Ir al contenido

Historia de la arquitectura/Novxviii

De Wikilibros, la colección de libros de texto de contenido libre.

Historia de la Nueva España

[editar]

Descubrimiento y Conquista de America

Antecedentes

España en el siglo XV

Durante la segunda mitad del siglo XV, España experimentó un vigoroso proceso de unificación. Hasta esta centuria se encontraba dividida en reinos, de los cuales el más poderoso era el de Castilla. En 1469, la reina Isabel de Castilla contrajo matrimonio con el heredero al trono de Aragón, Fernando. Esta unión significó para España el inicio del camino que la conduciría a ser la potencia más importante de Europa en el transcurso del siglo XVI.

Sin embargo, la región sur de España se encontraba bajo el dominio musulmán desde la Edad Media. Por lo tanto, Fernando e Isabel se propusieron su expulsión con el objetivo de conseguir el control total del territorio hispano. En enero de 1492 consiguieron su propósito al tomar el último bastión de resistencia musulmana: Granada.

Ruta de las especias

Durante los últimos siglos de la edad Media, Europa se había enriquecido por medio del comercio con Oriente, desarrollando un insaciable y creciente apetito por los lujos y el refinamiento, lo que satisfacía con productos de países lejanos, como China, Japón, las Indias Orientales y la India, entre los más importantes. De estos lugares se obtenían las legendarias especias (canela, pimienta y clavo de olor), terciopelos, sedas, porcelanas, perlas, piedras preciosas, tinturas, perfumes, tapices, etc. Todos estos productos afluían a dos puertos del Mediterráneo: Beirut y Alejandría, donde los comerciantes venecianos y genoveses se encargaban de repartirlos por Europa.

Estos productos alcanzaban al momento de su venta precios altísimos, lo que reducía su consumo a los grupos más pudientes. Pero, lamentablemente para el comercio europeo, el flujo de mercaderías orientales sufrió un grave retroceso al conquistar los turcos, en 1453, Constantinopla y luego la región mediterránea de los puertos de Beirut y Alejandría. El aliciente para obtener una ruta entre Europa y el Lejano Oriente, libre de las interferencias de los turcos y de otros numerosos riesgos que amenazaban el comercio y diezmaban las caravanas, era enorme. La posibilidad de sustituir las extensas y costosísimas rutas terrestres por una ruta marítima, que podría emplear los nuevos buques - las rápidas carabelas - significaba aumentar enormemente los volúmenes de mercaderías y disminuir en igual forma los costos. Quien lograra ese objetivo, pasaría sin duda a ser muy rico y poderoso

Los progresos de la navegación

Sin los progresos que experimentó en esos años la navegación, los grandes descubrimientos geográficos no habrían sido posibles. Este proceso fue estimulado por el interés de aventurarse en océanos abiertos y desconocidos, llegando de esa manera a las lejanas regiones que producían los ansiados productos. Los adelantos de la navegación se refieren básicamente a lo relacionado con el tipo de barcos y al modo de hallar y mantener el rumbo durante el viaje. En lo relacionado con el tipo de barco la novedad más significativa fue la aparición de la carabela, una embarcación liviana, de alto borde y muy maniobrable, con sistema de velamen. El rumbo de la marcha marítima se fijaba determinando la posición del barco con la brújula. Además, se usaban otros instrumentos como el astrolabio, el cuadrante, las tablillas náuticas, los cuales permitían conocer la ubicación del barco en un momento dado con referencia al sol o a la estrella polar.

Descubrimiento de nuevos mundos

El primer país de Europa en iniciar la búsqueda de una nueva ruta para llegar al Extremo Oriente fue Portugal. Este país procuró abrir el camino al Asia por el sur, es decir, bordeando el continente africano. En 1488, Bartolomé Dias llegó al extremo sur de Africa, llamándolo Cabo de las Tormentas, más tarde bautizado Cabo de Buena Esperanza. Posteriormente, en 1498, Vasco de Gama llegaba a la India, descubriendo de esa manera una nueva ruta hacia el Extremo Oriente. En 1484, Cristóbal Colón se había presentado al rey de Portugal, Juan II, para proponerle llevar a cabo un plan: llegar a Catay (China) y Cipango (Japón) a través de una nueva ruta, navegando por el Atlántico hacia el oeste. Colón estaba convencido de que podía llegar al Extremo Oriente, pues sostenía que la Tierra era redonda.

Frente al rechazo recibido en Portugal, pasó a España en 1485. Allí fue recibido por los Reyes Católicos. Sin embargo, demoraría casi seis años en obtener el apoyo necesario para su empresa, pues los monarcas estaban consagrados a la reconquista del reino de Granada. Por fin el 17 de abril de 1492, Colón firmó un contrato con la corona de Castilla, conocido bajo el nombre de Capitulaciones de Santa Fe

Según las capitulaciones, Colón sería almirante, virrey y gobernador de las islas y tierras que descubriera. El almirantazgo le daba autoridad sobre las flotas y tripulaciones. Virreinato y gobernación implicaban la jurisdicción y el buen gobierno de las tierras. Estos títulos los tendría Colón hereditariamente, además recibiría la décima parte de las ventas de las mercaderías preciosas provenientes de esos países y la quinta parte de las provenientes de las mercaderías que se obtuvieran.

Por su parte, Colón se comprometió a:

  1. Someter a los habitantes de aquellas tierras al dominio de los reyes de España.
  2. Enseñarles la religión católica y tratarlos humanamente.
  3. Contribuir con la octava parte de la expedición.

Los Reyes Católicos suministraron a Colón, para realizar el viaje cuyo objetivo era encontrar la ruta marítima hacia las Indias navegando hacia el oeste, dos pequeñas carabelas no muy nuevas, que habían sido utilizadas antes para transportar cargas, y una nao, embarcación similar pero un poco más grande; así como una suma de dos millones de maravedíes que era una moneda de plata utilizada en el Reino de Castilla, cuyo valor es difícil determinar comparativamente. También le proveyeron de una tripulación de 90 hombres, reclutados casi todos entre los marinos del Puerto de Palos, por los dos avezados pilotos de mar que Colón contrató para comandar las otras dos naves de la expedición, los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón. Los tres buques fueron las carabelas “Pinta” y “Niña”, de poco más de 15 m de largo, a cargo de los hermanos Pinzón con 25 hombres a bordo cada una; y la “nao” “Santa María” que comandaba el propio Colón, de mayor tamaño, con cinco mástiles y con una tripulación de 40 hombres. El viaje se inició al alba del día 3 de agosto de 1492, poniendo rumbo a las Islas Canarias a donde llegaron el día 9.

