PROPUESTA DE UN MODELO PARA DESARROLLAR EL CAPITAL INTELECTUAL EN LAS MICROEMPRESAS DE MÉXICO

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Resumen

Una de las teorías del mundo industrializado para explicar el crecimiento y éxito de las empresas en los mercados locales y globales es la economía del conocimiento; en ella se identifican elementos intangibles, creadores de valor y de ventajas competitivas. Como una herramienta para dilucidar cuáles son esos intangibles se han propuesto modelos de capital intelectual en las organizaciones; bajo este panorama el capital asume una nueva configuración, donde el conocimiento es el elemento central del valor y de las ventajas tecnológicas, industriales y comerciales con las cuales se obtiene superioridad empresarial.

Con la finalidad de observar la magnitud de la aplicación de esta teoría en las micro empresas mexicanas así como en los sectores productivos, se hace una evaluación desde la perspectiva de la economía del conocimiento; el resultado arroja que son muy pocos los negocios micro, como unidades empresariales mayoritarios, que utilizan el conocimiento y la información para crear valor.

El propósito de la tesis es proponer un modelo propio que permita promover el conocimiento en los micro negocios con la finalidad de incrementar el valor de su trabajo. Esta propuesta consta de dos partes, la primera para desarrollar el conocimiento y la segunda, construir el modelo de capital intelectual agregando cuestiones comerciales, pues, según el análisis teórico, el conocimiento como activo muestra beneficios y ventajas para las empresas sólo en la operación.

Introducción[editar]

El capital intelectual es una rama de la economía del conocimiento que tiene vigencia en los países desarrollados y es aplicado por las empresas tras nacionales para la búsqueda y el sostenimiento del liderazgo mundial; es a partir de su aplicación como las compañías alcanzan un valor financiero superior al de sus inversiones contables, o más específicamente por sus activos tangibles. La supremacía que les brinda el capital intelectual significa capacidad para proporcionar al público productos y servicios de alto valor agregado; pueden adelantarse a las necesidades de los consumidores o construir sus mercados mediante innovaciones en productos y/o procesos.

Para explicar esa diferencia entre el valor financiero y el valor contable, autores como Karl-Erik Sveiby (1996), Leif Edvinson y Michael Malone (1997) han diseñado modelos de capital intelectual para tratar de identificar cuáles son los elementos que hacen posible dicha variación; para ello han clasificado los bienes de la empresa en tres variables dependientes, a saber: capital estructural, capital clientes y capital humano. Para cada variable dependiente diseñan variables independientes, también denominados indicadores, los cuales influyen en el valor de la variable dependiente o tipo de capital. Con ello trazan modelos gráficos donde se percibe la reacción y comportamiento del capital según la modificación del indicador correspondiente. Una alteración en uno impacta la composición del otro, por eso, los modelos se ayudan de una representación gráfica tipo tablero o mapa donde se observan los movimientos del indicador y sus impactos en el respectivo capital.

Lo interesante y útil de los modelos es la consideración de tomar al conocimiento como fuente creadora de valor y responsable de las ventajas competitivas en las organizaciones. La elaboración y el desglose de los indicadores para cada tipo de capital permiten ver la contribución de los intangibles en la formación de valor, otrora olvidados; la construcción de modelos pretende identificar los elementos creadores de valor y no su introducción en la firma, de allí la importancia de conocerlos para fomentarlos en las compañías mexicanas que carecen de ellos.

El interés de este trabajo estriba en tratar de ver los elementos creadores de valor en las empresas extranjeras para introducirlos en las nacionales; situación que amerita proporcionar un enfoque distinto a los modelos de capital intelectual existentes, pues es sabido que no funcionan para las empresas mexicanas ya que han surgido en otras latitudes y en otras condiciones y por tanto persiguen otros fines distintos a los de las empresas del país, cuyos objetivos principales son aumentar el valor de su producto y crecer; citemos como ejemplo el modelo del Monitor de Activos Intangibles de Karl Erik Sveiby que consiste en explicar el valor de mercado de una empresa; ese valor sólo puede ser visto cuando una compañía es sometida al escrutinio del mercado; aplica mayormente a empresas públicas que cotizan en bolsa de valores, no siendo el caso de la mayoría de las empresas en México.

Por su parte el modelo Skandia de Edvinson y Malone y el Balanced Scorecard de Kaplan y Norton (1992) ponen el acento en el enfoque financiero y en la estrategia respectivamente; otro modelo como el de Sullivan (2001) se enfoca en empresas del conocimiento, maneja conceptos aplicables a organizaciones con bases sólidas sobre la definición y aplicación del conocimiento en la firma, algo muy distinto a los negocios de los países subdesarrollados donde muchas veces no tienen muy claro cuál es su mercado y cuáles son las necesidades que cubre su producto, menos, del capital intelectual.

De lo que se trata pues, es de identificar si éstos y algunos otros modelos para medir el capital intelectual explican el crecimiento y desarrollo de las micro empresas en México. Como todos han surgido en países industrializados para ser aplicados en grandes empresas, partimos de la hipótesis de que ninguno de ellos se apega completamente a las necesidades de medición de capital intelectual en las Mipymes nacionales por lo que se requiere ajustarlos, lo cual constituye el problema de investigación.

El objetivo general de la tesis (a partir del estudio de los diversos modelos internacionales y del conocimiento de las condiciones empresariales del país) es proponer un modelo propio para las micro empresas de México. En múltiples asesorías con ese tipo de unidades productivas se detectó que los propietarios de muchas de ellas desconocen los recursos y los documentos mínimos para manejar el negocio y llevar a cabo gestiones productivas, comerciales y financieras ante organismos públicos y privados que les permitan crecer. Ante esto, el capital intelectual les podría brindar la oportunidad de identificar y formalizar elementos potenciales para ser vistos y utilizados en beneficio de la empresa y otras instituciones relacionadas con su operación y desarrollo.

La metodología seguida para desarrollar la investigación se dio de la siguiente manera: primero, se estudió el paradigma vigente del capital intelectual y las condiciones empresariales donde se desenvuelven este tipo de negocios, de allí se obtuvo un panorama general del desempeño de los sectores económicos y de las empresas respecto a la economía del conocimiento, donde se observa una escasa participación de las microempresas en esos rubros; después se sacan conclusiones y por último, retomando elementos de los modelos existentes y con base a la experiencia en Mipymes, se elabora una propuesta de solución mediante la construcción de un modelo propio para desarrollar el capital intelectual en las microempresas y llevarlas a la economía del conocimiento. El modelo propuesto se concentra en la parte teórica, pues su aplicación, funcionamiento y revisión requiere financiamiento y otros recursos de consultoría en las microempresas, quedando pendiente esta segunda fase para estudios posteriores.

Durante la investigación se localizaron diversos análisis de autores mexicanos sobre el capital intelectual en las empresas, como el de Héctor Ramírez (2001) y el de Yolanda Funes y Cleotilde Hernández (2001), los cuales no desarrollan ni proponen ningún modelo; en otros casos se encontraron estudios empresariales sobre competitividad como el de Jerry Harr, Catherine Leroy-Beltran y Óscar Beltrán (2004) u otros elaborados sobre análisis macroeconómicos o sectoriales como el de Clemente Ruiz (2006), que no abordan cuestiones del conocimiento al interior de la empresa. Hay casos de aplicación de capital intelectual en compañías pero únicamente en la parte de la planeación estratégica, mismos que se manejan de forma confidencial, pues se trata de su estrategia particular para crecer. Existen aplicaciones empresariales de los modelos vigentes, pero son adaptaciones en firmas españolas, italianas o chilenas, lo que da pie a proponer un modelo para empresas mexicanas, que contribuya a aplicar el conocimiento para incrementar el valor de sus resultados, constituyendo éste el principal argumento para desarrollar el conocimiento en las empresas. De concretarse la propuesta se podría beneficiar incluso a comercios tan populares como las tortillerías; pensemos en tortillas fortificadas o enriquecidas con vitaminas y minerales, tortillas de sabores o condimentadas y acondicionadas con otro producto complementario para ingerirse al instante, comercializadas en cadenas comerciales o en cooperativas escolares a nivel nacional. El tortillero que produce una tortilla con mayor duración y en diversas presentaciones podría explotar esa ventaja ante amas de casa, taquerías y restaurantes, y firmar contratos de proveeduría; para ampliar sus ventas podría elaborar otros productos como sopes y tlacoyos con diferentes guisados. Todo esto tan “trivial” demanda conocimiento diversificado y especializado para su producción, conservación y comercialización, más si se aspira a la exportación o al mercado de comida rápida (en el transcurso del trabajo de tesis se atendió un caso de una persona que abrió una tortillería y no sabía ni siquiera qué nombre ponerle).

En el levantamiento de la información realizado se pudo constatar que la literatura oficial se refiere a las Mipymes como las empresas más numerosas del país, según el acuerdo por el que se establecen las reglas del Fondo Pyme, publicado en el Diario Oficial de la Federación (2005:1) constituyen más del 90 por ciento de las empresas en México, para el Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI) conforman el 95 por ciento (2004:11); sin embargo, al desagregar los datos se demuestra que son las microempresas las unidades económicas preponderantes. Para ser más precisos estas empresas constituyen el 92.92 por ciento del total del aparato productivo nacional, por esta razón el trabajo inició con el propósito de proponer un modelo para las pymes; pero, después del análisis, se concentró en las microempresas, por ser el sector mayoritario y lugar donde prevalecen los resultados más pobres de la producción.

En el primer capítulo de la tesis se aborda la economía del conocimiento, la teoría del capital intelectual, los modelos surgidos para su estudio y la clasificación que éstos hacen de los recursos bajo el amparo del capital humano, el capital relacional y el capital estructural. El análisis muestra que las ventajas competitivas derivadas del capital intelectual se han aplicado primero en un mercado y después a escala global. En el segundo capítulo se revisan los datos oficiales de las empresas y su clasificación, se analizan los sectores donde operan y se contrastan con las actividades de la economía del conocimiento y del capital intelectual; se establecen conclusiones relacionadas con las microempresas referentes a los medios de información empleados como el Internet y equipos de cómputo, así como el grado de educación de los propietarios y el nivel de conocimiento nuevo, reflejado en patentes. En el capítulo tres se exponen las razones para proponer el modelo y se rescatan los elementos de los modelos del capital intelectual existentes para la construcción de uno propio. Primero, se elaboró la metodología de un modelo para desarrollar el conocimiento en la operación de las microempresas y cuando éste ha sido institucionalizado se complementa con cuestiones comerciales para hacerlo operativo, y así concluir con la propuesta del modelo propio -llamado modelo Méndez- para desarrollar el capital intelectual en microempresas.

Para verificar la aplicación y uso de los criterios del capital intelectual se consultaron varias fuentes como los libros Construir Riqueza de Lester Thurow, La Nueva Riqueza de las Organizaciones de Thomas Stewart y el de Rentabilizar el Capital Intelectual de Patrick Sullivan, entre otros.

Las páginas electrónicas fueron muy importantes pues es allí donde tiene mayor difusión el capital intelectual; basta acceder a sitio web de Sveiby o a la de gestión de negocios para adentrarse al tema; por ese medio se tuvo acceso a fuentes primarias como el INEGI y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). En revistas especializadas se consultaron los artículos de Robert Kaplan y David P. Norton del “Balanced Scorecard” y el “The Core Competente of the Corporation” de Prahalad C.K y Gary Hamel publicados en Harvard Business Review y algunos otros publicados en Comercio Exterior y en revistas especializadas de corte universitario donde escriben investigadores mexicanos interesados en la temática como Héctor Ramírez y Yolanda Funes; las fuentes hemerográficas y algunas revistas de divulgación sirvieron para conocer resultados actuales de estudios empresariales realizados por investigadores o instituciones y para recoger las opiniones de distintos funcionarios gubernamentales; los que por cierto, hablan de competitividad empresarial, de tecnología y de sistemas de gestión de calidad, pero no los identifican como resultado del capital intelectual. Algunos empresarios y personalidades del gobierno proponen medidas para mejorar a las empresas, pero no lo señalan como elementos de la economía del conocimiento, comprobándose que ésta es una teoría poco mencionada en las fuentes mexicanas y por lo tanto no se utiliza su potencial para crecer; en su lugar proponen cuestiones macroeconómicas.

Capítulo 1. La economía del conocimiento[editar]

Estudiar la Economía es observar las formas en que los seres humanos producen los bienes y servicios para su existencia, bajo el principio de que los recursos con los que dispone para sobrevivir y satisfacer sus necesidades son escasos y el deseo humano es producir más con el mínimo de los recursos disponibles, lo que demanda esfuerzo físico y mental para lograrlo, ello aplica tanto para las formas de producción más antiguas como para las más modernas.

A lo largo del desarrollo de la humanidad se distinguen diversos instrumentos o medios de producción con los cuales el hombre ha transformado los recursos en beneficio propio y de la sociedad, lo que determina el tipo de economía: primero fueron las piedras, los huesos, los palos; posteriormente los instrumentos mecánicos y eléctricos; recientemente son los electrónicos, los atómicos, los digitales, los genéticos, la biotecnología y la nanotecnología, entre otros.

Dentro del sistema capitalista actual hay autores que clasifican el desarrollo económico mediante revoluciones, para Harry Barnes:

Estamos en la tercera revolución industrial. La primera surge en Inglaterra, con la industria textil como el sector más dinámico de la economía, las máquinas herramientas son el sector de convergencia tecnológica. Una segunda revolución industrial se da cuando la industria química se presenta como la actividad más desarrollada; las principales innovaciones se presentan con el auge en la investigación en ciencias químicas; otros sectores de convergencia fueron la electricidad, la industrialización del frío y el motor de combustión interna. La tercera revolución industrial se distingue por el uso de las tecnologías informatizadas y la manipulación genética de los seres vivos; las principales tecnologías provienen de la microelectrónica, la biotecnología y los nuevos materiales (cit. por López, 2001:50).

De lo anterior se deriva que son los instrumentos los que determinan el tipo de economía y las formas de organización empresarial, pues cada instrumento y medio de producción en particular requiere ciertas destrezas y recursos específicos para ser manipulados dentro del grupo social de que se trate, en este caso el tipo de empresa también caracteriza el tipo de economía, por ejemplo, la economía feudal utilizaba ciertos instrumentos y determinada organización social para producir, la economía industrial originó las fabricas con un sistema de producción en serie, la economía del conocimiento crea nuevas formas de trabajo como el trabajo a distancia, la descentralización, el outsourcing y la producción global.[1]

1.1 Evolución del estudio de la economía[editar]

Algunos estudiosos de la economía del conocimiento como Thomas Stewart (1998) y Lester Thurow (2000) afirman que estamos en la tercera revolución industrial, definida por los adelantos tecnológicos; Pearson y Platt amplían el planteamiento llevándolo al ámbito industrial, democrático y académico pues:

Fue en la Revolución Industrial donde se definieron las características del modo de producción capitalista, el progreso económico y el incremento en el consumo. La revolución democrática brinda las condiciones a los individuos para organizarse mejor y ofrece mayor libertad individual. Por su parte, la revolución académica de la segunda mitad del siglo XX reduce la ignorancia e incrementa las capacidades individuales de la sociedad y utiliza el conocimiento para promover los intereses y alcanzar las metas propuestas por la propia sociedad (cit. por López, 2001:50).

