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Historia del siglo XX/China y el expansionismo japonés

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En Asia durante finales del siglo XIX y principios del XX se distinguen tres factores fundamentales. En primer lugar los estados colonialistas, presentes en todo el continente y en segundo lugar dos Estados, uno emergente, Japón y otro decadente, China. Japón se convertirá en la principal potencia en Asia antes de la Primera Guerra Mundial y después de esa guerra tomará abiertamente un camino de potencia imperial, escudándose en la liberación colonial del Pacífico, que será una de las causas finales de la Segunda Guerra Mundial en la zona.

El desarrollo japonés

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El paso del siglo XIX al XX en Japón está marcado por la era Meiji, es decir, por el reinado del emperador Meiji que abarca de 1868 a 1912. En esos 45 años el país había cambiado significativamente: se pasó de un sistema feudal a una rauda modernización. Este desarrollo incide en dos ejes, el económico y el militar que desembocará en el expansionismo. A esos ejes quedara supeditadas las estructuras políticas, aunque siempre bajo la figura del emperador, considerado una deidad.

Desarrollo industrial y político

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Pese a su situación de aislamiento y escaso desarrollo, en la era Meiji se producirá un espectacular crecimiento, dándose un proceso de industrialización especialmente rápido. La intervención del Estado será determinante así como la formación de grandes grupos empresariales, los zaibatsus. Autores como M. Morishima creen que este particular desarrollo se debe a razones de tipo cultural y religiosos, sería por ellas por las que Japón estaría más preparado para una industrialización que otros países vecinos como China. A diferencia de occidente, en Japón tuvieron más importancia los valores comunitarios, en vez de los individuales, en su desarrollo capitalista.

La apertura al exterior llevó en poco tiempo a aceptar la idea de un gobierno representativo al modo occidental. En 1889 se estableció una nueva Constitución con una Cámara de Representantes electiva y una Cámara de Pares semielectiva. Sin embargo, el creciente poder de los conglomerados económicos y su deseo de mayor estabilidad y mayores mercados, conjugado con el creciente nacionalismo expansionista llevó a una progresiva militarización del gobierno, especialmente desde los años viente. De esa forma se fue reduciendo el carácter representativo, especialmente durante el período Shōwa, concluyendo en los gobiernos autoritarios de Fumimaro Konoe durante la Segunda Guerra Mundial.

El expansionismo japonés

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Desde mediados del siglo XIX Japón toma contacto con el mundo occidental y comienza a salir de su encierro cultural y político. Pero a la vez teme por su independencia viendo sucesos como la Guerra del Opio, por lo que decide llevar a cabo una política exterior de fuerza que a la larga a otros conflictos, como la Guerra Ruso-Japonesa o todo su movimiento expansivo que desembocaría en la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico.

Guerra sino-japonesa

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La expansión japonesa se centrará primero en Corea, chocando contra China en lo que se conoce como la Primera Guerra Sino-Japonesa.

Pese a la clara victoria japonesa, las potencias occidentales obligaron a Japón a ceder la mayoría de sus ganancias territoriales a Rusia, aunque conservara la influencia sobre Corea. Este será uno de los principales motivos de la guerra contra Rusia, diez años después. Para China significó una nueva muestra de su insignificancia internacional así como la destrucción de su flota. A nivel internacional significó la primera muestra del expansionismo japonés, aunque las potencias europeas apenas le dieron importancia.

Guerra ruso-japonesa

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La decepción por los pocos resultados obtenidos por la guerra sino-japonesa es la causa directa de este conflicto, que estuvo activo entre 1904 y 1905. La guerra finalizó con una clara victoria japonesa, concretada en el Tratado de Portsmouth: Rusia tuvo que abandonar Manchuria que pese a que teóricamente se devolvió a China quedó ya bajo influencia japonesa. Japón además obtenía varias bases en el continente y en 1910 demostrado su poderío militar, pudo anexionarse Corea sin gran oposición.

La guerra supuso una conmocción en Occidente, al ver como una teórica potencia era derrotada tan facilmente. Supuso el reconocimiento del ejército japonés como una fuerza a tener en cuenta. En Rusia la conmoción fue mayor y durante la guerra se produjo la revolución de 1905 por la que el zar tuvo que aceptar algunas medidas democratizadoras. Además el conflicto sirvió para ensayar activamente técnicas de guerra y armamento que tendrán un gran papel en la gran guerra, como el uso masivo de las ametralladoras.

Invasión de China: el preludio de la Segunda Guerra Mundial

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La participación de Japón en la Primera Guerra Mundial, pese a estar en el campo de los vencedores, no le supuso muchas ganancias. Eso conjugado con el creciente militarismo del gobierno y la crisis de 1929, llevó a un auge de la política expansionista en el continente asiático. Aprovechando un confuso incidente en la línea ferroviaria de Manchuria, que afectaba a intereses japoneses, se procedió a la invasión de ese territorio, creando el 1932 el estado satélite de Manchukuo. Por otro lado al año siguiente Japón abandonó la Sociedad de Naciones que había condenado el ataque pero sin poder evitar los hechos consumados.