Se dice que Colón había advertido en el cielo el vuelo de algunas aves, lo que le llevaba a presumir la cercanía de la tierra; por lo cual aceptó la condición con que los hermanos Pinzón lograron aplacar la ansiedad de las tripulaciones, conforme a la cual emprenderían el viaje de retorno si no llegaban a tierra en el término de tres días más de navegación. Antes de cumplirse ese plazo, en el anochecer del 11 de octubre, el vigía de la “Pinta” - que viajaba adelantada por tener mejor velamen - encaramado en lo alto de uno de los mástiles, el marinero Rodrigo de Triana, dio el tan esperado grito de “¡tierra!”. Un disparo de cañón sirvió de aviso general, y los tres buques fondearon a la espera del día siguiente. En la mañana del 12 de octubre, se aproximaron a la isla, que Colón bautizó con el nombre de San Salvador, y que tenía el nombre indígena de Guanahani. Formaba parte de las Islas Bahamas, es la actualmente denominada Isla de Watling, al norte de Cuba. Desembarcados, tomaron contacto con los habitantes a los cuales, suponiendo haber llegado a las Indias, Colón denominó “indios”, asignándoles así la denominación con que el adelante se designaría a todos los pobladores precolombinos de América.

El viaje de retorno fue emprendido, una vez reunidos nuevamente con la “Pinta”, el día 16 de enero de 1493, tomando el rumbo al este, en dirección a las Azores. Días después, al acercarse a esas islas, sobrevino una tempestad que separó a las dos carabelas, determinando que la “Pinta” torciera su rumbo hacia el norte, lo que la llevó a arribar a Bayona, en Pontevedra, Galicia, algunos días antes de que Colón, que en la “Niña” también se desviara de su ruta, llegara a Portugal el 4 de marzo de 1493.


Recién el 15 de marzo retornó la “Niña” al Puerto de Palos de donde había partido, haciéndolo pocas horas después la “Pinta”, que traía a bordo a Martín Alonso Pinzón gravemente enfermo; a resultas de lo cual falleciera a los pocos días, el 31 de marzo, en el Monasterio de La Rábida donde fuera alojado.

El virreinato de las indias se divide en cuatro:

El primero fue el de la Nueva España, creado en 1535 con capitalidad en la ciudad de México, cuya jurisdicción se extendía al sur de Norteamérica, toda la America Central excepto Panamá, las Antillas y la costa de Venezuela. En 1543 se establecio el Virreinato del Perú, con sede en Lima que abarcaba la totalidad de América del Sur menos la citada zona costera de Venezuela, esta distribución se sostuvo hasta el siglo XVII, cuando el desarrollo alcanzado por algunas zonas y la necesidad de organizar con mayor eficacia su defensa militar motivo la formacion del Virreinato de Nueva Granada, con sede en Bogotá, que se creo definitivamente en 1739 y comprendia las audiencias de Bogotá, Panamá y Quito, y del Virreinato del Rio de la Plata en 1777, cuya capital era Buenos Aires y poseía autoridad sobre la mayor parte de las posteriores republicas de la Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia.

CONTEXTO ARTISTICO

A lo largo del siglo XVII y parte del XVIII, artistas y artesanos novohispanos agrupados en corporaciones conocidas como gremios, desarrollaron diversas expresiones artísticas en arquitectura, pintura y escultura, así como también en orfebrería, textiles, cerámica y otras artes aplicadas, logrando crear un estilo propio bajo los lineamientos del barroco. De origen europeo, el estilo barroco permitió a los artistas novohispanos experimentar en la creación de formas expresivas, contrastantes y realistas, creando manifestaciones artísticas que tuvieron gran aceptación entre la sociedad novohispana. La arquitectura adquirió un importante desarrollo en todo el virreinato, marcada fundamentalmente por la actividad religiosa que dio origen a catedrales, parroquias y conventos urbanos y rurales, dispersos por toda su geografía.

ECONOMIA

La economía del virreinato, estaba basada en los Encomenderos, es decir, aquellos conquistadores que mas habían destacado en la incorporación de estas tierras al dominio de la Corona castellana y por cuyos méritos se les había otorgado el derecho de beneficiarse con el trabajo y el tributo de determinado número de indígenas, los mas poderosos pronto controlaron el gobiernos de las nuevas urbe. Si bien al principio se basaba en la encomienda, durante estos siglos (XVII y XVIII) la hacienda constituyó la consolidación de la gran propiedad. Representaba una unidad económica y social autónoma, basada en el cultivo y la ganadería y completada por pequeñas industrias subsidiarias. El hacendado, a través de sus mayordomos y capataces, ejercía la autoridad total sobre los miembros que en ella vivían. En el ejercicio de dicha autoridad, se basó la descentralización política de las Indias. Otra base importante de la economía eran la minería, agricultura y ganadería, labores que eran desempeñadas por los nativos y negros que habían traído los españoles cuando llegaron a estas tierras.

RELIGION

La Iglesia católica desempeñó un papel fundamental en las colonias españolas. Realizaba las funciones de banco, de centro de beneficencia y de organización educativa. El clero español fomentó el estudio de las ciencias naturales y de la historia natural. Sus miembros aprendieron las lenguas de los indígenas, elaboraron diccionarios, estudiaron sus sociedades y enseñaron a los nativos a escribir en sus propias lenguas. También llevaron a cabo un registro de las poblaciones nativas, de los elementos culturales españoles que eran asimilados por éstas y de los recursos de los nativos para adaptarse a la cultura española. Los pueblos indígenas americanos se vieron obligados a adaptar las costumbres de los colonizadores a su propia cultura por medio de un evidente proceso de aculturación. Incluso después de entrar en contacto con los europeos, los nativos continuaban considerándose autónomos y mantenían sus propios territorios y tradiciones.


