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Europa[editar]

Europa es un continente de ocupación humana muy antigua. Hoy en día la civilización creada en torno al Mediterráneo está extendida por todo el mundo, bien como única, bien superpuesta, bien coexistiendo.

Mapa Físico-Político de Europa

Los límites de Europa son: el cabo Norte y el casquete polar al norte; el océano Atlántico al oeste; el Mediterráneo, el mar Negro y el Cáucaso al sur; y los montes Urales y el río Ural al este. Históricamente este límite oriental se ha ido desplazando. En tiempo de los romanos fue el Danubio y más tarde el Elba, el Vístula-Dniéper y el Volga. La superficie es de 10.359.358 km2.

La idea de Europa es una construcción humana, puesto que; a diferencia de otros continentes, que tienen una unidad geográfica muy definida; Europa, en realidad, no es más que una península de Asia. Claro que eso no lo sabían los antiguos, que fueron los que dividieron el mundo en continentes. Sin embargo, en esa península se dan una serie de características comunes que la individualizan; características fundamentalmente de tipo cultural. Europa es la cuna de la civilización clásica grecolatina, una civilización que hizo del latín la lengua común hasta mucho después de que hubiese dejado de ser utilizada por el pueblo; puesto que se mantuvo en las universidades, los monasterios y la liturgia, como lengua culta y de transmisión del saber. Con el tiempo esta cultura se convertiría en el modelo civilizador de todo el mundo y llegaría a dominarlo.

Europa, por su posición en el globo terráqueo, entra dentro del dominio de los climas templados y fríos del oeste de los continentes. Son, en general, climas agradables y buenos para la agricultura actual. La red hidrográfica

La actual red hidrográfica se perfila tras la última glaciación, en la que se forman los actuales fiordos, lagos y grandes cuencas. En general, los ríos transcurren por encima de los materiales blandos, encajándose profundamente en las regiones de materiales duros. Estos países son más antiguos y las debilidades de las fallas y diaclasas dirigen el curso de los ríos.

Los ríos europeos son moderadamente largos, sin grandes avenidas y, en general, regulares. Los grandes ríos son navegables hasta los comienzos del curso medio. En Europa occidental, el río más largo es el Danubio, con 2.860 km de longitud y que desemboca en el mar Negro. El segundo río más largo es el Rin, con 1.326 km de longitud y que desemboca en el Atlántico, al norte del canal de la Mancha.

También sobrepasan los 1000 km el Elba, el Vístula, el Loira y el Tajo; todos ellos desembocan en el Atlántico, excepto el Vístula que desemboca en el Báltico. Pero más largos son los ríos rusos: el Volga tiene 3.531 km de longitud y desemboca en el mar Caspio, el Dniéper 2.201 km y desemboca en el mar Negro, el Ural 2.428 km y desemboca en el mar Caspio; este es el río que prolonga la frontera con Asia desde los montes Urales al Caspio. También superan los 1000 km el Don, el Petchora, el Dniéster y el Dvina.

Otros ríos importantes son: Guadalquivir, Guadiana, Duero, Garona, Sena, Támesis y Mosa que desembocan en el Atlántico; Óder que desemboca en el Báltico; Ebro y Ródano, que desembocan en el Mediterráneo; y Po que desemboca en el Adriático. A parte de multitud de ríos más pequeños.

Si exceptuamos los ibéricos, los ríos que desembocan en el Atlántico son caudalosos y regulares, por lo que permiten la navegación durante todo el año. Los ríos bálticos y los rusos se hielan en invierno, así como el propio mar Báltico. Pero son importantes vías de comunicación. Los ríos mediterráneos sufren un fuerte estiaje en verano: son muy irregulares, incluso torrenciales. Los ríos que nacen en los Alpes tienen su máximo en primavera, tras el deshielo.

Una de las características más destacadas de los ríos europeos es que están intensamente aprovechados, y no sólo como vías de comunicación. Prácticamente todos los ríos están regulados por embalses, que proporcionan agua para el regadío, las ciudades y la producción de energía eléctrica. El aprovechamiento de los ríos es muy antiguo, pero nunca se ha hecho con tanta intensidad como en la actualidad. El modelo urbano contemporáneo es imposible sin la regulación de los ríos y sin su aprovechamiento integral.

En Europa no hay grandes lagos, pero hay multitud de pequeños lagos repartidos por todo el territorio. Podemos encontrar un patrón claro de localización y densidad de los lagos en virtud de la retirada del inlandsis, tras la última glaciación. La mayor parte de los lagos, y los más grandes, son de origen glaciar y se encuentran en el entorno del mar Báltico. La excepción es el mar Caspio, que hace frontera con Asia. En realidad el mar Caspio es el lago más grande del mundo, aunque de aguas saladas y de origen endorreico. Exceptuando el Caspio los lagos más grandes de Europa son: el lago Ladoga de 18.400 km2, el Onega de 9.752 km2, el Vaenern de 5.565 km2 y el Saimaa 4.400 km2. Lagos como Paijaenne Irari, Vaettern y Maelaren tienen más de 1000 km2, todos ellos en Suecia, Finlandia o Rusia. Fuera de este ámbito sólo los lagos Balatón (Hungría), Grada (Italia), Leman y Constanza (Suiza) tienen cierta entidad.

Estructura física

El relieve europeo no es excesivamente complejo, básicamente se organiza en torno a una gran llanura central rodeada de regiones montañosas más o menos antiguas. Sin embargo, aunque la llanura es lo dominante (el 66% del territorio no supera los 200 metros de altitud) la influencia de las montañas es notable. La combinación de montaña y llanura da al territorio una variedad ecológica muy valiosa, lo que ha permitido explotar gran cantidad de recursos. En Europa las montañas no han constituido obstáculos insalvables, más bien lo contrario, son regiones de contacto. Las mayores elevaciones son: Elbrus (5.633 m), Mont Blanc (4.807 m) y Mulhacén (3.478 m).

Pero el rasgo más destacado del relieve europeo es la constante presencia del mar, gracias a lo recortado de sus costas. Europa tiene más de 43.000 km de costas; y ninguno de sus puntos se aleja tanto del mar como para no recibir su influencia, aunque la orografía tenga mucho que decir en ello. Esto permite la entrada de las masas de aire marinas mucho menos contrastadas que las continentales. El clima europeo es dulce y agradable, con cuatro estaciones muy marcadas. Los mares han facilitado la comunicación entre los pueblos de Europa. En sus costas se encuentran con facilidad puertos naturales, golfos, etc. Son de destacar a este respecto dos regiones: la del mar del Norte y el Báltico y la del Mediterráneo.

En Europa encontramos gran cantidad de penínsulas, cabos, golfos, estrechos e islas las más importantes son:

  • Penínsulas: Kola, Jutlandia, Escandinavia, Iberia, Italia y Balcanes.
  • Cabos: Norte, Punta de San Mateo, Finisterre, Roca, San Vicente, Gata, Spartivento y Matapan.
  • Golfos: Botnia, Finlandia, Vizcaya, León, Génova y Venecia.
  • Estrechos: Canal de la Mancha, Gibraltar, Messina, Dardanelos y Bósforo.
  • Islas: Islandia, Británicas, Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia y Creta.

Podemos distinguir siete conjuntos fisiográficos: la gran llanura europea, que es extiende desde los montes Urales hasta el río Weser en Alemania; las llanuras atlánticas, continuación de las anteriores, desde el río Weser hasta las Landas y el

Pirineo; las llanuras interiores, que son depresiones intramontañosas; las llanuras litorales mediterráneas, estrechas y orientadas al Mediterráneo; los viejos macizos hercinianos y caledonianos, que organizan en torno a sí el relieve; y los arcos alpinos, las montañas jóvenes de la última orogenia.

Costas, llanuras y montañas conforman escenario único en el que se desarrollan las civilizaciones que están dominado el mundo.

Llanuras: la llanura predomina en toda la Europa oriental, estrechándose hacia el oeste, donde abarca casi toda Polonia, el norte de Alemania e incluso el sur de Suecia, se reduce también entre el macizo renano y el mar del norte y se ensancha al fin en el oeste de Francia, donde dominan las tierras bajas y algunos islotes montañosos.

La gran llanura oriental se extiende desde los montes Urales hasta el rio Weser, alcanzando en Rusia la máxima extensión y continuidad. El suelo está formado por un zócalo rígido, que apenas ha sufrido alteración. Al norte existen depósitos glaciares mientras que en el sur tierra negra rica en materia orgánica.

La llanura atlántica debe su origen a movimientos de ascenso y descenso del mar. Estos han tenido como como consecuencia el depósito de sedimentos que los ríos han excavado posteriormente.

Las llanuras interiores son de gran variedad. Unas están formadas por sedimentos marinos, otras son depósitos lacustres del terciario que han descubierto sedimentos más antiguos.

Montañas: las montañas europeas forman tres grandes conjuntos: el frente Atlántico, las montañas hercianas de la Europa central y los pliegues alpinos de la parte mediterránea.

La estructura montañosa del Atlántico recibe, por la edad de su formación geológica, el nombre de montañas caledonianas, pero su rejuvenecimiento data de la fines de la era terciaria. Se extiende desde el norte de Irlanda hasta el extremo septentrional de Escandinavia, con interrupciones como la de las hoyas de los mares del norte y de Irlanda.

El macizo herciciano, muy afectado por la erosión, no sobrepasa la altura de los 2000m. Los movimientos alpinos dieron a estas montañas muna estructura de relieve tabular, resultado de un sistema de fallas.

Las cordilleras rugosas del sistema alpino aparecieron en la era terciaria y su naltura sobrepasa los 3000 m. Se componen de cimas escarpadas y crestas en forma de dientes. Fragmentos de macizos primarios, o de llanuras sedimentarias, están encajados entre las guirnaldas de cadenas que forman estos sistemas montañosos. El relieve montañoso de Europa termina al este con la cadena de los montes Urales.


Clima de Europa

El clima europeo está determinado por la posición de Europa en el globo, entre las latitudes medias y altas del norte y en la fachada occidental del continente eurasiático. Le afectan las masas de aire polar marítimo y polar continental, pero también las masas de aire tropical marítimo, y sólo en ocasiones tropical continental. La constante presencia de masas de aire marítimo hace del europeo un clima estable y agradable.

El territorio está dentro de los centros de acción de: el frente polar, que a través de la borrasca de Islandia y la corriente en chorro canaliza las masas de aire polar marítimo que llegan a Europa; el anticiclón siberiano que se instala en invierno sobre Siberia y canaliza las masas de aire polar continental, y el anticiclón de las Azores que canaliza las masas de aire tropical marítimo. Estos son los centros de acción principales, pero también hay algunos secundarios y estacionales, que canalizan masas de aire ártico o tropical continental. En las regiones centrales aparecen anticiclones térmicos en invierno, así como en ciertas regiones del Mediterráneo. En otras, como el mar de Liguria, en otoño aparecen borrascas convectivas. En muchas regiones, como en España, el relieve tiene una importancia decisiva en la definición del clima que, sin modificar los valores típicos del clima zonal, lo hacen mucho más extremo, otorgándole un alto grado de continentalidad.

Cuatro son los climas más importantes en Europa: el clima mediterráneo, el clima marítimo de la costa oeste, el clima seco de las latitudes medias, y el clima continental húmedo, pero también encontramos, en regiones del norte, el clima de los bosques boreales y el clima de tundra.


Clima mediterráneo

El clima mediterráneo se da entre los 30º y los 45º de latitud y en el oeste de los continentes. Se caracteriza por tener inviernos relativamente húmedos y veranos secos, resultado de las variaciones del frente polar y las altas presiones subtropicales. Estos son los centros de acción principales que dominan el clima.

Las masas de aire que encontramos son de tipo tropical marítimo o continental y polar marítimo. Las masas de aire polar marítimo dominan en otoño e invierno y también en primavera. Son responsables de la mayor parte de las precipitaciones en este clima. Las estaciones más lluviosas son las intermedias, otoño y primavera. Especialmente en otoño, se pueden dar lluvias torrenciales provocadas por la acumulación de calor en las masas de agua durante el verano, y la llegada de gotas frías polares. En invierno pueden aparecer, localmente, anticiclones térmicos. Las temperaturas son suaves durante todo el año, con poca amplitud térmica anual (unos 15 ºC), sin embargo las condiciones topográficas pueden variar estos parámetros y encontrarnos con un clima más seco y frío; de inviernos secos y fríos y veranos frescos, aunque siempre dentro de las condiciones generales. Lo más significativo del clima son los tres o cinco meses de aridez en el verano; cuando está bajo el dominio del anticiclón subtropical. En la clasificación Koeppen Csa y Csb.

Las zonas representativas de este clima son: el entorno del Mediterráneo de Europa y África, en Norteamérica California central y meridional, Australia suroccidental, la costa chilena en el entorno de Santiago y la región de Ciudad del Cabo. Clima marítimo de la costa oeste (Oceánico o Atlántico)

Este clima se da entre los 35º y los 60º de latitud, en las costas occidentales de los continentes. Está dominado por los centros de acción del frente polar y las altas presiones subtropicales. Las masas de aire que dominan son de tipo polar marítimo, que trae el frente polar, frías y húmedas. La acción del anticiclón subtropical se reduce a algunos días en verano, que es la estación con menos lluvias. El resto del año las precipitaciones son abundantes, aunque se alcanza el máximo pluviométrico en invierno. Las temperaturas son frescas pero suaves, y la amplitud térmica reducida. En la clasificación Koeppen Cfb yCsb.

