cubierta, etc., y, en general, cualquier dato que pudiera aportar mayor conocimiento de la situación.

PRUEBAS DE ESTANQUEIDAD Y CATAS[editar]

Como ya hemos avanzado, este tipo de pruebas y toma de muestras se realiza al no tener suficientes datos en el examen visual. Esto nos lleva a tener que hacer pruebas de estanqueidad que nos adviertan de las lesiones ocultas.

PRUEBA DE INUNDACION[editar]

Requiere de una previa preparación que consiste en tapar los desagües y rebosaderos previamente a la inundación, lo que puede hacer de dos maneras. Una vez hecho y, con objeto de comprobar que no existen fugas, se inunda la azotea hasta un nivel de 5 cm. aproximadamente, no sobrepasando nunca el nivel de entrega del impermeabilizante. El agua se mantiene durante 24 horas.

Durante el llenado conviene estar al tanto por si se suceden fugas importes de agua.

A la hora de vaciar la cubierta hay que hacerlo de manera controlada y de forma progresiva para no dañar los puntos débiles de la instalación de evacuación (codos), pues de otra manera, la descarga de agua seria excesiva.

En caso de que la cubierta fuera excesivamente grande se procede a dividirla a base de muretes de ladrillos en cuarteles, que se impermeabilizan, lo que asegura una mayor eficiencia a la hora de localizar las fisuras puesto que disminuir la superficie.

Sistema de taponamiento por sellado

Existen dos maneras de taponar las salidas de agua:

1. SELLADO, la más sencilla y rápida pero, a la vez la de mayor riesgo en caso de lluvias, pues el aumento de volumen en ese caso podría llevar a superar el nivel del impermeabilizante y provocar grandes problemas de humedades. Para el vaciado de este sistema se procede a agujerear con pequeños agujeros para evitar la puesta en carga de las bajantes de golpe. (La foto anterior es de este tipo de taponamiento)

2. TUBO INTERIOR, Se coloca un tubo de diámetro inferior al de la bajante en su interior que llegue justo por debajo del nivel del impermeabilizante y se sellan ambos. Esto asegura que en caso de lluvia no se sobrepase dicho nivel y desagüe por las tuberías, evitando los problemas antes mencionados. La retirada de este sistema debe hacerse de forma progresiva, por la misma razón que en el caso anterior, esto es, no poner las bajantes en carga de golpe. Por tanto el sellado se ira retirando poco a poco.

Archivo:Tubo interior.jpg
Sistema de taponamiento por tubo interior

CHORREADO DE AGUA O RIEGO CONTINUO[editar]

El objetivo es simular la acción de la lluvia. Para ello se procede al riego de toda la cubierta con un sistema de aspersión o manguera comunes durante 48 horas, según el Capitulo 5, artículo 5.2 de la NBE-QB-90. Su fin es comprobar que los sistemas de evacuación de agua funcionan correctamente y que, en caso de lluvia, no se sobrepasara el nivel del impermeabilizante.

UTLIZACION DE HUMEDIMETRO[editar]

Como su nombre indica, se trata de medir el contenido de humedad de los materiales y, en caso de existir un recorrido de agua, poder localizarlo para alcanzar el origen del problema.

CATAS[editar]

En caso de que todo lo anterior no rebele el origen del problema, se procede a la toma de muestras con objeto de conocer la naturaleza de los materiales, estado, uniones, resoluciones constructivas de los puntos críticos y las componentes de la cubierta.

Lo normal es realizar un primer corte que atraviese la impermeabilización, para comprobar si bajo ella se almacena agua o si, por el contrario, el funcionamiento del impermeabilizante es adecuado. Esta muestra es la que se llevara a laboratorio para su análisis.

A continuación, se hace una nueva penetración concéntrica a la anterior. Se debe procurar que tenga mayor dimensión que esta, para poder extraer primero lo que queda entre ambas y facilitar, a su vez, la extracción del primero, evitando golpes en el impermeabilizante.

Para conocer el estado del impermeabilizante y su posterior reposición se realiza una tercera penetración pero, en esta ocasión procurando asegurándonos que no atraviesa el impermeabilizante. Una vez observado se procede a la reposición, mediante la colocación de una lamina impermeabilizante de aproximadamente el mismo tamaño del último agujero para asegurarnos que el solape es completo y no se van a producir filtraciones.

LABORATORIO[editar]

Tras realizar las calicatas, estas se trasladadas a laboratorio para realizar sobre ellas distintas pruebas, las cuales se encuentran establecidas en las normas UNE.

El principal protagonista de estas pruebas es el impermeabilizante, siendo de vital importancia comprobar que conserve sus propiedades.

El otro elemento que compite en importancia es el aislante, de él depende en gran medida el confort interior del edificio.

Si existiesen lesiones concretas sobre el resto de elementos se pueden realizar pruebas de laboratorio aunque, como se ha dicho antes, tanto el impermeabilizante son los que precisan mayor atención. Un ejemplo de esto sería la prueba de vitrificación de los pavimentos.

OFICINA _ DIAGNOSTICO[editar]

Tras realizar el análisis completo de la azotea se procede a valorar el riesgo, como indicábamos al inicio del tema de inspección, existiendo tres posible niveles: Nivel 1 (seguridad y estabilidad), Nivel 2 (funcionalidad) y Nivel 3 (acabados)

Una vez sepamos el tipo de riesgo debemos decidir que tipo de actuación tomar, pudiendo dividirse estas en tres niveles: Nivel 1, Indispensable, Nivel 2, Conveniente y Nivel 3, Deseable.

Siempre, y en todo caso, habrá que llegar a una solución, bien sea la sustitución o reparación.

En la siguiente tabla se puede observar el tipo de actuación, sustitución o reparación, en función del nivel de riesgo y el nivel de actuación

Archivo:Tablaaaaaa.jpg


●SUSTITUCION

○REPARACION

Aunque ante situaciones similares no siempre hay que tomar las mismas decisiones, de la tabla anterior se pueden deducir ciertas pautas a seguir en casos concretos. Por ejemplo, en el caso de que la lesión afectara a la estructura, estamos en un caso que afecta a la seguridad (Nivel 1) y, si a la vista de lo observado, lo consideramos una actuación indispensable (Nivel 1), casi con seguridad debería optarse por la sustitución (observable en tabla). Esto, que a priori parece lógico, no es tan fácil de decidir en otros casos.

BIBLIOGRAFIA[editar]

•“Manual de diagnostico e intervención en cubiertas planas” Lara Trujillo. Barcelona, 2002.

•“Norma Básica de la Edificación” NBE-QB-90

•“Norma Tecnológica Española, azoteas” NTE-A

•“Enciclopedia Broto de patología de la Construcción” Carles Broto, 2005.