Virreinato de Nueva España

[editar]
Introducción
[editar]

Nueva España (1535-1821) virreinato español que se extendía desde el actual México, Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo México y Utah (Estados Unidos) hasta Costa Rica en Centroamérica. Nueva España no sólo administraba las tierras comprendidas entre estos límites sino también el archipiélago de las Filipinas en Asia y varias islas menores en Oceanía como Guam. La capital del Virreinato de Nueva España era la Ciudad de México. Se funda como virreinato en 1535 con Antonio de Mendoza como primer virrey de Nueva España, y desaparece con la independencia de México consumada el 27 de septiembre de 1821, cuyo último virrey fuera Juan O'Donojú. El nombre de este virreinato procede de la similitud que le encuentran los colonizadores con España, en virtud de su combinación de climas templados (centro de México), áridos (norte) y frío (sierras madre oriental y occidental). Si bien los españoles iniciaron en 1492 una serie de expediciones a las costas atlánticas del continente, el 22 de abril de 1519, en que Hernán Cortés toca las playas y funda la Villa Rica de la Vera-Cruz es la fecha que marca el inicio de los casi 303 años de la hegemonía española. En este largo período de tiempo, tres siglos, tanto España, Europa, América y el Virreinato viven diferentes momentos históricos, culturales, sociales, económicos y políticos, por lo que es necesario hacer una gran cantidad de distingos para poder caracterizar el desarrollo ocurrido, tanto por los ideales como por los hechos que se discurren en ese largo proceso histórico, tan grande, que es más largo que el período de independencia de México que apenas llega a los dos siglos. Además, la vastedad de la Nueva España y el comercio de esta con las Filipinas a través de la Nao de China , así como los viajes de los navíos de bandera española en el siglo XVIII, para eludir a los piratas, corsarios y bucaneros, impusieron complejas y cambiantes estrategias económicas y militares, así como España cambió desde los Reyes Católicos a los reyes liberales y a José Bonaparte, también cambiaron dentro del virreinato las doctrinas políticas que se adoptaron. El Reino Español de los siglos XVI al XIX instauró una sociedad en la que la de castas donde la oligarquía política y religiosa correspondía exclusivamente a los peninsulares, sin permitir que la sociedad criolla, mestiza, mulata o sus variantes pudiese participar en la toma de decisiones. El inicial mal trato a los indígenas y las enfermedades traídas desde Europa, causaron la disminución de la población original. El Reino de España promulgó a lo largo de la Colonia una serie de leyes que intentaron poner orden en el trato a los indígenas, legislando en contra del abuso de los encomenderos contra la población originaria. A la legislación española promulgada para ser aplicada en las colonias americanas se le conoció como Leyes de Indias o Leyes de Indias Occidentales. Utilizando instrumentos como el Santo Oficio el gobierno virreinal español suprimía la difusión de las ideas liberales generadas durante la Ilustración, la Revolución Francesa o la Guerra de Independencia de los Estados Unidos al tiempo que no toleraba otra religión distinta a la católica. Tras el Grito de Dolores del cura Miguel Hidalgo y Costilla el ejército insurgente inició una guerra que culminaría con el triunfo de los mexicanos, quienes ofrecieron la corona del nuevo imperio a Fernando VII o al miembro de la nobleza que él designase. Tras la negativa del monarca español a reconocer la independencia de México la jerarquía del Ejército Trigarante cortó cualquier nexo político y económico con el Reino de España.

Comercio
[editar]

El Virreinato de Nueva España fue la principal fuente de ingresos para la colonia española, con importantes centros mineros como Guanajuato, San Luis Potosí e Hidalgo. El puerto de Veracruz fue su principal puerto al océano Atlántico, y el de Acapulco el principal al océano Pacífico. Ambos puertos fueron fundamentales para el comercio ultramarino, especialmente con Asia, como fue el caso del Galeón de Manila (también conocida como la Nao de China), que era un buque que hacía dos viajes al año entre Manila y Acapulco, cuyas mercancías eran después transportadas por tierra de Acapulco a Veracrúz y posteriormente reembarcadas de Veracrúz a Cádiz, España. Así pues, los buques que zarpaban de Veracrúz iban generalmente cargados de mercancías de oriente procedentes de los centros comerciales de las Filipinas, más los metales preciosos y recursos naturales de México, Centroamérica y el Caribe. Sin embargo, estos recursos no se tradujeron en desarrollo para la metrópoli debido a la frecuente inmersión de España en guerras en Europa, así como por la constante merma al transporte ultramarino hecho por los asaltos de las compañías de bucaneros (ingleses), corsarios (holandeses) y piratas (mixto). Estas compañías fueron inicialmente financiadas por, primero, la bolsa de Amsterdam -la primera de la historia y cuyo origen se debe precisamente a la necesidad de fuentes de financiación de empresas de piratas-, así como posteriormente por la bolsa de Londres. Lo anterior es lo que algunos autores llaman el "proceso histórico de transferencia de riqueza del sur hacia el norte".

VIRREINATO DE PERU

Fue creado como autoridad regional para la administración de América por la corona española, cuando ocupaba el trono Carlos I, por real cédula firmada en Barcelona el 20 de noviembre de 1542, siendo su primer virrey Blasco Núñez Vela, nombrado por real cédula del 1 de marzo de 1543.

Por decisión de la corona española, la ciudad de Lima (fundada originalmente con el nombre de Ciudad de los Reyes) fue la capital y el centro político y administrativo del Virreinato del Perú. El gobierno de Lima tuvo una carga fuerte, pues era responsable por cada una de las audiencias establecidas en América del Sur: Panamá, Nueva Granada, Quito, Lima, Charcas, Santiago y Buenos Aires.

ECONOMIA Tanto en el virreinato del Perú como en el de la Nueva España, las minas engranaron todo el comercio, marcaron los circuitos comerciales orientando la producción a los grandes centros mineros.

TERRITORIO Llegó geográficamente a abarcar en un momento dado de la presencia hispánica, desde el Istmo de Panamá hasta el extremo sur de Sudamérica bordeando principalmente el Océano Pacífico y también parte del Océano Atlántico. Su extensión geográfica superó los límites del Imperio Inca.

FIN DEL VIRREINATO En el siglo XIX, a medida que diferentes territorios ubicados dentro del espacio del Virreinato del Perú, se fueron independizando del imperio español, este virreinato entró en decadencia y luego desapareció al consolidarse la independencia de todos los países cuyos territorios conformaron este gran espacio originalmente centralizado política y administrativamente en la ciudad de Lima. El Virreinato del Perú termina oficialmente con la rendición del virrey José de la Serna e Hinojosa ante las fuerzas de Simón Bolívar tras la Batalla de Ayacucho (1824).


Piratas y Bucaneros
[editar]

Introducción

En La época del virreinato, surgió la necesidad de crear rutas comercial entre los cuatro virreinatos y España, ya que ese fue uno de los principales objetivos de los Reyes de España, la explotación de Oro y Plata del Nuevo Mundo y su transporte al viejo continente.

Por esto el Océano Atlántico se convirtió en un territorio muy atractivo para otros personajes, como los piratas y bucaneros, los que definiré a continuación, ya que no son lo mismo.

También es importante mencionar que la ruta para transportar diversos productos de China hacia Europa, no se podía dar por el medio oriente, debido a conflictos que en el había en ese momento, esta ruta se dio por el mar de China hasta Filipinas, y de ahí, atravesar el Océano Pacifico hasta desembarcar en el puerto de Acapulco, la ruta continuaba con un viaje por tierra hasta el Puerto de Veracruz, y después embarcarse en el Atlántico hasta España, pero los bucaneros en el Atlántico muchas veces despojaban a los Españoles de sus bienes sin que estos pudieran llegar a España.