Este planteamiento sugiere el estudio del conocimiento desde varias disciplinas. Sin embargo, parece haber coincidencia en que la economía del conocimiento se refiere a una tercera revolución industrial surgida del conocimiento aplicado en los avances tecnológicos actuales con los cuales se producen bienes y servicios.[2] Empero se debe tener presente que el conocimiento se da en todos los terrenos donde el hombre interactúa con el universo y sus semejantes, por tanto tiene alcances en la economía, la naturaleza y la sociedad entera.

1.2 Definición de la economía del conocimiento[editar]

Hasta hoy, el conocimiento ha permitido al hombre la obtención y producción de artículos y servicios necesarios para su subsistencia; sin embargo, el conocimiento empieza a extenderse más allá de eso y constituye una herramienta para alcanzar el éxito y el control económico de las empresas o los negocios al generar nuevos productos o servicios destinados a nuevos mercados; en la nueva economía se trata de aplicar el conocimiento para obtener ventajas competitivas, simplemente creando u obteniendo cosas nuevas, es decir, innovando.[3] Esto es comprensible en el modo de producción capitalista ya que por su misma esencia llega a puntos donde los rendimientos sobre los medios de producción son constantes o incluso decrecientes (donde algunos negocios tienden a desaparecer), entonces una alternativa para reanudar las ganancias es crear algo diferente para reactivar las ventas y/o los ingresos (crear negocios nuevos o modificando los existentes).

Derivado de las nuevas tendencias del crecimiento en los países industrializados, durante los años 1965 a 1980 surge el concepto de economía del conocimiento como área de la nueva economía y es hasta los años noventa cuando el concepto cobra auge en Europa, gracias a los esfuerzos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) por generar estadísticas y mediciones de las nuevas fuerzas del crecimiento en las empresas (Godin, 2003, cit. por Regino, 2004).[4]

En los estudios realizados por dicho organismo se identificó al “conocimiento como factor determinante del crecimiento tanto de las organizaciones como de las economías” (Regino, 2004).

Para Lundvall (1992, cit, por Regino, 2004) tales conclusiones requieren replicar el conocimiento en otras partes del mundo, por tanto aparecen planteamientos para formular políticas sobre la forma de profesionalizar el conocimiento mediante actividades de ciencia y tecnología en países desarrollados y subdesarrollados.

Dentro de las políticas para el fomento y estímulo del conocimiento se considera la canalización de recursos financieros para su ejecución mediante las instituciones. Su objetivo es crear una estructura que genere, sustente y permita el flujo de conocimiento entre los agentes económicos y sociales, lo que se ve reflejado en productos de mayor valor agregado e innovaciones y por ende mayores beneficios tanto para las empresas como para las naciones.

1.3 Características y factores económicos[editar]

En su afán de crear cosas nuevas, la economía del conocimiento se caracteriza por las ramas económicas que han surgido y crecido bajo su amparo y que algunos llaman intensivas en conocimiento (Villavicencio, 1993:100-101). Este fenómeno ocasiona la sustitución de los factores de la producción de la economía industrial por los de la economía del conocimiento:

Hoy las nuevas tecnologías de la información relevan a las de la industria pesada y manufacturera, como principal soporte de las economías desarrolladas; pero a diferencia de esta economía que dependía de bienes agotables como el petróleo y el hierro, la nueva economía se desarrolla en el rumbo del conocimiento; por tal la información y el conocimiento se convierten en el objeto formal de la ciencia y la tecnología, hasta el punto en que la economía, cultura y bienestar social dependen cada vez más del desarrollo de nuevas tecnologías de la información (Gómez, 2005:s.p.).

Entonces se añaden como factores de producción a la información y el conocimiento; algunos autores como Thomas Stewart (1998) y Juan Carlos Gómez (2005) opinan que la tecnología también constituye otro factor distintivo; sin embargo ésta se considera como un producto de aquéllos porque la tecnología es un producto del conocimiento.[5] De acuerdo con Diódoro Guerra (2005:31) la tecnología y los conocimientos empleados en los procesos productivos pueden estar contenidos en: [6]

[...] fórmulas, patentes, diseños, proyectos, modelos, descripciones de proceso, métodos, etc. incluye aspectos comerciales como marcas, licencias, vehículos publicitarios, franquicias, etc. así como aspectos intelectuales como cursos y programas de formación, conocimientos propios del área de gestión, servicios diversos de consultoría, etc. (Benavides, 1998, cit, por Guerra, 2005:32).

Si la tecnología es el conocimiento de los procesos de producción habría que agregar todos aquellos conocimientos implícitos no considerados en la lista señalada y que no tienen un aspecto concreto, tales como las rutinas y el conocimiento de los empleados en forma de:

[...] el saber qué (Know what): referente al conocimiento sobre los hechos; el saber porqué (know why): son los conocimientos, los principios y leyes de la naturaleza, la humanidad y la sociedad; el saber cómo (know how): trata sobre la capacidad de hacer algo; es una competencia; y el saber quién (know who): involucra a los actores sociales que saben hacer las cosas o expertos que hacen posible obtener acceso a su conocimiento de manera eficiente (Guerra, 2005:128-129).

1.4 Entidades de la economía del conocimiento[editar]

La información y el conocimiento como factores de producción se pueden observar en el manejo e impacto que producen en la sociedad y las empresas; en el primer caso, gracias a los estudios de la OCDE sobre el crecimiento de las economías, el conocimiento y sus medios de difusión han tomado la forma de políticas de investigación y desarrollo (I+D); dentro de los países se han formalizado instituciones del Estado o del sector privado que realizan trabajos sistemático para incrementar el volumen de conocimientos y su aplicación en la sociedad (OCDE, 1996), considerando que el conocimiento tiene un origen y funcionamiento transversal en la población.

Por ejemplo, Lester Thurow (2000) en su libro Construir riqueza proporciona un enfoque de pirámide social donde el conocimiento se genera desde la base, inicia desde los primeros años de educación y formación de las personas; pasa por los trabajos más sencillos y básicos hasta llegar a niveles superiores de cultura y conocimiento. Como su adquisición requiere la existencia de individuos o grupos sociales se ha llegado a la conclusión de que el conocimiento tiene un aspecto formal e informal en el ser humano, algunas veces lo adquiere en la academia y otras en la práctica (López, 2001), ello dota a la creación del conocimiento de múltiples facetas para su producción, de allí que la economía del conocimiento reconfigure el sistema nacional de educación y las instituciones de cultura.

Esta reconfiguración llega al ámbito económico a través de la información que permite obtener ventajas de su manejo: ser el primero en conocer y entender las nuevas necesidades de los consumidores, conocer antes que nadie un nuevo material, un nuevo mercado o una tecnología es primordial para la competitividad. Este flujo de información encuentra diferentes medios para manifestarse, ya sea de manera tangible o intangible, en otras palabras, se difunde mediante un objeto o a través de la experiencia de las personas; es así como la apropiación de ese conocimiento demanda la infraestructura necesaria para su procesamiento y aprovechamiento.

Con respecto al impacto empresarial en los países desarrollados, el conocimiento ha impulsado a las compañías a generar centros de investigación propios o en colaboración con otras empresas para proveer saberes que se reflejen en bienes y servicios de alto valor agregado con los cuales puedan dominar el mercado; el siguiente paso es controlar el conocimiento de una manera estratégica, lo que lleva a la creación de entidades administrativas que lo apliquen de manera sistemática. En la búsqueda y reproducción del conocimiento también se despliegan diversas relaciones con otros agentes económicos y sociales, verbigracia, las desplegadas con los consumidores y el público en general en Internet, los laboratorios de pruebas de las universidades, la capacitación, los servicios de consultoría para conocer el mercado y los productos, los apoyos del gobierno, las ferias y congresos, la afiliación a cámaras industriales, etcétera.

1.5 Campos y teorías derivadas de la economía del conocimiento[editar]

Derivado de los esfuerzos de la OCDE por comprender la economía del conocimiento, algunos autores formulan el concepto de Sistema Nacional de Innovación (SNI).

De acuerdo a la síntesis de Diódoro Guerra (2005) sobre los SNI, se puede deducir que son el conjunto de instituciones públicas y privadas de un país que establecen relaciones y acciones para crear, transferir y utilizar conocimiento útil, pudiéndose manifestar en prácticas científicas y tecnológicas o en innovaciones, lo que determina la capacidad productiva de una nación y en consecuencia sus ventajas competitivas frente al mundo.

Enfocar el SNI a un territorio implica una dependencia de la estructura económica, técnica y cultural del entorno donde convergen los mercados y sus agentes, las instituciones del sector productivo, comercial, legal, financiero, educativo y científico; el fomento, creación y desarrollo de tales estructuras y sus relaciones dependen de la orientación política consagrada en la planeación de un país.

Las instituciones y órganos correspondientes al SNI en los países subdesarrollados se están formando de manera paulatina, pues como se ha visto la economía del conocimiento es una disciplina surgida en países avanzados y que los países en desarrollo importan, una forma de comprobarlo es contrastando el PIB y los productos y servicios generados por cada tipo de economía, la comparación debe arrojar diferencias sustanciales entre el volumen de producción y el tipo de bienes y servicios elaborados entre países.[7]

Observando el comportamiento de variables diseñadas por el Conacyt, Jorge Herrera (2006) encuentra que el país ha desarrollado diversos organismos de apoyo al desarrollo científico y tecnológico tanto a nivel nacional como regional, algunos incluso datan de 1935 como es el Consejo Nacional de la Educación Superior y la Investigación Científica (CONESIC), creado durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas del Río. Ciertamente existen instituciones para el desarrollo del conocimiento pero también es verdad que no funcionan como un sistema, al menos por lo que respecta a su vinculación con el aparato productivo nacional, de acuerdo con una investigación realizada por Rosalba Casas (2002) no se pudo identificar un sistema nacional de innovación en nuestro país, sólo se encontraron elementos dispersos con un nivel simple de coordinación bajo la figura de redes regionales de conocimiento, donde los nodos son los centros públicos de investigación, grandes empresas, asociaciones empresariales y en menor grado los gobiernos en sus tres niveles. Ante tales resultados es viable decir que México cuenta con instituciones de apoyo científico y tecnológico y de promoción empresarial pero funcionan de manera local y sin organización a nivel nacional. Para subsanar tales fallas a principios de 2007 se creó la Comisión Mexicana para la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (COMPYME) como una comisión intersecretarial permanente; sin embargo habría que esperar sus resultados para evaluar su capacidad de articulación entre el gobierno, los centros de investigación y las empresas, cuyo funcionamiento es primordial en la economía del conocimiento (Boletín, 2005:4). Las instituciones del SNI en México se pueden apreciar en el siguiente cuadro:

Cuadro 1. Elementos del Sistema Nacional de Innovación mexicano.

Órganos de apoyo científico y tecnológico  Acciones para impulsar la ciencia y tecnología  Instituciones y acciones de fomento empresarial 
  • Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
  • Subsistema de Educación Tecnológica.
  • Centros Públicos de Investigación.
  • Sistema Nacional de Investigadores.
  • Comité Intersecretarial para la integración del presupuesto federal.
  • Conferencia Nacional de Ciencia y tecnología como instancia coordinadora entre las oficinas y consejos de los estados y el Conacyt.
  • Consejo General de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico.
  • Ley de Ciencia y Tecnología.
  • Ley orgánica del Conacyt.
  • Reforma a la Ley del Impuesto sobre la Renta relativa a los incentivos fiscales.
  • Foro Consultivo Científico y Tecnológico.
  • Becas de posgrado para la formación de recursos humanos especializados.
  • Acuerdo de la Comisión Nacional Hacendaría para crear el Ramo 39 y canalizar recursos a los Estados para impulsar actividades científicas y tecnológicas.
  • Fondos sectoriales y mixtos.
  • Secretaría de Economía.
  • Subsecretaría para la pequeña y mediana empresa.
  • Nacional Financiera (NAFIN-BANCOMEXT).
  • Ley para el desarrollo y competitividad de la mipyme.
  • Sistema Nacional de Garantías.
  • Acuerdo para establecer las reglas del Fondo PYME.
  • Fondos para cadenas productivas.
  • Incubadoras y clubes de inversionistas.
  • Creación de la Comisión Mexicana para la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (COMPYME) como una comisión intersecretarial de carácter permanente.
Fuente: Elaboración propia (FMG) con base en Conacyt (2006a, 2007), DOF (2005, 2007), Guerra (2005), Méndez y Ortiz (2006).

En este cuadro sólo se mencionan los órganos, instituciones y acciones más representativas del Estado en los últimos años. Cabe mencionar que en el país existen elementos del SNI y que de acuerdo a la investigación de Rosalba Casas no hay coordinación entre las partes y en consecuencia no operan como un sistema integral, por un lado se tiene a las dedicadas a la ciencia y la tecnología y por otro las de impulso empresarial, entonces su contribución es muy poca si no tienen contacto entre sí y con las distintas áreas y agentes económicos y sociales mayoritarios del país, o al menos en las actividades de mayor impacto social.

Para un correcto funcionamiento del SNI es necesario construir entidades encargadas de ejercitar las relaciones al interior y al exterior de los organismos, pues es en la interacción donde se transmiten y captan los conocimientos y se da la transferencia y adopción tecnológica. La constitución de células encargadas de dar fluidez a las relaciones es fundamental para el desarrollo y aprovechamiento del SNI, en caso contrario no sería un sistema, serían piezas sueltas de algo que permanece estático para quien lo requiera, luego entonces, las interacciones son fundamentales para la existencia y funcionamiento del sistema, son promotoras para la vinculación y el éxito de los interesados.

Por las múltiples facetas adquiridas por el conocimiento dentro del SNI surge la necesidad de abordar el análisis sobre el conocimiento y los procesos de aprendizaje en sus dimensiones epistemológica y ontológica de las personas y en las agrupaciones, el primero es en la parte individual de la adquisición del conocimiento ya sea de manera tácita o explícita, el segundo se refiere a que el conocimiento puede residir en un individuo, o a lo largo y ancho de una organización.

El que el conocimiento sea generado de manera tácita o explícita en una persona o en un grupo de personas y que su formulación involucre varios agentes y disciplinas, lo convierte en una cuestión de la economía de la empresa,[8] y cuando aborda la gestión, la capacidad de innovación, la imaginación, el grado de satisfacción de los clientes, la capacidad de aprendizaje y motivación de los empleados, la gestión de recursos humanos y las relaciones sociales cae en el ámbito de la sociología de la empresa (Serrano y Chaparro, 2001).

La interacción de los elementos descritos elevan al conocimiento como la fuente actual de creación de valor en la economía y en la empresa (López, 2001:161), por tanto se le debe dar un manejo inteligente dentro en las organizaciones para obtener el mayor beneficio posible, necesita del management.

