Historia de la arquitectura/ConNovo

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Arquitectura Conventual Novohispana[editar]

Antecedentes de las dos culturas (introducción)[editar]

Antecedentes de los Indígenas[editar]

Tecnología Al no tener metales duros y la falta de animales capaces de contribuir a aligerar el trabajo corporal humano, lo suplieron con ingenio, paciencia, tenacidad y un gran esfuerzo colectivo. Los instrumentos que emplearon fueron la piedra, el cobre, huesos, conchas, hilos y arenas abrasivas. Y sus armas fueron la Macana, la rodela, el arco y las flechas

Economía La economía se basaba en el sistema de trueque el cual era un modo de relación entre los distintas clases de la sociedad.

Político-Social La clase alta estaba dividida en tres niveles:

  • Tlatoani: gobernante
  • Tecutli o tecuhtli: dotado de tierras, reportaba directamente al tlatoani.
  • Pilli: hijos de tlatoani.
  • El resto de la sociedad eran los macehuatlin y pagaban tributo y servicio personal al tlatoani. Estos vivían en callpullis que eran subdivisiones político-territoriales.

Educación Los hombres solteros vivían en los telpochcalli, donde se educaban para la guerra y las obras públicas y a los 20 años salían para casarse y establecerse como familia.

Religión Era una religión politeísta en la cual se rendían sacrificios humanos y animales a los dioses.

Antecedentes de los Españoles[editar]

Tecnología Los españoles tenían una visión del universo y del hombre y herencia múltiple de viejas culturas impulsada por un fervor religioso. Además hacían uso de la pólvora en armas de fuego lo que les ayudo en la conquista.

Economía Durante el siglo XVI, España se convirtió en la nación más poderosa de Europa occidental. Conoció un desarrollo inusitado desde el punto de vista territorial y experimentó un largo período de prosperidad económica y social.

Político-Social El poder estaba en manos de la nobleza, la cual estaba constituida por una monarquía. En la clase alta estaban los burgueses (comerciantes) y el clero (iglesia) El resto de al población era la población campesina y la población media urbana.

Educación Hacia finales de 1450, ya había seis universidades en España, y durante los 150 años siguientes se formaron 27 más, y a finales del siglo XVI casi en cada población española de 2000 habitantes o más, existía algún tipo de escuela para la enseñanza del latín.

Religión Los españoles tenían una religión monoteísta, la católica. Ellos se convirtieron en el centro del pensamiento católico, debido, en primer lugar, a la notable expansión de la educación en España.


Contacto de ambas culturas[editar]

El primer contacto de los conquistadores españoles, con los grupos indígenas de la costa y la altiplanicie mexicana, enfrentó a dos culturas y civilizaciones diferentes. Sorpresa y desconcierto mutuos, acompañaron al encuentro de las dos culturas, choque de dos universos contradictorios y diversos: formas y diseños, colores, texturas y materiales nunca antes contemplados por indígenas y españoles, artes diferentes en su concepciones e ideas, que ambos intentaron captar y entender, en sucesivos encuentros. Quizá trataron mutuamente de comprender el arte que contemplaban por vez primera, de acuerdo a sus concepciones del universo y mundo mítico y terrenal, como un enigmático producto de sus dioses y demonios.

El arte indígena e hispánico, habían nacido en culturas alejadas y civilizaciones distantes, completamente independientes, sin ningún contacto. Portadoras de ancestrales legados que reunían la experiencia y conocimientos que otros pueblos, muchos ya desaparecidos, habían logrado acumular y enriquecer con importantes logros diversos campos del conocimiento. Pueblos que aprovecharon y emplearon en su desarrollo los productos y frutos que les brindaban sus ambientes naturales, elementos que en mucho determinaron fatalmente su destino.

La indígena ofreció a la admiración de los conquistadores su peculiar urbanismo y arquitectura, riqueza y variedad de temas decorativos en sus elaborados textiles, plumaria, orfebrería, lapidaria y cerámica, un nuevo mundo de formas y colores. La ausencia de metales duros, indispensables en el desarrollo de la tecnología, y la falta de animales capaces de contribuir a aligerar el trabajo corporal, los habían suplido con ingenio y paciencia, con tenacidad y un gran esfuerzo colectivo. Los instrumentos empleados fueron artefactos de piedra, cobre, hueso o concha, hilos y arenas abrasivas.

Al momento de este primer contacto el territorio, Mesoamericano, estaba poblado por diversos grupos humanos con elementos culturales afines, pero con diferencias notables en muchos aspectos, especialmente en el arte. Las ruinas de grandes centros ceremoniales y ciudades, muchas abandonadas y otras transformadas por sucesivas ocupaciones, eran evidencias todas del gran esplendor de civilizaciones que al momento de la Conquista habían desaparecido, sin dejar otra huella de su memoria, si bien gran parte de su arte y cultura se habían integrado a los nuevos pueblos, contribuyendo a dar esa afinidad y diversidad en sus expresiones artísticas.


La cultura de los conquistadores españoles se había desarrollado en un ambiente que podemos suponer más favorable por la serie de importantes productos naturales que favorecieron el desarrollo cultural, especialmente en diversos aspectos tecnológicos, que le dieron superioridad y la capacidad de cruzar el Atlántico, así como elementos para someter una gran población indígena. Con una visión del universo y del hombre, herencia múltiple de viejas culturas, impulsada por un fervor religioso, fruto de la tradición cristiana medieval, en poco tiempo sometió a los indígenas de la región central, aprovechando además de la superioridad tecnológica, las ancestrales y profundas rivalidades que los mantenían en un permanente estado de guerra. Conquistadores y colonos traían algunas de las manifestaciones del arte hispánico, entonces el del imperio español, producto de su evolución histórica, con pervivencias medievales e hispanomusulmanes, pero con aportaciones de los países que lo integraban entonces, las del arte italiano y flamenco, a través de las cuales llegaron algunos elementos alemanes y aun nórdicos.


ORGANIZACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL[editar]

Introducción

Los españoles al llegar a los territorios que habían de construir el México actual se encontraron con una gran diversidad social y cultural. Una de las principales diferencias estaba entre los pueblos de la zona que llamamos Mezoamérica y los pueblos cazadores y recolectores del bajío y del norte, que algunos estudiosos han determinado Aridoamérica.

En este caso nos referimos básicamente a la parte mesoamericana, especialmente a la comprendida en el valle de México, centro cultural político y militar de esa área situada en un lugar de grandes recursos naturales. En el valle se concentraban grandes masas humanas y se situaban en los centros políticos y militares que formaban lo que podemos llamar El imperio mexica.

Político Social

La economía indígena se basaba en el sistema de truque.

Se practicaba en los mercados, sobretodo en las prestaciones en especie o en trabajo que era un modo de relación entre los estamentos de la sociedad.

El productor común contribuía con productos y servicios personales al señor, y este cumplía con sus responsabilidades, dando pagos en especie o en fuentes de productos; tierra y trabajadores.

El Control Político de los Medios Productivos.

El soberano asignaba tierras y hombres a instituciones e individuos; esto era ceder parte de su autoridad y territorio que es la segmentación política.