Son zonas representativas de este clima: Europa, la costa oeste norteamericana, Nueva Zelanda y el Chile medio. Clima de tundra

Este clima se desarrolla entre los 60º y los 75º de latitud. Ocupa las franjas costeras ártica y antártica, y está dominado por las masas de aire polar continental y marítimo y ártico. Se dan frecuentes tormentas ciclónicas. Los inviernos son largos y rigurosos. No hay un verdadero verano, aunque sí una estación, muy corta, algo más suave. Las precipitaciones son siempre en forma de nieve. En la clasificación Koeppen ET.

Los países representativos de este clima son: la vertiente ártica de Norteamérica, Europa y Siberia, la costa de Groenlandia y la costa antártica. Climas de montaña

Las montañas tienden a tener condiciones climáticas diferentes del clima zonal donde se encuentran, debido a un descenso de la temperatura con la altura. El gradiente térmico negativo de 0,5-1 ºC cada 100 m supone un aumento de la humedad relativa del aire y la presencia de lluvias orográficas abundantes en la vertiente de barlovento; y menores en la vertiente de sotavento. La orientación con respecto a los vientos dominantes y el sol es de transcendencia vital. También reciben una mayor insolación y un régimen de vientos específico, creando un topoclima diferenciado. Sin embargo, los centros de acción, las masas de aire y los frentes que le afectan son los mismos que en el clima zonal.

Por medio de este trabajo pude reconocer las riquezas geográficas que presenta Europa, así como también sus formas, relieve, hidrografía, clima. Conociendo más a fondo como está conformada geográficamente Europa, y su clima.

Además, reconocí los diversos climas que se presentan en Europa, montañoso, tundra, etc.

Población

Europa es un continente poblado desde antiguo e intensamente transformado. Tienen una economía capitalista desarrollada, lo que le permite beneficiarse de unas densidades de población altas y ser un país rico. Pero la población está desigualmente repartida. Nos podemos encontrar con algunas de las densidades de población más altas del mundo y auténticos vacíos demográficos. En Europa central se superan los 100 h/km2, e incluso los 300 h/km2; los países próximos están entre 50 h/km2 y los 100 h/km2; y en los nórdicos no superan los 25 h/km2, también desigualmente repartidos ya que en el norte no se superan los 2 h/km2.

Se calcula que Europa tienen, en 1991, aproximadamente 800.000.000 de habitantes, de los cuales poco más de 400.000.000 pertenecen a la Unión Europea.

A comienzos del siglo XIX éramos unos 183.000.000, y a inicios del siglo XX 400.000.000, en los años 30 llegamos a los 500.000.000, y en los años 80 llegamos a ser 800.000.000. Lo que quiere decir que el aumento de población ha sido grande y relativamente rápido. Sin embargo, en la actualidad no lo es. En este período Europa ha iniciado, desarrollado y concluido la transición demográfica.

En la Unión Europea todos los países han concluido la transición demográfica Según uno de los tipos clásicos: nórdico, centro-occidental y meridional-oriental. La mortalidad infantil es muy baja, en torno al 7‰. La fecundidad también, en torno a 1,6 hijos por mujer. Esto supone un índice de envejecimiento muy rápido, ya que la transición demográfica está recién terminada y aún viven las últimas generaciones amplias. En Europa se ha pasado de las políticas pronatalistas de principio de siglo y posguerra, a las antinatalistas de los últimos tiempos. Aunque en los años 90 se vuelve tímidamente a las políticas pronatalistas, ante la alarma social que produce la falta futura de fuerza de trabajo. Sin embargo, la baja fecundidad es una tendencia difícilmente superable. La población europea es una población envejecida, con más del 40% de la población por encima de los 65 años. Pero esto es coyuntural, ya que aún están vivas muchas generaciones nacidas con la transición demográfica.

La mortalidad ordinaria es baja hasta los 70 años. La última mortandad catastrófica por motivo de subsistencia fue la crisis de la patata en la Irlanda, a mediados del XIX y el hambre en los años 20 tras la revolución bolchevique en Rusia. Pero

también hay que contar como mortalidad catastrófica las dos guerras mundiales.

Hoy en día, en toda la Unión Europea se superan los 73 años de esperanza de vida, aunque cabe esperar que la cifra baje a medida que desaparezcan las últimas generaciones grandes de la transición demográfica.

La emigración ha sido una de las características destacables de la población Europea. Cuando la población comenzó a crecer por encima del desarrollo económico, una salida a la falta de oportunidades fue la emigración a las colonias y a los países nuevos, América y Australia. Millones de europeos emigraron en aquella época. También fue una constante la emigración del campo a la ciudad en busca de mejores oportunidades de ganarse la vida. El campo se despobló. La nueva industria necesitaba la fuerza de trabajo concentrada y desvinculada del campo. El tercer ciclo migratorio se produjo tras la segunda guerra mundial. De los países en los que sobraba fuerza de trabajo, países del sur, como España, salieron millones de emigrantes para la Europa central, que había estado en guerra.

Por último hay que señalar la corriente inmigratoria actual, desde los países del Tercer Mundo, en busca de mejores oportunidades. Un ingente río humano que la sociedad europea quiere frenar. Composición étnica

En Europa existen gran variedad de grupos étnicos, a causa de las sucesivas oledas migrantes que llegaron a estas tierras. Por este motivo, aunque la mayoría de sus habitantes pertenecen al grupo caucasico, no conservan los caracteres primitivos de la raza blanca. Las etnias resultantes más importantes son: el nórdico, el eslavo y el mediterráneo; le siguen las minorías de ugros, lapones, tosks y los vascos quienes conservan su identidad. Lengua

El continente europeo es rico en grupos lingüísticos, también consecuencia de la mezcla de los diversos grupos humanos. Las lenguas se pueden agrupar en troncos así: indoeuropeos y Uralo-altaica.

Dentro del grupo indoeuropeo se encuentran:

Lenguas germánicas que comprenden el alemán, el holandés, el flamenco, el inglés, y el subgrupo nórdico: islandés, sueco, noruego y danés.

Lenguas latinas como el castellano, el portugués, el catalán, el francés , el italiano, el rumano y el moldano.

Lenguas griegas y albanesa.

El uralo-altaica comprende la lengua fino-ugrio, de la cual surgió el húngaro, estonio, finés y lapón.

Religiones

Los europeos profesan la religión cristiana, que tuvo su origen en la ciudad de roma. El cristianismo se difundió con gran rapidez porque proclamaba la igualdad entre los hombres, el amor a Dios y en general significó una nueva esperanza. Se divide en tres grupos según las creencias y las prácticas religiosas: católicos, ortodoxos y protestantes.

Católica

Significa iglesia universal, se dicen católicos, apostólicos y romanos; obedecen al papa como principal jerarca de la iglesia, quien reside en la ciudad del vaticano o Estado pontificio, situado en la ciudad de Roma.

Ortodoxos

Corresponde a la iglesia de oriente, que buscó hacer unas modificaciones profundas en el cuerpo jerárquico de la institución y causó el cisma de oriente en 1054; dio origen a la religión ortodoxa con sede en Bizancio. Predomina en Europa oriental y en el mundo hay 130 millones de adeptos.

Protestantes

El protestantismo nació como una reacción de al gunos sectores frente a la decadencia de la iglesia romana, Martín Lutero fue el primero en preocuparse por dar una nueva interpretación a los problemas teológicos, a partir del movimiento de la Reforma, surgido en Alemania. En Suiza surge el calvinismo y así se va diversificando cada vez mas el pensamiento protestante, formando las iglesias evangelista, anglicana, presbiteriana, pentecostal, anabaptista. La ciudad europea

La europea es una sociedad muy urbanizada, más del 80% de la población vive en núcleos urbanos, y en algunos países del centro de Europa superan el 90%. Este alto índice de urbanización se debe al intenso éxodo rural que hubo en todos los países en los años 30, 50 o 60 del siglo XX, según los casos.

La cultura urbana está muy arraigada en la mentalidad europea. Encontramos ciudades desde el tiempo de los griegos y romanos . La ciudad grecorromana fue el modelo de la ciudad actual. Durante la época medieval las urbes decayeron, aunque se mantuvo en las ciudades islámicas de la península ibérica. Las ciudades cristianas medievales se crearon en torno a un mercado y a los privilegios que le concedía el fuero. Pero el modelo urbano volvió a resurgir con la Edad moderna. Las poblaciones se remodelan durante el Renacimiento y se hacen proyectos de ciudades nuevas, aunque no se construyen nuevos núcleos hasta el Barroco, época en la que también se embellecen con arreglo a los nuevos cánones: grandes vistas y rincones singulares.

Pero la actual es la ciudad contemporánea, en la que se hacen reformas fundamentales: calles nuevas, anchas y arboladas alcantarillas, alumbrado y diversas medidas higienistas. Además, se diseñan las ciudades con criterios policiales y de organización política y administrativa.

También es la época en la que se adapta a los nuevos medios de transporte, como el ferrocarril. En los años 20 surge un nuevo modelo de ciudad: se abren las calles para los coches, se jerarquiza la red viaria; se crean las infraestructuras que llevarán el agua y la electricidad a las casas, se recogen las basuras, etc., y aparece un nuevo tipo de edificio que condicionará el paisaje urbano; el rascacielos y los edificios de varios pisos.

Los edificios de varios pisos permitirán el uso de los bajos para mercado y el resto del edificio para vivienda. La revolución industrial necesita un mercado centralizado, y la concentración de la fuerza de trabajo, con dedicación exclusiva, de ahí que la población se reúna en las ciudades y se desvincule del campo.

Todo esto nos lleva a la creación del centro urbano, dedicado a los negocios; y a la segregación social por barrios, en función del nivel de rentas. Las ciudades se especializan y aparecen barrios con funciones determinadas: negocios, residencia, ocio, turismo, etc.

Además, la ciudad actual necesita de una gran infraestructura que debe situarse en las afueras, desde hospitales y cementerios a vertederos, rondas de circulación, depósitos de agua, transformadores eléctricos, etc. La ciudad debe dotarse, también, de pavimento asfaltado, modernamente calles peatonales, alumbrado, estaciones de transporte y taxi, mobiliario urbano, recogida de basuras y toda una infraestructura sin la cual sería imposible su funcionamiento.

Todo este entramado pide un planeamiento de las acciones, ya que la inversión en dinero es muy grande. Desde comienzos de siglo es están ejecutando estos planes, primero el de gran vía, luego el ensanche, dirigidos a crear el centro urbano, y tras él los distintos barrios. A todo este fenómeno no es ajena la especulación, por lo que los planes se han tenido que modificar con frecuencia dando al plano un aspecto regular donde debe ser regular. Son de destacar las parcelaciones ilegales de los barrios del extrarradio para albergar obreros. Cada una de estas parcelas tiene un plano regular, pero no con la misma orientación que la vecina, lo que da un aspecto muy irregular al plano urbano. Otro fenómeno de albergue obrero es el patio de vecinos en el centro de las ciudades y en el casco antiguo. Con el tiempo la burguesía fue trasladándose al ensanche, y el casco antiguo se fue degradando

socialmente, hasta que, recientemente, el interés por conservar el pasado y la nueva función del casco antiguo, como lugar de ocio y turismo, lo ha revitalizado, para lo que está siendo necesario expulsar de allí a las clases marginadas.

Recientemente, en todas las ciudades se observan fenómenos de rururbanización, que en las ciudades más grandes alcanzan la isócrona de los 30 minutos, he incluso más. Aparecen, así, viviendas unifamiliares en el entorno rural, habitadas por gente que viven de la ciudad, conviviendo con gente que vive en y del campo. La parte histórica de las ciudades españolas se divide en dos: el casco antiguo y el casco histórico. La ciudad histórica es la que concentra todos los edificios con valor artístico y que merece la pena conservar. El casco antiguo es el que abarca las calles y los edificios anteriores a la revolución industrial. Conserva los restos de su origen y su historia a través de la Edad Media y Moderna. El casco histórico, además del antiguo, incluye el ensanche y las barriadas de extrarradio contemporáneas a él.

Esta es una división administrativa, ya que las calles que forman el casco antiguo tienen un grado de protección mayor. En la actualidad se están haciendo peatonales estas calles, las reformas de edificios debe conservar la fachada y los comercios de

la zona deben tener un aspecto similar y no muy llamativo. En el resto del casco histórico se permite una mayor intervención urbana, pero hay ciertos edificios con altos valores artísticos que están protegidos, para conservar el carácter de los primeros tiempos de la ciudad industrial.

Política y Economía

Desde la Edad Moderna, Europa ha ejercido un dominio económico, político y cultural sobre el resto del mundo. Fundamentalmente tras el descubrimiento de América en 1492. Esto implicó un desplazamiento del eje económico y comercial del Mediterráneo al Atlántico; en el siglo XVII, básicamente. Se desarrolla el capitalismo comercial y el Estado absoluto, que tratarán de controlar el mercado colonial. Pero el control no es completo y surge la piratería. Este monopolio lo ejercen, fundamentalmente, España y Portugal; sin embargo, en 1778 este sistema se cae, tras el Decreto de liberación del comercio con las provincias de ultramar: al

permitir a Inglaterra, Francia y Holanda comerciar con las Indias. El comercio nacional estaba protegido.