Esta ruta de más de 20,000 km., fue muchas veces inconclusa, gracias a estos personajes y los esfuerzos de España fueron durante mucho tiempo insuficientes para combatiros.

Pirata, personaje dedicado al asalto y saqueo de barcos en alta mar, cuya importancia histórica destacó desde comienzos del siglo XVI hasta el primer tercio del siglo XIX.

Los musulmanes expulsados de España (siglo XV) se instalaron en la costa norte de África donde crearon estados autónomos o, en algún caso, provincias dependientes del Imperio otomano. Los asaltos, en origen actos de venganza contra España, afectaron a barcos de todas las naciones.

El floreciente comercio de España con sus nuevas colonias americanas fue el objetivo de piratas franceses e ingleses. Sus actividades recibieron en muchos casos la aprobación de los diversos gobiernos europeos, cuando no fueron fomentadas directamente por éstos. Los galeones y establecimientos coloniales españoles fueron asaltados por personajes que se hicieron famosos, como Francis Drake y John Hawkins y entre los que hubo mujeres (Anne Boney o Mary Read) que tenían sus bases en diversos puertos europeos. En principio atacaban al final de las rutas pero más tarde ampliaron el escenario de sus actividades al mar Caribe y a las costas americanas. Otras zonas en las que proliferaron los ataques piráticos fueron los mares del Sureste asiático, el golfo de Omán y el océano Índico.

''Bucanero'', título que hace referencia a los corsarios y filibusteros ingleses, holandeses y franceses del siglo XVII y XVIII que saquearon los dominios hispanos en América. En el siglo XVI, los ingleses Francis Drake y Richard Hawkins, habían logrado grandes fortunas en operaciones corsarias contra España, en el mar del Caribe y en las costas de Norteamérica. Inspirados por el éxito de estos hombres y el atractivo de la riqueza, un grupo de piratas errantes llamados filibusteros o bucaneros comenzó a hostigar las colonias españolas en el Nuevo Mundo, sobre todo durante la segunda mitad del siglo XVII. El bucanero más famoso fue el inglés Henry John Morgan. Se suele diferenciar a los bucaneros de los corsarios, que actuaban por encargo oficial del gobierno; los bucaneros rara vez actuaban por encargo. También hay que diferenciarlos de los piratas, que atacaban barcos de todas las naciones y fueron proscritos en el siglo XVIII. Al principio, el cuartel general de los bucaneros se encontraba en la pequeña isla de la Tortuga (Tortue), en la costa noroccidental de La Española (hoy Haití y la República Dominicana), en la principal ruta comercial del Caribe, desde donde atacaban a los galeones españoles que se separaban de las flotas de Indias. El término buccaneer se debía a su costumbre de atacar por sorpresa La Española y robar el ganado que los españoles abandonaban en las Antillas; secaban y ahumaban la carne sobre parrillas, llamadas en francés boucan, y se la vendían a los barcos que hacían escala para recoger provisiones. Más tarde, expulsados de Tortuga, los bucaneros encontraron refugio en Port Royal, Jamaica, como base de operaciones, y con Henry Morgan como líder tomaron Panamá en 1671. Todo terminó en el siglo XVIII, cuando los bucaneros fueron contratados por sus respectivos gobiernos para combatir como corsarios en la guerra de Sucesión española (1702-1714). Varios bucaneros escribieron apasionantes relatos sobre sus aventuras que, posteriormente, inspiraron futuras exploraciones del Nuevo Mundo. Uno de ellos es Bucaneros de América (1678) de Alexander Olivier Exguemdin.


VIRREINATO DE NUEVA GRANADA

El virreinato de la Nueva Granada, conocido también como el virreinato de Santa Fe, fue un virreinato español dividido en 3 etapas: la primera de 1717 a 1724, la segunda de 1740 a 1810 y la ultima de 1815 a 1819.

Las consideraciones que manejó la corona para su creación giraron en torno a dos hechos esenciales:

  • la zona era la más importante del continente en cuanto a la producción aurífera.
  • su situación estratégica entre los dos océanos y puerta de entrada a la América del Sur, le permitiría enfrentar mejor el contrabando y los ataques de piratas y filibusteros del Caribe.

Fue creado con la unión de los territorios de las reales audiencias del Santa Fe de Bogotá, Quito y el territorio de la Capitanía General de Venezuela.

Su idioma oficial era español.

El virreinato se disolvio por primera vez en 1724 a causas de problemas economicos.

UBICACION Comprende las actuales naciones de Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela. Su capital se situó en Santa Fe de Bogotá.

ORGANIZACION

  • El virreinato tenía dos audiencias, que eran las de Santa Fe y Quito (la de Panamá se volvió a suprimir en 1751). La Real Hacienda estaba centralizada en Bogotá.
  • El virreinato tenía pocas rentas y los quiteños y panameños protestaron hasta ver restauradas sus audiencias. En 1723 se dio por fracasado el experimento y se suprimió el virreinato.
  • La guerra de la Oreja, con la destrucción de Portobelo por Vernon (1739) y la constante amenaza inglesa sobre Tierra Firme (Vernon fracasó en su intento de tomar Cartagena en 1741), demostraron la debilidad de la región por lo que volvió a establecerse el virreinato en 1739.
  • El gobernador Zuloaga de Venezuela hizo notar la falta de operatividad militar del mismo, dada la enorme distancia que mediaba entre Caracas y Bogotá, por lo cual la Corona independizó a Venezuela del virreinato en 1742. Este quedó, así, formado por el Nuevo Reino de Granada (gobernaciones de Nuevo Reino, Cartagena, Santa Marta, Maracaibo, Antioquia, Popayán y Guayana), Quito (gobernaciones de Quito, Quijos, Macas, Esmeraldas y algunos corregimientos) y Panamá (gobernaciones de Panamá y Veraguas).

Las Audiencias de Santa Fe (Nuevo Reino de Granada) y de Quito, y la Capitanía General d Venezuela fueron promovidos a virreinato por el rey Felipe V entre 1717 y 1724. La capital del virreinato se situó en la ciudad de Santa Fe.

  • En cuanto a su sociedad, seguía el esquema clásico. Los mayores porcentajes de blancos e indios correspondían a Nueva Granada y Quito. En Panamá había gran número de libres. El mayor número de esclavos era el quiteño y estaba localizado en Guayaquil.
  • a lo largo de la centuria, la población del virreinato fue en constante aumento, estimándose una tasa de crecimiento para el último cuarto del siglo del orden del 1,5 por 100 anual. Según el censo de 1778, la población del virreinato, con exclusión de los territorios integrados en la Audiencia de Quito, ascendía a 742.759 habitantes.

