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Impactos ambientales/Estudio participativo de evaluación rápida

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Para realizar un estudio participativo de evaluación rápida normalmente se establecerá un equipo interdisciplinario cuyo tamaño y composición se determinará según la dimensión y la complejidad del proyecto y de la zona afectada. El equipo fijará objetivos claros y las categorías de la información necesaria y evaluará los estudios que haya sobre el lugar, a fin de obtener indicios orientadores sobre métodos eficaces para estructurar la participación.

El trabajo comenzará con un estudio físico de la zona, incluido el trazado de mapas de las características físicas y de los recursos (lo cual entraña una valoración local de los recursos), recorridos transversales, estudios aerofotogramétricos, etc.

A continuación pueden organizarse reuniones con la comunidad para explicar el proceso, el proyecto propuesto y las expectativas de la comunidad. Sobre la base de esas consultas, es posible elaborar cuestionarios y métodos de muestreo. También es posible identificar los grupos sociales cuya participación en las entrevistas colectivas es fundamental.

A medida que se obtiene la información, hay que establecer categorías de codificación para que el análisis sea constante. La ventaja de este proceso es que la información se recibe con tiempo suficiente para orientar la recogida de más datos. De esta manera, si la recolección inicial revela variables imprevistas, es posible modificar los cuestionarios o listas de verificación.

Los resultados finales pueden presentarse en forma sintética en una reunión comunitaria, con objeto de validar las conclusiones.

Consultas con los grupos afectados[editar]

Consultas durante el proceso de la evaluación del impacto ambiental[editar]

Las consultas tienen por objeto obtener las opiniones e ideas imperantes en el lugar acerca de las condiciones materiales del entorno y los cambios socioculturales, incluido el reasentamiento, que puede causar un proyecto por medio de sus efectos en el medio ambiente o directamente en grupos de personas. Desde el punto de vista de la planificación de la evaluación del impacto ambiental, las consultas sirven para identificar recursos ambientales o valores de importancia tradicional o científica que puedan ser afectados por un proyecto. Los procedimientos de calidad ambiental del Banco exigen que se consulte con la comunidad durante la planificación de la evaluación del impacto ambiental.

Ya sea que los grupos afectados vayan a beneficiarse con un proyecto o que deban marcharse a otro lugar, las consultas sobre los efectos ambientales deben realizarse como parte de las investigaciones socioculturales que constituyen un elemento integral de los estudios de viabilidad y diseño. En este sentido, las consultas sobre aspectos ambientales pueden revestir la forma de encuestas socioculturales, por ejemplo las que se aplican para planificar medidas de reasentamiento o de desarrollo étnico como una mejor protección de grupos indígenas y sus tierras.

a) Consultas durante la planificación de las evaluaciones del impacto ambiental[editar]

El propósito de un proceso de consulta con la comunidad en el marco de la planificación de una evaluación del impacto ambiental es obtener información, comentarios y reacciones, incluidas posibles críticas, acerca de los efectos ambientales y socioculturales que puede tener un proyecto. Las consultas con la comunidad durante ese proceso permiten a la población afectada plantear aspectos que se deberían tener en cuenta en la evaluación del impacto ambiental y examinar las disposiciones para celebrar nuevas consultas con la población. Este proceso puede revelar la forma en que la comunidad asigna valores al medio ambiente y a los recursos.

Durante las consultas, que son necesarias como parte del proceso de planificación de una evaluación del impacto ambiental, la información sobre el proyecto debe presentarse de manera clara y objetiva y en el idioma del lugar. Siempre que sea posible debe recurrirse a ayudas audiovisuales, por ejemplo dibujos o modelos cuando se trate de proyectos de construcción, o mapas cuando se trate de proyectos de transporte. La presentación del proyecto debe seguirse de un diálogo cuyo objetivo es obtener respuestas verbales o escritas acerca de los posibles efectos de un proyecto propuesto. La consulta durante la planificación de una evaluación del impacto ambiental no es una ocasión para defender o promover un proyecto.

Quizá sea necesaria la intervención de traductores, intérpretes y facilitadores con aptitudes para los idiomas, las interacciones multiculturales y las comunicaciones. Puesto que las consultas deben ser verificables, su desarrollo puede grabarse en cinta o tomar nota por escrito. Los participantes pueden firmar una planilla de asistencia o puede recurrirse a alguien con conocimiento del lugar para que prepare una lista de los asistentes.

La población afectada por los efectos ambientales de un proyecto puede hacer que asistan organizaciones no gubernamentales con un conocimiento técnico del gobierno y las comunidades locales. Más adelante se hace referencia al caso especial de los grupos indígenas. Las consultas pueden tener lugar en reuniones públicas, en pequeñas reuniones informales o por medio de encuestas especiales. El lugar de la consulta debe estar al alcance de todos los interesados. Para abarcar a todas las comunidades quizá sea necesario llevar a cabo varias reuniones regionales sucesivas. En las reuniones públicas puede ocurrir que no haya una representación adecuada de grupos minoritarios de la comunidad, como núcleos étnicos o religiosos, ancianos, jóvenes o mujeres. Debe prestarse especial atención a las consultas con esos sectores, por medio de canales informales, reuniones especiales o entrevistas individuales.