Pero la revolución industrial cambiará las cosas. A mediados del siglo XVIII, en Inglaterra, comienzan a utilizarse máquinas para la producción de bienes: surge el capitalismo industrial, y bajan los precios unitarios de los productos, que tienen una calidad asimilable. Inglaterra será el principal foco de producción del mundo; al que pronto le seguirán Flandes y los Países Bajos, Alemania y Francia. Se crea el proletariado industrial y se comienza la transición demográfica en los países industrializados. Pero este modelo económico cada vez necesita mayores mercados y más fuentes de abastecimiento de materias primas. A comienzos del siglo XIX se alcanza el primer equilibrio económico europeo: Inglaterra, Países Bajos y Francia, en la región noroeste, proporcionan productos manufacturados; el este de Europa y la llanura central europea cereales; y el sur de Europa, España, Portugal, Italia y Grecia, productos de lujo, frutas y verduras.

Durante este período se desarrolla extraordinariamente la burguesía, que intenta alcanzar el poder político, porque que el económico ya lo tiene. Con la Revolución francesa aparece el Estado liberal que se consolida definitivamente tras las revoluciones liberales de 1848 y 1868. Este Estado tiene una concepción diferente de las relaciones económicas, tanto nacionales como internacionales. Pretende terminar con el proteccionismo, liberalizar el comercio, poner la propiedad de la

tierra en el mercado (con la desamortización), disminuir y ordenar los impuestos y el gasto público, proteger la industria y abastecerse de todos los productos necesarios. Para ello suprimirán las aduanas interiores y creará diversas leyes que regularán el comercio, la industria, etc.; y promulgarán diversos códigos, que tienen vigencia en todo el territorio nacional. Se trata de la creación, por parte de la burguesía, de un Estado liberal y si es posible republicano.

Pero la economía entra en crisis a finales del siglo XIX (la gran depresión). La expansión de la economía y del modelo industrial por toda Europa deja pequeños tanto el mercado como las fuentes de materias primas, por lo que se hace necesario buscar otros países de abastecimiento y mercado; aparece, así, el colonialismo europeo, gracias al cual Europa difunde por todo el mundo su modelo de capitalismo industrial y su cultura. Claro que, en esta expansión, los mismos países europeos chocarán en sus intereses. Las tensiones irán aumentando hasta la primera guerra mundial.

El desarrollo del capitalismo industrial y del proletariado favorece el surgimiento del socialismo y la lucha de clases, que tendrá su apogeo en la Revolución rusa y la creación de la URSS.

A comienzos del siglo XX se alcanza un segundo equilibrio europeo. La industria se ha difundido por Alemania y los países nórdicos, en el resto de Europa es marginal. El este deja de ser el gran productor de cereales y pasa este papel al sur, que mantiene la hegemonía de los productos hortícolas.

Pero este es un equilibrio precario. La burguesía tiene una época de bonanza, mientras que el proletariado padece condiciones muy duras. En muchos países europeos se instalan dictaduras. Al final, las tensiones sociales y la crisis económica de 1929 provocarán la segunda guerra mundial.

El tercer equilibrio europeo aparece tras la guerra, con la creación del bloque socialista y la guerra fría. Hay un corte total de vínculos económicos y aparecen dos modelos antagónicos que evolucionan paralelamente y a distintos ritmos. En la Europa capitalista surgen dos ámbitos: uno industrial al norte, y otro agrícola al sur.

Durante los años 60 la industria se difunde definitivamente por toda Europa, haciendo disminuir las diferencias. Desde los años 50 se intenta crear un ámbito económico común, libre de trabas políticas. Pero este es un proceso complejo y

lento, por lo que se comienza por establecer ese mercado para algunos productos, tratando de crear regiones especializadas. En 1951 se firma el Tratado de la CECA, y en 1957 el Tratado de Roma. Lo firman los países del norte, seis, los industriales.

Lo fundamental es la desaparición de los aranceles y la adopción de una política económica común. En los años 80 entran en la Comunidad Económica Europea los países del sur, que aportan fundamentalmente su potencial agrícola. Aunque crean el problema de los excedentes, ya que, con la revolución verde, Europa es autosuficiente en productos agrícolas. En 1995 entraron los países nórdicos, también industriales, pero con toda una tradición de compensación de las desigualdades. Agricultura

Al ser el continente europeo un país de ocupación muy antigua, la biocenosis está profundamente modificada, debido a la agricultura. La acción de la sociedad ha

transformado profundamente el medio. En la actualidad, en Europa nos encontramos con el policultivo de tipo capitalista, en el que el producto cultivado no es para consumo familiar sino para su venta en el mercado. El tipo de empresa típico es la familiar.

El tamaño medio de las explotaciones es insuficiente, mediano o pequeño, aunque permite el empleo de los insumos que proporciona la revolución verde. Son explotaciones muy capitalizadas. Sin embargo, deben ser subvencionadas para que sean rentables, en la mayoría de las ocasiones.

La agricultura europea tiene una fuerte tendencia a la especialización productiva por regiones. El paisaje agrícola forma un mosaico muy complejo de producciones especializadas. Los ámbitos ecológicos en los que se desarrolla la agricultura son muy variados y van desde la montaña a las grandes llanuras. Prácticamente todo el territorio está explotado, el 80%, agrícolamente.

En Europa podemos distinguir tres paisajes agrícolas típicos: el nórdico, de carácter seminómada y ganadero; el centroeuropeo, con un marcado contraste entre campos cerrados y abiertos, en él encontramos el policultivo capitalistas de mercado y el predominio del regadío (este modelo se remonta a la Edad Media); y el mediterráneo, en el que también existe un marcado contraste entre campos abiertos y cerrados, pero con un claro predominio de los abiertos en las regiones de

secano y de los cerrados en las regiones de montaña. Este modelo también tiene un origen medieval, en el que encontramos influencias árabes, sobre todo en las técnicas de regadío, como el uso de la noria. El paisaje mediterráneo se caracteriza por la trilogía productiva de trigo, vid y olivo, pero, también, es primordial el policultivo hortícola, de gran variedad, en el que predominan los cítricos.

En todos los modelos europeos tiene gran importancia la ganadería, más en el pasado, cuando la ganadería era fundamental para el abono de los campos. Hoy en día, las tierras de labor y las granjas de ganado están totalmente separadas y localizadas en diferentes regiones. En general, las explotaciones agrícolas están en países de poca densidad de población y de campos abiertos, mientras que las granjas se localizan relativamente cerca de las grandes aglomeraciones de población, próximas a los mercados. Son explotaciones sin tierra en las que el ganado está estabulado permanentemente, y cuyos residuos generan contaminación.

La agricultura europea ocupa a muy poca población activa, sobre todo tras el éxodo rural y la concentración parcelaria, que permitió reducir la población que vive del campo y aumentar el tamaño de las explotaciones. Sólo un 8% de la población activa trabaja en el campo, y la agricultura supone sólo el 4% del PIB.

Aunque asociada a la agricultura está la industria de transformación alimentaria.

La política agraria común es claramente contradictoria, ya que, por un lado, trata de potenciar sólo aquellas explotaciones que son viables económicamente, para lo cual han de tener un tamaño mínimo y una productividad mínima, por otro lado multa a los agricultores que son muy productivos, por crear excedentes, y por otro lado, pretende conservar, subvencionando, las explotaciones más pequeñas y de subsistencia; para conservar un tipo de vida que está desapareciendo, y que en la actualidad sólo se conserva en las montañas y en las regiones más pobres: convirtiendo a estos agricultores en auténticos jardineros del monte. Industria

La industria es el segundo sector en importancia, el segundo que contribuye al PIB (35%) y el segundo en ocupar a la población activa (30%).

En Europa encontramos gran número de materias primas para la industria, aunque no son suficientes para alimentarla por completo. La industria europea produce, sobre todo, bienes de consumo de alto valor añadido y con poco factor tierra. Las

industrias europeas tienden a utilizar poca energía para producir, aunque no la utiliza tan eficazmente como Japón. Algunos sectores de la industria tienen muy envejecidos los medios de producción, por lo que ha de hacer un ingente esfuerzo para reconvertirse y utilizar tecnología de producción más moderna y que necesite menos fuerza de trabajo.

La mano de obra es cara, pero altamente cualificada, lo que le quita ventajas competitivas en el mercado internacional libre.

Los sectores fundamentales son: la siderometalurgica , una de las más antiguas del mundo; las industrias químicas pesadas; las industrias de bienes de equipo; la metalurgia de transformación, automóvil, aeronáutica y la construcción naval; y la industria ligera y de tecnologías avanzadas.

El sector empresarial está bien estructurado y jerarquizado. Existen compañías grandes, multinacionales; firmas de tamaño medio de dos tipos, las que son dependientes de las grandes compañías y las que son independientes; y empresas

de tamaño pequeño de carácter familiar. Las firmas dependientes suelen dedicarse a fabricar componentes y insumos para las grandes industrias; y las empresas de carácter familiar tienden a ser cada vez más especializadas en un producto, sector o incluso marca.

El «talón de Aquiles» de la industria europea es dependencia energética, sobre todo del petróleo. La mayor parte de la energía eléctrica se consigue del petróleo y la termoelectricidad de carbón, en menor medida de la hidroelectricidad, seguida de la nuclear y las alternativas. Mucha de la maquinaria y casi todo el transporte funciona con derivados del petróleo.

En líneas generales, el mercado europeo está saturado, y debe buscar su expansión en otros países. La exportación es fundamental para la industria europea, supone más de un 18% del PIB.

En Europa encontramos una fuerte concentración industrial. Hay una región altamente industrializada que va desde Londres hasta Turín y Milán, por el norte de Francia y el sur de Alemania. Otro segundo sector industrial va desde el golfo de Génova a Valencia, el arco del Mediterráneo, y un tercero muy lejos de estos, de París a Oporto, el arco del Atlántico. Servicios

El sector servicios es el más importante, tanto por su contribución al PIB 57% como por la población activa ocupada, sobre un 66%. En algunos países, como los Países Bajos, puede llegar hasta el 90% de población activa.

El sector servicios es muy complejo, pero uno de los subsectores fundamentales es el del transporte. El transporte tiene una red viaria, de carreteras y ferrocarriles, muy densa y rápida, que transporta tanto mercancías como personas. El transporte fue el impulsor de la revolución industrial y su medio de difusión. Las relaciones comerciales entre todos los países europeos son muy intensas, sobre todo tras la supresión de las aduanas en la Unión Europea.

El mercado al por menor es otro de los sectores fundamentales. También es muy denso y está bien estructurado. El turismo es un sector fundamental para algunos países, como España, Italia o Grecia.

La Administración del estado ocupa muchísima población y presta muchos servicios. En Europa se ha tratado de imponer el modelo de Estado del bienestar, aunque no sin dificultades.

Otro sector de gran importancia es el de las telecomunicaciones, sin el cual la sociedad actual difícilmente se entiende. Es uno de los sectores que más capital ocupa, para la transmisión de noticias, ideas y publicidad. La red de telecomunicaciones es una de las más densas del mundo.

El empresariado del sector servicios también está bien jerarquizado ya que hay grandes compañías, y empresas medianas y pequeñas. En este caso es en las pequeñas empresas donde encontramos las entidades subsidiarias, ya que las medianas tienden a ser independientes.

Uno de los problemas más urgentes de la Unión Europea es el paro que afecta a un 10% de la población activa.

Asia[editar]

Introducción

Asia, el más grande de los seis continentes que constituyen la Tierra. Incluidas las regiones insulares, abarca un área de unos 44.936.000 km2: aproximadamente, una tercera parte de la superficie terrestre. Sus habitantes representan tres quintas partes de la población total del mundo. A finales de la década de 1990, Asia tenía más de 3.400 millones de habitantes.

Mapa Físico-Político de Asia

Situada casi en su totalidad en el hemisferio norte, Asia limita al norte con el océano Glacial Ártico; al este, con el estrecho de Bering y el océano Pacífico; al sur, con el océano Índico, y al suroeste, con el mar Rojo y el mar Mediterráneo. Al oeste, la frontera convencional entre Europa y Asia, marcada por los Urales, se prolonga hacia el sur por el río Ural hasta el mar Caspio, continuando después hacia el oeste por el Cáucaso hasta el mar Negro. Muchos geógrafos prefieren considerar la masa continental formada por Europa y Asia un solo continente, denominado Eurasia.

La tierra firme del continente asiático se extiende desde el extremo meridional de Malaca hasta el cabo Chelyuskin, en Siberia. Su punto más occidental es el cabo Baba, al noroeste de Turquía, y su punto más oriental es el cabo Dezhneva, al noroeste de Siberia. El mayor ensanchamiento del continente de este a oeste, su mayor amplitud longitudinal, alcanza los 8.500 km aproximadamente. En Asia se hallan el punto más bajo de la superficie terrestre, la costa del mar Muerto (395 m por debajo del nivel del mar) y el punto más alto, el monte Everest (a 8.848 m sobre el nivel del mar).

Al sureste de la masa continental hay un conjunto impresionante de archipiélagos e islas, que se extiende, hacia el este, hasta Oceanía. Este conjunto está formado por las islas de Filipinas e Indonesia, que, a su vez, incluye las islas de Sumatra, Java, Célebes (Sulawesi), Borneo y Nueva Guinea. Al norte se extienden Taiwan, las islas que constituyen Japón y Sajalín. Por su parte, Sri Lanka y grupos de islas menores, como Maldivas y las islas Andamán y Nicobar están situadas en el océano Índico.

