Histología/Sistema Reproductor Femenino

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El sistema reproductor tiene múltiples funciones en los vertebrados, quizás la más importante es la producción de los gametos, células haploides especializadas en la transmisión de información genética. Los gametos masculinos se denominan espermatozoides y los gametos femeninos óvulos. La fusión de ambos o fecundación da lugar a una célula diploide llamada cigoto, la cual por divisiones mitóticas y diferenciación celular dará lugar a un organismo completo.

El sistema reproductor es diferente morfológicamente en machos y en hembras. Esta diferenciación se produce muy pronto durante el desarrollo embrionario y la formación de un sistema reproductor masculino o femenino condiciona la morfología posterior y adulta del individuo, mediante el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios como son desarrollo muscular, estructura ósea, vello, mamas, distribución de la grasa, comportamiento.


Aparato reproductor femenino Está formado por los ovarios, trompas, útero, glándulas accesorias, vagina y genitales externos. Sus funciones son la producción y transporte de ovocitos, el transporte de espermatozoides, la fecundación y alojar al feto hasta el nacimiento.

Los ovarios se consideran glándulas exocrinas (producen los ovocitos) y endocrinas (producen hormonas, principalmente estrógenos y progesterona). Son órganos pares, funcionales en las hembras sexualmente maduras. Presentan dos partes sin separación evidente entre ambas, la externa o corteza y la interna o médula. La corteza presenta un epitelio de superficie plano o cúbico denominado epitelio germinal. A nivel del hilio ovárico, el epitelio se continúa con el mesotelio del repliegue peritoneal. Debajo del epitelio aparece una capa de tejido conectivo fibroso no modelado denominada túnica albugínea y hacia el interior se dispone un tejido conectivo laxo y aparecen los ovocitos (células primordiales femeninas) y los folículos en diferentes fases de evolución. La médula está constituida por tejido conectivo laxo con fibras musculares lisas y numerosos vasos sanguíneos (grandes y arrollados), vasos linfáticos y nervios. En humanos cada ovario está unido a la superficie posterior del ligamento ancho del útero a través de un pliegue de peritoneo denominado mesoovario. La parte superior del ovario está fijada mediante el ligamento lumboovárico a la pared de la pelvis. Por este ligamento también viajan los nervios y vasos sanguíneos que irrigan el ovario. La parte inferior está unida al útero mediante el ligamento ovárico.

Los ovocitos se generan a partir de las oogonias, las células germinales femeninas, durante el periodo embrionario. Estas células se originan antes de que se formen las crestas gonadales durante el periodo embrionario. Inicialmente se dividen por mitosis alcanzando en humanos un número de unos 5 a 7 millones durante el periodo fetal. A los seis meses tras la fecundación se detiene la proliferación y las oogonias comienzan la meiosis convirtiéndose inicialmente en oocitos primarios. La meiosis se detiene en la profase meiótica I, antes de la primera división meiótica. Durante la profase I los oocitos se localizan en la corteza, donde permanecen hasta que comienza su proceso de maduración. La meiosis sólo se reiniciará en aquellos oocitos que vayan a ser ovulados. Es interesante destacar que la segunda división meiótica en humanos sólo se produce tras la fecundación.

Los folículos ováricos crean el ambiente para el desarrollo de los oocitos. El tamaño de un folículo ovárico es indicativo del estado de desarrollo del oocito. Hay tres tipos de folículos ováricos: primordiales, en crecimiento y maduros o de Graaf. Cuando las células somáticas se han desprendido del oocito se convierten en el cuerpo lúteo. Producirán progestágenos y estrógenos que estimularán las paredes del útero para el implante. Si no hay fecundación, el cuerpo lúteo degenera varios días después de la ovulación. Si hay fecundación el cuerpo lúteo crece en tamaño y producirá progestágenos y estrógenos, principalemente durante las primeras semanas del embarazo.

Los óvulos liberados durante la ovulación son recogidos por las trompas de Falopio, también llamadas trompas uterinas u oviductos, y conducidos hasta la cavidad del útero. En humanos miden entre 10 y 12 cm. Hay dos trompas, una por cada ovario y en ellas se produce la fecundación y parte del desarrollo embrionario temprano, aproximadamente hasta el estado de blastocisto. Los espermatozoides han de hacer un largo recorrido: la distancia del útero y subir por las trompas de Falopio hasta encontrarse con el óvulo para realizar la fecundación. Los oviductos están constituidos por tres regiones: infundíbulo, ampolla e istmo, con una estructura histológica muy parecida. El infundíbulo tiene forma de embudo con bordes festoneados y largas prolongaciones digitiformes, denominadas fimbrias. La ampolla tiene una pared delgada, se localiza caudalmente al infundíbulo y presenta pliegues ramificados. El istmo es un segmento estrecho que se une al cuerno uterino. La mucosa está revestida por un epitelio simple cilíndrico o seudoestratificado donde aparecen dos tipos celulares: unas células no ciliadas, que tienen actividad secretora y otras ciliadas, que mueven el producto secretado por las células glandulares para tapizar toda la superficie epitelial. Bajo el epitelio aparece una propia submucosa constituida por tejido conectivo laxo, mastocitos, eosinófilos y células plasmáticas. La túnica muscular está constituida por dos capas de músculo liso, una circular interna muy desarrollada y otra longitudinal externa más delgada y que a veces puede estar incompleta. Periféricamente aparece una serosa constituida por tejido conectivo laxo muy vascularizado y revestida por un mesotelio.