Es probable que haya diversas circunstancias que influyan en la planificación de las consultas. Puede ocurrir que no haya habido información pública o reuniones acerca de un proyecto, mucho menos en relación con sus efectos ambientales. Si no hubo información pública previa, el componente de la consulta referente a la distribución de información debe preceder en varios días al diálogo. Quizá las reuniones abiertas no constituyan un mecanismo familiar para el diálogo entre dependencias del gobierno y el público. Si las reuniones públicas no constituyen una práctica habitual, para el debate abierto se requerirá un moderador, o habrá que recurrir a otros métodos, como las reuniones por separado con muchos grupos vecinales pequeños.

b) Consultas sobre los resultados de las evaluaciones del impacto ambiental[editar]

Hay que dar a las personas afectadas la oportunidad de pronunciarse con respecto a las medidas paliativas de los efectos ambientales que se hayan diseñado, especialmente si no participaron en el diseño. Aunque hayan hecho un aporte, por ejemplo en el transcurso de las encuestas de las características socioculturales y de las necesidades o aspiraciones de la comunidad, es preciso consultarlas acerca de las recomendaciones de la evaluación que puedan afectarlas. El diseño final debe reflejar las reacciones de la comunidad que se hayan recibido durante esta consulta.

c) Documentación de las consultas con los grupos afectados[editar]

Los resultados de las consultas deberán constar en documentos. Los correspondientes a las consultas en la planificación de la evaluación deberán adjuntarse a la ficha ambiental y constituir un anexo de los términos de referencia de la evaluación del impacto ambiental que se someten a la División de Protección del Medio Ambiente para su examen y aprobación. La documentación sobre los resultados de la consulta relativa al plan de reasentamiento debe incluirse en los informes de la misión de análisis y constituir un anexo del resumen ambiental.

d) Consultas con grupos indígenas[editar]

Muchos grupos indígenas se caracterizan por:

    • 1) un alto grado de independencia de otros sectores de la sociedad del país;
    • 2) una economía predominantemente de subsistencia, basada en la caza, la pesca y la agricultura de rotación;
    • 3) un estilo de vida errante o seminómada, que requiere territorios relativamente vastos;
    • 4) una cultura material sencilla;
    • 5) una organización política poco institucionalizada, basada en aldeas independientes, relativamente pequeñas, y combinada con una estructura social y familiar a menudo compleja;
    • 6) lenguaje y sistemas culturales y religiosos propios; y
    • 7) una relación singular con la tierra, determinada no sólo por la adaptación económica del grupo al entorno concreto que habita, sino también por el sistema social y familiar, la cosmogonía, la religión y los rituales.[1]

Diversos factores pueden influir en la forma de las consultas con las comunidades indígenas. En la mayoría de los casos quizá se necesite la intervención de antropólogos experimentados a fin de obtener información de los grupos indígenas y consultar con ellos en el curso de la planificación de la evaluación del impacto ambiental. Entre los factores que influyen en esas consultas se cuentan:

  • La existencia o inexistencia de una relación de confianza entre las instituciones del gobierno y las comunidades indígenas. De ello dependerán la franqueza y validez del diálogo.
  • Las barreras idiomáticas que puedan existir, y que exigirán la contratación de intérpretes u otras personas que dominen el idioma indígena o el dialecto local.
  • La capacidad de la comunidad para comprender los cambios que el proyecto causaría, que puede ampliarse mediante ayudas visuales, visitas de dirigentes locales importantes a proyectos similares, o visitas a la comunidad de personas afectadas por proyectos similares.

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  1. Véase, también, el documento del BID titulado Estrategias y procedimientos para los problemas socioculturales relacionados con el medio ambiente, 1990.

Consultas durante el proceso de reasentamiento[editar]

Una vez que se haya determinado que el reasentamiento es inevitable, la consulta durante el proceso debe ajustarse a los procedimientos establecidos en la etapa de planificación. En esta etapa, las consultas deben contener los mecanismos que permitan la participación en el diseño y ejecución de los programas de rehabilitación. Generalmente se pueden usar en la preparación del plan de reasentamiento los mismos métodos y formatos utilizados para las consultas con la comunidad en las etapas iniciales. En esta etapa, las consultas deben apuntar a resolver los conflictos dentro del grupo, crear consenso en torno a las estrategias acordadas y elaborar mecanismos para que el grupo desarrolle su autonomía después del reasentamiento.

Las consultas son también un importante componente de los procedimientos de evaluación y control. En esta etapa las consultas permiten una plena evaluación de los beneficios del proyecto de reasentamiento y de los obstáculos que se oponen a él.

Bibliografía[editar]

  • Appleby, Gordon, 1992. Manual for Resettlement Procedures, preparado para el curso de capacitación del Banco Mundial sobre aplicación de los lineamientos para el reasentamiento.
  • Beebe, James, abril de 1993. Basic Concepts and Techniques of Rapid Appraisal. Trabajo presentado al taller sobre evaluación rápida patrocinado por The Washington Association of Professional Anthropologists y el programa de antropología de The American University.
  • Scrimshaw, S. y Hurtado, E. 1987. Rapid Assessment Procedures (Procedimientos de evaluación rápida). Publicación conjunta de la Universidad de las Naciones Unidas (Tokio), el UNICEF y el Centro Latinoamericano de Los Ángeles de la Universidad de California.