1.5.1 Management[editar]

El management es una de las 2 teorías derivadas de la economía del conocimiento. Su traducción literal es “gestión, dirección, gerencia” (Williams, 1968); para Robert N. Anthony y Vijay Govindarajan (2003) management es el control de los procesos por los cuales los gerentes aseguran que la gente implemente los lineamientos de las estrategias para el logro de los objetivos organizacionales, trata con cuestiones personales como actitudes y aptitudes. En la economía del conocimiento el management se entiende como aquella actividad directiva que identifica, cultiva y genera conocimiento y valores entre los individuos y en la organización, fomenta una cultura para su intercambio (Sveiby, 2000); de esa manera forma grupos sociales capaces de crear ventajas competitivas con el fin de mantener una constante y prolongada superioridad en el mercado. Dicha actividad incluye la creación de los instrumentos internos de fomento a la innovación, la creación y el intercambio del conocimiento entre las personas y los departamentos de la compañía.

El conocimiento como factor de la producción tiene la peculiaridad que entre más se comparte mayor es su crecimiento, por eso debe ser manejado de manera especial y sistémica dentro de la organización (Senge, 1990 y Sveiby, 2000); su manejo es distinto a los otros factores como la tierra y el capital que por sí mismos son escasos para hacer negocios.

El que la gestión del conocimiento se haya convertido en cuestión del management implica:

1. Tomar el conocimiento como factor más importante para la productividad y las ventajas competitivas permitiendo contar con mayores técnicas para crear y modificar los procesos productivos (cambio tecnológico); facilita el análisis y el estudio de los procesos para modificarlos en aras de reducir costos o producir cosas diferentes, que según Michael Porter (1991) constituyen fuentes de ventajas competitivas. Fabricar a bajo costo se entiende como productividad (laboral o factorial) y la diferenciación como innovación de proceso o de producto.

2. Reconocida la contribución del conocimiento en los procesos, el siguiente paso es identificarlo, crearlo y generarlo en las personas y en la compañía. Se parte de conocer la disponibilidad del conocimiento dentro de la firma como un recurso capaz de crear otros recursos nuevos, nuevas formas de producción y ventajas competitivas (Ramírez, 2001).

3. Construir las bases, canales y trasmisores para su flujo, creación y apropiación, como soporte para la nueva cultura. La tarea del management es darle continuidad al conocimiento para multiplicarlo mediante su flujo entre los participantes hasta alcanzar la posición deseada para la compañía en el largo plazo. Tener un torrente de conocimiento constante torna a la empresa en una organización de aprendizaje y le permite conocer posibles cambios en el entorno y adecuarse a ellos anticipadamente.

La construcción de las bases y los instrumentos para el flujo y creación del conocimiento incluye:

a) La formulación de procedimientos y procesos de trabajo.

b) La construcción de un ambiente laboral favorable.

c) Canales de comunicación horizontal y vertical.

d) Comunicación constante entre empleados, clientes, proveedores y competencia.

Peter Senge (1990) en su libro La quinta disciplina sugiere como elementos clave, además de los arriba señalados a:

e) La construcción de una organización descentralizada y no jerárquica.

f) La introducción de una filosofía empresarial basada en libertad y responsabilidad.

g) Consagrar el éxito al bienestar y crecimiento de los empleados.

4. Cuando el conocimiento fluye es necesario canalizarlo hacia aquellas actividades de mayor beneficio; inducirlo en la búsqueda de la visión y la misión de la empresa. Clayton Christensen y Michael Overdorf (2000) recomiendan con la ayuda de indicadores de medición del desempeño similares a los propuestos por Sveiby (2000) trasladarlo a los procesos y valores empresariales. Trabajar bajo estas premisas requiere generar una cultura laboral nueva con un enfoque sistémico de dirección. El enfoque sistémico de dirección puede asumir la figura de estrategia corporativa de Kaplan y Norton (1992) o de planeación estratégica.[9]

El planteamiento sistémico de la gestión engloba a las finanzas, el análisis de mercado, la gestión de recursos humanos, las operaciones de producción y el comportamiento de la organización (Spender y Grant, 1996).

El punto medular y culminante del management en la economía del conocimiento es la planeación. A diferencia de la planeación tradicional que se enfocaba a resolver problemas, la planeación estratégica busca resultados a través del establecimiento de una visión del futuro deseado para la firma; para ello establece una misión con proyectos cimentados en valores, así como programas con indicadores de medición de resultados, a partir de las mediciones y el conocimiento sobre la forma en que se obtuvieron, se implementan acciones de mejora continua, todo ello a través de modelos.[10]

De acuerdo con Sveiby (2000) el management puede estar orientado a multiplicar ganancias o a compartir conocimiento que a largo plazo da mayores resultados, en este sentido la estrategia corporativa de Kaplan y Norton implica incrementar el valor de la empresa mediante la incorporación del conocimiento, la experiencia del personal, los sistema informativos y la cultura organizacional a la concreción de los objetivos; dado que estos recursos funcionan bajo el principio de causa y efecto, una variación en alguno de ellos impacta las estructuras del sistema y los resultados de sus dos pilares fundamentales: 1) el capital humano, constituido por el stock de habilidades, experiencias y el trabajo de los empleados para desarrollar los procesos importantes y 2) el capital organizacional como la infraestructura soporte de la empresa para el desarrollo de los procesos y la parte del capital información, cuya función es permitir la generación e intercambio del conocimiento y la información entre los empleados y directivos; se trata entonces de equipos y medios de comunicación que coadyuvan a difundir y supervisar el cumplimiento de la misión, visión y valores del plan estratégico de la organización (Kaplan y Norton, 1992).

1.5.2 El capital intelectual[editar]

La teoría del capital intelectual surge de la economía del conocimiento y no obstante que el conocimiento prevalece en todos los modos de producción, es en el capitalismo donde toma mayor relevancia adquiriendo una variación en la conceptualización sobre el tipo de trabajo generador de valor.[11] En este sentido sigue siendo el esfuerzo del hombre el creador de la riqueza, pero ya no por su desempeño físico sino mediante su labor intelectual, por tanto la función del empresario es apropiarse de esa fuente generadora de valor e incrementarla por varios métodos; es decir, se tiene que aprovechar del cerebro de los demás para crear ventajas competitivas; bajo este panorama los beneficios se pueden dar en la producción, la comercialización o en la administración, porque se trata de incrementar los beneficios por cualquier medio y no necesariamente aumentando la producción de bienes materiales.

Bajo el concepto de la nueva economía, quien genere conocimiento en cualquier campo útil, lo explote y lo difunda tendrá mayor riqueza (Enríquez-Cabot, 2004).

Hoy el conocimiento es el elemento central del valor. López (2001:161) argumenta que:

La teoría clásica está basada en la teoría del valor-trabajo y que las aportaciones de Ricardo y Marx derivan en considerar el trabajo como fuente generadora de valor. Hoy la investigación e innovación constituyen fuentes generadoras de todo valor.

Sin embargo sigue siendo el trabajo, pero de distinta naturaleza el que lo genera, es gracias al desempeño intelectual del hombre como se lleva a cabo la investigación y la innovación. Es una dimensión nueva del trabajo la que hoy se considera, ya no se valora por el esfuerzo físico o el desgaste intensivo, si no la capacidad mental y emocional para modificar la realidad, rediseñar procesos, desarrollar nuevos

productos e imaginar modelos de negocio inéditos para obtener mayores ganancias (Keller, 2006), en el corto y mediano plazo (con innovación incremental) o a largo plazo, (con innovación radical) todo depende cómo y en dónde se aplique el conocimiento.[12]

1.5.2.1 Desarrollo del concepto del capital intelectual[editar]

Para el análisis de los factores de la producción en la economía industrial, Leftwich R.H y R.D Eckert (1987), los agrupaban en distintos conceptos, que van de la simple clasificación de la mano de obra y recursos de capital, hasta los que hace una desagregación más específica, como Paul y Ronald Wonnacott (1992) que lo distinguen en factores como tierra, capital real (maquinaria y equipo) y capital financiero, introducen el flujo de las finanzas en la economía. Sin embargo en todos los casos su utilización, resultados y beneficios son producto del esfuerzo humano y por tanto la clasificación se podría ampliar con:

A) Recursos naturales: son los elementos naturales que el hombre aprovecha para su beneficio, “el grado de (su) aprovechamiento depende del adelanto de la técnica y las ciencias” (Bassols, 1970:76-77).

B) Recursos humanos: todos los individuos que laboran en las empresas, desde las microempresas hasta las grandes organizaciones. Su importancia radica en la capacidad para desarrollar y aprender nuevas técnicas de producción.

C) Recursos manufacturados: los insumos, materiales, la maquinaria y equipo empleado en la producción de bienes y servicios.

D) Otros recursos humanos: como la capacidad empresarial, el nivel de organización y gestión de los directivos de la empresa. Dado que se inserta el potencial humano como factor, vale la pena enumerar sus funciones:

1.- El empresario toma la iniciativa de combinar recursos como tierra, trabajo y capital a fin de producir bienes o servicios, dándose la reunión en una instalación física de la maquinaria, el equipo y el personal necesario para fabricar un bien o servicio.

2.- Decide y ejecuta las acciones básicas para los negocios; la fabricación del bien o servicio estará orientada hacia aquellos que recuperen más rápido la inversión y la obtención de ganancias.

3.- Asume el posible riesgo de perder dinero; dado que el producto o servicio puede no tener aceptación en el mercado, pudiera no recuperarse la inversión.

4.- Inicia una empresa e introduce nuevas técnicas y productos (LeRoy, 1986); buscando siempre los mejores resultados de la inversión, el empresario busca nuevas formas de hacer las cosas, una organización más redituable, nuevos productos o nuevos mercados, innova.

El capital se refiere a todas las inversiones hechas en edificios, equipos y demás materiales físicos fabricados y empleados por el hombre en el proceso productivo. Una cadena de montaje de coches es capital como son la maquinaria y el acero con el cual se fabrican los automóviles. El capital ha sido producido en el pasado, la fábrica pudo haberse construido hace 25 años o muy recientemente y el acero la semana anterior. Al proceso de producir y acumular capital se le denomina inversión.

Al contrario de los bienes de consumo, los bienes de capital o bienes de inversión, no están dirigidos a satisfacer las necesidades humanas directamente, sino a ser utilizados en la producción de otros bienes (Wonnacott y Wonnacott, 1992:30).

1.5.2.2 Definición de capital intelectual[editar]

Tom Stewart fue el primero en acuñar el término (en alusión a John Kenneth Galbraith y Michael Kalecki) y lo definió como la suma de todo aquello que da competitividad en el mercado (cit. por Sveiby, 1998).

El concepto de mercado indica que el capital intelectual se puede manifestar en el mercado de bienes y servicios, en el de medios de producción o en el de trabajo.

Identificar el conocimiento como capital implica reconocer que fue elaborado previamente y sólo se transforma en capital cuando se utiliza en un proceso productivo; pudo haberse adquirido con anterioridad y para su conformación y acumulación fue necesario tiempo, dinero y esfuerzo del hombre y de la sociedad, por tanto constituye una inversión con el potencial de crear cosas nuevas –de mayor valor-, lo cual lo reviste como capital.[13] Como capital, el conocimiento acumulado puede satisfacer sólo necesidades próximas y de manera indirecta, siempre que se utilice para producir bienes y servicios futuros, lo que lo convierte en un activo.[14]

Coincidentemente con lo anterior, el enfoque de capital intelectual (como capital productivo) involucra tres aspectos principales:

  1. Creación: es la formación de recursos humanos a través de la educación, la capacitación y la valuación del trabajo intelectual de las personas.[15]
  2. Aplicación: entendida como la incorporación de los empleados a las tareas y procesos para las cuales fueron capacitados.
  3. Manejo, la incorporación y dirección del personal hacia la visión y misión de la compañía, generando áreas específicas de aplicación; por ejemplo, laboratorios u oficinas especializadas o capturando el conocimiento en activos intelectuales estratégicos para los negocios.

Llevando estos principios al mercado donde ocurre, se distinguen tres niveles:

a) El individuo: identificar, reconocer y valorar su conocimiento tácito y explícito y en ese sentido tasar correctamente el trabajo intelectual.

b) La empresa: como una organización inteligente aprende, incorpora y fomenta el conocimiento de las personas y de las distintas áreas organizacionales para el mejor desempeño de sus tareas, lo cual marca diferencias entre empresas.[16]

c) El mercado: como el sitio donde se desarrolla el intercambio del capital intelectual y lugar donde se desarrollan las estrategias.

En este sentido el concepto de capital intelectual ha venido evolucionando, primero considerando el conocimiento de las personas y luego incorporando otras características de los demás rubros, de allí que las diversas definiciones engloben distintos elementos según el enfoque que se trate.

A nivel individual, el concepto incluye “todos los conocimientos de los empleados, es fuerza cerebral colectiva que dota de ventaja competitiva a la empresa” (Stewart, 1998). A diferencia de otros recursos –tierras, fábricas, equipos y capital financiero- el conocimiento es un bien intangible capaz de generar diferencias en los rendimientos de las inversiones, según los montos destinados a ese rubro y su manejo es el valor (futuro) obtenido; de allí que pensadores como Edvinsson y Sullivan definan al capital intelectual como conocimiento que puede ser convertido en valor (Sveiby, 1998). Por esta característica podemos definir al capital intelectual como activo intangible. Un activo intangible es un activo identificable, de carácter no monetario y sin apariencia física (NIC 38, 2004).[17]

Ya en su aplicación dentro de la empresa y de acuerdo con la dimensión social donde se genera el conocimiento, el capital intelectual incluye además de los conocimientos: la experiencia aplicada de las personas, la tecnología organizacional,[18] las relaciones con clientes y destrezas profesionales; que le dan una ventaja competitiva en el mercado (Milena, 2005).[19]

Este concepto incluye también la información y la propiedad intelectual (Stewart, 1998), adquirida cuando el capital intelectual se plasma en un objeto o documento que ha sido registrado ante una autoridad confiriéndole derechos y obligaciones. Dada la variedad de componentes algunas empresas como Ernst & Young lo caracterizaron como un paquete de activos que sirve para producir recursos de alto valor; de acuerdo con Sullivan (2001) el capital intelectual es conocimiento que puede convertirse en beneficios.

