Historia contemporánea de España/La guerra civil española/El alzamiento militar

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Guerra Civil Española: Frente en julio de 1936.
Leyenda
RAL-Color 1036.gif Zona bajo control sublevado
Rosa palido.svg Zona bajo control gubernamental
Solid blue.png Principales centros sublevados
Red-square.gif Principales centros gubernamentales
Thick lined square.svg Centros de resistencia de los sublevados

La guerra civil se inició en julio de 1936, como consecuencia de un alzamiento militar cotrarrevolucionario que sólo triunfó en la mitad del territorio nacional y tuvo la paradójica consecuencia de provocar una revolución obrera en la otra mitad.

Iniciado en Melilla, el alzamiento triunfó rápidamente en el protectorado de Marruecos y se extendió a la mayor parte del territorio español. Casi todas las guarniciones militares de alguna importancia se sumaron al mismo, en ocasiones contra la voluntad de sus superiores jerárquicos, leales al gobierno.

En muchos lugares la resistencia protagonizada por las autoridades republicanas, algunos militares y militantes de izquierdas apenas armados, fue aplastada en pocos días. Galicia, la meseta septentrional, Cáceres, Alava, Navarra y gran parte de Aragón formaron muy pronto un núcleo compacto de territorio bajo el control de los insurrectos, que triunfaron también en varias ciudades andaluzas, en Mallorca y en Canarias. En estas últimas el alzamiento fue dirigido por el general Francisco Franco, que inmediatamente se dirigió a Marruecos a ponerse al mando del poderoso ejército de África.

Pero el alzamiento experimentó también fracasos, especialmente en Madrid y Barcelona y en la mayor parte de las unidades navales, debido a la acción de las fuerzas de seguridad leales al gobierno y de los militantes de las organizaciones de izquierda. El gobierno mantuvo inicialmente el control de la cornisa cantábrica, la costa mediterránea y la meseta meridional.

Desde el primer momento bastantes civiles, muchos de ellos falangistas o tradicionalistas se incorporaron al alzamiento y recibieron armas, pero a pesar de ello el movimiento era estrictamente militar y su mando fue asumido exclusivamente por generales y coroneles. Para dirigirlo se formó inicialmente una Junta de Defensa Nacional, de la que fue nombrado presidente en general Miguel Cabanellas, el de más rango entre los insurrectos, pero que tenía como miembro más destacado al general Mola.