Finalmente, la mayor concentración de población (62%) se encontraba en los altiplanos andinos colombianos.

ASPECTOS RELIGIOSOS Y POLITICOS

  • La organización religiosa era más compleja, pues el obispado de Panamá dependía de Lima, los neogranadinos de Bogotá y los quiteños de las arquidiócesis de Santa Fe y de Lima.

La política reformista produjo grandes convulsiones en el virreinato, sobre todo a partir de la década de los sesenta. El virrey Messía de la Cerda expulsó, en 1767, a los 409 jesuitas del mismo y estableció el estanco del aguardiente y nuevas aduanas, que motivaron la revolución de los barrios de Quito en 1765.

La Dirección General de Rentas de Santa Fe reorganizó los estancos del aguardiente y del tabaco, creó las aduanas de Cartagena y Santa Fe y modificó los impuestos existentes. Los neogranadinos reaccionaron con la revolución comunera.

Dicha revolución se inició en 1780. Aproximadamente veinte mil comuneros se dirigieron hacia la capital santafereña para pedir la derogación de los impuestos pero fueron interceptados por una comisión negociadora formada por el Arzobispo y varios oidores, que aceptó todas sus reivindicaciones, sin cumplir luego el compromiso. El posterior virrey y arzobispo, Caballero y Góngora, pacificó el país organizando su planta militar, pero no se atrevió a seguir con las reformas, quedando así el virreinato sin las intendencias.

Tiempo después el regente García de León Pizarro, hizo en Quito una reforma similar a la de Caballero, pero previamente organizó la fuerza militar, lo que le permitió sofocar fácilmente las revueltas. Estancó en la Real Hacienda las rentas del aguardiente, tabaco y pólvora.

El reformismo quedó casi paralizado. Pese a esto se crearon los corregimientos de Guaduas, Pamplona y El Socorro y el Consulado de Cartagena en 1795. La agitación política no cesó, a pesar de ello.

En 1794, fue apresado y procesado Antonio Nariño por haber traducido y repartido algunos ejemplares de "Los derechos del Hombre y del Ciudadano". El gobierno del último virrey, Amar y Borbón, se vio entorpecido por los asaltos de los criollos a los cargos de los Cabildos y por los continuos intentos para formar una junta de Gobierno.

ASPECTO ECONOMICO

  • La economía del virreinato fue muy completa pues contaba con una buena minería aurífera, una excelente ganadería y agricultura y hasta un renglón industrial notable, los obrajes quiteños.
  • La minería aurífera quiteña y panameña eran escasas, mientras que la Agricultura fue muy rica, pues la compleja orografía dentro del medio tropical permitió toda clase de cultivos. La misma orografía conspiró contra la comercialización de los productos, dado lo elevado de los fletes terrestres. De aquí que las exportaciones agrícolas se ubicaran principalmente en zonas costeras, dedicándose el resto al consumo interno.

La ganadería vacuna ocupaba extensas zonas de los llanos, la costa atlántica neogranadina y la zona riobambeña en Quito. Quito y Tunja poseían una buena cabaña ovina que suministraba la materia prima a los obrajes.

El virreinato contaba, con el sector industrial de los obrajes de Quito, que afrontó una gran crisis. En 1791, Quito exportó 850 cargas de textiles (valoradas en 85.000 pesos), de las que 736, es decir, el 86,5%, fueron destinadas a Nueva Granada.

En cuanto a su comercio exterior, el Nuevo Reino exportó frutos, cueros, arrobas de algodón y arrobas de cacao y 9.086.019 pesos en oro y plata.

En 1793, sus exportaciones alcanzaron un valor global de 919.272 pesos, de los que el 27%, fueron frutos (principalmente cacao, algodón y cueros), representando el oro sólo el 73% restante.

Quito aumentó su exportación de cacao desde Guayaquil a partir de 1789, cuando la Corona le permitió enviarlo a México.

Y por último, en cuanto a Panamá, vivía exclusivamente de su papel tradicional de intermediario de la negociación interoceánica, pese a lo cual en el quinquenio 1798-1802 negoció 3.000.000 de pesos.


Virreinato de rio de la plata

[editar]

Entre 1774 y 1776, el gobierno del rey español Carlos III se mostró decidido a tomar medidas resolutivas.

Se organizó una gran expedición destinada a zanjar el viejo litigio de límites entre las posesiones españolas y portuguesas, y se puso al frente de ella a Pedro Antonio de Cevallos, quien, además del mando militar, recibió provisionalmente el título de virrey. En marzo de 1777 consiguió la rendición de la isla de Santa Catalina y en junio ocupó la colonia del Sacramento.

A pesar de los éxitos obtenidos, la campaña fue suspendida por la firma del Tratado de San Ildefonso (1 de octubre de 1777), por el que España aceptaba la soberanía portuguesa en la franja sur de Brasil, pero, a cambio, se le reconocían sus derechos en el Río de la Plata, el Uruguay, el Paraná y el Paraguay, así como en sus territorios adyacentes. El nuevo virreinato, que había nacido de la fusión de grandes y muy variadas regiones, se estructuró con rapidez. Se promulgó la Ordenanza para el establecimiento e instrucción de intendentes de Ejército y Provincia en el virreinato de Buenos Aires. Sus 276 artículos regularon la justicia, la administración, la Hacienda y la guerra y estructuraron el territorio en intendencias. Con capital en Buenos Aires, este virreinato estaba conformado por las gobernaciones del río de la plata, Córdoba de Tucumán, Paraguay y el Alto Perú.

ORGANIZACIÓN POLITICA

Los territorios fronterizos con las posesiones portuguesas, constituyeron gobernaciones militares bajo la jurisdicción directa del virrey. Los intendentes tenían autoridad sobre las cuestiones de justicia, policía, guerra y Hacienda. Los gobernadores sólo tenían facultades en los asuntos de guerra, policía y justicia. Además de la ordenación del territorio en intendencias y gobernaciones, fue muy importante para el virreinato la creación en 1783 de la audiencia de Buenos Aires. Componían la audiencia: El virrey como vicepresidente, un regente, cuatro oidores y un fiscal, que también asumía la función de protector de indios.

ECONOMIA

El incremento del comercio y del tráfico de navíos en la zona reclamaba medidas para su adecuada regulación.

