Libro Abierto de Circo/Malabarismos/Diábolo

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El diábolo es una de las modalidades más fáciles para iniciarse en el malabarismo. En pocos minutos conseguimos tenerlo bailando correctamente sobre la cuerda, y después de una pequeña sesión de correcciones de las desviaciones podremos lanzarlo muy alto y recogerlo, así como pasarlo a los compañeros o usarlo para tratar de encestar en algún objetivo.

El diábolo se mantiene sobre la cuerda porque está girando. Buscaremos siempre una elevada velocidad de giro a partir de la impulsión con uno de los palitos, mientras que el otro facilita el movimiento. No hay que olvidar hacerlo rodar previamente en el suelo para que al subirlo no se tuerza o caiga.

Los espectáculos de diábolo más sencillos consisten en lanzarlo lo más alto posible y recepcionarlo de alguna forma acrobática o por la espalda. Muchos de los malabaristas entre el lanzamiento y la recepción suelen dar varios saltos de comba usando los palitos y la cuerda; otros juegan con el público haciéndoles pronunciar algún monosílabo en la subida y otro en la bajada. Los espectáculos más complejos constituyen un baile con el practicante en el que el cuerpo del mismo toma un elevado protagonismo.

Muchos malabaristas manejan dos diábolos a la vez y recientemente se han visto malabaristas con tres y cuatro diábolos.

Es un material muy motivante para la iniciación debido a su sencillez en la consecución de los primeros objetivos.

Es muy difícil fabricar un diábolo casero que tenga un buen equilibrio, por lo que se recomienda su compra. Los diábolos aconsejados tendrán el eje de acero y será tan ancho que debe ser posible darle un par de vueltas con la cuerda sin que ésta se monte.

El diábolo consta de dos cuencos y un eje, por donde pasará la cuerda. Esta cuerda va sujeta a dos palitos.

El diábolo se caracteriza por que solo trabaja una mano, a la que llamaremos mano hábil. La mano no hábil, se mueve en función de los movimientos de la mano hábil, dejando o recuperado cuerda (para que el diábolo pueda realizar figuras o bien para que no choque con el suelo).

La mano hábil determina el sentido de giro del diábolo : un diestro lo hará girar en sentido contrario a les agujas del reloj (un zurdo, en el sentido de les agujas del reloj).

  • El sentido de giro del diábolo nos marca el mejor sentido para hacer las figuras (si los dos sentidos no coinciden el diábolo perderá velocidad y se frenará, liándose con la cuerda alrededor del eje).
  • El diábolo precisa de una constante aceleración, pues con cada figura éste pierde velocidad (así pues, será necesario volver a acelerarlo después de cada sucesión de figuras).

El diabolista debe mantener siempre su orientación respecto al eje del diábolo; el ombligo del diabolista estará siempre enfrente del mismo cuenco del diábolo, de modo que éste (el ombligo) y el eje estén siempre alineados.

  • Cuando el diábolo se desvíe lateralmente (hacía la derecha o la izquierda), el diabolista girará con él, con tal de recuperar la orientación respecto al eje.
  • Las desviaciones del diábolo hacia delante y hacia atrás, se rectifican con la mano hábil; adelantándola o retrasándola respecto la mano no hábil.

Las dimensiones del diábolo afectaran tanto a su velocidad como a su equilibrio. Así, un diábolo pequeño girará muy rápido, pero tendrá poco equilibrio (al contrario que uno grande).

La medida de la cuerda es personal. Pero como a referencia, podemos decir que la medida correcta se corresponde con la distancia que hay entre el suelo y el pecho del diabolista. Los ejercicios que presentamos a continuación, tienen como objetivo familiarizarnos con el manejo del diábolo y probar algunas figuras de las típicas (como los lanzamientos, el ascensor o el látigo).

Diabolo large and small.jpg

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Actividades[editar]

Arrancar el diábolo:

  • Con el diábolo en el suelo, lo arrastramos por el suelo lo más lejos posible de la mano hábil y lo levantamos. De modo que una vez levantado éste ya gira.