La capacidad de estos activos para generar valor depende de su manejo; no se puede generar valor a partir de los activos intelectuales sin una estrategia. El capital intelectual y el manejo del conocimiento, son ramas del mismo árbol según Sveiby (1998).[20]

La importancia de asignar un valor comercial al capital intelectual residente en objetos estriba en el hecho de poder determinar su precio y a partir de allí, hacer operaciones de compra venta, inversiones, depreciaciones y cálculos sobre el rendimiento en inversiones en capital intelectual.[21] Con una metodología establecida se podrían incluso calcular los beneficios económicos futuros generados por el personal altamente calificado o con información privilegiada en la empresa. En la economía del conocimiento el personal educado (incluso en el manejo de las emociones) adquiere mayor relevancia dado que a los derechos personales y laborales, se suman los derivados del conocimiento y los valores personales, como una forma de delinear y definir la conducta general de la empresa en el mercado, por eso el management además de formar una cultura y un ambiente para la generación e intercambio del conocimiento, también crea un ambiente laboral agradable, resaltando las cualidades y valores humanos como la creatividad, la motivación, la tolerancia, la autoestima, la asertividad y la flexibilidad reforzados con programas de estímulos al personal.

Fernando Méndez y Fernando Elí Ortiz (2007) argumentan en su artículo “Capacitar lo invisible” que de nada sirve una excelente planeación, los mejores programas de mejora continua y los gerentes más brillantes si la organización no cuida lo valores humanos y los estímulos para que la pasión y emoción del personal se traslade al desempeño y las metas empresariales, las cuales deben de estar alineadas. Las personas son lo más importante en la economía del conocimiento; a partir del estudio de los intangibles la parte emocional del ser humano cobra importancia pues contribuye a la creación de valor al impregnar su conducta buena o mala a la empresa, a los consumidores, a proveedores y competencia. Generan una imagen.

Para Sveiby (1998) una forma de comprender y hacer operativo el capital intelectual en algunas empresas como Skandia y Ernest & Young, radica en las propiedades estáticas del conocimiento, como los inventos, las ideas, los programas de cómputo y patentes.

Ya en el funcionamiento empresarial, la generación del capital intelectual inicia en el momento en que un vendedor establece relaciones comerciales con los clientes, lo que se ha denominado fondo de comercio (Brooking, 1997, cit. por Carrión, 2005); este fondo se va ampliando en la medida que se van generando mayores operaciones y vínculos en el entorno, incorporando conceptos tales como “la clientela, el nombre, razón social, localización, la cuota de mercado, el nivel de competencia, el capital humano, los canales comerciales y otros de naturaleza análoga que impliquen valor para la empresa” (García, 1996).[22]

Lo acontecido con el conocimiento en las últimas décadas es la aparición de determinadas áreas clave en las firmas responsables del manejo de los medios de comunicación, la tecnología de la información y las comunicaciones como nuevas herramientas para ingresar y competir en la economía global. Muchas de estas herramientas aportan beneficios no materiales que ahora se dan por sentado, pero que antes no existían, a tal punto que la organización no puede funcionar sin ellas. La propiedad de tales herramientas proporciona ventajas competitivas y, por consiguiente, constituyen un activo.

Para Annie Brooking (1997) el capital intelectual incluye todas aquellas aportaciones no materiales que en la era de la información conforman el principal activo para las empresas. Gómez (2005) involucra en el capital intelectual factores como liderazgo tecnológico, marcas comerciales y hasta gastos históricos registrados en libros con potencial para adquirir mayor valor futuro. Por su parte Fiona Murray (2004) sostiene que capital (intelectual) es conocimiento capturado en patentes y publicaciones.

Derivado de los puntos de vista anteriores, se puede definir al capital intelectual como todo aquel conocimiento capaz de crear valor a partir de una estrategia y que permite una ventaja competitiva en cualquier mercado.[23] El concepto “ventaja competitiva” es común en todos los niveles de aplicación y se entiende como aquella capacidad para ser mejor que los demás, poseer algo que nadie más tiene.

Al constituirse el capital intelectual como el factor de producción más importante dentro de la economía del conocimiento, impregna de importancia a los medios con los que se difunde, con ello la organización que genere y/o controle los medios de transmisión del conocimiento en beneficio propio serán las que triunfen (Stewart, 1998).

El conocimiento encuentra varias formas de creación y manifestación en el individuo, la empresa y la sociedad, que junto con los distintos mercados donde se concretiza, permite un enfoque multivariado para crear y obtener valor.

Por ello, los factores de la producción han requerido de una nueva forma de organización para su estudio en la economía del conocimiento, lo cual se verá a continuación.

1.5.2.3 Nueva configuración de los factores de producción[editar]

Algunos estudios de la economía industrial incluyen al capital intelectual bajo el concepto de “otros recursos humanos”, dejando de manifiesto que ciertas actividades económicas ya eran dependientes del conocimiento, como “tomar iniciativas, ejecutar acciones, asumir riesgos e iniciar negocios” (LeRoy, 1986); consideraban también sus áreas de aplicación, pero no se tomaba al conocimiento como un recurso específico, como fuente creadora de oportunidades; lo que hace la economía del conocimiento es abordar el estudio en las formas en cómo surgen mayores opciones, a partir del conocimiento sobre un campo determinado (antes del proceso, la aplicación y sus resultados). Es verdad que todas las tareas empresariales se desprenden del conocimiento en el campo de acción; en el mundo de los negocios nadie toma decisiones, asume iniciativas y toma riesgos sin un conocimiento previo de las cosas; siendo el capital intelectual el que actúa en primer término.

Los recursos naturales ya no son determinantes para la producción ya que el conocimiento crea nuevos materiales con los cuales se sustituyen o se reemplazan estos recursos, a través del conocimiento, los agentes económicos se pueden dedicar a aquellas actividades donde mejor exploten sus ventajas competitivas (su conocimiento especializado) y en las cuales los recursos naturales son secundarios, tal es el caso de las actividades digitales. Aunado a lo anterior, los bienes de mayor valor tienen más contenido intelectual que material y se encuentran de manera tangible e intangible en la economía. Para ejemplificar lo anterior científicos de Estados Unidos son capaces de crear en laboratorio animales para consumo humano. La Administración de Fármacos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de ese país ha concluido que el consumo de carne clonada es igual de segura que la carne de animales criados convencionalmente, las primeras muestras de carne de cerdo y res de animales clonados podrían llegar al mercado el próximo año, sin embargo la comercialización se mantiene hasta ahora en moratoria por cuestiones éticas (Cookson, 2005).

Desde el punto de vista de Smith Gordon (1997) los nuevos recursos que intervienen en el proceso productivo son:

a) Recursos monetarios: como el capital neto, se constituye por los ingresos corrientes menos las obligaciones.

b) Recursos tangibles: son todos los que aparecen en el balance contable de la empresa tales como la planta, edificios, insumos, maquinaria y equipo.

c) Recursos intangibles: son los que normalmente no aparecen en los balances, la teoría contable los define como recursos que no son físicos, pero que proporcionan grandes beneficios a los negocios y por tanto son inseparables de la empresa, como:

1.- Los derechos de licencias, contratos, acuerdos, permisos, etc.

2.- Las relaciones con agencias, compañías e individuos.

3.- Grupos de intangibles como el goodwill y el going concern value.[24]

4.- La propiedad intelectual en patentes, propiedad tecnológica, copyrights (derechos de autor), las marcas registradas y licenciamiento, el software, interfaces y derechos de publicidad (Gordon, 1997:3-6).

En contrapartida a la economía industrial, la disminución de la preponderancia de los recursos naturales en la economía del conocimiento y la aparición de otros recursos bajo la forma de capital intelectual, requiere nuevos instrumentos (o teorías) para su estudio, mismos que revisamos en el siguiente apartado.

1.5.2.4 Modelos del capital intelectual[editar]

Según se estableció en la definición, el capital intelectual considera el conocimiento de las personas y de todos aquellos recursos tangibles e intangibles donde se guarda (o se plasma) el conocimiento y que son capaces de generar beneficios, pudiendo tomar muy variadas formas en la empresa tanto internas como externas.

Para entender el funcionamiento del capital intelectual, los estudiosos del tema diseñan modelos con clasificaciones e indicadores propios, y los tratan de llevar a la práctica pues es en su uso como se entienden y captan sus beneficios, además de que permiten el monitoreo de la estrategia seguida. Con ello, se está en posibilidades de evaluar sus componentes, directrices y resultados.

Los modelos pretenden estudiar la variable de creación de valor:[25]

1) Thomas Stewart (1998:123-125) definió el término de capital intelectual, pero no estableció un modelo gráfico, sólo lo identificó como:

  • Capital Estructural: envasa el capital humano para ser usado múltiples veces en la creación de valor.
  • Capital Cliente: son las relaciones de la organización capaces de generar negocios.
  • Capital Humano: son las aptitudes de los individuos necesarias para dar soluciones a los clientes.

2) Karl Erik Sveiby (1996) lo señala como:

  • Estructura externa: son las relaciones con clientes y proveedores y los símbolos que identifican a la empresa como marcas e imagen de la compañía.
  • Estructura interna: es el conocimiento codificado y estructurado como patentes, procesos, visión y misión y la gente encargada de su mantenimiento.
  • Competencias del personal: las capacidades individuales y grupales para producir, procesar y presentar productos y soluciones.

Su modelo lo denominó Monitor de Activos Intangibles y su representación es:

Cuadro 2. Modelo del Monitor de Activos Intangibles.[26]

VALOR DE MERCADO
RECURSOS TANGIBLES RECURSOS INTANGIBLES
Modos de creación de valor ESTRUCTURA EXTERNA ESTRUCUTURA INTERNA COMPETENCIA
Crecimiento Organizacional Inversiones en tecnología y estructura Índice de competencia. Años en la profesión. Educación y Facturación
Renovación e

Innovación

Imagen de los clientes, ventas y nuevos clientes Incremento organizacional, clientes, nuevos productos/servicios/ procesos Incremento de la competencia. Clientes. Costos en entrenamiento y educación. Costos diversos
Eficiencia

y

Utilización

Ingresos por cliente.

Ventas por cliente. Índice de perdidas o ganancias

Proporción del soporte (staff) Proporción de profesionales. Sinergias. Valor adicionado y beneficios por empleado
Riesgo

y

Estabilidad

Índice de satisfacción de clientes. Proporción de grandes clientes. Edad de la estructura Índice de valores, actitudes y edad de la organización. facturación del soporte técnico Facturación de los profesionales.

Compensación de profesionales

Fuente: Elaboración propia (FMG) con base en http://www.sveiby.com/articles/CompanyMonitor.html. Fecha de consulta 13/03/2006.

El modelo surge en los años 1986-1987 en Suecia y es un intento por explicar la contribución del capital intelectual en los procesos empresariales, al parecer, se quedó en la parte teórica y no tuvo una aplicación práctica.

3) Por su parte, Celemi (1999) dividió su modelo en:

  • Nuestros clientes: rentabilidad por tipo de cliente, productos vendidos de manera individual, margen de utilidad, cuota de mercado, recompras, etcétera.
  • Nuestra organización: apoyo del staff para el cumplimento de metas y su rentabilidad, capacidad para encauzar los recursos a las metas.
  • Nuestra gente: valor añadido por empleado y cumplimiento de metas.

El modelo es el Celemi Monitor y su representación es:

Cuadro 3. Modelo Celemi Monitor.

Recursos Tangibles Recursos Intangibles
Recursos Financieros Nuestros Clientes Nuestra Organización Nuestra Gente
Crecimiento

Reinversión

Promedio anual

Ingresos.

Imagen de los clientes

Clientes. Ingresos por nuevos productos.

Valor añadido por nuevas inversiones

Experiencia profesional. Competencia.

Expertos con grado de doctor

2007 2008 2009 2007 2008 2009 2007 2008 2009
Eficiencia

Promedio anual

Ingresos por cliente Proporción e ingresos del personal

administrativo.

Valor añadido por experto. Margen de valor añadido
2007 2008 2009 2007 2008 2009 2007 2008 2009
Estabilidad

Promedio anual

Recompras.

Participación de mercado

Años del personal administrativo de alto nivel.

Proporción de novatos

Rotación de expertos. Años de antigüedad de

los expertos. Edad promedio de los empleados

2007 2008 2009 2007 2008 2009 2007 2008 2009
Fuente: Elaboración propia (FMG) con base en http://www.sveiby.com/Portals/0/articles/CelemiMonitor99.htm. Fecha de consulta 14/09/2006.

El modelo Celemi debe su nombre a la empresa donde se desarrolló el modelo. Es una firma Sueca especializada en herramientas de aprendizaje llamada Celemi y lo aplicó en su reporte anual de 1999.

4) Hubert Saint-Honge clasifica su modelo en:

  • Capital Clientes: son los clientes que pagan por los productos y servicios, son el único medio de contacto con el futuro.
  • Capital Estructural: es todo lo que permite al capital humano dar lo mejor de sí: los programas informáticos, las políticas, los procedimientos o las prácticas empresariales, ocultas o declaradas.
  • Capital Humano: son las personas, su buena voluntad, su motivación y su creatividad (cit. por Hall, 2001:78).
    Figura 1. Modelo Canadian Imperial Bank

El modelo es el Canadian Imperial Bank y su representación es:

Figura 1. Modelo Canadian Imperial Bank.

En 1996, después de trabajar cinco años como director del Centro de Liderazgo del Canadian Imperial Bank of Commerce (CIBC) en Toronto Canadá, Saint-Onge descubre que el éxito empresarial de la cultura de una compañía es consecuencia de la armonía y el justo equilibrio entre el capital humano, el capital estructural y el capital cliente.

5) El modelo Gordon Petrash (2001:300) es dividido en:

  • Capital Humano: es el conocimiento que cada individuo posee y genera.
  • Capital Organización: es el conocimiento que ha sido captado e institucionalizado dentro de la estructura, los procesos y la cultura organizacional.
  • Capital Cliente: es la percepción del valor de un cliente al mantener negocios con un proveedor de bienes y servicios.
Figura 2. Modelo Dow Chemical

El modelo es el Dow Chemical y su representación es:

Figura 2. Modelo Dow Chemical.

Dow Chemical es una compañía química de los Estados Unidos con ventas anuales superiores a 20,000 millones de dólares, tiene una cartera de 25,000 patentes en todo el mundo y gasta más de 30 millones de dólares en mantener y respaldar su cartera de patentes, el modelo fue desarrollado en 1995 para gestionar los procesos de los activos intelectuales y reflejarlos en resultados financieros.

6) Euroforum (1998) lo separa en:

  • Capital Estructural: es el conocimiento que la organización explícita y organiza para beneficio propio.
  • Capital Relacional: es el valor que representan todas las relaciones con el exterior para el éxito comercial y como fuentes de conocimientos. La calidad y sostenibilidad de la base de clientes de una empresa y su potencialidad para generar nuevos clientes en el futuro.
  • Capital Humano: todo tipo de conocimiento de las personas con potencial para replicarlo y multiplicarlo (Gestión, 2006).
Figura 3. Modelo Intelect

El modelo es el Intelect y se compone de los siguientes bloques:

Figura 3. Modelo Intelect.

El modelo Intelec constituye un esfuerzo para ofrecer información relevante a los gestores para la toma de decisiones y facilitar la información a terceros, fue desarrollado en España en 1998, en ese entonces sirvió únicamente por su capacidad teórica al describir los elementos de capital intelectual en una empresa.