En primer lugar, se crearon las Aduanas de Montevideo y Buenos Aires, y, más adelante, por una Real Cédula de enero de 1794, se erigió el Consulado de Buenos Aires

Tenía principalmente dos finalidades: administrar justicia en las cuestiones mercantiles y proteger y fomentar la producción y el comercio.

Con la creación de las audiencias, aduanas y consulados, la capital bonaerense se convirtió en un gran puerto exportador e importador y, en el centro, distribuidor de un amplísimo mercado.

Esta situación marcó el predominio del litoral sobre el resto de las provincias del interior del virreinato.

Virreinato de Río de la Plata: Economía y Organización Política

[editar]

INTRODUCCION

En un principio, el inmenso territorio americano controlado por los españoles se dividió en dos jurisdicciones llamadas virreinatos: el de Nueva España, creado en 1534, y el del Perú, fundado en 1544; y dos Capitanías Generales, la de Yucatán (creada en 1542) y la de Nueva Granada (1564).

Pero los territorios a administrar seguían siendo muy extensos y difíciles de controlar y la corona española decidió subdividirlos y crear nuevos virreinatos y capitanías. Así, la Capitanía de Nueva Granada se transformó en Virreinato; se creó el Virreinato del Río de la Plata (1776) y las Capitanías de Chile, Cuba, Venezuela y Guatemala.

ORGANIZACION POLITICA

Los virreyes eran los representantes directos del Rey en América y eran los funcionarios más poderosos en estas tierras. En un principio su nombramiento era vitalicio, pero cuando la corona notó que se volvían un tanto independientes y ambiciosos, les redujo el mandato a un período que iba de tres a cinco años, según los casos. Cuando terminaban su mandato debían someterse al "Juicio de residencia", en el que la Corona evaluaba la actuación del virrey y, sobre todo, si se había enriquecido injustificadamente durante su gestión.

Los virreinatos estaban a su vez divididos en gobernaciones, intendencias y municipios. Dentro de los municipios la institución más importante eran los cabildos que se encargaban del gobierno y la administración de las ciudades y sus alrededores. Cuando la situación lo requería podía convocarse a un "Cabildo Abierto" al que podían concurrir, como decían las invitaciones de la época "la parte más sana y principal de la población", es decir los vecinos propietarios.

El poder judicial estaba representado por la Audiencia y a su cargo estaban los "oidores" que ejercían la justicia civil y criminal.

Para enfrentar el contrabando, controlar mas poderosamente el Atlántico Sur y aprovechando que Inglaterra estaba ocupada en la guerra de Independencia de sus colonias del Norte, el Rey Carlos III de España decidió crear el Virreinato del Río de la Plata con capital en Buenos Aires en 1776.

El primer virrey de estas tierras fue Don Pedro de Cevallos, un experimentado jefe militar español que había sido gobernador de Buenos Aires.

A Cevallos le tocaba gobernar un extenso territorio. El virreinato ocupaba el espacio de las actuales Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay y parte de Chile. En 1782 la Corona española decidió dividirlo en ocho intendencias La Paz, Cochabamba, Charcas, Potosí, Paraguay, Salta, Córdoba y Buenos Aires, y cuatro gobiernos subordinados a la autoridad directa del virrey, Montevideo, Misiones, Chiquitos y Moxos.

ECONOMIA

La inclusión del Alto Perú con las minas de Potosí garantizó los recursos necesarios para sostener a la nueva estructura administrativa y empeoró aún más las tradicionalmente males relaciones entre Buenos Aires y Lima

España impuso un rígido sistema comercial a sus dominios en América, conocido como el monopolio, según el cual las colonias solo podían comerciar a través suyo. El problema era que España no era un potencia industrial ni mucho menos y no estaba en condiciones de abastecer y comprar a su vez, todos los productos que producía América. Por lo tanto, se fue transformando en una intermediaria entre los productores y consumidores ingleses o franceses y los productores y consumidores americanos.

Era una situación injusta que provoco distintas consecuencias. Por un lado el desarrollo del contrabando, es decir la entrada y salida de mercaderías por puertos clandestinos para no pagar derechos de aduana. Por otra parte fue generando mucho descontento, sobre todo en Buenos Aires, y fomentando las ideas partidarias de terminar con el monopolio y el fomento del libre comercio.

Dentro del enorme territorio del virreinato del Río de la Plata, convivían regiones muy diferentes con situaciones culturales, sociales y económicas muy distintas. Esto va a tener consecuencias muy importantes para nuestro futuro como país.

Buenos Aires era la zona más rica. Las principales actividades eran la ganadería y el comercio. Los grandes campos de Buenos Aires fueron un excelente criadero natural para las vacas y caballos dejados por Don Pedro de Mendoza allá por 1536. Desde entonces no pararon de reproducirse y para la época del virreinato resultaron ser la principal riqueza de la zona. El cuero, el sebo y el tasajo (grasa salada que se usaba para alimentar a los esclavos de EEUU y Brasil) se exportaban a muy buen precio enriqueciendo a los estancieros de Buenos Aires. La capital disfrutaba del privilegio de tener el puerto y la Aduana, la principal fuente de recursos.

El litoral competía con Buenos Aires en la producción ganadera pero estaba en desventaja por que no tenía puertos habilitados al comercio internacional.

En el interior se fueron desarrollando pequeñas industrias y artesanías en las que se fabricaban vinos, licores y aguardientes (Mendoza y San Juan), ponchos y tejidos (Catamarca, La Rioja), carretas (Tucumán, Córdoba y Salta) hierva mate y tabaco (Corrientes y Misiones). Estas pequeñas industrias no podían competir con la gran industria inglesa. A estas regiones el sistema de monopolio les daba cierta protección.

La industria fue el sector de la economía americana menos favorecido por el gobierno de la metrópoli. Hay que tener en cuenta que América constituía el principal mercado consumidor de las manufacturas españolas y que por ello, tanto la corona como los propios fabricantes y comerciantes, estaban interesados en impedir el establecimiento de manufacturas en las colonias. Su objetivo era evitar a toda costa que la demanda de productos españoles decayera. Una ordenanza real establecía lo siguiente: "Su Majestad no puede permitir que se multipliquen o aumenten ni aún que subsistan dichos establecimientos fabriles. Lo estima contrario al bien y a la felicidad de todos sus vasallos y dominios y recela que acostumbrados sus vasallos a los calores y trabajos de dichos rehusaran después volver a las minas de oro y plata y al cultivo de los preciosos frutos y efectos de esos reinos que tienen seguro consumo en esta península.

Así que quiere S. M. de V. E. se dedique con todo celo, y la preferencia correspondiente a examinar cuántos y cuáles son los establecimientos de fábricas y manufacturas que se hallan en todo el distrito de su mando, y a procurar la destrucción de ellos por los medios que estime más conveniente...”