Estos segmentos podrían estar internamente estratificados:

Pos miembros del estamento dominante podrían ser tomados como señores y los demás serían súbditos. Con los que estaban ligados por lazos étnicos incluso de parentesco. Los segmentos territoriales se conocían como celeulli.

Designaba desde una tribu hasta un barrio o aldea que podía comprender un pequeño número de familias.

Son subdivisiones políticas-territoriales

Funcionan como unidades corporativas en aspectos:

  • Económicos
  • Administrativos
  • Militares
  • Ceremoniales


La Sociedad.- Organizada en conjunto de grupos, en los cuales los individuos no existían aislados.

Por necesidad pertenecían a un estamento en los que tenían derechos y obligaciones.

No existía el concepto de igualdad ante la ley o de libertad individual. Si no que era miembro de un grupo y actuaba de acuerdo a su administración.

Se trataba de una categoría jurídica que combinaba un conjunto de funciones-económicas sociales y políticas.


El estamento dominante incluía tres grados :

1.- Ilatonia: Significa el que habla o tiene la voz principal, el mandón o gobernante, era el soberano de una ciudad.

Las unidades políticas, estaban divididas, territorialmente, también lo estaban políticamente por tanto, podían existir varios señores con titulo de tlatomi.

2.- Teuctli o tecuhtli (Señores): Jefe de una casa señorial o tecalli, dotada con tierras y gente común que rendía tributos y servicios en vez de hacerlo directamente al tlatoani.

3.- Pilli (Hijo): Era el rango de los hijos del Teuctli o del Tlatoani.


Los tres grados del estrato dominante no son niveles separados, entran conectados entre si, mediante parentesco y es posible pasar de un nivel a otro.

Los hombres del Pueblo eran llamados Macehualtin

Eran Gobernadores en general y tenían obligacione de pagar tributos y servicios personales.

Se organizaban en unidades territoriales (calpulli) poseían tierras en común.

Todos los miembros del calpulli tenían derechos a parcelas para uso familiar, no todos tenían la misma cantidad por lo que también existía cierta diferenciación social.

La distancia entre los tres grados de hombres importantes y los maceguales eran muy grandes, pero podía ocurrir que la gente común alcanzara posiciones de privilegio dentro de un sector de la nobleza.

En lo que toca a la producción como al sistema tributario, la familia era la unidad que recibía el termino cencaltin o quiere decir los de la casa.

Varias casas con relación de parentesco entre los miembros podían formar una unidad mayor de coperaciòn económica, recibía el nombre de Cemithualtin. Que significa “Los del Patio”

Producían sus alimentos con el cultivo en las parcelas, eran autosuficientes en la ropa, el tejido estaba a cargo de las mujeres y la construcción de casa familiar.

Artesanos eran al mismo tiempo agricultores.

Esta estructura de la sociedad indígena no pudo ser alterada por la invasión y permite comprender el funcionamiento de la vida rural mexicana actual. En cuanto a la educación. Los hombres solteros antes de la pubertad vivían en los telpochcalli (casas de solteros). Se encontraban en los calpulli

Recibían educación para obras públicas y la guerra.

A los 20 años salían para casarse y establecerse como jefes de familia.

Podían ser inscritos en el cuadron de tributarios.


La imposibilidad de continuar con esta tradición fue sin duda causa que llegaron a los misioneros a ocuparse no solamente de evangelización o adoctrinamiento religioso, si no a enfrenar el reto de la educación indígena.

Los conquistadores utilizaron un criterio indígena para selección de cabecera:

Calpulli paso a ser sujeto en la denominación española como barrio o estancia.

Los tratoani o tlatoque se denominaron señores o señores principales o naturales caciques y señoríos a los espacios denominados por el tlatoani.

Poder Civil

Los ejes de acción de la sociedad virreinal, fueron la monaquía y el real consejo de indias, por otra parte el virreinato y la real audiencia tenían el control de poder territorial.

El Cacicazgo y los Cabildos.

El cacique, era el titulo que dieron los españoles a los dirigentes indígenas.

Y los Cabildos, era la gran asamblea pública de vecinos elegidos para encargarse de la administración económica y política.

Contexto económico[editar]

ENCOMIENDA

La Encomienda era la célula vital del organismo económico novo hispano, fue la institución de mayor importancia tras la invasión del nuevo mundo, fue el sistema de explotación indígena más abierto y competitivo. La encomienda es para la sociedad novohispana lo mismo que el feudo para la europa feudal. Legalmente, la encomienda es la Asignación oficial de indígenas a un colonizador privilegiado. El encomendero tenía obligaciones militares, publico y religioso, debía regular la administración y estar al pendiente de que convertir a lso indígenas al cristianismo. Adquiere el derecho de tributos; pero la corona conservaba la propiedades de tierras y recursos naturales, los indígenas son libres y no eran propiedad del encomendero, así es que era una posesión no una propiedad, no heredable.

REPARTIMIENTO

Surgió para abolir la esclavitud y para evitar el abuso a los indígenas encomendados. Consistía en el reclutamiento de mano de obra forzada pero salariada, por el cual se obligaba a los indígenas a trabajar ciertos periodos de tiempo, con salarios preestablecidos. La sustitución de la encomienda por el repartimiento es en todo caso una paulatina desaparición del trabajo no retribuido, y la generalización del pago de salarios.

CORREGIMIENTO

Surgió en 1530 como una alternativa de la encomienda, surgió como un sistema de gobierno y recaudación de tributos a los indígenas. Llego a abarcar el gobierno civil en su totalidad y el cargo de corregidor paso a ser un cargo civil y el más cercano a la vida indígena. El cobro de tributos era delegado a funcionarios indígenas.

ORGANIZACIÓN DE LA ECONOMÍA

El cuerpo político era el encargado de organizar la economía, la tierra y el trabajo, reglamentaba el proceso productivo y la distribución de la riqueza. La creciente disminución del poder de la encomienda se manifestó en el hecho de que para 1570 las ¾ partes de los ingresos pasaban a manos de la corona, y el encomendero ya no tenía relación directa con el indígena, había muchos intermediarios.

LA TIERRA, LA CIUDAD Y EL CAMPO

Como se trata de una civilización agrícola, la tierra era el medio de producción fundamental. Tres fuentes representaron la propiedad agraria Novohispana tanto individual como de comunidad:

  1. Merced Real, otorgada por el monarca en favor de individuos o pueblos.
  2. La posesión anterior a la Conquista reconocida por el Rey en beneficio de comunidades indígenas o individuos.
  3. El recurso de composición que conformaba la propiedad de tierras baldías o realengas, adquiridas ilegítimamente, mediante un pago determinado a la Corona.


TRABAJO Y PRODUCCIÓN

1.- Agricultura Las chinampas eran segmentos de tierra construidos artificialmente en los lagos e irrigados por las aguas que los rodeaban. Este método era mucho mas eficaz que cualquiera de los traídos por los españoles, y pudo conservarse durante todo el virreinato hasta la desaparición de los lagos. Fuera del valle las formas agrícolas españolas dominaron a las indígenas.

Los indígenas tenían una inmensa variedad de plantas que satisfacían las necesidades de alimentación, medicinas y suministro de materias primas para la artesanía; sin embargo la ganadería no era desarrollada por los indígenas.

Las fincas españolas estaban destinadas casi exclusivamente para la producción de trigo, mas los indígenas preferían el maíz, este rechazo a cultivar el trigo acelero la adquisición de tierras por parte de los españoles.