7) Sullivan (2001:27-29) lo engloba como:

  • Capital humano: son los empleados, sus destrezas, aptitudes, conocimiento y know-how.
  • Activos intelectuales: es la consignación por escrito del conocimiento.
  • Capital estructural: se compone de los activos duros que conforman el balance: activos financieros, edificios, maquinaria e infraestructura, las instalaciones, las redes de distribución y los puntos de venta.
Figura 4. Modelo Empresa de Conocimiento

El modelo es el de una empresa de conocimiento y su representación es:

Figura 4. Modelo Empresa de Conocimiento.[27]

Motivado por la preocupación en 1996 de la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos, sobre la aparición de un nuevo tipo de empresas cada vez más valiosas en el mercado de valores, Sullivan desarrolla un modelo para tratar de identificar las fuentes de valor y las formas de extraerlo, lo empleó para analizar empresas como Xerox y Hewlett Packard.

8) Según Brooking (1997) el capital intelectual es:

  • Activos de mercado: los clientes, proveedores, pedidos, cobertura de mercado, alianzas con empresas y todo lo que proporcione competitividad.
  • Activos humanos: la capacidad del personal para ejecutar los procesos, aprender cosas nuevas y aplicarlas en sus funciones, su educación, capacitación, actitudes y experiencia para el negocio.
  • Activos de propiedad intelectual: ingresos por conocimiento protegido, licencias, secretos comerciales, copyrights.
  • Activos de infraestructura: tecnologías, métodos, procesos y equipos de la empresa, incluye el soporte filosófico del negocio, la cultura y tecnología organizacional, los sistemas de información y comunicación (Gestión, 2006).
    Figura 5. Modelo Technology Broker

El modelo es el Technology Broker y su representación es:

Figura 5. Modelo Technology Broker.

Booking construye su modelo en 1996 para proponer una metodología para auditar la información relacionada al capital intelectual, sirve como guía teórica para identificar el valor de mercado de una empresa.

9) Edvinsson y Malone (1997) lo clasifican en:

  • Capital Humano: conocimientos, habilidades, actitudes del personal.
  • Capital Estructural: conocimiento explícito de la organización.
  • Capital Clientes: ventas, fidelidad, bases de datos, recompras, venta cruzada.
  • Capital Organizativo: las estructuras que sustentan la aplicación de procesos y el flujo de conocimiento.
  • Capital de Innovación: capacidad de mantener productos y servicios exitosos a largo plazo.
  • Capital de Procesos: el desarrollo de las actividades y la forma de añadir valor (Gestión, 2006).
Figura 6. Modelo Navegador de Skandia

Denominaron al modelo como Navegador de Skandia y su representación es:

Figura 6. Modelo Navegador de Skandia.

El modelo fue desarrollado en 1991 para la empresa financiera Skandia en Estocolmo, Suecia, sirvió para analizar la diferencia entre el valor contable y el valor financiero de esa compañía. Sullivan (2000) señala que fue Leif Edvinsson el primero en intentar hacer funcional el capital intelectual en una empresa, combinando el trabajo de Sveiby con el de Kaplan y Norton para formular su modelo Skandia.

10) En 1992 Kaplan y Norton crean su modelo el cual es dividido en:

  • Perspectiva del cliente: la imagen y percepción que tienen los clientes sobre los productos y servicios y de empresa en general.
  • Perspectiva interna de la empresa: identificación y especialización de las competencias individuales y de grupo.
  • Perspectiva de innovación y aprendizaje: seguir cultivando el conocimiento para crear más valor.
  • Perspectiva financiera: la rentabilidad y productividad ante los accionistas.
    Figura 7. Modelo del Balanced Scorecard

El modelo es el Balanced Scorecard y su representación es:

Figura 7. Modelo del Balanced Scorecard.[28]

El BSC es la propuesta norteamericana más usada para extraer valor del capital intelectual. Genera indicadores concatenados en una planeación estratégica con miras a alcanzar el futuro deseado para la compañía. A pesar de que se orienta más a la administración que a la generación del conocimiento; la creación de la estrategia implica conocimiento organizacional, de los recursos y del mercado y por lo tanto constituye capital intelectual.

De la revisión de los modelos se infiere que existen tres categorías importantes de capital intelectual: la empresa (como una estructura con sus elementos tangibles e intangibles y sus interacciones), su entorno (sus vínculos con el exterior, tales como clientes, proveedores y competencia) y sus recursos humanos (empleados y directivos) y en un momento dado los productos de su conocimiento. El siguiente cuadro muestra según nuestro análisis, la similitud entre las categorías:

Cuadro 4. Similitud de los diferentes modelos en la clasificación del capital intelectual.

MODELO LA EMPRESA EL ENTORNO CAPITAL HUMANO
Monitor de Activos Intangibles Estructura interna Estructura externa Competencia
Celemi Monitor Nuestra organización Nuestros clientes Nuestra gente
Canadian Imperial Bank Capital estructural Capital clientes Capital humano
Dow Chemical Capital organización Capital cliente Capital humano
Intelect Capital estructural Capital relacional Capital humano
Empresa de Conocimiento Capital estructural Activos empresariales complementarios Capital humano y activos intelectuales
Technology Broker Activos de infraestructura y de propiedad intelectual Activos de mercado Activos humanos
Navegador de Skandia Capital estructural Capital clientes Capital Humano
Balanced Scorecard Perspectiva interna y financiera de la empresa Perspectiva del cliente Perspectiva de innovación y aprendizaje
Fuente: Elaboración propia (FMG) con base en los diferentes modelos mostrados.

En el cuadro 4 se observa que los primeros modelos del capital intelectual sólo consideraban al capital organizacional, el capital relacional y al capital humano como elementos de impacto en el valor de la empresa, mientras que los últimos incorporan mayores componentes como: la propiedad intelectual y los activos intelectuales, la innovación y el aprendizaje; los más recientes insertan la estrategia; los primeros modelos como el MAI y el Celemi se enfocan a explicar la diferencia entre el precio y el valor de mercado de una empresa (Fondo de Comercio) y los últimos como el Navegador de Skandia y el BSC dan por sentado esos factores e incluyen otros principios dentro de sus modelos; es decir los primeros se encargan de investigar, y los segundos, de hacerlo operativo.

Según se desprende del análisis de los modelos, el MAI y el Celemi Monitor ponen el foco de atención en los efectos del capital intelectual en el valor de mercado de la empresa; por su parte el Canadian Imperial Bank y el Dow Chemical se enfocan al valor añadido; el Intelect y el de Empresa de Conocimiento ponen énfasis en los procesos; el Technology Broker en los objetivos corporativos; el Skandia en el enfoque financiero; y el BSC en la estrategia.

De acuerdo con José María Viedma (2002) el uso de los mismos modelos y metodologías del capital intelectual para gestión y generación de informes puede generar confusión ya que son dos funciones distintas; los informes de intangibles tienen como destinatario final los accionistas, los acreedores, las instituciones financieras y todas aquellas entidades externas que se relacionan con la empresa. En cambio la utilización de los modelos y metologías para fines de gestión tienen como usuarios finales a los gestores internos.

1.5.2.5 Los modelos del capital intelectual y las competencias[editar]

Tal como los sistemas económicos se han perfeccionado a lo largo de tiempo, el capital intelectual también ha venido evolucionando, en el caso de la economía del conocimiento, lo que empezó como un intento por describir los factores de creación de valor empresarial se transformaron para dar paso a la consolidación de ventajas competitivas frente a la competencia, pero la situación a cambiado; hoy el conocimiento es utilizado para controlar industrias. El primer paso consistió en identificar a la ventaja competitiva como instrumento de explotación del conocimiento fabricando un producto para uno o varios mercados y después, considerar a la competencia medular como un medio para controlar múltiples industrias, gracias a la fabricación de productos esenciales (o medulares) con aplicación en diversas ramas. Por ejemplo un artefacto elaborado por una compañía que es fundamental para que un tercero fabrique un bien de distinta naturaleza, la empresa productora del artefacto vende directamente un tipo de mercancías en el mercado para consumo final, pero también abastece a otras compañías en otras industrias, los bienes intermedios pueden marcar la pauta para el desarrollo de la industria compradora.[29]

La competencia es la forma de emplear los recursos por parte de la empresa en el desarrollo de su trabajo; si la actividad es con fines de lucro lo más viable es que se busque la mejor práctica en el target [30] que arroje mayores beneficios a través del tiempo, y para ello es necesaria la dirección estratégica como generadora de las acciones para crecer (Kotler, 1980:64). Entonces es primordial dirigir el capital intelectual en ese rumbo, de allí que hayan surgido modelos para ello. Dentro de los modelos de capital intelectual por competencias existen:

1) El modelo estratégico por competencias elaborado por Eduardo Bueno en 1998 contiene:

  • Capital tecnológico: son los saberes y experiencias acumulados por la empresa.
  • Capital organizativo: son los procesos de acción seguidos por la organización.
  • Capital humano: actitudes, aptitudes y habilidades de los miembros de la organización.
Figura 8. Modelo de Dirección Estratégica por Competencias

Su representación gráfica es:

Figura 8. Modelo de Dirección Estratégica por Competencias.

Tal como se puede observar, el modelo por competencias desglosa el conocimiento en tácito y explícito e incorpora la tecnología y conserva los demás rubros del capital intelectual, con el fin de generar una ventaja competitiva sostenible duradera.

Como un concepto más acabado del capital intelectual, las competencias medulares (o esenciales) conjugan y coordinan distintos conocimientos para enfocarlos en diversas técnicas de producción, con lo cual se integran múltiples flujos tecnológicos y mayores perspectivas comerciales; una de sus características es facilitar el acceso potencial de un producto (esencial) a una amplia variedad de mercados (Prahalad y Hamel, 1990:80,82).

Figura 9. Modelo Value Explorer

En la figura 9 se muestra un modelo de capital intelectual por Competencias Medulares llamado “Value Explorer” (Andriesen y Tissen 2000).

Figura 9. Modelo Value Explorer.

El modelo Value Explorer pone especial énfasis en las competencias esenciales y en su entorno como son:

  • La habilidad de saber hacer las cosas o el tener las competencias necesarias para llevar a cabo las tareas.
  • El conocimiento tácito como es el talento, la capacitación y la forma en cómo se desempeña el personal, el manejo de las experiencias, las actitudes y la capacidad de las personas y la empresa.
  • Las normas y valores importantes y fundamentales para el negocio y las personas, tanto internas como externas a la organización, la posibilidad de que el personal distinga los valores importantes que rigen la vida de la empresa y se apegue a ellos en el cumplimiento de su trabajo.
  • La tecnología y conocimientos explícitos como los instrumentos y procedimientos para producir y los conocimiento individuales que componen la empresa; es el conjunto de conocimientos disponibles de manera estandarizada en objetos susceptibles de manipular por los empleados, la disponibilidad y uso de esos conocimientos marcan el nivel de preparación de los recursos humanos.
  • Los procesos por los que se llevan a cabo las tareas y el soporte por donde fluye la información; los conductos donde convergen e interactúan las capacidades orientadas por la comunicación de lo que es importante para la compañía.
  • Las dotaciones de bienes tangibles e intangibles del rubro comercial, legal, tecnológico, logístico, de costos que hacen posible obtener ingresos directos o a través de una relación; la disponibilidad de concretar las capacidades y los valores en cosas susceptibles de generar beneficios económicos en el mercado o comunidad.

Las competencias medulares son la suma de las ventajas comparativas otorgadas por los recursos naturales, más la ventaja competitiva derivada del manejo e incorporación del conocimiento en los procesos y objetivos empresariales, lo cual da como resultado la ventaja medular, que incorpora corrientes tecnológicas dominantes para producir un bien capaz de servir y controlar varios mercados de manera simultánea. En este caso el management tiene la tarea de crear una organización flexible, capaz de crear productos irresistibles e inimaginables para los clientes y lanzarlos al mercado antes que nadie. Entonces se debe agregar a la ventaja competitiva la capacidad de producir más rápido que los competidores (Prahalad y Hamel, 1990:79).

Gracias a la evolución del estudio del capital intelectual en la empresa, se han incorporado cuestiones comerciales, como es el conocimiento especializado y la participación y control en mercados globales utilizando distintos factores y productos. La evolución de los modelos del capital intelectual en los mercados se muestra en el siguiente cuadro.

Figura 10. Evolución de los modelos de estudio del capital intelectual.

Figura 10. Evolución de los modelos de estudio del capital intelectual.

No obstante el avance en el estudio del capital intelectual, muchas compañías mexicanas desconocen sus ventajas, no vislumbran un camino para dominar a la competencia (Prahalad y Hamel, 1990:79); todavía los factores de éxito empresarial siguen siendo intangibles (e inexplicables) para muchos directivos de pymes mexicanas quienes a la fecha mantienen un conocimiento incipiente sobre sus recursos. Quizá, porque esperan ver a los elementos creadores de valor fuera del personal, como un objeto externo imposible de adquirir y no observando al interior de las personas, poniendo especial atención en su conocimiento y su imaginación; en la información y la capacidad de hacer las cosas diferentes por parte de sus empleados y directivos, en el aprovechamiento del conocimiento y experiencia de los clientes y de la comunidad en general, ése es el capital intelectual que torna valiosas las cosas para el hombre, para la empresa y para la sociedad. En el siguiente capítulo abordaremos esos elementos para las microempresas en México.

Capítulo 2. Las microempresas en México[editar]

2.1 Antecedentes[editar]

Mientras en Europa, Karl Erik Sveiby diseñaba su modelo denominado Monitor de Activos Intangibles para explicar la contribución de capital intelectual en el valor económico de las empresas de ese continente, en México se buscaban soluciones a problemas económicos difíciles y complejos, como resultado de ello surge la inquietud de promover y fomentar a las pymes. El concepto cobra auge en respuesta a las crisis de los años 1976 y 1982 convirtiéndose así en una alternativa para reanudar el crecimiento económico y resolver problemas de desempleo. Para entender a las pymes es necesario revisar un poco su historia.

A comienzos del siglo pasado los gobiernos mexicanos industrializaron la nación por la vía de la sustitución de importaciones (Aguilar y Meyer, 1990:192), protegiendo al sector industrial de la competencia externa; entonces se buscaban grandes inversiones en sectores de telecomunicaciones, energía y transporte (Aspe, 1993:20) para crear una estructura industrial fuerte, capaz de abastecer al mercado local; el resultado a largo plazo fue una planta industrial incapaz de competir con los mercados extranjeros e imposibilitada para generar las divisas suficientes para importar los insumos requeridos en sus procesos; los dólares para la compra de insumos, maquinaria y equipo fueron adquiridos por el gobierno federal a través de “prestamos externos” (Aguilar y Meyer, 1990:204), lo cual repercutió en desequilibrios presupuestales y de balanza de pagos que llevaron a las devaluaciones del peso en 1976 y 1982 y a diversas crisis económicas que originaron inflación, fuga de divisas, contracción de la inversión, de la demanda e incremento del desempleo en México.

