Medicina Veterinaria/Fluidoterapia/Complicaciones de la fluidoterapia

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Las complicaciones secundarias a la administración de fluídos son más comunes de lo que se piensan y su gravedad depende de la situación y causa por la que se están empleando. En demasiadas ocasiones estas complicaciones son valoradas o interpretadas como benignas, sin considerar las situaciones críticas a las que nos pueden llevar.


Los efectos más frecuentemente relacionados con la infusión exagerada de volumen son: la sobrecarga cardiovascular y el Edema pulmonar. Pero no debemos olvidar que existen otros cuadros que no por ser menos frecuentes son menos importantes, entre ellos destacamos: isquemia mesentérica, Edema cerebral, defectos de la coagulación, alteraciones de la oxigenación tisular e Hipoproteinemia.


EDEMA PULMONAR[editar]

Los pulmones poseen una serie de características intrínsecas que le permiten defenderse y prevenir el desarrollo de Edema pulmonar, especialmente si las condiciones de permeabilidad microvascular pulmonar son normales.

A pesar de estos mecanismos de seguridad, el desarrollo de edema pulmonar y SDRA en pacientes que se encuentran en situación de shock, es un hecho frecuente. Esto implica parte de la problemática sobre qué tipo de solución a emplear en la reanimación, si cristaloides o coloides, ya que en situaciones de shock profundo las cantidades de cristaloides empleadas son muy superiores a si utilizáramos coloides (sólo un 25 % de la solución cristaloide administrada permanece en el espacio intravascular). Y un segundo problema sería el costo biológico para el paciente, como consecuencia de la trasudación de líquido a los espacios extravasculares y su secuestro como líquido edematoso.

Estudios clínicos han demostrado que la presión oncótica plasmática es un determinante importante del edema pulmonar.

La infusión de líquidos que contienen coloides, al contrario de lo que ocurre con grandes volúmenes de líquidos cristaloides, disminuye el riesgo de edema pulmonar.

Por otro lado, sabemos que los aumentos de permeabilidad vascular pulmonar pueden desembocar en edema pulmonar con independencia total del gradiente intersticial plasmático de POC. El edema pulmonar por aumento de la permeabilidad aparece tras lesiones de la membrana microvascular pulmonar causadas por mediadores humorales, neurogénicos y celulares.


EFECTOS MESENTERICOS[editar]

Durante el shock circulatorio, el organismo intenta mantener el suministro de energía a los órganos y sistemas más vitales, como son corazón y cerebro. Para ello disminuirá el aporte sanguíneo a otras áreas del organismo, entre las que se encuentra el aparato digestivo. La falta de aporte sanguíneo a la región intestinal conduce a una isquemia mesentérica rápida y al daño consiguiente del epitelio de revestimiento intestinal. Como consecuencia de este daño del endotelio intestinal resulta una pérdida de proteínas y solutos hacia la luz intestinal produciendo un déficit en el volumen plasmático que empeoraría aún más la falta de aporte sanguíneo a esa región del organismo.

El intestino, por otro lado, también es el lugar de mayor catabolismo de albúmina. Por lo que en la isquemia mesentérica puede verse un incremento de las pérdidas de albúmina a éste nivel, dando como resultado una hipoalbuminemia. Esta hipoalbuminemia no sólo ocurre en estados de shock con isquemia mesentérica, sino que también puede ocurrir tras traumatismos quirúrgicos o no quirúrgicos, en casos de aumento de la permeabilidad capilar y en las situaciones de aporte masivo de cristaloides.

El edema intestinal puede ser resultado de la infusión masiva de sueros, con su subsecuente efecto sobre el metabolismo de la albúmina y el desarrollo de diarreas e íleo. También puede influir la disbacteriosis intestinal que se produce durante la sepsis, por lo que una monitorización exhaustiva de la presión oncótica del plasma y una nutrición correcta de los estados de hipoproteinemia, pueden ser de ayuda en la corrección de las disfunciones gastrointestinales.

EDEMA MIOCÁRDICO[editar]

Ante una situación en la que es imprescindible la administración masiva de líquidos, lo primero que hay que tener en cuenta es la posible sobrecarga intravascular que vamos a provocar y sus consecuencias inmediatas. Tras una sobrecarga de líquidos el miocardio por sí mismo puede favorecer la formación de edemas, ya que debido a este incremento de volumen el corazón ve afectada tanto la contractilidad miocárdica como su compliance, que se ven disminuídas.


EDEMAS CUTÁNEOS[editar]

El efecto de la reducción de la POC plasmática sobre la formación de edema es aun más pronunciado en el circuíto sistémico. El edema sistémico clínicamente es evidente y común tras la reanimación con líquidos cristaloides.

Estudios diferentes, demuestran los marcados aumentos del movimiento de líquido transvacular sistémico fuera de los capilares hacia el intersticio, después de la infusión de líquidos que diluyan las proteínas plasmáticas. A tener en cuenta, que estos edemas hísticos no sólo van a ser un problema estético; ya que por un lado, provocan una disminución de la tensión de oxígeno a ese nivel y por lo tanto, una hipoxia que influye adversamente en la curación de lesiones, y por otro, se producen efracciones en una piel más frágil, que facilitan la producción de úlceras y las infecciones de éstas, por el decremento de la inmunidad celular.


EFECTOS SOBRE EL SNC[editar]

Los efectos de la administración de fluídos sobre el sistema nervioso central se centran principalmente en la posibilidad de desarrollar edema cerebral. Para defenderse de esta posibilidad el cerebro posee 2 mecanismos de protección: la barrera hematoencefálica y la autorregulación vascular.

El edema cerebral es el resultado de un desequilibrio entre las presiones hidrostáticas y oncótica en el lecho cerebral, y principalmente debidas a disminuciones críticas de la POC. Por todo ello, ante un paciente en shock que debamos infundir grandes cantidades de líquidos, aparte de valorar el daño en sí que lo ha producido, debemos considerar también el posible daño cerebral y la integridad de la barrera hematoencefálica.