2.- La ganadería. Los problemas técnicos y humanos que afrontó la agricultura no se presentaron en y desarrollo de la ganadería. En el campo de la riqueza ecuatorial la cultura indígena no ofreció a los conquistadores ninguna especie de ganado. La introducción inicial de las diversas especies de ganados en cantidades reducidos por las dificultades de transporte se transformó en una fabulosa población animal. Los reales de minas utilizaron la ganadería como fuerza motriz, de carga y fuente básica de alimentación. Los mayores problemas suscitados por la ganadería derivaron de su progresivo aumento.

3.- Uso de la piedra en construcción La técnica indígena hacia uso extensivo de la tierra, desde la construcción de armas (obsidiana y pedernal) hasta el labrado de la cantería que proporciono grandes ventajas para la construcción virreinal. Se utilizaba la cooperación de un gran número de trabajadores, sobre todo en las grandes obras de construcción, el trabajo se realizaba como una combinación muy precisa de la mano de obra calificada con la fuerza masiva no especializada.

4.- Producción textil... EL OBRAJE La producción textil se realizaba dentro de la casa antes de la llegada de los españoles. La industria textil en nueva España implicaba competencia para uno de los principales productos de Castilla. El virrey Enríquez trató de impulsar la exportación de lana novohispana a la península ibérica. Las necesidades de un consumo local hicieron qué los obrajes en que se elaborarán telas de lana, algodón, jergas, frazadas sombreros y aún algunos en que se labraba la seda. Se extendieron a los principales centros del virreinato.

El obraje resultaba una empresa cuestionable, la principal inversión era la mano de obra. Empleaban a personas condenadas por diversos delitos a la prestación de servicios forzosos; a los trabajadores contratados, trataban de retenerlas endeudándolos con el adelanto de salarios y pagos en especie que les daban a elevado precio.

Las autoridades se empeñan en reducir los obrajes, ante las quejas por el mal tratamiento de los indios, se trató de que los obrajes adquirieran esclavos negros, no se llevó a la práctica porque resultaba excesivamente costosa.

5.- La minería El atractivo de los metales preciosos fue un factor importante en la conquista de la nueva España, se fueron descubriendo las grandes minas de plata. Los más importantes núcleos de población, crecieron casi siempre en los alrededores de los reales de minas, en donde pudieron congregarse, al amparo de las explotaciones mineras concentraciones de numerosos trabajadores, que en calidad de consumidores, fomentaban el desarrollo de la agricultura, ganadería y comercio.

La minería en el siglo XVI fue una de las causas de la disminución de la población indígena, por lo peligroso del trabajo y por los efectos del mercurio empleado en el beneficio de patio, sobre los mismos indígenas. El minero se enfrentó a muchos problemas por la escasez de mano de obra indígena se resolvió tratando de equilibrar las demandas de los mineros con las necesidades de los pueblos de indios.

6.- Rutas comerciales Eran las mismas usadas por los indígenas, cuya red de comunicaciones era impresionantemente completa. El trabajo virreinal consistió en habilitar los caminos para que pudieran transitar por ellos vehículos de tracción animal.

Eran 9 rutas que comunicaban el valle con otras regiones de la nueva España.; miles de mulas entraban diariamente a la ciudad cargadas de trigo, maíz, azúcar y otros.

Para finales del siglo, el gobierno indígena había perdido casi toda la autoridad sobre el comercio y otras áreas de la vida económica de la ciudad.


ARTE Y CULTURA NOVOHISPANA[editar]

La cultura occidental se impuso sobre la indígena, especialmente por su tecnología. Durante el incipiente proceso de colonización se introdujeron muchos de los materiales y formas característicos de la cultura española, que se fueron enriqueciendo con las paulatinas aportaciones de los nuevos colonizadores, aprovechando además los de los pueblos indígenas. Conforme los conquistadores y colonizadores penetraban en el territorio fueron encontrando y familiarizándose con materiales que proporcionaba el medio ambiente para emplear en ellos las herramientas y técnicas europeas.

Diez años después de la toma de Tenochtitlan, comenzó la fundación de ciudades para conquistadores y colonos españoles, como un intento para lograr establecimientos humanos permanentes que garantizaran la colonización del territorio que estaba aún siendo conquistado. En estas primeras ciudades se introdujeron las concepciones del urbanismo occidental, muy diversas de las de los antiguos mesoamericanos.

Los patrones urbanos de los pueblos indígenas se caracterizaban por sus grandes centros ceremoniales, con grandes plazas y plataformas piramidales, pero con reducidos espacios cubiertos, destinados fundamentalmente a funciones rituales que reunían periódicamente a la población campesina que habitaba en torno, distribuida de acuerdo a un patrón de asentamiento disperso. Salvo algunas ciudades de la altiplanicie central, como Tenochtitlan, Texcoco y Cholula, la población campesina se encontraba establecida en sus tierras de cultivo, generalmente en sitios de difícil acceso, al igual que los centros ceremoniales, para mantenerse al abrigo de las agresiones de sus enemigos.

Hacia la cuarta década del siglo XVI, comenzó un intenso procesos de urbanización que llegaría hasta el siglo XVII, denominado entonces como “congregación”, para reubicar a un gran número de ciudades y pueblos indígenas a lugares más favorables donde se facilitara su evangelización y control político. Se aplicó el trazo urbano de tipo reticular, ya experimentado en las Antillas, con manzanas regulares, usualmente cuadradas, distribuidas en torno a una plaza, donde se ubicaron la iglesia principal y la casa del gobierno civil, con algunas variantes, como en las trazas de la ciudad de Valladolid de Michoacán, hoy Morelia, y la de peculiar disposición radial del pueblo de Mexcantitan en la costa de Nayarit.

Una variante de la traza reticular se aplicó en muchos pueblos de Michoacán, donde se empleó el atrio de la iglesia como plaza mayor. En algunos pueblos de la región del altiplano central, antes de efectuar el traslado de la población indígena y traza reticular, ya se habían edificado las construcciones conventuales, como es evidente en Cholula y Cuauhtinchan en la región de Puebla.

Se dispuso un espacio destinado a mercado, especialmente de productos indígenas, denominado como tianguis. También un gran espacio jardinado y arbolado, a veces cercado por muros con portadas, destinado al esparcimiento de los vecinos, designado genéricamente como Alameda.

Los primeros conquistadores y frailes aprovecharon las obras de los artistas y artesanos indígenas para acondicionar sus habitaciones y dar esplendor al ceremonial religioso; así, utilizaron algunas originales manifestaciones artísticas indígenas, como la pintura, orfebrería, textiles, plumaria, cestería y cerámicas. Hernán Cortés, apenas consumada la conquista de la ciudad de Tenochtitlan, inició la construcción de un gran edificio para su habitación en las casas viejas de Axayacatl, y una fortaleza, las Atarazanas, para guardar sus bergantines, aprovechando los materiales, técnicas y mano de obra indígenas, bajo la dirección de uno o dos artesanos españoles, aplicando por vez primera diseños y concepciones europeas, pues había coincidencia en los materiales y su uso. Pero también se encontraban ante nuevos materiales y técnicas, especialmente algunos colorantes; de inmediato aprovecharon, algunos de los tintes prehispánicos, como el “azul maya” empleado por lo menos hasta el siglo XVII en la pintura virreinal, y también la famosa grana cochinilla, nocheztli. De uso generalizado en Mesoamérica, este colorante se transformó, en unas cuantas décadas, en uno de los productos mexicanos más apreciados en Europa, especialmente para el teñido de las telas, aunque se ha encontrado que en el siglo XVII se incorporó a la paleta de algunos artistas europeos que trabajaron en la Nueva España.