El proceso de industrialización resultante privilegia la industria manufacturera sobre el desarrollo del campo mexicano, originando grandes concentraciones humanas en centros urbanos; la creciente industria establecida en las ciudades demandaba más fuerza de trabajo para sus fábricas por lo que “la población mexicana pasó de 19.6 millones de habitantes en 1940 a 67 millones en 1977 y más de 70 en 1980” (Aguilar y Meyer, 1990:193);[31] este fenómeno sería la punta de lanza que más tarde originaría

problemas al sistema, pues ante el nulo crecimiento económico de los años ochenta, conocida como la década perdida en América Latina (Ruiz, 2006:1073), se generaron problemas de desempleo acentuado por el cierre de empresas públicas y privadas ineficientes, ocasionando “la aparición del sector informal de la economía bajo la forma de microempresa”, según Pedro Aspe (1993:86).

Las crisis consecuentes pusieron de manifiesto la urgencia de cambiar el modelo de desarrollo económico mexicano. El modelo de crecimiento hacia adentro, basado en el fomento a las grandes empresas había dejado de dar resultados (Ruiz, 2006:1073), generó monopolios inflexibles ante los cambios en el mercado, quienes inmersos en un letargo no incrementaron la calidad, ni innovaron en sus productos y procesos, pues la renta estaba garantizada por la protección del Estado;[32] además de que no contribuían al crecimiento del PIB; ante tal situación el gobierno inició en 1983 programas de ajuste y en 1987 negoció con los sectores económicos el Pacto de Solidaridad Económica (PSE), el cual contemplaba entre otras cosas, corregir las finanzas públicas reduciendo la burocracia y privatizando empresas, propiciando así una apertura comercial agresiva (Aspe, 1993:29-30).

Dentro de los apoyos financieros internacionales gestionados por el gobierno de México para buscar los equilibrios en las finanzas e iniciar las reformas estructurales están los convenios stand by[33] firmados con el FMI en 1977 (Aspe, 1993:29-30) y como una forma de fomento a nuevos organismos empresariales en 1978 se crea el Programa de Apoyo Integral a la Industria Mediana y Pequeña cuyas sigla son: PAI (INEGI, 2004:9).

La historia de la industrialización del país muestra que durante el siglo pasado se creó una planta industrial fuerte, mediante la promoción de grandes empresas en sectores clave, con los cuales resolvían las necesidades económicas y sociales internas; por tanto no había necesidad de fomentar otro tipo de negocios ni de abrirse al exterior. Esas empresas, desde el punto de vista de la economía del conocimiento, se ubicaban dentro de la primera y segunda revolución industrial, al entrar a la apertura comercial y enfrentarse con la tercera revolución industrial de los países desarrollados, chocan con la continuidad de los ciclos de producción y de consumo; entonces el modelo estalla en crisis y revela la necesidad de fomentar y crear otro tipo de unidades productivas más flexibles ante el entorno mundial, como las Mipymes.

Se conciben entonces nuevas políticas industriales pero alejadas del paradigma del capital intelectual utilizado en las economías desarrolladas, por eso es que las nuevas masas populares lanzadas a las ciudades como consecuencia del cambio estructural, lejos de crear empresas pertenecientes a la economía industrial o del conocimiento, crean empresas de subsistencia o de economía informal, en la cual se ocupa actualmente, entre el 50 y 60 por ciento de la población económicamente activa (PEA) con capacidad para producir un tercio del PIB (FMI, 2006).

La evidencia muestra que mientras México se enfoca a resolver sus crisis y a diseñar un nuevo modelo de industrialización a través de un nuevo tipo de empresas, en los años noventa aparece en los Estados Unidos el Balanced Scorecard, como un instrumento de gestión del capital intelectual; demostrando entonces que México se encuentra una revolución industrial atrás de su vecino del norte.[34] Los hechos también muestran que mientras en los países desarrollados la preocupación del mundo empresarial gira en torno a las cuestiones internas de la empresa y la generación de valor, en México se atienden asuntos externos a ellas, por ejemplo, el Consejo Coordinador Empresarial (2003) dice que para elevar la competitividad se debe fortalecer el marco institucional, reforzar la estabilidad macroeconómica y apoyar el desarrollo de la planta productiva; para formar una cultura competitiva la Subsecretaría de Industria y Comercio (SE, 2004) de la Secretaría de Economía propone una mayor flexibilidad ante el cambio, más calidad y menos costo de los servicios públicos, reducción o eliminación de trámites, limitar la intervención gubernamental en la economía y evitar el alza artificial de los insumos.

Visto así, el cambio del modelo industrial basado en pymes sólo busca incrementar el empleo y permitir que más empresas fabriquen los productos y servicios (en algunos casos todavía hay sectores monopolizados) y con ello paliar los problemas del desempleo. Sin embargo, las políticas encaminadas a promover la industrialización han girado entorno a aspectos externos de la empresa y han dejado fuera cuestiones internas del negocio, como la creación y generación del conocimiento como fuente generadora de valor; las políticas son como aquellas del deporte donde se pretende que el atleta gane sólo otorgándole una pista y un uniforme para correr, pero olvidando su alimentación, el entrenamiento y las vitaminas necesarias para competir.

Como consecuencia del diagnóstico macroeconómico, las iniciativas e instituciones creadas por el Estado mexicano han girado entorno a la construcción del mercado y a la creación de instrumentos de fomento para la competitividad empresarial amparados bajo la forma de un SNI, y eso está bien pues de acuerdo a especialistas de BBVA Bancomer (2004:7):

Las economías menos dinámicas y con menor desarrollo son aquéllas en las cuales el Estado impone más barreras a la libertad económica y en donde la calidad y provisión de los bienes públicos es deficiente.

Lo que determina el grado de competitividad de un país. A este respecto han surgido estudios de organizaciones internacionales que investigan las regulaciones de fomento de la actividad empresarial en los países y de aquellas que lo restringen, tal es el caso del Doing Business del Banco Mundial, en su edición 2007 ubica a México en el lugar 43 de 175 países (Doing Business, 2007:6).

Estos asuntos han dado pie a la generación de nuevas teorías para el estudio de los factores de competitividad nacional, como las cinco fuerzas de Porter (1999), que estudian las condiciones de los factores internos, la demanda, la estrategia, la estructura y rivalidad de las empresas, y el gobierno, quedando de manifiesto la necesidad de terminar de construir el SNI para pasar luego a cuestiones microeconómicas.

Sin embargo, debe reconocerse que las políticas e impulsos empresariales no van a la causa, raíz del problema: el capital intelectual, su generación y aprovechamiento en las pequeñas empresas. Es necesario sembrar la semilla del conocimiento dentro de la tierra donde debe germinar y crecer: los negocios. Para que los micronegocios crezcan es primordial conocerlos, estar dentro de ellos, impulsar y desarrollar iniciativas desde su núcleo, es indispensable tutelarlos. Si se quiere que las pymes coadyuven al crecimiento y la competitividad de la economía nacional es primordial que los recursos humanos especializados generados mediante las políticas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología sean incorporados a este tipo de empresas, tal y como se establece el Programa Especial de Ciencia y Tecnología 2001-2006 (Conacyt, 2006a:190). Aunque la creación de instituciones generadoras de conocimiento y de condiciones empresariales es parte de los SNI y de la competitividad, es necesario inyectar, generar, articular, vincular y promocionar ampliamente el conocimiento en este tipo de compañías para que incrementen el valor agregado de su trabajo. Es un hecho que la competitividad de las Mipymes no se logra únicamente proporcionándoles elementos externos del SNI, requiere de entidades y acciones que relacionen esos elementos con las características y necesidades propias de cada empresa, más si están conformadas por personal con poca o nula capacitación para los negocios, para identificar ventajas competitivas, competencias medulares y para desarrollar un plan estratégico; según Heriberto Félix (2007), subsecretario para la Pequeña y Mediana Empresa de la Secretaría de Economía, “el 80 por ciento de quienes encabezan las microempresas no tienen capacitación para sacar cuentas”. Entonces las microempresas son organizaciones a las que hay que educar pues necesitan que el conocimiento penetre y permeé por toda su médula para insertarlas en la globalización.

Hasta ahora los esfuerzos gubernamentales se han centrado en identificar y clasificar a las unidades productivas, a crear instituciones y a partir de allí generar programas de apoyo, pero falta una fuerza que vincule las partes.[35]

En 1985, la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (SECOFI), actualmente Secretaría de Economía, estableció de manera oficial los criterios para clasificar a la industria de acuerdo a su tamaño. El 30 de abril del mismo año publicó en el Diario Oficial de la Federación el programa para el Desarrollo Integral de la Industria Pequeña y Mediana. Desde entonces, el marco normativo y regulatorio de las actividades económicas de las micro, pequeñas y medianas empresas lo establece la Secretaría de Economía.

A la fecha se han dado diversos pronunciamientos sobre los criterios para definir a las Mipymes; el último y más reciente fue hecho por la Secretaría de Economía el 30 de diciembre de 2002 (INEGI, 2004:9).

2.2 Las pymes en el siglo XXI[editar]

Ante tal perspectiva de crecimiento, las pymes se colocan como fuente de innovación y generación de empleo más importante ante las grandes empresas, por ello el gobierno federal constituyó en 2001 la Subsecretaría para la Pequeña y Mediana Empresa, oficina dependiente de la Secretaría de Economía (Méndez y Ortiz, 2006) y el 30 de diciembre de 2002, promulgó en el Diario Oficial de la Federación la Ley para el Desarrollo de la Competitividad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa,[36] según la cual en México las empresas se clasifican por el número de trabajadores que emplean; con ello se llega a la siguiente estratificación.

Cuadro 5. Estratificación de las empresas

Cuadro 5. Estratificación de las empresas

Aplicando tal clasificación a las empresas del país se tiene que de los 3 millones 5 mil 157 empresas censadas por el INEGI en 2004,[37] 97.26 por ciento se encuentra en los sectores servicios, comercio y manufacturas, es decir, 2 millones 923 mil 048 empresas; de ellas 99.49 por ciento corresponden a Mipymes, equivalentes a 2 millones 908 mil 309 unidades (INEGI, 2004:16).

Aplicando la clasificación por número de empleados a los sectores señalados se tiene el siguiente cuadro:

Cuadro 6. Unidades económicas por empleados ocupados en los servicios, comercios y manufacturas

Cuadro 6. Unidades económicas por empleados ocupados en los servicios, comercios y manufacturas.[38]

Según los datos del cuadro 6, el 95.5 por ciento de las empresas manufactureras, comerciales y de servicios ocupan entre 1 y 10 personas, equivalente a 2 millones 792 mil 678 empresas con muy pocos trabajadores, son las llamadas microempresas y como resultado del nuevo modelo industrializador son las que más dinamismo mostraron durante el periodo 1993-2003 y confirma al elemento humano como parte fundamental para crear nuevos negocios (catalogado por la disponibilidad de personal y no por su nivel de conocimiento. Hay mucha diferencia entre los mexicanos capaces de abrir una tienda pequeña y mal surtida –changarro- a los que erigen microempresas basadas en el conocimiento para explotar ventajas competitivas); el resto de las compañías ocupa más de diez empleados y muestra menor crecimiento, salvo las grandes empresas que también crecieron en términos absolutos y relativos. Por consiguiente cuanto mayor es la empresa más difícil es su constitución ya que requiere mayores inversiones en capital estructural, capital intelectual y capital relacional, cosa que las Mipymes difícilmente pueden hacer a diferencia de las grandes empresas, quienes regularmente cuentan con recursos para llevar a cabo las inversiones y tienen conocimientos y contactos exteriores para crecer.[39]

Como se observa en el siguiente cuadro, los tres sectores producen el 71 por ciento del PIB, la participación por sector es:

Cuadro 7. Producto Interno Bruto, participación porcentual por sectores 2000-2004

Cuadro 7. Producto Interno Bruto, participación porcentual por sectores 2000-2004.

En un primer nivel, el análisis se concentra en las microempresas de servicios, comerciales y manufactureras.

2.3 Las pymes en las principales actividades económicas[editar]

En el 2003 existían un millón 13 mil 743 empresas en el sector servicios, un millón 580 mil 587 en el comercio y 328 mil 718 en las manufacturas (INEGI, 2004:23-24, 73-74, 123-124). La participación de las microempresas en cada uno fue:

  • Servicios: 94.7%, equivalente a 960,135 unidades.
  • Comercio: 97.0%, equivalente a 1´533,865 empresas.
  • Manufacturas: 90.9%, equivalente a 328,718 compañías.

Total: 2´822,718 microempresas (las cantidades pueden variar por los decimales en los cálculos). Además de tomar el número de unidades económicas como variable para el análisis,[40] consideramos también el valor agregado censal bruto que generan en las ramas más importantes seleccionadas por el INEGI:[41] Como se recordará el valor agregado es resultado del uso del capital intelectual en la empresa y es el que permite la ventaja competitiva entre compañías e industrias.[42] Así se tiene una participación de las microempresas en el valor agregado censal bruto por rama de:[43]

  • 200,055 millones de pesos en los servicios, equivalente a 22.09% de los 905,592 millones de pesos producidos por el sector.
  • 207,112 millones de pesos en el comercio, equivalente a 35.69% de los 580,194 millones del sector.
  • 36,150 millones de pesos en las manufacturas, equivalente a 38.95% de los 927,987 millones de pesos del sector.

De las cifras anteriores se deduce que existen muchas microempresas en la economía mexicana que generan poco valor agregado; uno de los retos es incrementar ese valor, lo cual se logra, según este trabajo, introduciendo el conocimiento en los procesos productivos, personales, laborales, administrativos, financieros y comerciales (encuadrados en figuras del capital intelectual); aplica para todo tipo de empresas pues en todos los casos el conocimiento sirve para generar mayor valor.[44] Para identificar las variables del capital intelectual en las microempresas, es necesario conocer las tareas en las que se desenvuelven.

Con respecto a los servicios, la mayor concentración de microempresas se encuentra en talleres de reparación automotriz, salones y clínicas de belleza, revelado de fotografía, asociaciones y organizaciones, etc. (INEGI, 2004:126), con el 40.4 por ciento del total de establecimientos, todas esas actividades el INEGI las clasifica en “otros servicios, excepto gobierno”. Las principales ramas de actividad de las microempresas en los servicios se muestran en el siguiente cuadro:

Cuadro 8. Principales ramas de servicios de las microempresas

Cuadro 8. Principales ramas de servicios de las microempresas.

Del análisis del cuadro anterior se puede deducir que otros servicios (en específico, los talleres de reparación automotriz, los salones y clínicas de belleza y los negocios dedicados al revelado de fotografía), generan menor valor agregado que los servicios financieros. Pero además, ese valor se dispersa en más empresas y más empleados. Desde esta perspectiva, los servicios financieros producen un mayor valor agregado con menos empresas y menos empleados, entonces son más productivos.

En la medida en que el tamaño de la empresa aumenta, su actividad se traslada a otras ramas de mayor valor, conocimiento y recursos, apartándose de aquéllas a las cuales se dedican las microempresas, por tanto dichas actividades evolucionan conforme el tamaño de la empresa aumenta.