A causa de sus enormes dimensiones y carácter diverso, Asia se divide por comodidad en cinco regiones principales. Éstas son: la región asiática de la antigua Unión Soviética (conocida como Asia central soviética), que incluye Siberia, Asia centro-occidental y la vertiente meridional del Cáucaso; Asia oriental, que comprende China, Tíbet, Mongolia, Corea del Norte y Corea del Sur y Japón; el Sureste asiático, que comprende Myanmar (antigua Birmania), Tailandia, Camboya, Laos, Vietnam, Malaysia, Singapur, Indonesia, Brunei y Filipinas; Asia meridional, que abarca India, Bangladesh, Pakistán, Sri Lanka, Nepal y Bután; y el Suroeste asiático, que comprende Afganistán y los países integrantes de la región que normalmente se denomina Oriente Próximo—Irán, Irak, Turquía, Siria, Líbano, Israel, Jordania, Kuwait, Arabia Saudí y el resto de los estados de la península Arábiga.

El continente, no obstante, también se puede dividir en dos grandes áreas culturales, entendiendo por tal aspectos étnicos, lingüísticos y religiosos: una gran área que se podría denominar espacio cultural suroriental (el Este y el Sureste asiático), en el que primarían los pueblos mongoloides (xantodermos), las lenguas chinotibetanas y malayo-polinesias y las religiones budista y sintoísta; y otra llamada espacio cultural centro-suroccidental (la región asiática de la antigua Unión Soviética, el Suroeste asiático y Asia meridional), caracterizado por la presencia de pequeñas poblaciones mongoloides en la primera de ellas junto a grupos leucodermos (caucasoides), mayoritarios en las otras dos regiones, y en donde las lenguas más habladas son las semíticas, las indoeuropeas y las altaicas, y las religiones predominantes el islam, el hinduismo y, en menor medida, el cristianismo.

Entorno Natural

Al contrario que en otros continentes, el interior de Asia está formado por montañas, mesetas y depresiones estructurales intermedias. El núcleo montañoso, localizado al sur del centro geométrico del continente, está integrado por el Himalaya y sus cordilleras asociadas, y por la meseta del Tíbet. Alrededor de este núcleo central hay cuatro importantes regiones mesetarias (Siberia, China occidental, India meridional y la península Arábiga) y varias grandes depresiones estructurales y llanuras fluviales (como es el caso de Arabia).

Historia Geológica

De acuerdo con la teoría de la tectónica de placas, la superficie de la corteza terrestre consta de enormes placas continentales y oceánicas, que en su mayoría están en continuo movimiento. De ellas, la más grande es la placa continental euroasiática. Partes de esta placa están compuestas por algunas de las rocas más antiguas encontradas en la Tierra, las de la era precámbrica (desde hace 4.650 millones de años hasta hace 570 millones), que actualmente se hallan en el escudo de Angará, en Siberia oriental, en gran parte de la península Arábiga, y al sur de la India, en la placa indo-gangeática.

Durante la mayor parte del paleozoico y el mesozoico (desde hace 570 millones de años hasta hace 65 millones de años), un extenso mar, conocido como el mar de Tetis, cubría una gran parte del interior de Eurasia y extendió espesos depósitos que con el tiempo se convirtieron en formaciones sedimentarias y metamórficas. Hace 30 millones de años aproximadamente, el subcontinente indogangeático, que se había desgajado del Sureste asiático y derivaba hacia el Noroeste, comenzó a presionar por debajo de la placa continental euroasiática y creó una enorme fosa que, más tarde, cubierta de sedimentos, formó la placa indogangeática. Al mismo tiempo, generó una tremenda presión que hizo que el margen meridional de la placa continental euroasiática se plegara en una serie de cadenas montañosas, de las cuales el Himalaya es la más notable.

La teoría de la tectónica de placas también ayuda a explicar la formación arqueada de las cordilleras, penínsulas y archipiélagos de Asia, así como la inestabilidad volcánica y tectónica de Asia meridional y del Sureste asiático. Al este de Asia, la fuerza primigenia fue producida por la placa del océano Pacífico, que en su movimiento hacia el Oeste empujó por debajo la placa continental euroasiática. Japón, Taiwan, las islas Kuriles, el archipiélago Ryūkyū y las islas Filipinas son producto de estas fuerzas. En el Sureste asiįtico, la situación se complica con los movimientos relativos de las placas de los océanos Ķndico y Pacífico; este movimiento ayuda a explicar la formación de las zonas montañosas, en dirección norte-sur, de la tierra firme del Sureste asiático y la actividad volcánica que caracteriza a la mayor parte del archipiélago indonesio.

Regiones fisiográficas

El sistema fisiográfico asiático se centra en el Pamir Knot, una elevada región mesetaria, conocida como ‘el techo del mundo’, situada en el área fronteriza de India, China, Tayikistán, Pakistán y Afganistán; aquí, varios picos superan los 6.100 m. Desde el Pamir hacia el oeste, avanzando en espiral, se encuentra el Hindu Kush y su prolongación a través del norte de Irán, los montes Elburz. Más allá de este último están las cordilleras del Cáucaso, entre el mar Caspio y el mar Negro, y los montes Septentrionales de Anatolia (Kuzey Anadolu Daglari), a lo largo del mar Negro, en Turquía. Al sureste se encuentra el Gran Himalaya, que se prolonga paralelo a las menores, pero aún grandes, cordilleras situadas al norte y sur. Juntas, estas cordilleras forman un impresionante arco de este a oeste, de unos 2.500 km de longitud, que alberga numerosos picos que superan los 6.100 m, incluido el monte Everest. La alta cordillera Karakorum, que se extiende desde el este y el noroeste del Pamir, conduce a una de las secciones de los montes Kunlun, conocida como montes Altun (o Altun Shan). Esta línea de montañas continúa hacia el este a menor altura, como en el Nan Ling (Nan Shan), que se convierte en la cordillera Qin Ling (Ch’in Ling) al norte de China, y marca la gran división climática entre China septentrional y meridional. Entre el Himalaya y las cordilleras Karakorum-Kunlun se halla la meseta Tibetana, que tiene una altitud media entre los 3.660 m y los 4.570 m aproximadamente. Desde el Pamir, extendiéndose hacia el noroeste, está situado el gran Tian Shan, también con cumbres que superan los 6.100 m, que disminuye en altitud al aproximarse a las fronteras de Mongolia. Al noreste, la cordillera de Altái se extiende hacia el interior de la República de Mongolia. Más allá se hallan las cordilleras Sayan, Yablonovi y Stanovói, en Siberia oriental; estas dos últimas, en cambio, no son parte del núcleo montañoso.

Al norte del núcleo montañoso central existen varias depresiones estructurales importantes. Más al norte, entre el Tien Shan y los montes Altái, se halla la cuenca de Dzungaria, perteneciente a China. Al sur, entre el Tien Shan y las cordilleras Karakorum y Kunlun, se extiende la vasta cuenca de Tarim, en la que se encuentra uno de los desiertos más grandes de la latitud media, el Takla Makan. Finalmente, rodeada por el Kunlun y el Altun, está la profunda cuenca Qaidam (Tsaidam).

Los tipos de suelo varían enormemente. Siberia está cubierta por los suelos de bosque ácido, típicos de la tundra y la taiga; además, el permafrost es frecuente, y el drenaje, por lo común, pobre. Estos suelos se funden con suelos de tierra oscura de pradera, estepa y desierto a lo largo de una enorme franja que se extiende desde China meridional hasta el mar Negro, por un lado, y hasta el Sureste asiático, por otro. Los suelos oscuros de estepa, los más fértiles de Asia, se hallan al norte de China central y al sur de Siberia occidental. En Asia oriental y meridional, los suelos más valiosos para la agricultura son los aluviales, situados en los valles inferiores de los grandes ríos, especialmente el Indo y el Ganges. Estos suelos constituyen la mayor parte del terreno agrícola de uso intensivo en Asia. En regiones situadas en latitudes más bajas hay suelos tropicales, que en general son poco fértiles. Estos suelos se transforman paulatinamente, hacia el norte, en suelos con mayor contenido de humus, algo más feraces.

Red Fluvial

El núcleo montañoso de Asia podría compararse con el eje de una rueda colosal, cuyos radios son grandes ríos que fluyen en todas las direcciones. Siete de estos ríos están entre los doce más largos del mundo. Los ríos Lena, Yeniséi y Obi fluyen hacia el norte, desde el margen septentrional y las estribaciones localizadas al noreste del núcleo montañoso hasta los límites del hielo del océano Ártico. Estos ríos fluyen a lo largo de vastas llanuras aluviales, con una capa de permafrost subyacente. Al este, desde las vertientes del Tien Shan y el Pamir, se hallan ríos como el Ili, el Sir Daria y el Amu Daria, que desembocan en mares interiores: el río Ili desagua en el lago Baljash, mientras que los otros dos lo hacen en el mar de Aral. Estos ríos, junto al río Zeravshan y otros menores del norte del Tíbet, China occidental y Mongolia meridional, constituyen la gran cuenca fluvial de Asia, con 10 millones de km2 de superficie.

Desecación del mar de Aral

Al sur, sureste y este los grandes ríos fluyen a través de enormes llanuras. De suroeste a noreste, estos ríos son el Indo, el Ganges, el Brahmaputra, el Saluén, el Mekong, el Yangzi Jiang, el Huang He (o río Amarillo) y el Amur. Todos ellos, alimentados por glaciares o nieve, nacen en el interior o en los márgenes del núcleo montañoso.

Clima

El clima del continente es tan variado como la configuración de su superficie —abarca desde el bosque ecuatorial a la tundra ártica—. En su mayor parte, la zona septentrional de Asia está dominada por el movimiento de las masas de aire polar continentales, que se desplazan desde Siberia occidental hasta el norte del Pacífico. Los inviernos son largos y rigurosos, los veranos cortos y fríos y las precipitaciones anuales leves. Un clima similar es típico de la meseta del Tíbet y otras zonas altas. Las regiones interiores tienen clima desértico de latitud media o semiárido, con inviernos severos y veranos entre templados y cálidos; las precipitaciones medias anuales son inferiores a los 230 milímetros.

Sin embargo, los extremos meridionales y orientales del continente se caracterizan por los vientos monzónicos (véase Monzón), que en invierno soplan desde el frío interior hacia el sur y el este, y en verano desde los océanos, en dirección norte, hacia las tierras más cálidas. La mayoría de los extremos de Asia tienen un invierno seco, que varía de helado a frío, y un verano caluroso y húmedo, con fuertes concentraciones de precipitaciones en los meses de verano. Aunque el término monzónico se aplica a todos los climas de Asia oriental y meridional, el verdadero monzón sólo es típico de una parte del subcontinente indio y Myanmar; en estas áreas, la media de precipitaciones anuales supera los 2.000 mm. En otras regiones de Asia meridional y oriental, las precipitaciones están, o bien menos concentradas en el verano, o bien distribuidas de manera uniforme a lo largo del año. Gran parte del Sureste asiático recibe corrientes de aire marítimo desde el océano Pacífico occidental en forma de efecto monzón. En los lugares donde intervienen los factores orográficos (es decir, la existencia de montañas), es probable que el invierno sea húmedo, como ocurre en las áreas costeras de Filipinas, Vietnam, Malaysia y parte de la India meridional. Las áreas costeras del Sureste asiático también soportan destructivos tifones, que se originan en el Pacífico occidental y la parte septentrional del mar de la China Meridional.

El suroeste de Asia tiene un régimen climático diferente, característico de la zona mediterránea. Está dominado por una franja de altas presiones con masas de aire seco, relativamente estables, que se mueven lentamente de oeste a este llevando lluvias invernales y después se trasladan al norte de la India. El promedio de precipitaciones anuales es leve y prevalece el clima de estepa y desierto semiárido. Este régimen climático se extiende hasta el noroeste de la India.

Flora

La flora en Asia es extraordinariamente variada y mantiene una íntima relación con los cambios en el suelo y el clima. En las lejanas extensiones septentrionales del continente, como Siberia, predomina la vegetación de tundra y taiga. La primera está compuesta por musgo y líquenes, principalmente; la segunda está formada en gran parte por bosques de alerce, pino, abeto y picea. Al sur de la taiga existen grandes zonas de praderas en dirección este-oeste. Al sur, éstas ceden su lugar a un desierto de matorral en el que la aridez se incrementa, al igual que en las cuencas situadas entre el núcleo montañoso y su periferia y en gran parte del suroeste de Asia.

Al sur, sureste y este de Asia, en las latitudes más bajas, predomina el bosque tropical y ecuatorial, donde con frecuencia hay precipitaciones abundantes durante todo el año. La exuberante selva tropical de árboles de hoja perenne abunda en especies como la teca, el eucalipto, el roble y variedades de bambú y palmera. Al norte del ecuador existe un bosque tropical más abierto llamado monzónico. A su vez, éste se confunde al norte con un bosque subtropical perenne, como en China y el sur de Japón. En latitudes medias predominan los bosques en los que se mezclan árboles caducifolios y coníferas; éstos se funden con una región de bosques de coníferas al norte.