El empleo de la tierra, para tapias y adobe, piedra, labrada y cortada, así como el ladrillo, la cal y la madera eran coincidentes; sin embargo, las técnicas para su elaboración diferentes, especialmente por el empleo de las nuevas herramientas de hierro. Algunas antiguas tecnologías indígenas persistieron en las nuevas edificaciones; la construcción de muros con núcleos de tierra o adobe y piedras, recubiertos con sillares regulares de cantería labrada, similares a los empleados en las construcciones prehispánicas, se continuó empleando hasta mediados del siglo XVII, cuando se desechó por la introducción de los muros de mampostería de piedra cortada irregularmente, dispuesta en hiladas; asimismo, el uso indígena de aplanados de cal bruñida, característico de las edificaciones prehispánicas, se mantuvo en uso también hasta mediados del siglo XVII, en todas las construcciones religiosas.

Otro material común era la madera, no sólo como un indispensable elemento constructivo en la arquitectura, sino también para elaboración de otras muchas manifestaciones artísticas de los pueblos mesoamericanos, a pesar de las limitaciones que imponía la tecnología y rudimentario instrumental empleado, que al ser sustituido por el metálico permitió la introducción de técnicas y formas europeas de antiquísima tradición. Así, a partir de la Conquista, en múltiples tareas artísticas la madera fue un elemento de gran permanencia en el arte novohispano, incorporando la de algunas especies vegetales desconocidas en Europa, de peculiar dureza, ligereza y colorido.

Su uso en la arquitectura en los siglos XVI y XVII, queda manifiesto en las techumbres de dos vertientes inclinadas, utilizadas en la arquitectura doméstica indígena, pero nunca en espacios mayores. Como también la fábrica de las grandes puertas para las iglesias y residencias, donde convergen las tradiciones de las carpinterías europeas con algunas maderas americanas. Las aportaciones europeas de mayor importancia y permanencia se realizaron en la escultura y la pintura, incorporando algunos materiales y técnicas indígenas. Las tradiciones europeas para la talla, ensamblaje, incrustado y torneado de la madera, las del dorado, policromía y estofado de madera. Algunas de estas técnicas tradicionales, especialmente las del dorado y policromía, han persistido formando parte de algunas manifestaciones del arte rural en la región central, contribuyendo a dar riqueza y dramatismo a la escultura popular.

En la pintura, la introducción de materiales y técnicas europeas desconocidas entre los pueblos indígenas tuvo una extraordinaria importancia para el desarrollo del arte virreinal. Si bien, había algunas similitudes con las europeas en la ejecución de las decoraciones murales, temple y fresco, que fueron aprovechadas durante el siglo XVI para decorar profusamente los conventos, empleando algunas materias indígenas. La pintura mobiliar, no utilizada en el mundo prehispánico, recibió fundamentales contribuciones europeas en los materiales y técnicas para elaborar los soportes y la capa pictórica.

El uso de las pieles de algunos pequeños animales, del papel y telas elaborados con fibras vegetales, con una base de preparación de cal bruñida para pintar los códices, logró subsistir solo durante un corto tiempo. El papel de amate pintado con temple que se aplicó para decorar los muros de las casas de Cortés; dejó un ejemplo sobreviviente de esta técnica en las pinturas del indígena Juan Gerson, en el sotocoro del convento franciscano de Tecamachalco. Tuvo mayor importancia la difusión de la pintura al óleo, inicialmente en soportes de madera en la primera mitad el siglo XVI y en la segunda, sobre lienzo. Otros soportes para esta técnica pictórica, fueron introducidos en el siglo XVII las láminas de cobre y placas de alabastro, y ya en el XVIII, el vidrio. Es interesante señalar que a partir de los primeros años de este siglo surgió la pintura mural al óleo que, como todas estas técnicas, se mantuvo hasta ahora.

Otra de las aportaciones europeas de gran importancia fue el hierro, pues aunque existían yacimientos en México nunca fueron explotados por los pueblos indígenas, ni después en la época virreinal, por los problemas técnicos para su beneficio, especialmente falta de hornos y combustibles capaces de obtener la temperatura indispensable para su fundición. Todo el hierro de la Nueva España procedió de Vizcaya y fue traído, en lingotes, periódicamente en los galeones. Desde el siglo XVI tuvieron especial desarrollo los trabajos de hierro forjado y martillado, empleando poco la técnica del fundido, con expresiones de gran originalidad en los diseños barrocos especialmente en las ciudades de Oaxaca y Querétaro. A mediados del siglo XIX, con las primeras explotaciones de los yacimientos en la región de Jalisco y la importación de hierro fundido francés y norteamericano, se interrumpió en las ciudades esta antigua tradición artesanal, que pervive aún en las pequeñas comunidades. También la técnica oriental conocida como “damasquinado”, introducida a mediados del siglo XVII, para incrustar metales preciosos, oro y plata, en el hierro, para la fabricación de armas y jaeces, con algunos elementos de diseño, logró subsistir en la región de Puebla.

Conocido por europeos e indígenas, el cobre, explotado y trabajado por fundición y martillado, en la región occidental de México, por los grupos tarascos, se aprovechó durante la Conquista por los soldados de Cortés para fundir y elaborar armas. Durante el virreinato, continuó explotándose en la región de Michoacán para realizar objetos utilitarios, especialmente recipientes para usos domésticos e industriales, aunque también los hubo ornamentales, con diseños de gran calidad. Continúa viva esta antigua tradición empleando las técnicas de fundición, martillado, repujado y cincelado. Pero también este metal se empleó para elaborar diversas aleaciones, bronce y latón, que se gastaron en la fundición de campanas, esculturas, barandales, quicialeras, llamadores y clavos; técnicas que se fueron mejorando paulatinamente hasta alcanzar gran perfección técnica a finales del siglo XVIII, evidentes en esculturas y relieves de gran calidad artística y técnica.

Las joyas, fueron el primer contacto que tuvieron los europeos con el arte de los pueblos indígenas mesoamericanos, no sólo por sus materiales sino también por su peculiar diseño y originales técnicas. Como las piezas de orfebrería elaboradas con oro, plata y cobre, extraídos superficialmente y empleando para su elaboración técnicas como el repujado y la fundición a la cera perdida. Los orfebres indígenas que las elaboraban fueron los primeros artesanos empleados por los conquistadores para realizar, aun durante la Conquista, por encargo de Cortés, joyas destinadas a España para obsequiar al monarca. Gran parte de estos objetos despertaron interés y admiración en Europa, cabe recordar las expresiones de Durero. Llevados como tributos y botín por los conquistadores, no fue sólo la riqueza de los metales preciosos, oro y plata, sino también las novedosas técnicas con que habían sido realizados, aunque gran parte fueron destruidos y transformados en lingotes, fáciles de transportar. Poco después, introduciendo elementos europeos, aunque en su ejecución eran completamente indígenas; sus técnicas prehispánicas pronto fueron substituidos por las europeas de cincelado y repujado, si bien en algunas regiones logró subsistir la técnica de la cera perdida, que fue incorporada, con variantes, a la orfebrería virreinal.