Cuadro 9. Principales ramas de servicios según tamaño de empresa.

Para ejemplificar lo anterior, véase el siguiente cuadro:

Cuadro 9. Principales ramas de servicios según tamaño de empresa.

Como se puede observar, las actividades que desaparecen conforme el tamaño de la empresa aumenta son: otros servicios, hoteles, restaurantes, salud y asistencia social; prevalecen los financieros y se acentúan cuando mayor es el tamaño de la empresa; gracias a la entrada de los grandes grupos financieros internacionales a México; los servicios educativos figuran en las pequeñas y medianas empresas, pero en las grandes, declinan. Los medios de información irrumpen como las actividades de mayor valor agregado en las grandes compañías, sector controlado por monopolios como Televisa y TV Azteca y de grupos radiales, donde existen además fuertes barreras de entrada para otro tipo de firmas. No obstante, esta última actividad forma parte de las empresas de la tercera revolución de la economía del conocimiento e involucra grandes cantidades del capital intelectual, pero salen fuera de nuestro análisis toda vez que tratamos únicamente con microempresas.

Referente al comercio, la mayor cantidad de microempresas se concentra en la venta al menudeo de alimentos, ropa y accesorios de vestir, en papelerías, libros y periódicos; las principales ramas de actividad de las microempresas comerciales se observan en el cuadro 10:

Cuadro 10. Principales ramas comerciales de las microempresas

Cuadro 10. Principales ramas comerciales de las microempresas.

Según se observa en el cuadro 10, el comercio al menudeo de alimentos es la actividad más rentable para las micro empresas comerciales, pero cuando se calcula el promedio por microempresa en esa actividad, cada unidad productiva genera menos valor agregado de la que se dedica al comercio al por mayor de materias primas industriales, donde el valor agregado promedio por empresa, según las operaciones realizadas es de 738 mil 805 pesos de éstas contra 69,199 de aquéllas.

Aquí pareciera que la ventaja la da el mayor capital financiero (y los socios) involucrados en las grandes transacciones y la relación con la industria, tanto con proveedores como con clientes; elementos que caben dentro de las variables del capital intelectual y que son utilizadas por microempresas de este sector.

El comportamiento de las ramas por tamaño de empresa es el siguiente:

Cuadro 11

Cuadro 11. Principales ramas comerciales según tamaño de empresa.

De este cuadro se deduce que la evolución de la actividad comercial está relacionada a los recursos financieros y con contratos de distribución que permiten comerciar al mayoreo alimentos y abarrotes, además de permitir su venta a través de tiendas departamentales y de autoservicio, donde existe uno de las mayores trasnacionales a nivel mundial: Walmart.

De allí que actividades al menudeo, como las ferreterías, tlapalerías y vidrios dejen de ser negocio para las empresas medianas y grandes. Las actividades de las grandes cadenas comerciales también involucran capital intelectual pero quedan al margen de nuestro estudio.

Las actividades de las microempresas en el sector manufacturero se distinguen por ser ramas enfocadas al consumo popular como es el caso de las panaderías y las tortillerías, las cuales no demandan muchos elementos del capital intelectual.

Cuadro 12

En el cuadro 12 se ven las principales actividades de las microempresas en las manufacturas:

Cuadro 12. Principales ramas manufactureras de las microempresas.

Aquí las microempresas se relacionan con artículos de consumo masivo, por lo regular elaborados bajo parámetros establecidos, con materias primas ordinarias y terminado estandarizado; su elaboración no involucra equipos tecnológicos sofisticados.

Las actividades según el tamaño de las empresas manufactureras se muestran en el siguiente cuadro:

Cuadro 13

Cuadro 13. Principales ramas manufactureras según tamaño de empresa.

Las panaderías y las tortillerías siguen figurando dentro de las actividades de las pequeñas empresas, pero ceden su lugar a otras ramas cuando la planta industrial aumenta de tamaño, de allí que sobresalgan empresas relacionadas con la industria automotriz y con las exportaciones, como es el caso de la industria de las bebidas donde se encuentra la elaboración de cervezas, sector también monopolizado por grupo Modelo y fabricación de tequilas.

2.4 Las actividades de las microempresas en la economía del conocimiento.[editar]

De la revisión de las actividades de las microempresas en los tres sectores más importantes de la economía mexicana se puede concluir:

1.- Que ninguna de las microempresas del comercio y la manufactura se dedican a actividades de la economía del conocimiento. Todas están dentro de la primera y segunda revolución industrial, donde se venden o transforman recursos naturales y productos químicos para elaborar productos de consumo final.[45]

2.- Algunas microempresas del sector servicios están dentro de las ramas de la tercera revolución industrial, pero son marginales en cuanto al número de unidades y valor agregado, como son servicios profesionales, científicos y técnicos, los educativos y los de información masiva, con lo cual se demuestra que no utilizan el conocimiento para incrementar el valor agregado de los servicios que prestan, de hecho Ricardo González (2007), presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) advierte que una de las principales preocupaciones de los empresarios es la falta de capacitación del capital humano.

3.- Las microempresas comerciales de materias primas industriales al mayoreo utilizan el capital financiero y el capital relacional para incrementar el valor agregado de sus actividades.

4.- Que las actividades rentables para las microempresas no lo son para las grandes, pues cada una se dedica a distinta actividad.

5.- Hay actividades dentro del sector manufacturero relacionadas al capital intelectual, pero son pocas grandes empresas y tienen escasa participación en el valor agregado; se trata de 95 fábricas de componentes electrónicos cuyo valor agregado para el sector y para las grandes empresas representa el 2.2 por ciento; hay 41 grandes compañías que fabrican equipos de audio y video con el 1.8 por ciento de participación en el valor agregado; en la fabricación de equipo y material médico y de laboratorio hay 64 firmas con el 1.0 por ciento del valor agregado.[46]

6.- Existen actividades que utilizan capital intelectual pero sus respectivos sectores están controladas por grandes empresas, como los de los medios de información (televisoras), financieras (bancos) y grandes distribuidoras como Walmart.

7.- Que para el año 2003 las ramas económicas de mayor participación porcentual en el valor agregado cambian de posición cuando se determina el valor agregado monetario promedio por empresas; esto es, las actividades económicas con mayor participación porcentual en el valor agregado por rama son: financieras con el 36 por ciento, panaderías y tortillerías, con el 28.6, medios masivos de comunicación, 27; venta al menudeo de alimentos 24.5 y venta al mayoreo de alimentos y abarrotes 20.2 por ciento. Cuando se determina el valor agregado promedio en pesos, como un indicador para observar el valor monetario generado por cada unidad productiva, las financieras conservan el primer lugar con $1,169,549,707.60 por compañía, después le siguen los medios masivos de comunicación con $504,241,610.73 por cada medio, luego las bebidas donde se encuentran la fabricación de refrescos, cervezas y tequileras, las cuales reportan un valor agregado de $404,308,943.08 cada una. Vale la pena señalar que son promedios en pesos para 2003 y no significa que cada empresa genere ese volumen de valor cada una. Al obtener el promedio individual las panaderías y tortillerías caen al último lugar, siendo las de menor valor agregado generado de todos los negocios en México, producen la cantidad de $1,130,825.38 por micronegocio, ligeramente por arriba se encuentran los hoteles y restaurantes con $1,268,358.86 cada uno.

8.- Se confirma la hipótesis de que los modelos del capital intelectual no aplican para la mayoría de las microempresas mexicanas. Por sí mismas estas empresas no participan en sectores económicos donde los modelos tienen vigencia y por tanto no tienen características de capital intelectual ¿cómo podrían aplicarse a las panaderías, a las tortillerías o a un taller mecánico?, si los modelos de capital intelectual desarrollados en los países industrializados se preocupan por la creación de valor, por explicar la diferencia entre el precio y el valor de mercado de la empresa, por desarrollar e implementar estrategias y ventajas competitivas en corporativos. La respuesta es haciendo cosas nuevas y diferentes aún en industrias tan comunes como la panadera, donde el surgimiento de nuevos nichos de mercado como el de productos integrales permite la aparición de nuevas oportunidades de negocio. Una buena noticia para los microempresarios es que no todas las innovaciones se basan en conocimiento especializado, algunas son triviales y sólo demandan observación y conocimiento básico para su desarrollo (Drucker, 2002). [47]

Desde nuestro punto de vista, lo que debería analizar un modelo de capital intelectual en el caso mexicano es: primero, identificar el conocimiento y la generación de una cultura que lo fomente e incorpore, para luego dirigirlo a crear ventajas competitivas para obtener mayor valor, a través de la planeación estratégica que les permita crecer y seguir cultivando el conocimiento.

9.- Las instituciones, los apoyos y las políticas gubernamentales para fortalecer tanto el aparato productivo como el SNI no han coadyuvado a la especialización y al incremento del valor agregado en los micronegocios, y por tanto de la población (la observación gira sobre empresas ya establecidos y la forma de mejorar sus resultados, no sobre el papel de las incubadoras y el capital semilla como instrumentos para la creación de nuevos negocios).[48] Baste citar que dentro de los objetivos del Conacyt para elevar la competitividad y la innovación empresarial, en el periodo 2003-2005 y bajo el amparo del Programa de Apoyo para la Creación de Nuevos Negocios apoyó a 37 empresas pequeñas y micro (Conacyt, 2006a:190), es decir, el 0.0013 por ciento de las empresas recibió ayuda de ese programa; de acuerdo con Ivette Saldaña (2007) sólo 12 de 200 programas gubernamentales orientados a pymes han funcionado correctamente.

Con respecto a los estímulos fiscales para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, las empresas más beneficiadas han sido las trasnacionales, quienes por sus capacidades financieras y de conocimiento pueden desarrollar tales actividades y aprovechar los beneficios y también los de los fondos sectoriales y mixtos (Canales, 2005). Para tener una idea, Egeers (2005:99) afirma que “en 2004 ingresaron al programa de estímulos fiscales 10 empresas, entre ellas Sanofi, Aventis, Schering-Plough, AstraZeneca, Bayer y Novartis”, ninguna microempresa, y es entendible pues no tienen recursos para investigación y desarrollo experimental y por tanto no pueden acceder a esos programas.

10.- El país tiene un potencial económico enorme en los 2´822,718 micronegocios existentes, los cuales constituyen el 92.92 por ciento de las empresas del aparato productivo nacional. Es una gran oportunidad para incrementar el valor agregado de sus resultados incorporando el conocimiento en sus procesos y utilizando los instrumentos del capital intelectual para generar ventajas competitivas para incursionar en nuevos mercado locales o globales.[49]

De ahí la importancia de proponer un modelo de capital intelectual que permita incrementar los resultados en ese tipo de negocios, de lograrlo, el país sin duda sería en el futuro una de las primeras economías del mundo, tal y como lo pronostica la consultoría Goldman Sachs (Calderón, 2007).

2.5 Uso del capital intelectual en las microempresas[editar]

Otros medios para identificar el capital intelectual es analizando algunos instrumentos de generación o difusión del conocimiento que los micronegocios usan o generan y tienen registros oficiales, tales como: preparación académica de los socios, las patentes, uso de Internet o tecnologías informáticas u organizacionales, así como también la categoría jurídica del negocio (como sinergia de recursos).

Los datos disponibles están de manera agregada y no es posible identificar la parte que corresponde únicamente a microempresas, de hecho la actualización de datos y la homologación de criterios de clasificación son una oportunidad de mejora para el diseño y ejecución de las políticas gubernamentales, pues mientras para la Secretaría de Economía una microempresa emplea hasta 10 personas (véase cuadro 5) para el Conacyt (2006:222) el mismo tipo de empresa tiene hasta 30 empleados.

No obstante tales limitantes de la información, se revisan los datos para rescatar los elementos del capital intelectual; en ese sentido, las patentes como indicadores de cosas nuevas creadas por dichos negocios en los últimos años fueron:

Gráfico 1. Patentes solicitadas en México por tipo de inventor, pequeñas

Gráfico 1. Patentes solicitadas en México por tipo de inventor, pequeñas empresas nacionales.[50]

De las 24 solicitudes de patente hechas en diversos campos en el 2004 por las empresas “pequeñas”, ninguna les fue concedida (Conacyt, 2006:99). Lo que nos

permite concluir que:

1) No hay conocimiento protegido por la ley para las empresas micro, de acuerdo a los datos señalados la ley no reconoce a estos negocios como fuentes generadoras de conocimiento.

2) No hay conocimiento o cosas nuevas que proteger, son microempresarios rentistas que operan con patrones ya establecidos o explotan técnicas y negocios probados.

3) Las innovaciones incrementales o creaciones hechas por pequeños empresarios no aspiran o desconocen los beneficios del patentamiento. Los empresarios realizan modificaciones a productos o procesos de manera empírica y no le dan la importancia debida, lo crearon y lo utilizan únicamente para la venta de su producto, no para realizar trámites pues desconocen la utilidad del registro legal. Durante la investigación se conoció un caso de un microempresario que ideó una forma novedosa de presentar un producto, lo bautizó con un nombre comercial atractivo y dibujó él mismo su código de barras, aunque la marca era única en el mercado no estaba consciente de su registro, el código de barras eran rayas hechas con plumón negro, cuando se le pregunto por eso, la respuesta fue simplemente “así lo tienen los productos de la tienda” (Reyes, 2006).

Cuadro 14. Socios con grado académico completo en microempresas manufactureras, comerciales y de servicios, 2002.

Con respecto al nivel de estudios de los socios o dueños de microempresas se encontró lo siguiente:

Cuadro 14. Socios con grado académico completo en microempresas manufactureras, comerciales y de servicios, 2002.

Como se puede observar en el cuadro anterior, una tercera parte de los propietarios de las micronegocios tiene estudios hasta el nivel medio superior o menos, las dos terceras partes de los socios restantes tiene educación superior; los números pudieran no corresponder con el gran total de empresas, pues de los 173,363 socios que tienen estudios completos habría que agregar 45,366 con estudios incompletos para tener un total de 218,729 socios con alguna clase de instrucción académica en el año 2002; para que el número de socios cuadre con el total de microempresas de 2003, habría que pensar que cada socio es dueño de 13 negocios distintos, aceptando esto como cierto, se tendría una gran dispersión de recursos; por otro lado, lo interesante de cotejar cifras es cuando se contrastan los 1,056 doctores colocados en las microempresas contra los 10,583 investigadores en general reportados por el Conacyt (2006:180) en el sector privado, la diferencia podría obedecer a que los investigadores se encuentran en otro tipo de firmas, como las grandes empresas donde reciben mejores salarios (quedando demostrada la escasa vinculación con los micronegocios).

Cuadro 15. Uso de Internet en Microempresas, 2003.

Referente a los negocios que en 2003 utilizaron Internet para relacionarse con clientes y proveedores se tiene:

Cuadro 15. Uso de Internet en Microempresas, 2003.

