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Historia de El Salvador/La Conquista española

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La conquista de Cuzcatlán

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En junio de 1524, Don Pedro de Alvarado salió de la población de Ixinche en el actual territorio de Guatemala para iniciar el proceso de la conquista de Cuzcatlán. Bajo su mando estaban unos 250 soldados españoles y unos 6,000 indios aliados. Luego de pasar por los poblados de Itzcuintlán, Atiepac, Tacuilula, Taxisco, Guazacapán, Chiquimulilla, Tzinacaután, Naucintlán y Paxco, llegó a las riberas occidentales del río Paxa (hoy río Paz), y dispuso cruzarlo para introducirse en los territorios pipiles. Cabría mencionar que a su paso por las poblaciones mencionadas cometió todo tipo de abusos contra la población indígena que poco o nada podían hacer contra el poder de sus armas de fuego.

Luego de algunas leguas de camino llegaron a una población llamada Mojicalco o Mochizalco como afirma Barberena; esta población coincide con la actual población de Nahuizalco. Alvarado la encontró desierta porque sus habitantes la habían abandonado luego de enterarse de los atropellos que había realizado al otro lado del Paz. Luego continuó hasta la población de Acatepec que también había sido abandonada por sus habitantes.

Alvarado continuó hacia el sur y llegó a la población de Acaxual que se localizaba a unos 8 km al E del actual puerto de Acajutla, al continuar, se encontró a media legua del pueblo con el ejército pipil entablándose una cruenta batalla que el mismo Alvarado describe en los siguientes términos: "...nos persiguieron todos gritando, hasta llegar a las colas de nuestros caballos y sus flechas que lanzaban caían adelante de nuestros delanteros y cada momento avanzábamos todos ganando el llano, ya todo era llano para ellos y para nosotros. Y cuando habíamos retraído un cuarto de legua y ellos siguiéndonos, y estábamos adonde a cada uno le habrían de valer solo las manos y no el huir de vuelta sobre ellos con toda la gente y rompimos por ellos, y fue tan grande el destrozo que en ellos hicimos que en poco tiempo no había ninguno vivo, porque venían tan armados que el que se caía al suelo no se podía levantar por sus corseletas de algodón de tres dedos hasta los pies y sus flechas y lanzas muy largas. En cuanto se caían nuestra gente de a pie los mataban a todos. En este encuentro me hirieron muchos españoles y yo con ellos. Me dieron un flechazo que me pasó la pierna y entró la flecha en la silla de montar, quedando yo clavado al caballo, y de la cual herida quedé lisiado, que me quedó una pierna más corta que la otra bien cuatro dedos".

Luego de la batalla, Alvarado realizó un repliegue para curar a los heridos, habiendo permanecido unos cinco días en Acaxual. A pesar de la gravedad de su herida, que le obligaba a permanecer en la retaguardia, marcharon contra el poblado de Tacuxalco, que se encontraba situado a 1 km al S de la actual ciudad de Sonsonate; allí se entabló una desigual batalla con enormes pérdidas para el ejército pipil. Los españoles descansaron un par de días y continuaron hacia Miaguadán que encontraron desierta. Al pasar esta población prácticamente abandonaron territorio Izalco e ingresaron a territorio del Señorío de Cuzcatlán.

Al llegar a la población de Atehuan (actualmente es el municipio de Ateos en el Dpto. de La Libertad), Alvarado se encontró con mensajeros de los Señores de Cuzcatlán "para dar desde ya obediencia a sus majestades", enviando a decir que ellos "querían ser sus vasallos y ser buenos", por lo que Alvarado marchó hacia la capital donde recibió las más cálidas atenciones. Ello no evitó que los españoles se dedicaran al pillaje, esto provocó que los habitantes de Cuzcatlán huyeran a los montes adyacentes lo que fue interpretado por Alvarado como un acto de rebeldía que se tradujo en una condena a muerte para los señores de Cuzcatlán que murieron ahorcados, y que el resto de los habitantes fueran vendidos como esclavos "para pagar con el producto de la venta el precio de 11 caballos que habían muerto y las armas y pertrechos que se habían perdido en las campañas precedentes" .

Parece ser que el 21 de julio de 1524, Alvarado regresó a Guatemala debido a lo crudo del invierno. La conquista continuó hasta el año de 1525, ya que se tienen datos, aunque no muy precisos, de que la Villa de San Salvador fue fundada el 1o. de abril de 1525 en el sitio que ocupa actualmente, ya que a finales de 1524 se erigió en el valle de la Bermuda a 8 kilómetros al sur de Suchitoto, pero debido a problemas con los indígenas de la zona, la villa se trasladó al "Valle de las Hamacas".

El 6 de mayo de 1525 celebra sesión el cabildo de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, expresándose en él, Pedro de Alvarado en los términos que de ese modo recoge el acta correspondiente:

Los españoles que llegaron a El Salvador, se dieron cuenta rápidamente de que aquí nunca obtendrían las riquezas en oro y plata que sus connacionales habían logrado en México y el Perú, por lo que optaron por la explotación de las riquezas vegetales que los indios cultivaban con éxito. Pero para llevar adelante dicha explotación tuvieron que utilizar a millares de indios quienes eran los que mejor conocían la tierra.

Los conquistadores

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Muy pronto fue manifiesto para los primeros colonizadores que si querían convertir su conquista y colonización en una realidad permanente, tenían que incorporar al aborigen a la estructura de su sociedad. Claro está que el indígena pronto llegó a ser parte indispensable en dicha estructura, y se le persuadió o se le obligó a asumir un papel integrante del modelo de la sociedad colonial española.

En cuanto al paisaje, la profundidad del impacto de la conquista fue en gran parte el resultado de esta valoración española, completamente distinta de la del indígena en cuanto a los fines y función de la tierra y de los hombres en torno a ellos .

El español descubrió mediante la conquista las posibilidades de lucro personal que ofrecían una tierra fértil y sus habitantes, y consideró ambos aspectos en términos de explotación. Esta nueva visión se expresó en las nuevas formas de uso, colonización y tenencia de la tierra. Tres siglos de ocupación española produjeron un paisaje que muestra clara evidencia del impacto de las actitudes y actividades españolas en las formas preexistentes. Este paisaje, se puede llegar a comprender mejor en términos de los procesos que lo crearon: procesos que desbarataron y redistribuyeron la población nativa, y que introdujeron formas nuevas en el uso y tenencia de la tierra .

Cuando los españoles se empezaron a establecer y a beneficiar de las llamadas "Encomiendas", el indio pasó a ser prácticamente un sirviente del español, y aunque legalmente la tierra no era propiedad del español, existían una serie de obligaciones del indio para con el "Encomendador", que le aseguraban a este una cómoda subsistencia y al correr del tiempo, una buena acumulación de riquezas.