A mediados del siglo XVI, cuando llegaron los primeros plateros españoles, atraídos por la riqueza de los hallazgos mineros, accedieron otras técnicas y diseños europeos, como el hilado y batido del oro para elaborar hilo para brocados y bordados, así como delgadas láminas para el dorado y estofado de la madera.

Al momento de la Conquista existía en Mesoamérica una larga y rica tradición alfarera, notables expertos en el modelado del arcilla en grandes esculturas y piezas suntuarias, los indígenas decoraban sus vasijas con bruñidos, engobes, pinturas con óxidos colorantes, esgrafiados, estampados, impresos o pastillaje; por lo que les resultó fácil incorporar las innovaciones técnicas de origen islámico traídas por los españoles, fundamentalmente, los hornos cerrados, tornos y vidriados para impermeabilizar los recipientes y decorarlos. La cerámica de uso cotidiano muestra bien el proceso de aculturación que se dio durante la dominación española, pues junto a la introducción paulatina de técnicas europeas en sus modos de producción se mantuvieron las tradiciones prehispánicas, especialmente en los acabados de las piezas, engobe y bruñido, que perviven en Tonalá durante la Colonia, conservando sus diseños decorativos; empleo de formas clásicas como cajetes, tecomates, platos trípodes, trabajados con métodos europeos y vidriados en verde o negro, que conviven con platos, jarras y candeleros ibéricos. A mediados del siglo XVI aparece la mayólica, cerámica introducida en España por los árabes, hecha en torno y cubierta con esmalte vidriado, blanco y opaco, mezcla de estaño y plomo, decorada con colores producidos por minerales que siempre fueron traídos de Europa. Centros productores de mayólica, Puebla fue el más importante, que fue conocida como Talavera de la Puebla, alcanzando sus productos, loza y azulejos, gran calidad y difusión.

Empleado por los pueblos indígenas de Mesoamérica, el algodón, así como algunos tipos de seda, todos silvestres, eran hilados y tejidos para elaborar parte de la indumentaria. La seda y la lana, con sus técnicas para explotarlas y elaborar telas, fueron introducidas, en el siglo XVI, por colonizadores procedentes de la región de Andalucía y Castilla, así como la seda en mazo y tejidos, que también llegaron de las Filipinas. Pero, sin duda, la aportación europea de mayor importancia fue la introducción de los telares de madera. Hasta ahora perviven, las técnicas prehispánicas para el hilado y tejido del algodón, lana y seda en “telares de cintura”, que enriquecen el arte muchas de las comunidades indígenas de México.

Algunos materiales y técnicas indígenas que lograron salvarse del impacto de la Conquista, fueron aprovechados por los artistas españoles, criollos y mestizos, permaneciendo hasta ahora en el arte popular y doméstico. Las manufacturas artísticas destinadas al uso general de la población, con pocos cambios en su morfología, adoptando nuevas técnicas e iconografías de origen hispánico, que les permitieron permanecer; en cambio las de carácter suntuario dirigidas al consumo de las clases sociales elevadas, se emplearon como instrumentos por los religiosos para el adoctrinamiento de la gran masa de la población indígena, variando fundamentalmente sus representaciones y contenido ideológico, pero no sus materiales y tecnología por ejemplo en las casas mayas en la península de Yucatán o en las mixtecas en regiones de Puebla y Oaxaca, donde persiste el uso de espacios, diseños y materiales, todos de gran antigüedad.

Apreciada por los indígenas y admirada por los españoles, la plumaria fue otra de las manifestaciones artísticas nativas que se incorporó, no sin modificaciones, al arte novohispano, pues aunque sus formas de representación tuvieron que cambiar , sus elementos técnicos y materiales que se mantuvieron. Fuertemente arraigada en el mundo prehispánico, su producción estuvo ligada al ceremonial de carácter ritual, sirviendo además de ornamento distintivo de guerreros y gobernantes. Realizada por artesanos especializados, (los amantecas), era un arte muy antiguo y apreciado, pero por su delicada y frágil estructura no abundan obras antiguas, aunque hay representaciones de ellas desde el siglo VIII. Los frailes aprovecharon para sus tareas religiosas iniciales la plumaria para adornar los altares y vestiduras litúrgicas. La indumentaria indígena realizada con plumas, penachos, trajes y rodelas, subsistió con gran parte de sus antiguos diseños y se empleó en diversas festividades por los indios cristianizados, por lo menos hasta finales del siglo XVII. Durante el virreinato se aprovechó para la elaboración de imágenes, ropas y bordado de ornamentos sacros, persistiendo hasta el siglo XIX, entonces empleando nuevos materiales como el papel europeo y como soportes, láminas de cobre, limitando el trabajo con plumas en las imágenes a sólo las vestiduras y los fondos, pintando al óleo el rostro y manos de las mismas.

Otra manifestación artística de gran valor, fue la laca, conocida también con las denominaciones de maque o esmalte. Técnica ancestral que consiste en la aplicación y bruñido de capas de grasa, polvos calcáreos y colores sobre una superficie alisada, generalmente de madera o de frutos de cucurbitáceas, como calabazas o guajes. Las grasas clásicas de origen prehispánico son el axe, extraído de un insecto hemíptero, Coccus axin, triturado, filtrado y desecado, y el aceite de chía, semilla de la Salvia chián, tostada y molida, variando las tierras que se emplean, y los colorantes minerales, que pueden ser vegetales o animales.

Se usó la laca para elaborar objetos domésticos, suntuarios, ceremoniales y religiosos. Son verdaderamente notables la bateas, esto es, grandes platos de madera labrada decorados con laca, así como las jícaras, baúles, papeleras, bufetes, bandejas, almohadillas, veladores o pantallas, atriles y repisas y, a partir del siglo XVIII, se utilizó para decorar armarios, escritorios, cabeceras de cama, biombos, mesas y sillones, con una gran profusión de motivos. Las técnicas y elementos decorativos, así como las influencias estilísticas europeas y orientales, son muy variados de acuerdo a la región donde se elaboran las piezas, sobresaliendo por su gran calidad las de Periban, Uruapan y Pátzcuaro en Michoacán, donde a veces se aplicaron delgadas láminas de oro o plata. Usualmente los motivos decorativos pintados, sobrepuestos o esgrafiados, son elementos vegetales y geométricos, también las representaciones de la vida cotidiana, escenas mitológicas o inspiradas en algunos libros clásicos de la literatura universal, que varían igual que las técnicas según las regiones donde se producen, que actualmente son Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán.

A diferencia de la mayoría de las artesanías suntuarias precortesianas, cuyos artesanos estuvieron al servicio de los programas de evangelización, los indios pintores o tlacuilos, fueron utilizados para elaborar códices, que fueron empleados como medios de información por el gobierno virreinal, pues gracias a ellos pudo conocer no sólo la historia, sino las costumbres y bienes materiales de los indios, quienes a su vez pudieron defender y luchar por sus derechos y prerrogativas. Fueron así, verdaderos instrumentos de conocimiento y, por lo tanto de poder. Pintados sobre telas o papeles de maguey o amate, y pieles curtidas de diversos animales, utilizando colores naturales para perfilar en negro las siluetas y colorear su interior, casi siempre con colores planos, por desconocimiento de la perspectiva.