Para mantenerlo girando, golpearemos con el palito de la mano hábil sobre él de la mano no hábil (palito que intentaremos mantener quieto).

  • El siguiente paso consiste en golpear al aire, es decir reproducir el movimiento anterior (moviendo la mano hábil arriba y abajo, y manteniendo la no hábil quieta).

Si este paso nos cuesta, un compañero nos ofrecerá una mano, sobre la cual golpearemos con al palito de la mano hábil.

  • Para imprimir mayor velocidad al diábolo, una vez lo hemos levantado del suelo y esté girando, con la mono hábil damos una vuelta alrededor del eje (de manera que la cuerda da una vuelta entera alrededor de éste), y seguimos golpeando al aire.


Rectificar las desviaciones' adelante y atrás del diábolo: La mano hábil se desplazará en el sentido contrario de la caída del diábolo, de manera que la cuerda empujará el cuenco más alto. Una vez estabilizado el diábolo, ambas manos se situarán la misma altura de modo que ningún palito quedará por delante del otro.

Lanzar y recoger:

  • Para lanzar el diábolo arriba, separaremos las manos bruscamente hacia los lados, de modo que tensaremos la cuerda y el diábolo saldrá hacia arriba.
  • Para recoger un lanzamiento, levantaremos la mano hábil y apuntaremos con el palito directamente al eje del diábolo. Cuando el diábolo entre en contacto con la cuerda, la destensaremos para evitar que rebote sobre ésta y vuelva a salir despedido hacia arriba. Mantener la cuerda tensada para recoger un lanzamiento es importante, pues nos facilitará la recepción.

Pases por parejas: con 1 y 2 diábolos:

  • En los pases de dos diábolos podemos lanzar a distintas alturas al mismo tiempo, o bien a distinto tiempo a la misma altura.
  • Consideraciones técnicas
    • Si los componentes de la pareja usan como mano hábil la misma mano, los dos miraran hacia delante. En caso contrario, mirará uno hacia delante y otro hacia atrás.
    • Es necesario que los componentes de la pareja, se sitúen de modo que sus cuerdas estén perpendiculares respecto el eje del diábolo, en caso contrario no podrán recoger el lanzamiento.

Encestar: Utilizando un caja o un cubo como cesta, lanzar el diábolo con la intención de encestarlo.

Por parejas combinar diábolo y aros: Uno de la pareja con el diábolo y otro con un aro. El ejercicio consiste en lanzar el dibolo y que el compañero lo recoja con el aro, ya sea por la parte interior del aro o por la superior. Una vez tenemos el diábolo dentro del aro, hay que devolvérselo al compañero; y podremos pasárselo solo o con el aro.

Ascensor: Aceleramos el diábolo al máximo y situamos la mano no hábil arriba y lejos del diábolo, mientras la hábil está cerca y sigue imprimiéndole velocidad.

  • La mano hábil da una vuelta alrededor del eje del diábolo (de modo que éste quede rodeado por la cuerda), y se sitúa debajo del mismo.
  • La mano no hábil, tensa ligeramente la cuerda y el diábolo empezará a subir por la cuerda. Si esta mano tensa demasiado la cuerda ahogaremos el diábolo, y no nos saldrá el ascensor.

Látigo: Este es un truco muy espectacular y relativamente sencillo. No obstante requiere de distintos pasos. Para facilitar su aprendizaje proponemos la siguiente progresión:

  • Cogemos los dos palitos con la mano hábil, de modo que queden cruzados y con el dedo índice en medio, separando los palitos.
    • Con la mano no hábil sujetamos el diábolo, de modo que el eje quede perpendicular al ombligo del diabolista.
    • A continuación la mano hábil, con un movimiento de atrás a delante, caza el diábolo con la cuerda por el eje.
  • El siguiente paso consiste en situarse de rodillas en el suelo, coger los palitos con la mano hábil y colocar el diábolo en medio de la cuerda (de modo que el eje quede perpendicular al ombligo del diabolista).
    • Con la mano no hábil cogemos la cuerda por su punto medio y nos incorporamos, soltando la cuerda y arrastrando la mano hábil hacia atrás. De modo que el diábolo saldrá despedido hacia arriba, momento en el que con la mano hábil cazaremos el diábolo.
  • Cuando practiquemos el látigo, será necesario vigilar si detrás nuestro hay alguien, pues la cuerda podría dañarle dada la velocidad que toma.