Fauna

La fauna de Asia es tan diversa como los climas, suelos y vegetación del continente. Las regiones septentrionales son ricas en especies con pelaje espeso como el oso pardo, la nutria, la marta cibelina, el armiño y el lobo, además de una impresionante variedad de aves. Las estepas y las regiones semiáridas son el hogar del antílope y numerosos roedores, como la liebre y el ratón de campo. Hay peces de agua dulce en todo el continente; el lago Baikal es notable por su fauna característica, aunque la fuerte polución industrial amenaza la supervivencia de muchas especies. Hay ovejas y cabras salvajes en las montañas, en tanto que el yak salvaje habita en el Tíbet. La fauna está más dispersa en las regiones de desierto cálido del sureste y el sur de Asia, donde el animal nativo más famoso, el león asiático, casi se ha extinguido. Sin embargo, hienas y chacales son frecuentes en esta zona. La fauna nativa de las regiones más húmedas del este y sureste de Asia ha sido diezmada por los efectos de siglos de ocupación humana, sobre todo a causa de la pérdida de su hábitat y sus zonas de caza. Los monos, en cambio, son muy abundantes en las áreas meridionales, mientras que aún existen ejemplares de tigre indio, aunque en un número alarmantemente escaso, en partes del sur y sureste de Asia. Abundan las aves, serpientes y lagartos, y distintos tipos de cocodrilos están ampliamente distribuidos. Simios salvajes como el gibón y el orangután, muy disperso, son propios del Sureste asiático. Muchos tipos de ciervos y antílopes habitan también las áreas menos pobladas, como Borneo, donde abundan las ardillas voladoras y las ratas arborícolas. Entre los animales insólitos se hallan los poco comunes rinocerontes del Sureste asiático, el elefante asiático, el tapir, el pangolín y el búfalo salvaje de la India y del Sureste asiático.

Recursos minerales

Asia es enormemente rica en recursos minerales. Gran parte del continente —el Tíbet, por ejemplo— aún no ha sido explorada geológicamente. Existen enormes y abundantes yacimientos de carbón en China septentrional y el noreste de la India; en otras partes del continente hay depósitos de menor importancia. Los yacimientos de petróleo y gas natural están bien distribuidos, pero las mayores concentraciones se encuentran en el interior del golfo Pérsico, en partes de Indonesia, en el norte y el interior de China, en las costas del mar Caspio y en las llanuras de Siberia occidental. Existen grandes reservas cerca de las costas de China, Indonesia, Malaysia e India occidental. Los metales se hallan relativamente dispersos en el suroeste de Asia, con la excepción de Turquía, el principal productor de cromo. En todo el continente, los minerales metálicos de varios tipos se reparten regularmente. China y Siberia tienen importantes reservas. Malaysia, Tailandia e Indonesia son extremadamente ricas en estaño, India lo es en mineral de hierro y manganeso; otros importantes recursos minerales son el oro, la plata, el uranio, el cobre, el plomo y el cinc; las piedras preciosas, como el diamante, se encuentran en Siberia; en el sur y sureste de Asia existen diamantes, al igual que zafiros y rubíes.

Población

En Asia hay más diversidad de pueblos que en cualquier otro continente. Dichos pueblos se hallan muy concentrados en una pequeña porción del área continental, principalmente en el sur y el este de Asia. La densidad media de población en las zonas septentrionales e interiores, al igual que en la mayor parte del suroeste de Asia, es inferior respecto al resto de las regiones del continente asiático, sobre todo las zonas litorales. Mongolia tiene la menor densidad de población de todos los países del mundo (menos de 2 hab/km2). Los habitantes de estas áreas viven sobre todo en los oasis de río, como sucede en Tashkent, donde la densidad de población es bastante alta. En Siberia, los núcleos de población se localizan principalmente en las zonas situadas a lo largo de la línea férrea del Transiberiano y sus ramificaciones. En Asia oriental, el Sureste asiático y la mayor parte de Asia meridional, los habitantes se apiñan en zonas relativamente pequeñas de las llanuras ribereñas. La densidad de población puede sobrepasar los 4.000 hab/km2. Singapur es el país más poblado del mundo, con una media de más de 4.400 hab/km2. En China, el 90% de sus 1.185 millones de habitantes se concentran en el tercio oriental del país. Incluso en países muy industrializados, como Japón, la mayoría de los habitantes viven en las limitadas y escasas zonas llanas, donde se encuentran las ciudades más grandes.

Religión

Asia acoge las principales religiones del mundo, y así como otras creencias menos difundidas. El judaísmo, el cristianismo y el islam nacieron en el suroeste de Asia; el budismo y el hinduismo, en India; y la llamada religión china, compuesta por elementos confucianistas y taoístas, al igual que el culto a los antepasados, en China. Aunque su impacto histórico, directo e indirecto, fue muy importante, en la actualidad el cristianismo sólo es practicado por un pequeño número de asiáticos (sobre todo en Filipinas y Corea del Sur). Actualmente, el budismo, aunque es una religión minoritaria en su país de origen, India, ha conseguido extenderse por Asia por dos áreas diferentes adoptando liturgias diferenciadas: a través del interior de Asia y hacia el Sureste asiático, donde es la principal religión el budismo Theravada, que tiene adeptos en Myanmar, Tailandia, Camboya y Laos; y el budismo Mahayana, importante en Japón, Vietnam y China. El islam domina el centro y el suroeste de Asia, y tiene gran importancia en Asia meridional, región en la que destacan Pakistán y Bangladesh como países predominantemente musulmanes. Indonesia, en el Sureste asiático, también tiene mayoría musulmana. Varias ciudades del suroeste de Asia son importantes centros de peregrinación religiosa; entre ellos destacan La Meca, Medina y Jerusalén.

Económico

Muchas zonas de Asia están económicamente subdesarrolladas. Un elevado porcentaje de la población del continente se dedica a la agricultura, pese a lo cual gran parte de la actividad agrícola se caracteriza por cosechas y productividad laboral relativamente bajas. En conjunto, una minoría de los asiáticos está empleada en actividades de manufactura; en muchas ocasiones los centros urbanos y las industrias no se han integrado adecuadamente con el sector rural. Los sistemas de transporte locales e internacionales de los países asiáticos todavía están poco desarrollados en muchas zonas, pero han mejorado notablemente en los últimos años.

Sin embargo, hay un creciente número de excepciones. Japón ha modernizado con éxito su economía, al igual que Israel, Corea del Sur, Singapur, Hong Kong y, en menor grado, Indonesia, Malaysia, Tailandia, Turquía y los estados petrolíferos de la península Arábiga. En general han conseguido tasas de crecimiento económico que superan el 5% anual, un porcentaje que se aleja de sus tasas de crecimiento demográfico. En cambio, aunque los países del suroeste de Asia han hecho progresos, la distribución de los ingresos ha quedado más concentrada que en otros países. Estimulada por las inversiones extranjeras a gran escala, la rápida privatización y la industrialización, la República Popular China consiguió el crecimiento más rápido de Asia a principios de la década de 1990. Se estima que la economía china creció un 12% en 1992, aunque los niveles de renta per cápita permanecieron relativamente bajos. Vietnam y Laos, dos de los países más pobres de Asia, están empezando a conseguir un significativo crecimiento económico y a captar un notable nivel de inversión extranjera.

Agricultura

La mayor parte del suelo asiático resulta inadecuado para la agricultura: menos de la tercera parte es de uso productivo. En general, la unidad básica de producción es la aldea, no la granja. Al sur, sureste y este de Asia, la agricultura se caracteriza por tener pequeñas parcelas en llanuras aluviales, demasiados habitantes en muy poco terreno, producción dedicada en su mayor parte a la subsistencia, altas tasas de arrendamiento (excepto en los países comunistas), fuerte dependencia de los cereales y otros productos alimenticios y tecnologías anticuadas. El arroz es el alimento básico del sur, sureste y este de Asia. Normalmente crece en condiciones de humedad. En el sur y sureste de Asia las cosechas son relativamente bajas, las instalaciones de regadío controlado están desigualmente desarrolladas y se practica el doble cultivo. Sin embargo, en India y Pakistán los sistemas de regadío y la introducción de variedades de semillas de alto rendimiento desde la década de 1970 han ayudado a estabilizar las cosechas anuales y a incrementar significativamente la producción total. En la actualidad, Pakistán exporta arroz, mientras que Japón ha demostrado cómo se puede conseguir un gran incremento en las cosechas y la producción de arroz mediante la introducción de variedades de alto rendimiento, la cuidadosa administración del agua, la aplicación de fertilizantes y la eliminación del latifundio en un sistema agrícola todavía basado en las pequeñas granjas.

Las nuevas variedades de arroz, altamente productivas, se han distribuido extensamente en muchas partes del Sureste asiático, así como en India y Pakistán, desde finales de la década de 1960 (la llamada ‘revolución verde’), y la producción se ha elevado, aunque no tanto como se esperaba. La media de las cosechas arroceras de India, Tailandia y Myanmar sólo alcanza la tercera parte de las cosechas de Japón. En el primero de estos países, la introducción de variedades de trigo de alto rendimiento, desarrolladas en México, ha tenido un impresionante impacto en las cosechas de ciertas áreas: el trigo es ahora el segundo cultivo más importante del país.

Las plantaciones agrícolas a gran escala situadas en latitudes más bajas contrastan de manera muy acusada con la predominante producción de subsistencia que las rodea. En las plantaciones se produce caucho, aceite de palma, derivados del coco, té, piña, fibra de abacá y otros cultivos comerciales destinados a la exportación. La producción en plantaciones se inició durante el periodo colonial en el sur y sureste de Asia; muchas fincas permanecieron bajo control y propiedad extranjera. La mayoría de estos cultivos comerciales también se producen en los minifundios en cantidades considerables.

La agricultura de Asia oriental está basada en los cultivos de arroz en las zonas situadas en torno a los 35° de latitud N en China y alrededor de los 40° de latitud N en el resto de la región. En comparación con el Sureste asiático, las cosechas son abundantes, el doble cultivo es frecuente, el regadío está muy controlado y la introducción de fertilizantes es extremadamente alta, especialmente en Japón. Al norte del río Huai, en China, el trigo sustituye al arroz y a los cereales de secano, en especial sorgo y maíz, todos cultivados en la forma intensiva característica de la agricultura china. Aunque la población rural de China estaba organizada hasta hace poco en grandes entidades administrativas conocidas como comunas, el cultivo de bajo rendimiento se ha realizado básicamente en las pequeñas aldeas dentro de éstas. Se crían cerdos, aves de corral y peces (en estanques) allí donde es posible, en el norte y el sur de la región; la industria lechera y de carne de vacuno sólo se desarrolla en Japón y Corea.

En las regiones más áridas del interior de Asia se cultivan cereales de secano, pero predomina el pastoreo: vacas, ovejas y caballos son los animales más importantes. La agricultura de regadío, típica de los oasis, se halla en lugares favorecidos de Asia central. Los cultivos de cereales de secano, el pastoreo nómada y los cultivos de regadío en los oasis son también característicos del suroeste de Asia. En su inmensa mayoría, sin embargo, los niveles de producción son bajos.

Minería

La minería es una actividad importante en la mayoría de los países asiáticos y un capítulo fundamental en las exportaciones de otros muchos: hay manganeso en India, estaño en Tailandia e Indonesia (ambos producen la mayor parte de las existencias mundiales de dicho metal) y mineral de cromo en Filipinas. El mineral de exportación más importante de Asia, sin embargo, es el petróleo; el Sureste asiático y, en especial, el Oriente Próximo contienen las mayores reservas petrolíferas del mundo, con la excepción de Rusia. Indonesia, y recientemente China y Malaysia, también son países exportadores. En Asia meridional (Bangladesh, Pakistán y cerca de la costa occidental de India) se explotan modestos yacimientos de petróleo y gas natural. La minería de carbón también es relevante en China, Siberia central y oriental, el noreste de India, Irán y Turquía. Otros minerales significativos son el hierro, el manganeso y el tungsteno en China; azufre, cinc y molibdeno en Japón y oro en Uzbekistán y Siberia.

Energía

Aunque la producción total de energía se ha incrementado mucho desde la década de 1960, su consumo per cápita sigue siendo muy bajo en la mayoría de los países asiáticos. Los países con mayor desarrollo económico, como por ejemplo las antiguas repúblicas soviéticas, Japón, Corea del Sur, Singapur, Hong Kong, Malaysia, Kuwait, Turquía, Israel y Arabia Saudí tienen unos niveles de consumo entre moderados y altos. Las fuentes de energía en muchas regiones dependen de los recursos locales, en particular de la madera. En el suroeste de Asia la fuente de energía dominante es el petróleo. El potencial hidroeléctrico de la India es enorme: más de la mitad de la electricidad generada en el país procede de la energía hidráulica. No obstante, la mayor parte de la demanda de energía de la India rural aún se cubre con la combustión de estiércol, madera y carbón vegetal. En el Sureste asiático la producción de petróleo es considerable, como en Indonesia y Brunei, pero la energía hidroeléctrica y la madera siguen siendo las principales fuentes de energía domésticas. China y Japón han demostrado que las centrales hidroeléctricas a pequeña escala pueden proveer de energía de manera efectiva a pequeñas ciudades y áreas rurales. Al parecer, China posee unas 90.000 pequeñas centrales hidroeléctricas en funcionamiento accionadas únicamente por la corriente fluvial (sin presa), situadas en su mayor parte en China meridional, además de unas veinte centrales de mayor magnitud. No obstante, el carbón sigue siendo la principal fuente de energía en China. En Japón lo es el petróleo, si bien casi todos los productos petrolíferos son importados. La potencia hidroeléctrica de Siberia es inmensa, aunque sólo recientemente se ha empezado a explotar.