A Cevallos lo sucedió el mejicano Juan José de Vertiz. Vertiz mando a hacer el primer censo de la población de Buenos Aires en 1778. La ciudad tenía 24.754 habitantes y la campaña 12.925.

El nuevo virrey advirtió que Buenos Aires era una ciudad muy descuidada, mal iluminada y aburrida y decidió transformarla. Creo un sistema de alumbrado publico en base a mecheros alimentados a grasa de potro que luego fueron reemplazados por velas de sebo .Los faroles eran mantenidos por los serenos, simpáticos personajes que además anunciaban la hora . Vertiz hizo empedrar las calles .Se ocupó de la provisión del agua. Fundo un teatro de comedias, un hogar para chicos huérfanos (la casa de los Niños Expósitos) donde instalo una moderna imprenta, un hospital para mendigos, el Real Colegio de San Carlos (actual nacional Buenos Aires) organizo la policía y fundo varios pueblos en la provincia de Buenos Aires.

Las diversiones del Buenos Aires de entonces no eran demasiadas. Convocaban por igual a ricos y pobres las corridas de toros. En 1791 el virrey Arredondo inauguró la pequeña plaza de toros de Monserrat (ubicada en la actual manzana de 9 de julio y Belgrano) con una capacidad para unas dos mil personas. Pero fue quedando chica, así que fue demolida y se construyó una nueva plaza para 10.000 personas en el Retiro en la que alguna vez supo torear don Juan Lavalle.

El pato, las riñas de gallo, las cinchadas y las carreras de caballo eran las diversiones de los suburbios orilleros a las que de tanto en tanto concurrían los habitantes del centro. Allí podían escucharse los "cielitos", que eran verdaderos alegatos cantados sobre la situación política y social de la época.

Las damas también gustaban de las corridas de toros pero preferían el teatro, la Opera y las veladas, que eran reuniones literarias y musicales realizadas en las casas. Eran la ocasión ideal para conseguir novio.

Una vez a la semana "la parte más sana del vecindario", como definía el cabildo a sus miembros, es decir los propietarios porteños, concurría al teatro para asistir a paquetas veladas de opera y a disfrutar de las obras de teatro de Lavardén. Desde que la inaugurara el Virrey Vértiz en 1783, la Casa de Comedias, conocida como el Teatro de la Ranchería, se transformó en el centro de la actividad lírica y teatral de Buenos Aires hasta su incendio en 1792. En 1810 pudo reabrirse el Coliseo Provisional de Comedias dando un nuevo impulso a arte dramático.

Apenas siete años después de la segunda fundación de Buenos Aires, en 1587, se produjo el primer desembarque de africanos esclavos en Buenos Aires. Las travesías del Atlántico eran terribles. Viajaban amontonados sin las más mínimas condiciones sanitarias, mal alimentados y sometidos a la brutalidad de los traficantes.

Buenos Aires era una especie de centro distribuidor de esclavos. Desde aquí se los vendía y se los llevaba a los distintos puntos del virreinato. En Buenos Aires a los esclavos negros se los ocupaba sobre todo en las tareas domesticas como sirvientes en las casas de las familias más adineradas.

A pesar de la esclavitud, los negros de Buenos Aires y Montevideo no perdieron sus ganas de vivir e hicieron oír sus candombes y milongas y aportaron palabras a nuestro vocabulario como mucama, mandinga (el diablo) y tango.

En 1782 la Corona española decide dividen el extenso territorio del Virreinato del Río de la Plata en ocho intendencias La Paz, Cochabamba, Charcas, Potosí, Paraguay, Salta, Córdoba y Buenos Aires, y cuatro gobiernos subordinados a la autoridad directa del virrey, Montevideo, Misiones, Chiquitos y Moxos.

Durante el virreinato de Arredondo se creo el Consulado en 1794, un organismo destinado a organizar la vida económica de la Colonia. Controlaba a los comerciantes para que no aumentaran injustificadamente sus precios y para con no engañaran a sus clientes con los pesos y medidas de sus mercaderías.

El primer secretario fue un joven criollo que había estudiado en Europa las más modernas teorías económicas, Manuel Belgrano, quien en los informes anuales del consulado aconsejara a las autoridades fomentar la industria y las artes productivas.

"No puedo decir bastante mi sorpresa cuando conocí a los hombres nombrados por el Rey para el Consulado. Todos eran comerciantes españoles, exceptuando uno que otro, nada sabían más que su comercio monopolista, a saber: comprar por cuatro para vender con toda seguridad a ocho."

Belgrano se refería así a sus colegas del Consulado que portaban apellidos como Anchorena, Martínez de Hoz, Arana, Agüero, Ramos Mejía y Alzaga, en su mayoría comerciantes monopolistas que defendían ante todo sus intereses personales que eran los de sus compatriotas residentes en Cádiz, a quienes en muchos casos representaban.

Las ideas innovadoras de Belgrano quedarán reflejadas en sus informes en los que tratará por todos los medios de fomentar la industria y modificar el modelo de producción vigente.

Atento al avance de estas ideas, hacia 1799 el virrey Avilés publicó un bando en el que anunciaba graves castigos a todos aquellos que "...se procuraran lecturas prohibidas", pues estaba informado "...de haberse introducido papeles extranjeros con relaciones odiosas de insurrecciones, revoluciones y trastornos de los gobiernos establecidos y admitidos."

Sin embrago, durante el virreinato de Joaquín del Pino comenzó a publicarse en Buenos Aires el primer periódico de nuestra historia: el "Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata". A través de sus páginas, sus editores, entre los que estaban Manuel Belgrano, trataban de difundir las nuevas ideas económicas y políticas. Pero, el Virrey, molesto por el contenido político de la publicación y por la gran influencia que fue adquiriendo, decidió clausurar el "Telégrafo" el 17 de octubre de 1802. Al año siguiente Hipólito Vieytes y Manuel Belgrano publican el "Semanario de agricultura, industria y Comercio". En uno de sus primeros números decía:

"Si se tiende la vista por la vasta extensión de nuestras campañas, al instante se presenta la triste situación del labrador, éste, aunque dueño absoluto de una porción de tierra, capaz en otras tierras de mantener a un potentado, vive de ella escasamente y se halla sin recursos y sin auxilios para hacerla producir. Desconoce enteramente todo género de industria; labra solamente aquella porción que considera necesaria para su sustento, y lo que es peor, desconoce enteramente aquel deseo que nace con los hombres de aumentar sus comodidades y sus bienes."