Consideraciones pedagógicas[editar]

El diábolo es muy motivante y sencillo, por lo que es ideal para iniciar a niños, así como para empezar a practicar malabares:

  • Rápidamente se aprende a lanzar, recoger y a hacer las figures más sencillas.

En la mayoría de movimientos el diábolo siempre está en contacto con la cuerda; a través de ésta y de los palitos, recibimos información continua de donde y como se encuentra éste.

  • Resulta interesante disponer de diábolos de diferentes medidas. De manera que podamos combinar el trabajo con diábolos grandes y pequeños, alternando su uso para facilitar ejercicios donde prima el equilibrio o la velocidad, respectivamente.

Es importante enseñar a recoger los palitos del diábolo, para evitar que las cuerdas de los distintos palitos se líen entre ellas.

El diábolo es un elemento malabar que por sus características, pueden usar niños pequeños.


Evolución de esta modalidad malabarística[editar]

por Marco Bortoleto

En los últimos años hemos podido observar una gran evolución de la gestualidad (técnica y variedad de movimientos - trucos) y material del diábolo. En la actualidad el empleo de diábolos fabricados de madera, tal y como lo hacían los chinos (algunas compañías orientales, en las que se destacan las chinas, siguen sirviéndose de diábolos de madera). La mayoría de los artistas y estudiantes han optado por diábolos de plásticos o de materiales flexibles, que aumentan la seguridad del practicante y también la durabilidad del objeto. También hemos sido testigos de la aparición y perfeccionamiento de una gama de diábolo metálicos especialmente diseñados para la pirofagía (fuego). Son piezas que incorporan trozos de amianto (tejido que cuando impregnado de líquidos combustibles puede aguantar mucho tiempo encendido sin perder sus propiedades materiales) y que por tanto producen un interesante resultado visual, aunque exige un domínio más refinado de la técnica de manipulación. Por otro lado los últimos años lanzaron al mercado diábolos luminosos, que mantiene la característica más habitual (copa de plástico y goma y eje metálico) y que llevan pequeñas luces y algunos incluso circuitos electrónicos que hacen juegos de colores y/o programas de cambios de luces y ritmos de oscilación. Pero la evolución no paró por ahí. Los palos en donde se fija la cuerda que eran construidos de madera gradualmente están siendo sustituidos por objetos de aluminio, más pequeños pero mucho más resistentes y mejor acabados estéticamente. Por último, algunos artistas varguardistas están prescindiendo de los palos y produciendo espectáculos con las cuerdas atadas en las manos o mismo con gomas elásticas en contacto directo con las manos y a veces fijadas en uno de los extremos en otras superficies (como por ejemplo un mastín de 3 o 4 metros de altura). Con la incorporación de todos estos nuevos elementos, y también con un gran incrementos en la complejidad de los trucos con uno, dos y hasta tres diábolos, esta disciplina malabarística parece estar apenas empezando una nueva fase en la que la experimentación y la innovación constituyen el mejor aliado.

Comentarios adicionales: La cuerda (o cordón) empleada para el manejo del diábolo suele ser de material sintético (nylon) y que resbala bastante especialmente en los primeros días de uso. El uso cotidiano suele desgastarla por lo que es necesario estirarla y rozarla con las uñas para que se enrolle cada vez que el diábolo se para. Por otro lado, uno de los trucos más utilizados para alargar su vida útil consiste en quemarla sutilmente con un mechero o con una cerilla para que la cuerda vuelva a ser resbaladiza con cuando era nueva.