El útero es la parte de los conductos donde se produce la mayor parte del desarrollo embrionario en el caso de que se haya producido fecundación. Se localiza entre las trompas de Falopio y la vagina. En humanos mide unos 7.5 cm de longitud. Se divide en una porción superior denominada cuerpo y otra inferior o cérvix. La pared del útero es gruesa y la componen tres capas de tejidos: endometrio o mucosa del útero formada por epitelio simple prismático más tejido conectivo, miometrio o capa muscular gruesa que se continúa con la de las trompas de Falopio y perimetrio que es la envuelta peritoneal constituido por tejido conectivo laxo muy vascularizado con fibras musculares lisas que aparece recubierto por un mesotelio. Las dos primeras capas, endometrio y miometrio sufren cambios durante los ciclos mensuales que conforman el ciclo menstrual. Si se produce fecundación el embrión invadirá estas capas y se formará la placenta. La placenta tiene dos componentes, uno de origen embrionario o corion y otro producido por el endometrio denominado decidua. La parte del cérvix posee una mucosa diferente a la del resto del útero porque posee unas glándulas que liberan contenidos más o menos viscosos dependiendo de la fase del ciclo menstrual, lo cual dificulta o facilita la entrada de los espermatozoides en la cavidad uterina. Modificaciones histológicas del endometrio durante el ciclo sexual Pueden diferenciarse tres fases: Fase proliferativa: coincide con el crecimiento de los folículos ováricos y la secreción de estrógenos y se caracteriza por un aumento de grosor en el endometrio debido a la hipertrofia e hiperplasia de las glándulas y al alargamiento de las arterias helicineas.

Fase secretora: coincide con el periodo en el que el cuerpo lúteo es funcional y hay secreción de progesterona y se caracteriza porque el endometrio alcanza su máximo grosor y hay un desarrollo máximo de las glándulas y un alargamiento máximo de las arterias. En esta fase es en la que aparece el edema endometrial. Esta es la situación óptima para recibir al óvulo fecundado. Si eso no ocurre, se pasa a la siguiente fase.

Fase de involución: coincide con la desaparición de los estímulos hormonales y se caracteriza porque hay una disminución en el grosor del endometrio por una involución de glándulas y arterias, volviendo a la fase de reposo o preproliferativa. En el caso del mono y la mujer, esta fase es la fase menstrual, en la cual hay pérdida parcial de las estructuras del endometrio y una hemorragia producida por la rotura de las arterias.

El cuello o cérvix la mucosa y la submucosa forman pliegues primarios que presentan pliegues secundarios y terciarios. La mucosa está revestida por un epitelio simple cilíndrico en el que aparecen numerosas células caliciformes que producen moco durante el estro y la gestación. La lámina propia submucosa está compuesta por tejido conectivo denso que en el estro se edematiza y aparece más laxo. La capa muscular la componen dos capas de fibras musculares lisas, una interna circular y otra externa longitudinal. En la interna aparecen fibras elásticas. Periféricamente aparece una serosa.

La vagina es el receptáculo del órgano sexual masculino y comunica la cavidad uterina con el vestíbulo vaginal, la zona localizada entre los dos labios menores. Está formada por una capa mucosa interna muy plegada, con un epitelio estratificado plano, normalmente no queratinizado. Internamente le sigue una capa muscular formada por dos estratos de músculo liso, uno interno circular y otro externo longitudinal. El longitudinal es mucho más grueso y se continúa con el del útero. Existen algunas fibras musculares estriadas en la zona de la entrada de la vagina. Por último existe una capa adventicia formada por una capa de conectivo laxo denso, seguida por conectivo laxo. La vagina no posee glándulas y su lubricación proviene de las glándulas que se encuentran en la cérvix, mientras que la lubricación externa se produce por glándulas situadas entre los labios vaginales.

Modificaciones histológicas de la vagina durante el ciclo estral Durante el anestro, el epitelio vaginal está constituido por dos o tres capas de células cúbicas. Durante el proestro, debido a las concentraciones crecientes de estrógenos, el epitelio comienza a dividirse, constituyendo un epitelio estratificado plano con unas 16 capas de células. En las más basales se observa hiperplasia, hipertrofia y mitosis, mientras que las más superficiales se queratinizan. Conforme desciende la concentración de estrógenos, en el epitelio se incrementa el número de células queratinizadas que mueren y se desprenden, disminuyendo el número de células nucleadas. Durante el estro, el epitelio está constituido por unas 12-20 capas, de las cuales, las más superficiales están queratinizadas y se descaman. Hacia el final del estro y durante el metaestro, el epitelio y la propia-submucosa son infiltrados por gran cantidad de neutrófilos y el grosor disminuye hasta unas 3-6 capas. Hacia la mitad del metaestro, el epitelio se queda con tan solo dos capas y disminuye el infiltrado de neutrófilos.

El órgano sexual externo femenino se denomina vulva e incluye el monte de Venus, labios mayores, labios menores, clítoris y vestíbulo vaginal. El monte de Venus es una elevación redondeada formada por tejido adiposo subcutáneo. Los labios son pliegues cutáneos, los externos poseen folículos pilosos y músculo liso, y ambos tienen glándulas sudoríparas y sebáceas. El clítoris es una estructura eréctil homóloga al pene y posee cuerpos cavernosos. El vestíbulo vaginal está revestido por epitelio estratificado plano con una gran cantidad de pequeñas glándulas mucosas y otras más complejas tubuloalveolares que desembocan en las proximidades de la abertura vaginal. Son las que producen la lubricación de la parte externa del órgano sexual femenino. Los genitales externos poseen una gran cantidad de terminaciones nerviosas como corpúsculos Meissner, de Pacini y terminaciones nerviosas libres.