La Invasiones inglesas de 1806 y 1807 conmovieron profundamente la estructura del Virreinato. En Buenos Aires crecieron las diferencias entre los españoles partidarios del monopolio y los criollos favorables al libre comercio. La formación de las milicias había aumentado el poder de los criollos e inserción en la política Tras la derrota de los invasores, el Cabildo, ante el desprestigio de Sobremonte, nombró a Liniers Virrey interino. Sobremonte, desconoció el nombramiento y, según su costumbre vuelve a huir, esta vez a Montevideo.

Al producirse la invasión napoleónica a España, el gobernador de Montevideo, Javier de Elío solicitó la renuncia de Liniers por su condición de francés. Lo acusó además, de ser un agente de Napoleón. Liniers le pidió que presentara pruebas, pero Elío se negó a reconocer su autoridad y formó una junta de gobierno independiente de Buenos Aires.

Los comerciantes y milicianos españoles encabezados por Alzaga se oponían a Liniers, supuestamente por su condición de francés y quisieron aprovechar las elecciones del Cabildo del 1 de enero de 1809 organizando un motín para desplazar al virrey. Pero Liniers fue defendido por las milicias criollas que lograron frenar la protesta. Las milicias españolas fueron desarmadas y disueltas. Los dirigentes de esta "asonada" como se la llamó fueron detenidos y enviados a Patagones. Poco después serían rescatados por Elío y llevados a Montevideo.

Para aplacar los ánimos, la junta de Sevilla decidió poner fin al interinato de Liniers y enviar al Plata un nuevo Virrey, don Baltasar Hidalgo de Cisneros.

Cisneros trató de adoptar una actitud conciliadora. Disolvió la Junta de Montevideo pero confirmó a Elío como gobernador. A las milicias españolas se les restituyeron las armas.

El nuevo virrey, apodado "el sordo" tuvo sin embargo que escuchar los informes que venían del Alto Perú y le anunciaban que en las ciudades de Chuquisaca y La Paz en mayo de 1809, se estaban produciendo movimientos revolucionarios.

Una proclama de los rebeldes, entre los que se destaca el joven Bernardo de Monteagudo, decía: " Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez. Ya es tiempo de levantar el estandarte de la libertad en estas desgraciadas colonias, adquiridas sin el menor título y conservadas con la mayor injusticia y tiranía".

Cisneros ordenó una cruel represión que provocó centenares de muertos en la "ciudad de los tres nombres", Charcas, Chuquisaca o La Plata.

Ante la posibilidad de que estos sucesos se repitan, y "En mérito a haber llegado la noticia de que en estos dominios se iba propagando cierta clase de hombres malignos y perjudiciales, afectos a ideas subversivas que propenden a trastornar y alterar el orden público y gobierno establecido", el Virrey decidió crear un "Juzgado de Vigilancia Política", destinado a perseguir " a los que promuevan o sostengan las detestables máximas del partido francés y cualquier otro sistema contrario a la conservación de estos dominios en unión y dependencia de esta metrópoli."

La situación del virreinato era complicada. El comercio estaba paralizado por la guerra entre España y Napoleón que provocaba una enorme disminución de las rentas aduaneras de Buenos Aires, principal fuente de recursos.

Un joven y talentoso abogado, asesor del Cabildo, presenta un alegato contra el monopolio comercial español "La representación de los hacendados". Allí, Mariano Moreno solicita, entre otras cosas, la libertad de comercio entre los productores locales y los comerciantes británicos.

Ante la desesperante escasez de recursos, el nuevo virrey toma una medida extrema, aún contra la oposición del consulado: aprueba un reglamento provisorio de libre comercio que ponía fin a siglos de monopolio español y autorizaba el comercio con los ingleses

Las noticias sobre la situación en España llegaban por barco con dos o tres meses de atraso y muchas veces la imaginación popular reemplazaba la falta de informaciones con rumores y fantasías, alterando el clima tranquilo y aburrido del virreinato. "Fernando había sido asesinado", "Napoleón se rindió" "Volvió Fernando", "Cayó la Junta de Sevilla" Todo era posible hasta que llegaran las confirmaciones o las desmentidas del caso.

El 14 de mayo de 1810 llega a Buenos Aires el buque inglés Misletoe con periódicos ingleses con alcance al 24 de febrero en los que se daba cuenta de la caída de la Junta Central de Sevilla, último bastión del poder español, en manos de las tropas napoleónicas.

El virrey Cisneros tuvo que reconocer la nueva situación y publicar un bando el día 18 en el que pedía que "todo quedara como hasta entonces para evitar días tormentosos". Todo parece indicar que el 25 de mayo de 1810 llovió fuerte sobre Buenos Aires.


Virreinato del Río de la Plata: Creación

[editar]

En 1776, el rey español Carlos III decidió la creación provisoria del Virreinato del Río de la Plata para asegurar un control más eficaz de sus dominios americanos. Hasta entonces, Buenos Aires y el interior dependían del Virreinato del Perú, que tenía su capital en Lima. La enorme distancia que separaba al Río de la Plata de la cabecera virreinal había despertado la codicia de ingleses y portugueses, quienes lucraban con el contrabando hacia Buenos Aires y la zona del Litoral, perjudicando a las arcas reales.

Pedro de Ceballos es encargado por la corona de la creación excepcional de un Virreinato de la Plata, con sede en Buenos Aires, para lo cual toma para sí la Cédula Real de San Ildefonso el 1 de agosto de 1776. Se le enviaba con la intención de "tomar satisfacción de los portugueses por los insultos cometidos en el Río de la Plata", de modo que su administración sobre el territorio platense y las ciudades cuyenses incorporadas tendrían en principio un fuerte carácter militar.

El virreinato abarcaba los territorios que hoy pertenecen a Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, parte de Chile y parte de Brasil. La enorme superficie que abarcaba el Virreinato del Perú, dificultaba las tareas del gobierno, por ese motivo parte de su territorio pasó a formar parte del Virreinato del Río de la Plata.

Otros motivos que influyeron en la decisión de efectuar esta separación fueron:

  • los avances de los ingleses
  • la presión de los portugueses sobre Colonia del Sacramento
  • la creciente importancia que iba cobrando Buenos Aires como centro comercial
  • la importancia del estuario del Plata como entrada al continente y la defensa de los puertos de Buenos Aires y Montevideo
  • las sucesivas expediciones inglesas y francesas sobre las costas patagónicas que pretendían esas zonas.

Un hecho decisivo y uno de los más apremiantes factores para la creación de este virreinato, sucedió a miles de kilómetros de sus fronteras: el 21 de noviembre de 1739 los ingleses capturaban, saqueban y destruían la ciudad de Portobelo, en la costa caribe de lo que es hoy Panamá.