Historia contemporánea de España/La guerra civil española/Intervención y no intervención

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Los orígenes de la guerra civil española fueron estrictamente españoles. Ninguna potencia extranjera aconsejó alzarse en armas a los generales que lo hicieron y ninguna estaba preparando tampoco una revolución comunista en España. Sin embargo, apenas había transcurrido 10 días desde el inicio cuando los insurrectos empezaron a recibir ayuda militar de Hitler y Mussolini. En cambio, el gobierno republicano, aunque gozaba del pleno reconocimiento internacional, tropezó con graves dificultades para adquirir armas en otros países, incluso en la misma Francia, que tenía un gobierno del Frente Popular, persidido por Léon Blum.

Lo que hizo el gobierno francés fue plantear la adopción de reglas comunes de no intervención. Su propuesta se condujo a un acuerdo internacional de no intervención, que incluía el embargo de la venta de armas a ambos bandos, algo sin precedentes hasta el momento.

El acuerdo de no intervención fue suscrito tan solo por las potencias europeas, pero EEUU siguió una política similar.

A primeros de septiembre se reunió por primera vez en Londres el Comité de No Intervención. Su misión consistiría en examinar las denuncias recibidas sobre violaciones del acuerdo, que sólo podrían presentar los estados que lo habían suscrito, lo que excluía al propio gobierno de la República Española.

No se previó la adopción de sanciones, ni otro tipo de medidas. Para el gobierno conservador británico, principal impulsor de la no intervención, el objetivo del comité era simplemente el de servir de instrumento para que las tensiones suscitadas por eventuales violaciones del acuerdo pudieran ser encauzadas y evitar así que dieran lugar a enfrentamientos entre potencias europeas.