Chile y Latinoamérica en el siglo XX/Despertar de la mujer en la primera mitad del siglo XX

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Chile y Latinoamérica en el siglo XX


El siguiente ensayo, tiene como tema principal el Despertar o más bien la incorporación de la mujer durante la primera mitad del siglo XX. Al hablar de Despertar o Incorporación de la mujer nos referimos a una palabra que tiene total concordancia con el tema y es Feminismo. Esto es, en cortas palabras, buscar igualdad en todos los campos entre mujeres y hombres. Entonces el problema a plantear será saber porque el siglo XX en referencia la primera mitad ha sido de la incorporación de la mujer a la vida política y social de nuestro país. Y para lograr desarrollar el tema plantearemos tres ideas o elementos .Como idea primordial nos referiremos a la búsqueda del derecho a sufragio que fue el principal objetivo de las primeras organizaciones femeninas, luego a la explotación laboral que en esos tiempos se refería al trabajo a domicilio y finalmente, la desigualdad entre los géneros que se explica con el trato no igual de todos los campos entre hombres y mujeres.

La lucha de la mujer chilena por la reivindicación de sus derechos civiles y políticos ha sido larga y difícil.

Las primeras organizaciones femeninas surgieron en 1920 año en que participaron como protagonistas Eloisa Alarcón, Graciela Sanhueza, Elvira Vargas, y otras quienes fundaron el Partido Cívico Femenino. Desde entonces, fueron numerosas las organizaciones que se fundaron con el propósito de obtener el derecho a voto. En el año 1944 Amanda Labarca, Ana Figueroa, Adriana Olguín, Inés Enríquez, Aída Yavar, Graciela Lacaste, Mimi Brieva entre otras celebraron en Santiago el primer Congreso Nacional de Mujeres del que nació la Federación Chilena de Instituciones Femeninas (FECHIF). Fruto de los esfuerzos de la FECHIF ,se presento al Senado un proyecto de Ley sobre el sufragio femenino; sin embargo, solo en el año 1948 fue discutido en la Cámara de Diputados y el 8 de Enero de1949 fue promulgado en un solemne acto celebrado en el Teatro Municipal.

Es así como llega el derecho a sufragio, victoria de largas demandas y, cabe señalar que lo mas importante es que se voto como mujeres que anhelaban aportar algo de feminización a la democracia, es decir ,al entrar en las elecciones no fue en mero papel de votantes, sino además de candidatas.


En relación a la segunda idea, explotación laboral, nos referimos a que en esos tiempos existían muchas mujeres que desempeñaban el trabajo a domicilio y a pesar de que ya a concurrido casi un siglo la historia aun se repite.

Todavía las mujeres confecciona ropa, calzado, y diversos artículos para grandes tiendas, laboratorios, imprentas, fabricas de artículos eléctricos, de perfiles de aluminio, armado de juguetes, envasado de productos publicitarios, de cajas de cartón, entre otros.

Como son actividades que se efectúan a trato, los ingresos que perciben las mujeres son siempre inestables, por cuanto dependen del monto y frecuencia de los pedidos, y de las cuotas que alcancen a completar.

Aunque la externalización de tareas del proceso es una práctica cada vez mas frecuente entre las empresas en la legislación chilena no esta contemplado el contrato a domicilio.

En razón de ello, estas trabajadoras no solo no cuentan con seguridad social y previsión, sino además carecen de protección estatal en su condición de trabajadoras.


Finalmente señalaremos la desigualdad entre los géneros. Esto se refiere por ejemplo a la participación en funciones públicas, sueldos indignos, falta de estabilidad laboral, ausencia de contrato de trabajo, de previsión y protección de salud.


Durante el gobierno de Gabriel González Videla surgieron iniciativas estatales que recogieron las inquietudes femeninas expresadas por la obtención de sus derechos.


Con el fin de mejorar el status jurídico de la mujer se creo la Oficina de la Mujer, organismo que patrocino importantes estudios sobre la maternidad, se preocupo del mejoramiento de los derechos hereditarios y se dictaron disposiciones legales que permitieron a las funcionarias del Estado, percibir directamente su asignación familiar.


Conjuntamente con esto, la mujer comenzó a participar en funciones públicas, siendo designada por primera vez una de ellas en el cargo de Intendente, que recayó en Inés Enríquez, quien posteriormente fue la primera mujer que se desempeño como parlamentaria. Se designo a Carmen Vial, el cargo de embajadora de Chile en Holanda; Ana Figueroa represento a nuestro país en Las Naciones Unidas y Adriana Olguín fue designada Ministra de Justicia.

En resumen, podemos decir que la primera mitad del siglo XX ha sido de la incorporación de la mujer a la vida política y social de nuestro país, y esto se debe a ciertas inquietudes que fueron naciendo al percibir la injusticia y desigualdad de los derechos fundamentales de la mujer. Uno de ellos, el derecho a voto, que no es un voto sumable a las campañas de los “hábiles” que así lo creen, sino una forma de aportar al país.

La inserción de las mujeres en el trabajo remunerado, donde se concentran en empleos inestables, temporales o mal remunerados, les impide acumular experiencia, acceder a capacitación o aspirar a un ascenso.

Las lagunas previcionales, los periodos de inactividad laboral por maternidad o por desempleo, limitan el derecho de las mujeres a contar en la vejez con una pensión decente.

El 82% de las trabajadoras y el 72% de los trabajadores por cuenta propia no cotizan en el sistema provisional debido a la inestabilidad de los ingresos que perciben. Tampoco lo hacen el 80% de las mujeres y el 61% de los hombres que trabajan para terceros.

En la legislación chilena no esta contemplado el contrato de trabajo a domicilio.


En lugar de buscar de buscar formas de flexibilidad laboral, que reafirmen la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, se insiste en radicar en ellas el cuidado de hijas e hijos, obligándolas a tomar decisiones que con frecuencia significa postergar o dejar definitivamente de lado sus expectativas de desarrollo laboral y personal.


Me pregunto con cierto grado de incredulidad si realmente ha dejado de existir en nuestro país la explotación laboral y la desigualdad entre los géneros en un cien por ciento si a pesar de todas las organizaciones y luchas de la mujer la historia se sigue repitiendo año tras año hasta completar ya casi un siglo. De lo que si podemos sentirnos triunfadoras, compañeras, es de que por fin podemos aportar feminización a la democracia.