Los españoles aprovecharon además de las técnicas indígenas, el modo y organización con que eran realizadas las obras en la época prehispánica, con la participación voluntaria de la población, conocida como tequio, que se continuó empleando durante toda la dominación española, permaneciendo hasta ahora en muchas comunidades rurales. También emplearon otro tipo de trabajo, el repartimiento o servicio obligatorio sin estipendio, utilizado principalmente en la construcción de edificios oficiales y privados, incluyendo las iglesias, que en los últimos años del siglo XVI fue sustituido por el trabajo obligatorio, pero asalariado.

Llevar a cabo el proceso de evangelización, incorporando a los indígenas al mundo cristiano de occidente, abrió la posibilidad de aprovechar las buenas aptitudes artísticas que habían demostrado los indios, mediante la utilización de una novedosa iconografía, introduciendo técnicas y proporcionando vías de expresión. La falta de artesanos españoles capaces de producir los objetos indispensables para el culto y liturgia motivó a los frailes a establecer talleres en los conventos, donde además de elaborar objetos artísticos para servicio de la liturgia podían instruirse a los indios conversos.

CONTEXTO RELIGIOSO[editar]

CONDICIONANTE PARA LA CONQUISTA[editar]

La conquista no consistió solamente en la incorporación de nuevas tierras a la Corona española, sino también la incorporación indígena al mundo cristiano, lo cual no puede considerarse como resultado de la conquista, sino como su condicionante. De hecho, el dominio de los nuevos territorios, el sometimiento de los antiguos señores a la Corona etc. todo eso se justifico a posteriori, por la necesidad de convertir a los indígenas a la fe cristiana. El propósito religioso de la conversión de los infieles fue lo que en la conciencia de los teólogos pudo dar motivación moralmente valida a la expansión y colonización.

El problema de la cristianización e hispanización indígena estuvo siempre ligado a la necesidad de justificar la expansión imperial europea. Esa justificación se construyo sobre dos ideas fundamentales que arrastraron con ellas todas las corrientes del pensamiento de la cultura occidental cristiana. Una defendía que la base de todo dominio se derivaba de la condición religiosa de los hombres, la otra sostenía que la base del dominio se derivaba de la superioridad de una civilización.

Sin embargo la voz intelectual universitaria se dejo oír insistentemente para mostrar que la guerra había sido injusta, porque ni el papa ni el emperador podían obligar a nadie a convertirse y que la supuesta superioridad, aunque existiera no podía ser razón para privar a ningún pueblo de su derecho a la autodeterminación.

Primeros Pasos en el Proceso de Evangelización[editar]

Tras la toma de la capital mexica pos las fuerzas hispano-tlaxcaltecas se continuaron los esfuerzos aisladas e individuales iniciados desde los primeros días de la expedición para implantar el cristianismo, por parte de Cortés y sus capitanes, así como del mercedario fray Bartolomé de Olmedo. El papa Adriano VI había concedido a los frailes mendicantes, ejercer en su nombre la autoridad apostólica en cualquier lugar donde no hubiese obispos; por ello durante los primero años tras la invasión, los misioneros pudieron actuar libremente en la Nueva España. La Corona, por la insistencia de Cortés, delegó en los misioneros de las órdenes mendicantes las tareas de la recolección de diezmos, no solo en la Nueva España sino en todas las colonias americanas. Además, por arreglo especial, en los primeros años se autorizó a miembros del clero regular para ejercer la cura de almas, encargándoles las responsabilidades parroquiales. A estos frailes, con las funciones y responsabilidades, pero sin el cargo de curas párrocos, se les conoció con el nombre de Doctrineros. En las primeras décadas de la evangelización, los doctrineros cubrieron todo el territorio misional, pero a partir de advenimiento de Felipe II rápidamente fueron disminuyendo en número aunque todavía quedaban algunos en las zonas rurales durante el siglo XVII. De esta manera, La Santa Sede y La Corona confiaron inicialmente a las órdenes mendicantes el desempeño total de las funciones religiosas del Nuevo Mundo.

ETAPAS DE LA CRISTIANIZACIÓN[editar]

En 1523 llegaron tres franciscanos flamencos que poco pudieron hacer antes de que al año siguiente arribara el famoso grupo de los doce, de la misma orden que organizaría las misiones masivas, con todo el apoyo oficial y grandes privilegios eclesiásticos. En 1526 llegaron los primeros dominicos y los agustinos en 1533.

Si quisiéramos subdividir la etapa inicial de la cristianización de la Nueva España, podríamos distinguir dos etapas. Una que iría de 1523, fecha de la llegada de los tres primeros franciscanos flamencos, (Fray Pedro de Gante, fray Juan de Ahora y fray Juan de Tecto) y 1556, año del ascenso al trono de Felipe II; la otra abarcaría desde esta fecha hasta 1572, momento en el que llegaron los primeros jesuitas y dieron curso a nuevas inquietudes en la consolidación de la Iglesia católica del país.

Diferencia entre monje y mendicante[editar]

Un monje es un hombre de religion confinado en un monasterio para la oracion y las plegarias directas con Dios por lo tanto no sale de su claustro ni muerto.

En cambio un Mendicante es un hombre religioso que esta donde le necesiten y su permanencia en ese lugar es la necesaria y no mas.

Para un Monje el monasterio es su hogar, su refugio de por vida en cambio para un Mendicante el monasterio es su base de operaciones.

Instituciones dentro del Fenómeno de la Evangelización[editar]

En el fenomeno de la evangelización quedaron involucradas tres instituciones que integran la sociedades de los origenes medievales. El estado, la iglesia y el monacato. Cada uno desde su posición estratégica, unió sus esfuerzos hacía los otros dos para planear y perseguir la conversión de los pueblos indígenas revelando en su empeño los distintos niveles de convicción y de sus motivaciones para estructurar una nueva sociedad. El estado en manos del rey (en ese entonces Carlos V) daba facilidad a este fenómeno gracias a su movimiento político y su organización basada en una jerarquía en la que el principal era el rey, luego los virreyes, y después el Real Consejo de las Indias, luego las audiencias, con estas favorecieron y promovieron la conversión de indígenas. En aquella primera década después de la invasión se llevó a cabo una intensiva difusión misional conocida como la gran campaña de evangelización.

La iglesia católica regida por un pontífice español, Alejandro VI, en el momento mismo del primer viaje de Colón, se vio involucrada de inmediato al hacer concesiones a España, como beneficiaria meritoria de las tierras descubiertas. Pero puesta como primer objetivo y deseo del papado romano, la evangelización puede interpretarse como condicionante para la ocupación de nuevas tierras habitadas. Ante la ausencia de un clero secular en las tierras descubiertas y la existencia de un clero regular mendicante, recientemente reorganizado, nadie dudó en que la evangelización era tarea de los mendicantes. Por lo tanto, la tercera institución, el monacato, fue la principal promotora de este movimiento.