América[editar]

Separado del continente Euroasia por el noroeste en el Estrecho de Bering y dividido tradicionalmente en dos subcontinentes: Norteamérica y Sudamérica, en las inmediaciones de la frontera entre Panamá y Colombia.

Norteamérica

América del Norte o también Norteamérica, es un subcontinente que forma parte de América y que se extiende en el Hemisferio Occidental desde el Océano Glacial Ártico por el norte, hasta la frontera con Centroamérica por el sur, y está a su vez cercado por el Océano Pacífico al oeste, y por el Océano Atlántico al este. Incluye los siguientes países: Canadá, Estados Unidos y México, así como el territorio danés de Groenlandia.

Mapa Físico-Político de Norteamérica

Historia

A la llegada de los europeos, América del Norte estaba poblada por etnias indígenas provenientes de inmigraciones asiáticas a través del Estrecho de Bering.

La colonización europea -española, holandesa, inglesa y francesa- consistió en la zona media en el avance lento y progresivo desde la costa oriental hacia el oeste, En ese avance, se fue exterminando y marginando sistemáticamente a la población indígena, hasta confinar a los sobrevivientes en reservas situadas en las zonas más improductivas y estériles del territorio.

Clima y vegetación

La vegetación y el clima en Norteamérica es muy variado, ya que por su extensión (19.339.262 km2)cuenta con la mayoría de los climas del mundo. En el norte se encuentran tundras árticas (Ej. Groenlandia, Yukón) y en el sur selvas húmedas del sureste Mexicano (ej. Selva Lacandona, Montes Azules), pasando por una gran variedad de bosques (Ej. Montañas Rocallosas, Apalaches y las tres Sierras Madre), desiertos (Ej. Pinacate, Valle del Silencio), llanuras (Grandes Llanuras, Comarca Lagunera), manglares (Ej. Louisiana, Tabasco), etc. Grosso modo, la vegetación asociada a ellos es la típica del imperio Holoártico, en el norte, y del imperio Neotropical, en el sur. La frontera entre ambos imperios se sitúa en torno a los 40º N.

Lenguas

El idioma más hablado en América del Norte es el inglés, seguido del español y una minoría del francés.como también otros idiomas.

Religión

Las religión más difundida es el catolicismo que es la iglesia con más adeptos en cada uno de los tres países, aunque en Estados Unidos las iglesias protestantes tienen más miembros en conjunto que la Católica. En Estados Unidos, existen varios núcleos importantes de judaísmo, islamismo, iglesia ortodoxa, budismo, confucianismo, mormonismo etc.

Centroamérica

Introducción

America Central, región del hemisferio occidental, un istmo largo, forma un puente entre el norte y Suramérica.Esta definida como parte de Norteamérica. La región tiene un área de cerca de 523.000 kilómetros sq (cerca de 201.930 millas sq) e incluye los países de Guatemala, Belice, Salvador del EL, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, y Panamá. La población es aproximadamente 31,3 millones (la estimación 1993).

Mapa Físico-Político de Centroamérica

Ambiente Natural

America Central comienza en el estrecho del Istmo de Tehuantepec en Mexico y termina en valle del rio Atrato, en Colombia. La región es un área sobre todo rugosa, montañosa con los volcanes y terremotos frecuentes. La superficie de la pista se inclina hacia arriba de un llano costero estrecho a lo largo del Océano Pacífico a las crestas de la montaña y después desciende gradualmente a un llano más amplio a lo largo del mar. muchos grupos de islas pequeñase encuentran en la costa caribe. Los ríos importantes en America Central incluyen el Coco, que forma parte del límite de Honduras-Nicaragua; el Rio Grande y Escondido de Nicaragua; y el San Juan, que forma una sección de la frontera de Nicaragua-Costa Rica. Las temperaturas varían según altitud. La costa caribe y las cuestas del este de la montaña reciben generalmente más precipitación que la costa pacífica y las cuestas occidentales de la montaña. La precipitación es la más grande a lo largo de la costa del mosquito de Nicaragua del este. America Central es esencialmente un puente de la pista que une dos ecosistemas previamente aislados. Consecuentemente, una mezcla del tipo de plantas norteamericanas y suramericanas y de la especies de animales se encuentra allí. Las pistas más bajas se asemejan a las selvas tropicales tropicales de Suramérica, con una gran cantidad de palmas, de ferns del árbol, de lianas, y de plantas del aire. Altitudes más altas muestran lazos con Norteamérica, con los bosques del pino y del roble y las hierbas altas. Los minerales de America Central engañaron a colonos europeos al área. Honduras tiene depósitos significativos del oro, de la plata, del terminal de componente, del cinc, y del cobre; Nicaragua tiene depósitos grandes del gas natural costa afuera en el Pacífico; y Guatemala tiene reservas substanciales del petróleo.

La Gente

Más de los habitantes de America Central vivos en áreas urbanas en la cara pacífica del istmo. la mayoría de la gente es nativos-americanos o mestizos (personas de la herencia mezclada, principalmente de la pendiente americana española y nativa). A lo largo de la costa caribe estrecha, se encuentran grupos de gente de raza negra y de gente blanca mezclada y los fondos de black-African predominan. El español es el lenguaje oficial de todos los países centroameramericanos excepto Belice (donde es el inglés), pero muchos nativos-americanos utilizan lenguajes tradicionales. Catolicismo romano es la religión dominante.

Los Modelos de Desarrollo Económico

El cultivo es una de las actividades económicas principales en America Central. Las cosechas principales son café, plátanos, caña de azúcar, y algodón, se producen típicamente en extensos terrenos, y se exporta una proporción substancial. Los ganados se crían en los ranchos grandes situados principalmente en las regiones más secas de America Central occidental. La mayoría de las instalaciones fabriles procesan las materias primas tales como caña de azúcar, café, algodón, madera, y pescados. Alrededor la mitad del comercio exterior de América central está con los Estados Unidos y el Canadá. Casi todo el resto está con Europa occidental, México, y los países de Suramérica. Las importaciones principales son productos manufacturados tales como vehículos de motor, materiales agrícolas, textiles, y alimento procesado. Las exportaciones principales incluyen plátanos, el café, el cacao, y la carne. El único transporte superficial que conecta todos los países de la región es una sección de la carretera de Pan-American. Los ferrocarriles conectan las costas caribes y pacíficas en Guatemala, Costa Rica, y Panamá. La región cuenta con varios importantes puertos, incluyendo Puerto Cortes en Honduras, Acajutla en EL Salvador, Corinto en Nicaragua,Puerto Limon en Costa Rica, y Bahia las Minas en Panamá. El Canal de Panamá, un canal comercial importante, es una conexión importante del envío entre los Océanos atlánticos y Pacíficos.

La Historia

America Central fue centro de una población grande pre-Colombina, siendo la más importante la cultura Maya. La civilización de Maya se originó en las montañas de Guatemala antes del 1r milenio A.CC. y prosperó entre el ANUNCIO 300 y 900 en ciudad-estados autónomos. La gente numerosa habitó el resto del istmo y negoció con las tribus del sur y norteamericanas, haciendo la antigua America Central un puente arqueológico entre las Américas. El navegador Cristobal Colon (taliano-espanol) estableció la demanda de España en America Central en 1502. El explorador español Vasco Nunez de Balboa fundó a la primera colonia verdaderamente productiva de España en Darien (en Panamá actual) en 1510. Su sucesor, Pedrarias Davila, extendió a la colonia e inició el subjugation de Nicaragua y de Honduras. La conquista subsecuente de America Central se convirtió en una lucha sangrienta entre los españoles que representaban intereses en Panamá, la Hespanola, y México. Los conquistadores mataron a números extensos de nativos-americanos, pero murieron aún más de las epidemias de la viruela, de la plaga, de la disentería, y de la gripe, que fueron introducidas por los europeos. America Central establecio a una sociedad agrícola basada en las instituciones españolas. La declinación española durante el 17mo siglo permitió la autonomía creciente para la élite colonial que dominó la clase obrera americana nativa. Por el 1820s temprano el área se convirtió en parte del imperio mexicano. En los liberales 1823 agarrados controle, independencia declarada de México, y formó las provincias unidas de America Central. Sigue embargo la región de Chiapas, sigue siendo parte de México, y Panamá paso ha ser parte de Gran Colombia, dirigida por Simon Bolivar. Las provincias unidas emprendieron un programa de la reforma y del desarrollo económico. El regionalismo intenso, el encanto político, y la guerra civil resultaron. La federación comenzó a desintegrarse en 1838, y Guatemala, Honduras, el Salvador, Nicaragua, y Costa Rica pronto emergieron como repúblicas independientes. Panamá gano la independencia de Colombia en el vigésimo siglo temprano, y Belice ganó la independencia del Reino Unido en 1981.(pendiente tratado de limites con Guatemala)El desarrollo económico en el vigésimo siglo produjo las nuevas clases medias que comenzaron a desafiar la regla continuada de élites tradicionales. Los partidos reformistas y revolucionarios emergieron en cada país por el centro del siglo. Durante la segunda mitad del vigésimo siglo, la pobreza persistente, la inestabilidad política, y la injusticia social todavia caracterizaron muchas de las repúblicas centroamericanas que experimentaban la modernización.

Sudamérica

América del Sur, también llamado Sudamérica o Suramérica, es un subcontinente atravesado por la Línea ecuatorial, con la mayor parte de su área en el Hemisferio Sur. Está situado entre el Océano Pacífico y el Océano Atlántico.

Mapa Físico-Político de Sudamérica

En algunos países se suele incluir erróneamente como parte de Sudamérica, a países de otros espacios geográficos como México, incluso a los países de las Antillas, los cuales pertenecen a América del Norte y América Central, respectivamente. Esto se debe a una confusión muy común entre la división geográfica y la división lingüística del continente americano. Se confunde así a Sudamérica con América Latina. Sudamérica, por ejemplo, está integrado por algunos países no latinoamericanos como son Guyana y Surinam, lo mismo que Centroamérica y el Caribe con Belice, Jamaica entre otros.

Historia

Sudamérica fue habitada originalmente por grupos nómadas que cruzaron un puente de tierra en Bering, ahora el Estrecho de Bering, aunque otros investigadores sugieren la posibilidad de migraciones a través de la zona sur del Océano Pacífico.

El Homo sapiens sapiens, quien ya había conquistado Asia, se había adaptado a Siberia. Los estudios geológicos demuestran que durante los últimos 40.000 años el "puente de Beringia" estuvo por encima del agua y, por tanto, apto para ser cruzado, en dos períodos: el primero, del 34000 a.C. al 30000 a.C., y el segundo, del 24000 a.C. al 17000 a.C.

Ese corredor era una faja de tierra sin glaciares, prolongación del "puente de Beringia" porque nacía en Alaska en el Valle del Yukón y la Cordillera de Brooks y bajaba por el valle del Río Mackenzie para seguir por la vertiente oriental de las Montañas Rocosas hasta Dakota del Norte y del Sur. Hasta hace 20,000 años (18,000 a.C.) los glaciares alcanzaron su máximo ancho y el corredor se cerró.

Seguramente, el motivo que empujó a estos hombres a cruzar el "puente de Beringia" fue seguir a las manadas de animales, su fuente de proteínas.

Al igual que el Hombre de Neanderthal, el Hombre de Cro-Magnon era recolector, cazador y pescador indiferenciado, es decir, no expertos en ningunas de las actividades referidas. Experiencia que adquirió en el Nuevo Mundo, en forma autónoma de los del Viejo Mundo.

La organización social era la de la "comunidad primitiva", es decir, se agrupaban en bandas que reunían a varias familias con fines de caza, recolección y seguridad; lo extraído, era repartido en partes iguales.

Los vestigios de la emigración se encuentran bajo el agua del Mar de Bering o aún no están descubiertos en el nordeste de Siberia o en Alaska. Las evidencias son escasas o no existen.

La aventura de cruzar el estrecho de Bering, termina de diez a quince generaciones después, quienes se asientan en territorio americano. Cuanto más al sur avanzaban, encontraban mejores condiciones climáticas y mayores facilidades para la caza. Las condiciones del "puente de Beringia" cambiaron: se hizo más pantanoso, por lo que el viaje fue sin retorno. Fueron los primeros pobladores del suelo americano.

Al sur de Chile se han encontrado restos fósiles de recolección y caza de hace 7000 años (5000 a.C.). Si, como se dice al comienzo, el poblamiento de América se inició hace 36.000 años y los restos encontrados en Chile, que suponen la parte más sureña del continente, tienen una data de 7000 años, el poblamiento de América duró 29.000 años.

Desde el siglo XVI hasta principios del siglo XIX la mayor parte de América del Sur estaba dividida en colonias gobernadas, mayoritariamente, por España y Portugal, las cuales se fueron convirtiendo en repúblicas con la excepción de la Guayana Francesa y las Islas Malvinas e islas vecinas ocupadas militarmente por el Reino Unido (actualmente, los únicos territorios no independientes).