En 1937 se inició la invasión de China a gran escala, aunque ya en 1932 se había tomado Shangai. La guerra supuso el fin de las hostilidades, al menos en ese momento, entre los contendientes de la guerra civil china que se había iniciado en 1927, el Kuomitang y los comunistas. Los continuos éxitos militares llevaron al reforzamiento del gobierno autoritario, concretándose con el ascenso al poder de Tōjō en 1941. El único escollo para el dominio japonés del continente era Estados Unidos y en ese sentido se explica el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico.

China, un gigante enfermo

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El Imperio Chino se remonta al siglo III a. C. con la Dinastía Qin. Con diversos altibajos sobrevivirá hasta el siglo XX. Pero desde el acceso al trono de la Dinastía Qing en el siglo XVII comenzaron sus problemas. La Dinastía Quing, de origen manchú se consideró desde el principio como un opresor y se sucedieron las rebeliones, como la Rebelión Taiping ya en el XIX. Ese siglo significará el auge de la decadencia por dos motivos claves: la apertura comercial a Occidente y la derrota contra Japón en 1895. Sólo dieciseis años después el imperio sucumbiría a sus conflictos internos, proclamándose la República.

Para el estudio de esta época es pues fundamental remontarse al siglo XIX y analizar los motivos de la decadencia imperial. El fin del imperio marcará el desarrollo político chino durante el siglo XX, pero también el enfrentamiento con Japón será endémico hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. El fin del imperio ha sido retratado por películas como El último emperador chino que representa el escaso poder del emperador, realmente sólo en la Ciudad prohibida y como se adapta la corte imperial a las nuevas formas políticas.

Disputas comerciales con Occidente: las Guerras del Opio y los Boxers

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Desde el comienzo de la dinastía Quing los occidentales comenzaron a negociar con China, aunque de forma muy limitada, pudiendo estar unicamente en el puert de Cantón. Inglaterra, para situar la balanza comercial a su favor empezó a introducir el opio, que cultivaba en la India. El emperador decidió prohibir la entrada de opio y cumpliendo esas órdenes se destruyó un cargamento entero de opio inglés.

Los ingleses utilizaron esa destrucción del cargamento para iniciar la primera Guerra del Opio, con la que pudo imponer el Tratado de Nanking. Con ese tratado se abrían cinco puertos al comercio y además se cedía, temporalmente, Hong Kong a Inglaterra. Este tratado un punto culminante de la historia de China, iniciándose la etapa de los "tratados desiguales" por la que los occidentales, especialmente Inglaterra y Francia, fueros expandiendo su influencia y presencia por China.

Esta creciente presencia extranjera llevó a una radicalización y a la aparición de grupos xenófobos. Así a finales del XIX comenzó el levantamiento de los boxers, denominado así por el conocimiento de las artes marciales de los sublevados que buscaban la expulsión de todos los extranjeros. El conflicto duró dos años y concluyó con la entrada de un ejército aliado occidental en Pekín, saqueando la ciudad. Aunque este levantamiento no significó un aumento de la presencia occidental si llevó al descrédito absoluto a la dinastía Qing por su escasa movilización y desidia ante el conflicto.

El fin del imperio: el levantamiento de Wuchang

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La muerte de la emperatriz Cixi supuso el golpe final para la dinastía Qing, al accer al trono el emperador Puyi, solo un niño incapaz de dominar la corrupción del gobierno ni representarlo. Conjugado con toda el contexto anterior, el levantamiento de Wuchang acaeció tras descubrirse un complot contra la dinastía por parte del ejécito y sublevarse estos antes de ser detenidos. Se considera el inicio de la Revolución de Xinhai, que concluyó con la abdicación de Puyi, la proclamación de la República y el ascenso al poder de Sun Yat-sen. Se inicia una epoca de inestabilidad que sólo concluirá tras la Segunda Guerra Mundial y el asentamiento en el poder del régimen comunista de Mao Zedong.

Asia colonial

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Desde la segunda mitad del siglo XIX se intensificó la presencia colonial, especialmente europea, en Asia. En la zona meridional sólo Siam permenecía como estado independiente por la presencia de franceses, ingleses y holandeses. Oriente Próximo era dominio inglés, salvo algunos estados tapón creados para evitar conflictos fronterizos con el Imperio Ruso. La India era la "joya de la corona" e incluso se llego a coronar a la reina Victoria como emperatriz de la India.

Esta situación sigue vigente en el siglo XX, únicamente apliándose la presencia japonesa y estadounidense en las islas del Pacífico, en detrimento de alemanes y españoles. Sin embargo, en el siglo XX poco a poco se irán formando movimientos de independencia que desembocaran en el proceso de descolonización.

Situacion Antes De

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En ese entonces China era totalmente inestable, estaba plena guerra civil y tenía muchos problemas políticos como la corrupción y decadencia del imperio Qing. además estaba siendo saqueada por las potencias coloniales de entonces (Inglaterra, Francia y Japón), el débil gobierno chino no podía imponer condiciones a nadie y los chinos eran tratados como esclavos en su propio país.