JERARQUÍA ECLESIÁSTICA[editar]

Resuelta en principio la institución del episcopado, la jerarquía eclesiástica quedaba establecida en su típica estructura piramidal. El papado en el vértice, con la responsabilidad de dar solución a los asuntos de la fe quedaba involucrada. Inmediatamente después se ubicaba la autoridad del rey, quien gracias al Regio Patronato Indiano tenía la responsabilidad de proponer candidatos para todos los puestos importantes. Culto y evangelización estaban en manos del episcopado, los cabildos y el monacato. En el curso del primer siglo se organizaron también las cofradías encargadas de asuntos relacionados con la salud, la educación, y la organización gremial. Surgió también el control de la pureza de la fe y la justicia a cargo del Tribunal de la Inquisición. La economía queda finalmente apoyada en el diezmo, sujeto a las concesiones papales con respecto de la evangelización.

Establecimiento de la campaña de Evangelización[editar]

Aunque en manos de religiosos, unos pocos años después del comienzo de la gran campaña de evangelización, se inicio el establecimiento de la jerarquía eclesiástica canónica en los territorios de la Nueva España. El primer acto fue la creación de la diócesis de la Tlaxcala en 1526, cuya sede se trasladaría a Puebla en 1539. esta primera diócesis, erigida en 1519 con el titulo de Carolense, no tuvo realmente una sede ni un titular hasta que se asignó la tlaxcalteca y se nombró a fray Julián Garcés. Siguió después la presentación en 1527, de fray Juan de Zumárraga para ocupar la sede de la futura diócesis de México, erigida canónicamente en 1530 y elevada a sede metropolitana en 1546, , poco antes de la muerte de su titular. Las primeras diócesis después de Tlaxcala y México fueron:

  • Antequera, hoy Oaxaca 1535
  • Michoacán 1536
  • Vera Paz hoy Chiapas 1539
  • Compostela, después Nueva Galicia, hoy Guadalajara 1548
  • Yucatán 1561
  • México y Tlaxcala fueron inicialmente sufragáneas de la arquidiócesis de Sevilla, situación que cambió en 1542 en que se decretó su separación
Ordenes Mendicantes[editar]

Franciscanos

La orden franciscana en muchos de sus miembros perduraban las ideas del milenarismo joaquinita, la sensación de que los franciscanos eran aquellos monjes espirituales, paladines de la tercera etapa en la que los cristianos se portarian como niños, inspirados en un profundo espíritu de caridad. En españa y en Europa, esa transformación se veía imposible de lograr, en el nuevo mundo, en cambio, parecía ofrecer todas las condiciones necesarias para alcanzar este ideal.

Los Franciscanos a la cabeza de los monjes mendicantes llevando en su subconsciente los vestigios milenaristas, restos de la utopía medieval, encabezaron el intento de crear una nueva sociedad cristiana, para la organización de estas la propia orden de los mendicantes se dividió en provincias y desarrolló simultaneamente la erección canónica de las diócesis.

La primera provincia autónoma Franciscana bajo la advocación del Santo Evangelio, años después surgieron las provincias de San Jose de Yucatan, San Pedro y San Pablo de Michoacan, El Santisimo Nombre de Jesus de Guatemala, entre otras.

En La orden de predicadores, la primera mision estuvo acargo del superior general de la orden.

En las misiones se trato de aplicar de una forma mas estricta los estatutos franciscanos de 1260 en que se prohibian abovedar los templos ecepto el plesviterio... esto en cuanto a la forma de llevar las costumbres a los salvajes. Cabe mencionar que en esta etapa era importante hacer un esfuerzo por que los naturales entendieran que lo que se les estaba evangelizando era parte de todos y no una imposicion por eso había que adaptarse a sus pensamientos y costumbres, por lo tanto la forma de evangelizacion sobre todo hecha por los franciscanos era de una reunion en plazas abiertas que después pasaron a transformarse en los atrios de las iglesias aportacion de esta orden mendicante a los esquemas de construcciones ecleciasticas.

Dominicos

El modo de vida mendicante trajo cambios fundamentales en el modo de vida de los religiosos, en la posesión de la tierra, en los conjuntos monacales, en su ubicación, en el número de monjes adscritos a cada inmueble y en las relaciones mantenidas por los monjes con el mundo exterior.

Domingo de Guzmán fundó la congregación de los frailes dominicos, y esta fue aprobada por el papa Honorio III en 1216.

Esta orden de predicadores se dedicó a la educación e instrucción del pueblo cristiano, y para tal fin optaron por vivir de limosnas.

AGUSTINOS

Monje Agustino

Fue Inocencio IV quien hizo mendicantes a los Carmelitas en 1245 y Alejandro IV unió a los Agustinos a este nuevo grupo en 1256.

En los siglos iniciales de la Edad Media, la sociedad se hallaba convulsionada por las continuas guerras. Las ciudades eran centros de vicio y presa preferida de invasores múltiples. Distintas etnias se mezclaban y luchaban por el poder, aportando visiones religiosas variadas, opuestas entre sí. El fervor del cristianismo primitivo había cedido el lugar a deformaciones donde el abuso y la corrupción eran comunes. La profunda desorganización a la caída del Imperio Romano, decadente y corrompido, pero unificador hasta su corrupción, había inspirado a san Agustín para escribir La Ciudad de Dios, ante la desesperanza de ver aproximarse y crecer el caos social y religioso con ninguna posibilidad de reacción. En ese medio se desarrolló el monacato primitivo, tratando de alejarse de las ciudades, encarnación de la maldad y el vicio, a fin de buscar la perfección del espíritu, lejos de las tentaciones del “mundo2 y de la “carne”, reinantes de la urbe.

Dentro de las misiones de los Agustinos se dice que su acción misional se inició bajo la autoridad de la provincia de Castilla y fue hasta 1545 que se fundó la provincia autónoma del Santo Nombre de Jesús de México y posteriormente la provincia de San Nicolás de Tolentino de Michoacán 1602.

JESUITAS

Archivo:Sanignaciodeloyolaest.jpg
San Ignacio de Loyola

Su llegada corresponde con la segunda etapa de evangelización en 1572, fecha en que otros criterios sobre educación sentaron sus reales en Nueva España, propiciados por un nuevo grupo de religiosos los jesuitas. En sus miras no quedaban excluidos los indígenas, pero sus objetivos se orientaban hacia la educación esmerada de las clases dirigentes.

CONQUISTA ESPIRITUAL

No puede minimizarse el papel de la religión en la construcción de la sociedad virreinal. Es indudable el éxito de la llamada “conquista espiritual” que realizaron las órdenes religiosas desde 1524. La obra de los frailes sirvió de base para toda la acción posterior del clero pues fortaleció la complicada organización y creencias de los pueblos indígenas.


Los espacios de Evangelización (Arquitectura)[editar]

Desarrollo de los Conventos en Europa, antecedente al desarrollo conventual en la Nueva España

Introducción

Al estudiar la arquitectura mexicana, se observa que el número y calidad de los monasterios construidos por ordenes mendicantes durante el siglo XVI es verdaderamente impresionante y resulta muy revelador por las aportaciones de dos universos culturales, que tras la lucha armada se unieron en la paz para ligar sus criterios y conocimientos en un solo producto arquitectónico.