El primer lugar alcanzado por los Españoles fue Necoclí (Colombia).

Geología y Relieve

En la escala de tiempo geológica es, junto a América del Norte, de formación reciente (exceptuando la Guayana, una de las zonas más antigua de la tierra).

La Cordillera de los Andes aparece como el borde occidental del continente; al este de los Andes se ubica la mayor selva del mundo, la Selva Amazónica, drenada por el río Amazonas.

En el nordeste se destaca el Escudo Guayanés.

América del Sur incluye varias islas, la mayor parte de las cuales son controladas por los países del propio continente. En este aspecto se suele incluir al país insular independiente de Trinidad y Tobago, pero se prefiere integrarlo en las Antillas.

Clima

América del Sur alberga una gran variedad de climas: la humedad cálida de la Selva Amazónica, el frío seco de la Patagonia, la aridez del Desierto de Atacama, los vientos gélidos de la Tierra del Fuego. La explicación reside en:

  • La amplitud de latitudes que ocupa el continente. La mayor parte del subcontinente se encuentra dentro de las zonas tropicales, el ecuador lo atraviesa por la parte norte, el trópico de Capricornio pasa cerca de su latitud media. El extremo sur penetra en la zona subantártica.
  • La diferencia de temperaturas entre los océanos colindantes. Generalmente el lado atlántico es más cálido y el pacífico es más frío por la presencia de la corriente de Humboldt, procedente del antártico.
  • La presencia de los Andes, que presenta grandes diferencias térmicas según la altitud (cuenta con hielos eternos incluso en la zona ecuatorial), y que actúa como biombo climático.

En la región occidental, entre los Andes y el océano Pacífico se encuentran las zonas más húmedas y más secas del planeta: Chocó y Atacama, respectivamente.

Hidrografía

El 26% del agua dulce de la Tierra se encuentra en Sudamérica, donde destacan por su enorme extensión las cuencas del río Amazonas, la mayor del planeta, la del río Orinoco y la del río Paraná. Por su estructura geológica presenta dos grandes tipos de ríos: los que desembocan en el Atlántico son largos, caudalosos y torrenciales, mientras que los que desembocan en el Pacífico y son cortos y torrenciales, ya que en su recorrido desde los Andes hasta el océano deben salvar un gran desnivel. Además, los ríos que desembocan en el Mar Caribe se asemejan mucho a los que desembocan en el Pacífico. También se destaca el Acuífero Guaraní, el más grande del mundo, capaz de abastecer a la población mundial por 200 años. Es compartido por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Vegetación

América del Sur abarca gran variedad de regiones biogeográficas, la mayor extensión de selvas y bosques lluviosos del mundo, debido a que dos terceras partes de su superficie se hallan entre los trópicos. Alcanza su máxima anchura cerca del ecuador, donde reina la Selva Amazónica en los territorios de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Brasil y Guyana.

Africa[editar]

Introducción

Mapa Físico de Africa

África, tercer continente más grande de la Tierra, con islas adyacentes, que ocupa una superficie de unos 30.243.910 km², alrededor del 20% del total de la masa terrestre. Bañado por las aguas del océano Atlántico al oeste y del Índico al este, está separado de Europa y Asia por el estrecho de Gibraltar y el mar Mediterráneo, al norte, y por el canal de Suez y el mar Rojo, al noreste. La población del continente en 2008 es de 955.006.740 habitantes. A finales del siglo XIX se produjo el reparto de África, hecho determinante en la evolución económica y social del continente a lo largo de la pasada centuria.

Población

La población total de África asciende a 955.006.740 habitantes (2008); a mediados de la década de 1980 la población total del continente se estimaba en 550 millones (11% de la población mundial); para 2025 se proyecta que alcance los 1.338 millones de habitantes. Aunque África ocupa una cuarta parte del total de la superficie terrestre, solo tiene el 15% de su población (datos estimados para 2008).

Economía

La gran mayoría de los africanos han sido tradicionalmente agricultores y pastores, ya que cultivaban cosechas y criaban ganado para subsistir. Hasta hace unas décadas, existían pocos mercados, y normalmente los intercambios comerciales tenían lugar entre familiares y amigos. La manufactura y la artesanía eran consideradas actividades secundarias. Algunos estados crearon sistemas de comercio a larga distancia; estos países desarrollaron complejos servicios de intercambio así como una industria especializada y redes de comunicación y elaboraron estructuras gubernamentales que mantuvieran el flujo comercial.

La colonización europea aumentó la demanda exterior de ciertos productos agrícolas y minerales y la migración interior de trabajadores, se construyeron sistemas de comunicación, nuevos y seguros, se introdujeron cultivos y tecnología europea y se desarrolló un moderno sistema de economía de intercambio. La industria y artesanía local -tejidos y fabricación de acero, por ejemplo- era socavada frecuentemente por los productos europeos, mejores y más baratos. El desarrollo de las industrias de procesado, así como de los puertos y centros administrativos de industrias de consumo creció rápidamente para satisfacer las nuevas necesidades. Una característica de la economía africana es la coexistencia de la economía de subsistencia con la economía de intercambio moderna. El crecimiento futuro depende de la disponibilidad de fondos de inversión, la demanda mundial de materias primas, la disponibilidad de fuentes de energía y la magnitud del comercio local.

Agricultura

A pesar de la expansión del comercio y la industria, la mayoría de los africanos siguen siendo agricultores y pastores. La agricultura de subsistencia convive con la agricultura de mercado y las plantaciones. Al norte y noroeste de África se cultivan cereales como el maíz, la avena, el trigo y la cebada, además de dátiles, olivo y cítricos junto con una gran variedad de vegetales. Se cría fundamentalmente ganado caprino y ovino. En la región del Sahara, los pastores nómadas crían camellos, y algunos agricultores, en los oasis, cultivan dátiles y cereales. A sur del Sahara, la agricultura itinerante —un método que consiste en quemar, acondicionar y despejar para cultivar pequeñas áreas de terreno, en las que más tarde se permitirá que crezcan los arbustos de nuevo— ha dejado paso a la agricultura sedentaria en la mayoría de las zonas. Los cereales son el cultivo principal, aunque también se cultiva arroz, batata, mandioca, kimbombó y banana como productos de subsistencia. En más de un tercio del continente no se puede criar ganado debido a las plagas de moscas tsetsé. Fuera de estas áreas y de los bosques densos, se cría ganado en grandes cantidades, pero rara vez con propósitos comerciales; la industria lechera es escasa y se sitúa ante todo alrededor de los centros urbanos del África oriental y meridional.

Aunque cerca del 60% de toda la tierra cultivada está destinada a la agricultura de subsistencia, la agricultura comercial o el cultivo comercial se desarrolla en todo el continente. Los artículos alimentarios se destinan a los mercados locales, pero el café, el algodón, el cacao, el maní, el aceite de palma y el tabaco son exportados. África produce y exporta más de la mitad de la producción mundial de cacao, maní (cacahuete), clavo y pita. Las granjas y plantaciones propiedad de europeos, situadas sobre todo en África oriental y meridional, producen cítricos, tabaco y otros productos alimentarios destinados a la exportación.

Historia

Hace unos cinco millones de años un tipo de homínido, antepasado cercano de los hombres de hoy en día, habitaba el sur y el este de África. Hace más de 1,5 millones de años, este homínido fabricante de herramientas evolucionó hacia formas más avanzadas: el Homo habilis y el Homo erectus. El primer humano que existió en África, el Homo sapiens, data de hace más de 200.000 años. Cazador y recolector, capaz de realizar toscas herramientas de piedra, el Homo sapiens se asociaba con otros de su especie para formar grupos nómadas; finalmente estos pueblos bosquimanos nómadas se extendieron por todo el continente africano. El proceso de diferenciación racial data del año 10.000 a.C. La creciente población negroide, que dominaba la domesticación de animales y la agricultura, expulsó a los grupos bosquimanos hacia las zonas más inhóspitas. En el siglo I, el pueblo bantú, uno de estos grupos dominantes, comenzó una migración que duró 2.000 años y pobló la mayor parte de África central y meridional. Las sociedades negroides dependían de la agricultura de subsistencia o, en las sabanas, del pastoreo. La organización política era, en general, local, aunque más tarde se desarrollarían reinos en África occidental y central.

La primera gran civilización africana comenzó en el valle del Nilo en el 5000 a.C. aproximadamente. Estos asentamientos, que dependían de la agricultura, se beneficiaron de las crecidas del Nilo como fuente de regadío y nuevos terrenos. La necesidad de controlar la corriente del Nilo produjo finalmente una compleja y bien estructurada nación, con elaborados sistemas políticos y religiosos. El reino de Egipto se desarrolló e influyó en las sociedades mediterráneas y africanas durante miles de años. La fabricación de utensilios de hierro se extendió hacia el sur, desde Egipto, alrededor del año 800 a.C. Las ideas de monarquía real y de organización estatal también fueron exportadas, en particular a zonas vecinas como Kush y Punt. El reino cusita del este, Meroe, fue reemplazado en el siglo IV por Aksum, que se transformó en Etiopía.

Durante un periodo que transcurrió entre finales del siglo III a.C. y principios del siglo I, Roma conquistó Egipto, Cartago y otras áreas del norte de África, que se convirtieron en los graneros del Imperio romano. El Imperio fue dividido en dos partes en el siglo IV. Todos los territorios al oeste de Libia siguieron perteneciendo al Imperio de Occidente, controlado por Roma, y los territorios al este, incluido Egipto, pasaron a formar parte del Imperio bizantino, gobernado desde Constantinopla. En esta época la mayoría de la población se había convertido al cristianismo. En el siglo V los vándalos, una tribu germánica, conquistaron gran parte del norte de África. Los reyes vándalos gobernaron hasta el siglo VI, cuando fueron derrotados por las fuerzas bizantinas y el área fue absorbida por el Imperio de Oriente.

Geografía Física: Territorio y recursos

Atravesado por el ecuador, África es un continente compacto que se extiende unos 8.000 km desde su punto más septentrional, cabo Blanco (Túnez), a su extremo más meridional, cabo de las Agujas (Sudáfrica); su anchura máxima, medida desde la punta de cabo Verde (Senegal), al oeste, hasta Ras Xaafuun (Somalia), al este, es de unos 7.500 km. La cumbre más elevada del continente es el monte Kilimanjaro (Tanzania), que casi alcanza los 6.000 m y presenta nieves perpetuas, y el punto más bajo se encuentra en el lago Asal (Yibuti), a 153 m por debajo del nivel del mar.

Relieve y regiones fisiográficas

El relieve africano se caracteriza por su horizontalidad debido a la presencia de vastas y onduladas mesetas, desfiguradas por varias grandes cuencas fluviales y aisladas sierras. A pesar de esta característica morfología, se diferencian diferentes unidades del relieve en África.

Una primera unidad del relieve son las amplias mesetas que se extienden por todo el continente, aunque son más elevadas en la región meridional; explican su aspecto uniforme y su elevada altitud media (750 m), y algunas albergan zonas áridas, como los desiertos Sahara, Kalahari y Karroo. Entre las mayores altiplanicies se pueden destacar las de regiones como Futa Yallon (muy escalonada) y Adamaua.

Una segunda unidad del relieve son los sistemas montañosos, que salpican las mesetas: algunos se alzan en los extremos del continente, como las cordilleras del Atlas, Ruwenzori y Drakensberg; unos pocos macizos aislados de origen volcánico despuntan por el centro del continente, como los de Ahaggar y Tibesti; en la parte oriental, la más elevada, se encuentra el Gran Rift Valley y se localizan numerosos volcanes, como el Kilimanjaro, el Kenia y el Elgon. El monte Camerún sobresale en la parte occidental.

La tercera unidad del relieve son las depresiones geomorfológicas, que rompen la uniformidad de las mesetas centrales; cabe mencionar las cuencas surcadas por los ríos Congo y Níger, y las depresiones de Qattara y Danakil.

África presenta una línea de costa regular, con pocos entrantes y salientes (destacan el cabo de Buena Esperanza, el golfo de Guinea y la península de Somalia, entre otros); la longitud total de su litoral, unos 30.500 km, en proporción con su área, es menor que en cualquier otro continente. Las principales islas de África, con una superficie conjunta de 621.600 km2, son Madagascar (la más grande del continente), Zanzíbar, Pemba, Mauricio, Reunión, Seychelles y Comores en el océano Índico; Santo Tomé y Príncipe y Bioko en el golfo de Guinea; Santa Elena, Ascensión y las islas Bissagos en el Atlántico sur; y las islas de Cabo Verde, Canarias y Madeira en el Atlántico norte.

Historia geológica

Un inmenso escudo continental de rocas precámbricas, emparentado por su edad e historia con las cordilleras brasileñas de Sudamérica, se extiende al sur del Atlas hasta el cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica). Al este, el escudo abarca dos masas continentales, la península Arábiga y Madagascar, que se separaron de África durante el periodo terciario (véase Tectónica de placas). Entre estas antiguas rocas se han encontrado algunos de los primeros rastros de vida en la Tierra (microorganismos fósiles de 3.200 millones de años). Geológicamente, los montes Atlas del norte de África son parte de Europa, ya que fueron originados por las mismas fuerzas que crearon las cordilleras alpinas de Europa central y meridional.

