Creatividad/Innovación una experiencia de 5to año en Administración Gerencial de la UTN-FRT/¿Qué pasa con la Creatividad en las Universidades?

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Administración Gerencial 5to Año de Ingeniería en Sistemas de Información - UTN-FRT.
Grupo N° 4
Autores: Cátedra: Carrera:
Fassola, José Daniel Administración Gerencial Ingeniería en Sistemas de Información
Made, Elizabeth del valle
Quiros, Miguel Alejandro

Introducción[editar]

El tema que abordaremos es “La creatividad en las Universidades”. Este es un tema que nos toca muy de cerca, ya que nosotros formamos parte de una. Primeramente se define a continuación, ¿Qué es la creatividad? Gardner (1998) define que el individuo creativo es la “persona que resuelve problemas con regularidad, elabora productos o define cuestiones nuevas en un campo de un modo que al principio es considerado nuevo, pero que al final llega a ser aceptado en un contexto cultural concreto”. La creatividad está relacionada con la generación de ideas que sean relativamente nuevas, apropiadas y de alta calidad (Sternberg y Lubart, 1997). Por su parte, De Bono (1991) acuña el término “pensamiento lateral” definiéndolo como la capacidad “de resolver problemas por medio de métodos no ortodoxos o aparentemente ilógicos”.

Desarrollo[editar]

Desde que el niño entra a la escuela se enseña a amoldarse a los patrones establecidos, a adoptar un pensamiento convergente en lugar de divergente; al profesor le interesa que el alumno conteste lo que se espera acerca de determinados contenidos y que los estudiantes no se salgan de las rutas trazadas. Hay numerosas investigaciones que señalan que la creatividad de los niños decrece con los años de permanencia en el sistema educativo, de forma que la curiosidad y la búsqueda creativa da paso, con el tiempo, a comportamientos más rígidos, convergentes e inflexibles.

Sir Ken Robinson, uno de los mayores expertos internacionales en el desarrollo de la creatividad y la innovación tiene muy claro por qué dejamos de ser creativos al crecer: “Los niños arriesgan, improvisan, no tienen miedo a equivocarse; y no es que equivocarse sea igual a creatividad, pero sí está claro que no puedes innovar si no estás dispuesto a equivocarte, y los adultos penalizamos el error, lo estigmatizamos en la escuela y en la educación, y así es como los niños se alejan de sus capacidades creativas”.

En sus conferencias explica que todos los sistemas educativos del mundo datan de una realidad del siglo XIX, donde se iba a la escuela para conseguir un trabajo, y se basan en una jerarquía de temas donde las matemáticas, los idiomas o las humanidades tiene más peso que las artes porque el objetivo es llegar a la universidad y preparar profesores universitarios. En una sociedad industrial, formarse quería decir acumular información y conocimiento para luego aplicarlo en el puesto de trabajo. Hoy, en una sociedad donde la información está a golpe de clic, más que acumular conocimientos teóricos se necesita desarrollar habilidades y capacidades para el desempeño profesional. “Los cambios sociales y tecnológicos han modificado el mundo y ahora uno, tras pasar por la universidad, obtiene un título pero no un trabajo, y en el mundo laboral se pide una inteligencia diversa mientras que el sistema educativo merma algunas capacidades: no enseña a bailar igual que enseña matemáticas, no apuesta por la música porque no lo ve como algo de utilidad para un trabajo, y no educa a la totalidad del ser”.

Petra M. Pérez recuerda que el éxito escolar significa sacar buenas notas, y quienes las sacan son quienes se adaptan mucho al sistema educativo, quienes asimilan y repiten lo que les cuenta el profesor y siguen los patrones establecidos, arriesgando e innovando lo mínimo para no cometer errores ni hacer el ridículo. “Luego, en el ámbito profesional, se pide gente creativa, innovadora, emprendedora, que piense, que tenga ideas originales, que busque soluciones propias; y los alumnos de buenas notas no saben hacerlo porque, en la escuela, que es donde ellos eran buenos, les daban la solución que seguir y lo que primaba era hacer las cosas cómo les decían, de una única manera, sin pensar diferente”

Fernando Alberca pone como ejemplo lo que ocurre en sus clases de ética, cuando plantea a sus alumnos qué tipo de examen prefieren: si uno para el que tengan que estudiar y repetir lo que pone en el libro, u otro para reflexionar sobre los temas que han tratado en clase. “Incluso los más brillantes se sienten inseguros sobre la nota que sacarán en un examen abierto y prefieren una prueba donde puedan asegurar un nueve sin riesgo; ¡pero sin riesgo no hay posibilidad de mejorar!”, se lamenta.

Fernando Alberca enfatiza que hay un trasfondo anatómico (neurológico, si se quiere) en todo este debate. “La creatividad tiene que ver con el hemisferio derecho del cerebro, el que rige las emociones, la imaginación, los sentimientos… Y la escuela está centrada en el hemisferio izquierdo, en el análisis, la razón, la secuencia uno a uno. Por eso se organiza en cursos, trimestres, lecciones… y se prima la organización, el orden, los trabajos en power point y los exámenes de respuestas cerradas”, explica. La realidad es que todas las personas (maestros y alumnos incluidos) disponen de los dos hemisferios cerebrales, pero la mayoría utiliza más uno que otro, y eso hace que cuando un profesor da unas explicaciones matemáticas o sobre física basadas en el hemisferio izquierdo, estas resulten de difícil comprensión para aquellas personas con predominio del hemisferio derecho. ¿Qué quiere esto decir? Que cuando el maestro pregunta a un niño “¿5 y 7?”, y este responde “57”, quizá ni sea un ignorante ni esté burlándose del profesor, sino, simplemente, aplicando una lógica diferente, la de unión en lugar de suma.

Sir Ken Robinson afirmó, la educación a su juicio, juega un papel fundamental, aunque no el único. “Los niños de ahora harán trabajos que aún no están inventados. Para que las economías prosperen necesitamos niños que piensen de forma creativa y entiendan los valores culturales. La creatividad son ideas originales que tienen un valor”. “Necesitamos profesores que no sólo sean capaces de enseñar cosas, sino que dejen a los niños espacios para cultivar su talento. Cada persona aprende de forma diferente, por eso es importante la forma de enseñar”, afirmó el experto, para quien “”ha llegado el momento de financiar el talento”.

Conclusión:[editar]

La reflexión que cabe hacer es realzar de nuevo la importancia de la creatividad y del pensamiento crítico en el individuo actual. La universidad debe seguir liderando la investigación y la innovación en nuestra sociedad y para ello es necesario formar a personas que no sólo sean imitadores del pasado sino que sean capaces de generar nuevas ideas y de resolver futuros problemas.

Bibliografía:[editar]

Enlaces[editar]