Para comprender la razón de ser de los conventos mexicanos, es necesario aludir al fenómeno de la evangelización. Evangelizar significa etimológicamente “propagar la buena nueva” y tradicionalmente se ha dado este apelativo a la difusión de los principios fundamentales del cristianismo. Su idea está ligada a los inicios de esta religión.

Sun fundador la puso en práctica y recomendó a sus discípulos: “Id y predicad a todas las gentes”. Estos, encabezados por Pedro y Pablo la pusieron en marcha.

Posteriormente durante la edad media, la evangelización se vio ligada al monacato antiguo, sin reglamentar los métodos.

Con las órdenes Mendicantes en el siglo XIII, la predicación pasó a ser parte de los deberes del nuevo tipo de monjes que entonces aparecieron.

Hábitat de los monjes

A los primeros monjes (ermitaños o anacoretas) les bastaba una cueva o humilde choza, pero al pasar el tiempo la vida religiosa se fue diversificando, se estructuró y se creó una tradición que incluía espacios y habitabilidad específicos.

Los ermitaños de Oriente Cercano desarrollaron el reunir sus chozas en un mismo paraje y rodearlo de un muro perimetral para protegerse de ladrones, animales u otras visitas indeseadas.

De esta manera apareció la vida religiosa común. Se nombró cenobita al monje y cenobio para el conjunto arquitectónico.

Pronto surgieron diversos edificios de uso común: capilla, refectorio, biblioteca, etc.

Desde el momento en que se unieron para orar en común, surgió la necesidad de reglamentar la vida común y las acciones comunitarias.

Ubicación de los monasterios

Los monasterios se ubicaron en propiedades campestres a las afueras de las poblaciones, en conjuntos de edificios en los que la capilla, el dormitorio, la cocina y el refectorio, la biblioteca, etc. Eran cuerpos separados que formaban un conjunto más o menos lógico, donde los monjes podían dedicarse a las tareas que marcaba su regula o sus consuetudines.

Debido a las diversas formas de vida monacal, hubo distintos abusos que los obispos debieron combatir. De aquí surgieron varias reglas, y el conocimiento de reglas más antiguas, como las de San Benito.

De estos códigos podemos deducir alguna característica muy general de los monasterios coetáneos. Por ejemplo, que los monasterios estén alejados de las ciudades y sólo tengan una puerta al exterior.

Los cambios a la forma de vida monacal introducidos por los mendicantes, se enfoca en su preocupación por dedicarse a predicar a todos los niveles de la sociedad, por ende la tendencia a alejarse del mundo se revirtió.

Esto podemos verlo vertido en el fenómeno novo hispano.

Los primeros monasterios

Se originó un partido arquitectónico muy particular basado en las tradiciones monacales occidentales.

La primera de las áreas, en orden de importancia, es la central, que abarca el escenario arquitectónico donde se lleva la vida monacal a la realidad diaria: ahí se encuentran el templo y el claustro.

Este elemento central esta rodeado de tres áreas subsidiarias:

  1. Hacía el oriente, la zona de reclutamiento (novicios) y de retiro eventual (enfermos).
  2. Hacía el norte, los elementos que sirven de contacto con el exterior, tales como el palacio del abad, la escuela y los alojamientos para visitantes y peregrinos.
  3. Hacía el lado sur están las dependencias necesarias para la subsistencia del conjunto monacal, talleres artesanales y cría de animales domésticos.

Elementos del monasterio

Templo

Fue siempre el elemento principal del conjunto monacal, pero la religiosidad medieval hizo que varios tipos de edificios contaran con un templo anexo. Por esto su existencia no es exclusiva de los monasterios. En segundo lugar de importancia se encuentra el claustro, que es el componente distintivo y exclusivo de la vida monástica.

Claustro

Es un lugar cerrado, ese es el significado etimológico, y se encuentra adosado al templo. Esta compuesto por un espacio central a cielo abierto, circundado por un corredor perimetral porticado.

Corredor

El corredor no es necesariamente espacio para comunicar otras dependencias; sin embargo, sus funciones son evidentemente itinerantes y los mismos elementos decorativos indican el sentido en que deben de ser recorridos. En ellos circulan los monjes en horas específicas formando una procesión, o bien orando o meditando individualmente.

Cambios al partido arquitectónico

Conservación de elementos

De todos los elementos contenidos en el área central, el templo, el claustro y sus servicios, se conservación a través de los siglos medievales desde el periodo carolingio hasta el renacimiento, en que perdieron vigencia debido a las reformas introducidas en la vida monacal.

Se recalca que el carolingio fue un partido que tuvo auge en América aún cuando en Europa ya había caducado.

Este esquema fue modificado por varias reformas que se enunciaran a continuación.

Reformas Benedictinas Principales

Archivo:Cluny2.jpg
Conjunto Monacal de Cluny

Cluny (910)

Creó el conjunto monacal más grande del que se tiene memoria. En este desarrollo creó un templo conventual de grandes dimensiones, sólo superado por la Basílica de San Pedro, de modo que ahí se inició el desarrollo de las técnicas para construir grandes naves cubiertas por bóveda de cantería labrada. Enriqueció el partido arquitectónico carolingio con la adición de un nuevo núcleo para los conversos, antes desconocidos en los monasterios y después conocidos como los hermanos legos.

Las autoridades de Cluny introdujeron la costumbre de ordenar sacerdotes a los monjes, aumentar sus actividades intelectuales y retirarlos del trabajo manual.

Cîteaux (1098)

Conocido en castellano como Císter, apareció como reacción a la política de Cluny que había penetrado en los altos círculos del poder. Los impulsores de este movimiento querían recuperara el aislamiento del mundo exterior y la dedicación a la oración, el estudio y el trabajo manual agrícola.

Arquitectónicamente aparecieron las capillas conventuales de una sola nave con ábside poligonal que serian comunes en la Nueva España

Clairvaux (1115)

Conocido en castellano como Claraval. Fue una rama que se separó del Cîteaux, buscaba una parquedad y modestia todavía mayores que las de su antecesor.

El enfrentamiento entre los abades de Suger marcó los inicios de la construcción gótica que, definitivamente constituyó un triunfo para los criterios del abad Suger.

Otras Reformas

En el siglo XIV la Santa Sede accedió a la petición de la familia benedictina para cambiar el dormitorio común por las celdas individuales para cada monje, sacerdote o lego.

Ordenes Militares

Otro cambio que modificó las normas de vida monacal y afectó los espacios arquitectónicos, fue la creación de órdenes militares, a raíz de la amenaza del Islam.

San Bernardo del Claraval tuvo que justificar la creación de la primera de estas órdenes, la del Temple, ante la incongruencia de que los monjes buscaran su perfección en el ejercicio de las armas. Estas órdenes tuvieron dos escenarios propios donde su presencia era necesaria: Tierra Santa y España, y ahí prosperaron mientras hubo enfrentamiento con el mundo islámico.

Sus monasterios, eran identificados como castillos-monasterio, son edificaciones militares habitadas por monjes, soldados, donde arquitectónicamente apenas si es posible distinguir una capilla de mayores dimensiones, siendo todos sus otros elementos los característicos de un castillo auto defensivo típico de este momento histórico. No existe en ellos ninguna relación con el esquema carolingio.