Las fuerzas tectónicas que separaron África y Sudamérica durante la división del continente de Gondwana, hace 150 millones de años (véase Jurásico), han seguido activas durante épocas más cercanas, al formarse el Gran Rift Valley en África oriental durante el terciario y desencadenar las erupciones de los montes volcánicos Kenia y Kilimanjaro.

Suelos

Debido a que el continente africano no estuvo cubierto por el mar durante millones de años, los suelos se han desarrollado independientemente, sobre todo a causa de alteraciones meteorológicas. Pocos suelos se han beneficiado de la tierra transportada por ríos o corrientes oceánicas. En su mayor parte, los suelos africanos sufren un drenaje irregular y no presentan mantos acuíferos definidos. La mayoría son casi áridos debido a la lixiviación mineral que producen las fuertes lluvias y a las altas temperaturas. Los terrenos desérticos (aridisoles y entisoles), que contienen poca materia orgánica, también comprenden grandes extensiones. Algunos de los suelos más fértiles son los molisoles, también conocidos como chernozems o tierras negras, en África oriental, y los alfisoles y los podsoles en las zonas del sur y del oeste de África.

Hidrografía

Los ríos de África se pueden agrupar en función de la vertiente hidrográfica y cuenca a la que pertenecen. En la vertiente mediterránea, los ríos suelen ser cortos y estrechos, a excepción del Nilo, que es el más largo del planeta; en la franja desértica abundan los uadis, cursos de agua intermitentes que raramente llegan al mar. Los ríos de la vertiente atlántica son más largos y caudalosos, y llegan a ser navegables en gran parte de su curso; destacan el Níger, el Congo (el más caudaloso del continente), el Orange, con su afluente el Vaal, y el Senegal. Los ríos de la vertiente índica son más cortos que los de la atlántica; entre los más importantes se consideran el Limpopo y el Zambeze (en cuyo curso fluvial se encuentran las cataratas Victoria). Con la excepción de la cuenca del lago Chad, todas las demás tienen salida al mar y están cortadas por abruptas cataratas o rápidos que impiden la navegación.

Las profundas fosas tectónicas de las montañas orientales (zona ecuatorial del Gran Rift Valley) contienen gran número de lagos; es la región de los Grandes Lagos africanos, que incluye los lagos Turkana (también llamado Rodolfo), Alberto, Eduardo, Tanganica, Malawi y Tana. El lago Victoria, el más grande de África y el tercero del mundo, no es, sin embargo, parte de ese sistema lacustre; abarca una depresión poco profunda en las montañas orientales. El lago Chad ha reducido su superficie durante las últimas décadas en parte debido a las desviaciones de sus aguas para la irrigación.

Conseguir un control efectivo de suministro de agua es un problema importante en África. Junto a enormes áreas que cuentan con escasas e irregulares precipitaciones en forma de lluvia, existen otras áreas que sufren inundaciones periódicas y requieren medidas de control para evitarlas. Se han construido numerosas presas y embalses con el fin de regular el caudal de los ríos y encauzar el agua para crear regadíos y centrales hidroeléctricas; destacan el Nasser, resultado de la construcción de la presa de Asuán, y el Volta, formado por la presa de Akosombo. Los numerosos ríos y cataratas (Kabalega, Tugela, Victoria…) sugieren que África ofrece el 40% del total de la potencia hidroeléctrica mundial.

Clima

En general, el clima de África es uniforme y predominan los tipos cálidos debido a la posición del continente en la zona tropical, el impacto de ciertas corrientes oceánicas y la ausencia de cadenas montañosas que sirvan de barrera climática.

Los climas se repiten de forma simétrica al norte y al sur del ecuador, que atraviesa el continente por la mitad. En África intertropical predominan los climas cálidos, que presentan altas temperaturas a lo largo de todo el año y cuyas precipitaciones disminuyen desde el ecuador hacia los trópicos, dando lugar a la sucesión de climas ecuatorial, tropical y desértico. El clima templado de tipo mediterráneo aparece solo en las zonas extremas meridional y septentrional del continente y se caracteriza por una sequía estival y una vegetación adaptada a la alternancia de inviernos húmedos y fríos con veranos calurosos y secos. El clima de alta montaña se da en las tierras de mayor altitud del continente, donde las cimas están cubiertas por las nieves perpetuas.

Así pues, el centro del continente y la costa oriental de Madagascar presentan un clima ecuatorial, de lluvias abundantes (1.800 mm anuales) y temperaturas elevadas (26,7 ºC). En la costa del golfo de Guinea las precipitaciones se concentran en una estación, aunque en ningún mes faltan lluvias. El clima tropical abarca una quinta parte de África y se caracteriza por una estación húmeda durante los meses de verano y una estación seca en los meses de invierno; el total de precipitaciones de lluvia varía desde los 500 mm a más de 1.550 mm anuales. Lejos del ecuador, al norte y al sur de la región tropical, la media de precipitaciones oscila entre los 250 y los 500 mm anuales.

África tiene un área de clima árido o desértico más grande que cualquier otro continente, con la excepción de la mayor isla de Oceanía, Australia. Cada una de estas zonas (el Sahara al norte, el Cuerno de África al este y los desiertos Kalahari y Namibia al suroeste) recibe unas precipitaciones anuales inferiores a los 250 mm. En el Sahara, la oscilación térmica diaria y estacional es grande; la temperatura media en julio supera los 32,2 °C y durante la estación fría la temperatura nocturna a menudo desciende por debajo de los cero grados.

Vegetación

La vegetación varía en función del clima. En la zona tropical se suceden la selva o pluvisilva, la sabana y el desierto. La zona tropical, donde la media de precipitaciones anuales supera los 1.270 mm, está cubierta por una densa capa de arbustos, helechos y musgo, sobre la cual se alzan numerosos árboles, tanto perennifolios como caducifolios, destacando las palmeras de aceite. La zona de bosque de montaña, con unas precipitaciones ligeramente inferiores a las de la selva ecuatorial, se extiende por las montañas de Camerún, Angola y regiones de África oriental; aquí, los arbustos que cubren el suelo dan paso a palmeras de aceite, árboles caducifolios y coníferas. La zona de bosque de sabana, con precipitaciones anuales que oscilan entre los 890 y los 1.400 mm, cubre grandes áreas con un manto de hierba y arbustos ignífugos, sobre la que se alzan árboles caducifolios y leguminosos, también ignífugos. La superficie ocupada por la pradera de sabana, donde se registran unas precipitaciones anuales entre 500 y 890 mm, está cubierta por hierba baja y arbustos, además de pequeños y aislados árboles de hoja caduca. La sabana da paso a otra región biogeográfica que solo permite el desarrollo de una vegetación de estepa seca; en la zona de vegetación esteparia de espino, con precipitaciones anuales de 300 a 510 mm, predomina un manto herbáceo aún más fino junto con árboles carnosos y semicarnosos dispersos. En el espacio dominado por la maleza subdesértica, que registra unas precipitaciones anuales que oscilan entre los 130 y 300 mm, prevalece una formación herbácea con arbustos pequeños y dispersos. La zona de vegetación desértica, en áreas con precipitaciones anuales inferiores a los 130 mm, cuenta con una vegetación muy escasa y dispersa o ninguna en absoluto. En diferentes costas del continente crece un tipo de vegetación, el manglar, formación arbórea siempre verde adaptada a la acción de las mareas y con raíces aéreas. En las regiones de clima templado, la vegetación más extendida es el bosque mediterráneo (matorrales, encinas y pinos carrascos).

Fauna

África presenta dos zonas diferenciadas de fauna: la zona del norte y noroeste, que incluye el Sahara; y la zona etíope, que incluye toda el África subsahariana. La zona norte y noroeste se caracteriza por una fauna parecida a la de Eurasia; abundan ovejas, cabras, caballos y camellos. El arruí, el ciervo rojo africano, y dos tipos de íbice son originarios de la costa septentrional africana. Los zorros del desierto habitan en el Sahara junto a liebres, gacelas y los jerbos, un pequeño roedor saltador. La zona etíope es famosa por su gran variedad de animales y aves típicas. Bosques y praderas están pobladas por numerosas especies de antílopes y ciervos, cebras, jirafas, búfalos, elefantes africanos, rinocerontes, además del babuino y otros monos. Entre los animales carnívoros se encuentran el león, el leopardo, el guepardo, la hiena, el chacal y la mangosta. El gorila, el simio más grande del mundo, habita en los bosques húmedos del África ecuatorial, así como monos, ardillas voladoras, murciélagos y lémures.

La mayoría de las aves pertenece a los grupos del Viejo Mundo. La gallina de Guinea es la principal ave de caza. Las aves acuáticas, en especial los pelícanos, garzas gigantes, flamencos, cigüeñas y garcetas, se reúnen en gran número. El ibis es frecuente en la región del Nilo, y el avestruz en África meridional y septentrional. Los reptiles son de origen europeo en su mayoría e incluyen a lagartos, cocodrilos y tortugas. En toda la zona etíope se puede encontrar gran variedad de serpientes venenosas, como la mamba. Entre las serpientes constrictoras destacan las pitones, principalmente en África occidental; la boa constrictor solo habita en Madagascar. Abundan los peces de agua dulce, con más de 2.000 especies conocidas, así como insectos destructivos, en especial mosquitos, hormigas guerreras, termitas, langostas y moscas tsetsé, estas últimas transmiten la enfermedad del sueño a humanos y animales (cuando afecta a estos últimos la enfermedad se llama ‘nagana’).

Oceanía[editar]

Mapa Político-Físico de Oceanía

Oceanía, continente que comprende la mayoría de las islas del océano Pacífico y está bañado al oeste por las aguas del océano Índico. Las subdivisiones tradicionales de las islas de Oceanía son Melanesia, Micronesia y Polinesia, definidas por su situación geográfica y las características físicas y culturales de sus habitantes. Según la Organización de las Naciones Unidas, Oceanía también incluye el territorio insular de Australia y Nueva Zelanda. Algunos países consideran que Australia es un continente o isla-continente y llaman ‘Islas del Pacífico’ a lo que otros consideran el resto de Oceanía.

Oceanía es el continente menos poblado, exceptuando la deshabitada Antártida: en 2006 se estimaba una población de 34 millones de habitantes (menos del 1% de la población mundial); y también el menos densamente poblado: la densidad demográfica promedio ronda los 4 hab/km2. La población se reparte de forma muy desigual: Australia, Nueva Zelanda y Papúa-Nueva Guinea concentran más del 90% de la población continental, y existen numerosas islas deshabitadas.

Con unos 9 millones de km2, es el continente de menor extensión, aunque, si se cuentan sus dimensiones oceánicas, cubre cerca del 35% de la superficie terrestre. Se encuentra casi por entero en el hemisferio sur, atravesada por el ecuador y la línea internacional de cambio de fecha.

Oceanía cuenta con miles de islas. Solo cuatro son de gran tamaño: Australia (86% de la superficie continental), que es la más extensa de la Tierra; Nueva Guinea, cuya parte occidental forma parte de Asia; y las dos islas que conforman Nueva Zelanda, la isla del Norte y la isla del Sur. Hay miles de pequeñas islas e islotes diseminados por el Pacífico, la mayor parte arrecifes coralinos de origen volcánico, que se agrupan en los tres grandes conjuntos insulares conocidos como Micronesia, Melanesia y Polinesia.

La altitud media de Oceanía es baja: 340 metros. En Australia predominan las llanuras y mesetas bajas, y la isla alberga el único conjunto montañoso de importancia continental: la Gran Cordillera Divisoria. Nueva Guinea y las islas de Nueva Zelanda son de relieves accidentados y algunas cumbres superan los 4.000 metros. Hay algunas islas del Pacífico que son montañosas, con volcanes activos, como Samoa o Hawai, y otras más bien bajas, que pueden formar atolones, como los denominados atolones del Pacífico, entre los que destaca el atolón Kwajalein. Por Micronesia se extiende la fosa de las Marianas, donde se ha sondeado el punto más profundo de la Tierra, el Challenger Deep, al suroeste de la isla de Guam.

Solo puede hablarse de verdadera red hidrográfica en las islas más grandes. El mayor sistema fluvial del continente es el formado por el Murray-Darling, en Australia, que cuenta con numerosos afluentes de carácter estacional. Los ríos de Nueva Guinea y Nueva Zelanda son cortos y algunos aumentan su caudal por la presencia de glaciares.

A excepción de Nueva Zelanda y una parte de Australia, de clima templado o desértico, en las islas de Oceanía predomina el clima cálido debido a su localización intertropical (por ejemplo, es ecuatorial en Nueva Guinea y tropical en Hawai). Las precipitaciones son abundantes en las costas orientales de las islas montañosas, expuestas a los vientos alisios, mientras que las costas occidentales, a sotavento, sufren una mayor aridez. Son frecuentes los tifones.

El aislamiento de las tierras oceánicas explica la peculiaridad de la vegetación y la fauna, sobre todo la australiana, entre la que destacan el género Eucalyptus y la presencia de marsupiales, desaparecidos en el resto del planeta. El taro es una planta característica de la zona tropical y en las costas ecuatoriales abundan los manglares y cocoteros. Debido a la insularidad y el aislamiento, todas las islas cuentan con numerosos endemismos.

Oceanía está formado por 14 estados independientes y un gran número de territorios dependientes de otros países como Estados Unidos, Reino Unido o Francia.