Aunque son pocos los micronegocios que usan Internet para relacionarse con el exterior, son las unidades productivas que más utilizan esta herramienta informática, pues de las 30 mil 398 empresas que reportaron utilizar el canal, 38.4 por ciento son micro y el 9 por ciento grandes empresas; sin embargo, por sector, más del 90 por ciento de las microempresas no emplean Internet para hacer negocios, como sucede con las firmas de mayor tamaño.

Cuadro 16. Uso de equipo informático por microempresas, 2003.

Ahora bien, en cuanto al uso de equipo informático para sus procesos y desarrollo de programas, las microempresas tuvieron la siguiente actuación en 2003:

Cuadro 16. Uso de equipo informático por microempresas, 2003.

Por la mayoría absoluta del número de microempresas en México se da la mayoría relativa de las microempresas que utilizan sistemas informáticos en la administración y procesos, pero sólo son algunas, pues la mayoría de las empresas del sector no emplean instrumentos digitales o computarizados en sus tareas diarias. Según Moisés Ortiz, director de GetFon, compañía proveedora de equipos para pymes, México se encuentra en el inicio de la curva de adopción tecnológica, pues sólo entre 10 y 15 por ciento de las empresas cuentan con la infraestructura suficiente para implementar las nuevas Tecnologías de la Información (García, 2007).

Cuadro 17. Régimen jurídico de las microempresas, 2003.

Por lo que respecta al número de personas que componen las microempresas se tienen:

Cuadro 17. Régimen jurídico de las microempresas, 2003.

De la lectura del cuadro anterior se concluye que la mayoría de las empresas operan como persona física y no cuentan con socios que aporten recursos de capital relacional, intelectual y estructural, como una forma de concebir mayores perspectivas para desarrollar ventajas competitivas, Clayton y Overdorf (2000) sostienen que el acceso a mayores recursos incrementa las posibilidades de cambio, luego entonces no es raro que las principales necesidades de este tipo de empresas sea el financiamiento y la asesoría, pues de manera individual no tienen la capacidad para desarrollarse plenamente, al operar de manera aislada no aprovechan los beneficios de otros agentes del sistema.

Una manera de utilizar el conocimiento de los demás para beneficio propio es conformar un consejo de administración donde individuos capacitados colaboren en la dirección y en la toma de decisiones del negocio. En opinión de Adrián Nieto, director de finanzas de uniformes D´Nieto la conformación de este órgano dota de mayor valor a la compañía (Lara, 2007). Un método para erigir el consejo es seguir la propuesta del “Protocolo Empresarial” de la Universidad La Salle (2007) que consiste en elaborar un acuerdo entre las partes donde se establece la forma de gestión y regulación de las relaciones profesionales y económicas entre los miembros de la compañía y que contribuye a la competitividad y al crecimiento organizacional, considerando la participación de profesionales en los negocios. La ignorancia o rechazo de los microempresarios para incorporar éstos y otros recursos también origina desconocimiento de las necesidades del mercado, sí no hay manera de saberlo no hay manera de incorporarlo, no se puede ver al mundo si se vive encerrado en un círculo, por eso muy pocas microempresas conocen los beneficios operativos y comerciales de un sistema de mejora continua como el ISO-9001,[51] al carecer de esta tecnología organizacional carecen de una métrica de calidad y por tanto tienen una limitante para acceder a otros mercados, como la proveeduría a las grandes cadenas comerciales y a la exportación, donde el cumplimiento de ésa y otras normas son requisito indispensable, de allí que según datos del Conacyt (2006:222) en el periodo 2000-2006 sólo 491 microempresas lograran su certificación en la Norma ISO-9001, equivalente al 0.017 por ciento de las microempresas.

Por lo anterior se concluye que:

1.- Sí las microempresas generan algún tipo de conocimiento nuevo, no requiere o no alcanza el nivel de patentamiento. En consecuencia tampoco explotan los beneficios comerciales y estratégicos derivados del manejo y administración de activos intelectuales.

2.- Uno de cada tres socios de las pymes tiene estudios de bachillerato o menos.

3.- El 90 por ciento de los investigadores del Conacyt asignados en la industria privada no está en las microempresas; se da por sentado que el restante 10 por ciento sean doctores ubicados en las pymes y que todos ellos estén considerados dentro del padrón del Conacyt, si no, ninguno estaría en ese tipo de firmas.

4.- Menos del 9 por ciento de las microempresas utiliza Internet para hacer negocios, por lo tanto tampoco es utilizado para comunicarse con clientes y proveedores, en consecuencia no mantienen una retroalimentación con su mercado y desconocen sus necesidades.

5.- Un máximo del 13 por ciento en los servicios utiliza sistemas informáticos en sus procesos administrativos y sólo el 5 por ciento los emplea para mejorar sus procesos, en los demás sectores la participación es menor.

6.- Más del 91 por ciento de los micronegocios trabajan bajo la figura de persona física con actividad empresarial. Es una limitante para la expansión y desarrollo del negocio desde el punto de vista de la economía del conocimiento en su concepción longitudinal y transversal.

7.- El 91 por ciento de las microempresas carecen de tecnología organizacional, como por ejemplo, un consejo de administración o algún programa de mejora continua, lo que confirma la necesidad de tutelar personalmente el desarrollo de tales negocios; tal como lo demuestran las cifras y la teoría del capital intelectual, una sola persona no puede abarcar todo el conocimiento necesario para el desarrollo de la unidad productiva. Se requiere gente con competencias investigadoras y capacidades transferibles.

El análisis de las situaciones anteriormente descritas permitieron proponer un modelo de capital intelectual para coadyuvar a incrementar el valor agregado de los resultados de las microempresas; el diseño de este modelo se presenta en el siguiente capítulo.

Capítulo 3. Modelo para desarrollar el capital intelectual en las microempresas[editar]

Las partes de la economía del conocimiento que sirvieron para determinar un modelo propio de capital intelectual para las microempresas nacionales fueron:

1) Considerar al conocimiento como fuente generadora de valor y como principal recurso para la competitividad empresarial inherente al ser humano, motivo por el cual los indicadores propuestos más abajo sobre clima laboral, nivel de estudios y competencias individuales ocupan amplio espacio en nuestra propuesta, 2) los medios de difusión del conocimiento como patentes y tecnologías informáticas y 3) descubrir los sectores económicos de la nueva economía, eso ha permitido estudiar los sectores productivos del país bajo el nuevo crisol, gracias a ello se pudo identificar que son muy pocos los sectores productivos que se mueven bajo los parámetros del conocimiento y los que lo hacen están controlados por grandes empresas.

De los modelos del capital intelectual de los países industrializados se retoman la clasificación de los recursos en capital estructural, capital clientes y capital humano, en su intento por explicar la contribución de los intangibles en la creación de valor y en los resultados empresariales; la ventaja de ellos radica precisamente en incorporar en la competitividad asuntos etéreos que antes quedaban fuera del análisis, revelando que las microempresas mexicanas no generan ni utilizan conocimiento para incrementar el valor agregado de sus productos y servicios y por ende son poco competitivas, funcionan de manera aislada y no incorporan tecnologías de la información en sus procesos; la desventaja de los modelos estriba en que únicamente sirven para “medir” el capital intelectual en empresas que ya usan el conocimiento como lo hacen las trasnacionales, pero no sirven para crearlo en otro tipo de empresas.

La clasificación del capital intelectual permite concebir ideas innovadoras para la creación, incorporación e importancia de los intangibles en una organización, como es considerar a la capacitación, la relación con clientes, los valores individuales, la imagen y un sin fin de activos intangibles en su relación dentro de los procesos empresariales y para la conformación de un nuevo tipo de empresa, más dedicada a generar y explotar el conocimiento como una nueva forma de creación de riqueza económica y social pues el conocimiento también contribuye a elevar el nivel de vida la sociedad.

3.1 Elementos de los modelos de países industrializados[editar]

El primer paso para construir el modelo para las microempresas fue retomar el planteamiento de Sullivan cuando sugiere introducir el conocimiento en la compañía para conformar una organización de aprendizaje. Una vez instalada esa cultura como eje rector del comportamiento de la actividad empresarial y que regirá para siempre la conducta organizacional, se pasa a una clasificación del capital intelectual similar a la hecha por Sveiby y Celemi para diseñar indicadores a la medida para microempresas nacionales, la idea de que el incremento de valor se da en la interacción de los indicadores la proporcionan los modelos Canadian Imperial Bank y Dow Chemical, pues como ha quedado asentado, es en la operación como se pueden obtener los beneficios del capital intelectual, para recibir dichos beneficios y cambiar el desempeño de las microempresas se incorporan objetivos comerciales tal y como lo hace el modelo Technology Broker; para alcanzarlos se debe tener presente una visión de futuro similar a la del modelo Intelec, una revisión constante y periódica del comportamiento de los indicadores de manera semestral o anual (o como se considere pertinente), la mejor alternativa para cambiar y concretar un cambio en las firmas a través del tiempo es mediante la planeación estratégica de lo que desea ser la organización en el futuro, de allí que también se incluya el Balanced Scorecard en el modelo propuesto.

La proliferación de muchas empresas micro con pobres resultados representa una oportunidad para mejorarlas; el modelo sugerido en este trabajo trata de identificar los instrumentos que han servido a las empresas exitosas para crecer, consolidarse e incorporarlos en los micronegocios de México. El propósito del modelo es proporcionar una herramienta a los dueños o directivos de las microempresas para que introduzcan, utilicen y gestionen el conocimiento en su negocio, como elemento central de valor, desde su generación, explotación y manejo de una manera sistémica. Al analizar este tipo de empresas pudimos constatar que de momento cuentan con instrumentos para la competitividad y para la planeación, pero de acuerdo a la investigación realizada, no cuentan con un modelo integral que les ayude a insertar y desarrollar el conocimiento en sus empresas.

Por razones de tiempo y espacio, el modelo no se aplica en la realidad, pero lo soporta una amplia investigación con los sectores académico, empresarial y gubernamental y con experiencias de microempresarios, por lo que su aplicación futura debería posicionar al conocimiento como parte fundamental del negocio, lo que se pudiera demostrar en estudios posteriores.

3.2 Razones que fundamentan el modelo para las microempresas[editar]

Existen varias razones para elaborar y proponer un modelo de desarrollo del capital intelectual para las microempresas mexicanas, entre otras tenemos:

  • Incrementar el valor del producto de su trabajo.
  • Coadyuvar a que evolucionen del trabajo físico, al trabajo intelectual.
  • La oportunidad de proponer un modelo sencillo para ser aplicado por los interesados.

Durante esta investigación no se identificó públicamente un modelo de capital intelectual para las microempresas mexicanas, por Internet se conocieron algunas aplicaciones de los modelos existentes en pymes españolas y chilenas, pero no uno que hiciera el planteamiento desde la introducción del conocimiento hasta la construcción del modelo de capital intelectual para una microempresa. Hay consultorías mexicanas que venden y aplican el Balanced Scorecard como un curso con un producto terminado (software), similar a los modelos presentados en este trabajo; su objetivo es facilitar el proceso de planeación y medición del desempeño en empresas exitosas (AMA, 2007), pero no funcionan para empresas que carecen del conocimiento tales como los micronegocios.[52]

  • Promover la cultura de la innovación entre el microempresariado, bajo el principio de que la innovación puede ser algo sencillo si desarrolla la imaginación, observa el entorno, las formas de trabajo y las actitudes personales.
  • Aprovechar toda la experiencia y conocimientos propios o ajenos para hacer negocios.
  • Especializar a las personas y a la empresa, en lo que mejor saben hacer como el principio de la ventaja competitiva.
  • Constituirse como organizaciones de aprendizaje.
  • Ampliar sus mercados, y
  • Contribuir a la competitividad del país.
3.3 Metodología.[editar]

Como se ha mencionado, el desarrollo de un modelo para el caso de las microempresas mexicanas podría seguir una evolución similar a la que siguió el desarrollo de los modelos de capital intelectual; o sea, empezar por lo más sencillo y después por lo más complejo, tal como se muestra en la figura 10. Proponer un modelo integral por parte del autor, que abarque todos los modelos y conceptos estudiados en el marco teórico sería además de ambicioso, innecesario, pues de acuerdo al estudio de la economía, las empresas mexicanas lo primero que requieren es conocer la utilidad del conocimiento para generar valor y a partir de allí, introducirlo en los procesos para generar ventajas competitivas.

La Dra. Gabriela Dutrenit (cit por Meneses, 2001) diseñó e introdujo un modelo para instrumentar una cultura del conocimiento en el Instituto Mexicano del Petróleo, institución que genera un volumen importante de patentes, lo primero que ella hizo fue identificar el conocimiento existente y después elaboró instrumentos para su difusión e intercambio como pilares de la nueva cultura, hasta donde se pudo observar no desarrolló planeación estratégica ni aspectos comerciales como sería el interés de una microempresa, pero la experiencia demuestra que primero se ubican y se implementan los elementos del conocimiento y después se generan las condiciones e instrumentos necesarios para la nueva forma de vida y trabajo (cultura) para posteriormente hacerla operativa y enfocarla a la construcción de ventajas competitivas; pensar en algo superior como las competencias medulares para las microempresas requiere otro estudio; el cual queda fuera del alcance de esta propuesta.

La implementación del modelo en las empresas requiere recursos, entre ellos financieros para el pago de funciones de consultoría, que pueden ser con cargo al negocio interesado o con financiamiento de una institución pública o privada de fomento empresarial.

La metodología para el modelo propuesto es la siguiente:

Paso 1.- El propietario del negocio designa a una persona como encargada del proyecto; el individuo debe tener conocimientos sobre capital intelectual y del mercado de la compañía, debe desarrollar el proyecto conjuntamente con el propietario y los empleados del negocio.[53]

Paso 2.- Se establece como objetivo del modelo incorporar el conocimiento en la empresa para generar mayor valor (recuérdese que el conocimiento puede ser tácito o explicito y puede estar en las personas o en los objetos), sirve para mejorar productos o procesos, para reducir costos, para crear una organización más productiva, para modificar el mercado en beneficio propio (con mercadotecnia) creando o descubriendo nuevas necesidades en el público.

Paso 3.- Se informa a todos los participantes la institucionalización del conocimiento en la organización; se difunden los planes para desarrollar la nueva cultura; los instrumentos de difusión pueden ser trípticos, folletos, pósters, reuniones de trabajo, comunicados y páginas electrónicas, cursos de capacitación, dinámicas grupales, etcétera.

Paso 4.- Mediante cuestionarios al personal e investigación de gabinete se identifica:

  • El capital organizacional
  • Capital relacional y
  • Capital humano.

Se evalúan y contrastan los resultados de la revisión del capital intelectual contra los recursos necesarios para alcanzar el objetivo; las diferencias indican los requerimientos de capital intelectual faltante. Los recursos a incorporar deben ser los más importantes para el éxito del proyecto y para extender el conocimiento en toda la estructura del negocio.

Paso 5.- Se incorporan los elementos de capital intelectual faltantes (contrataciones y adquisiciones).

Paso 6.- Se diseñan planes, procedimientos y programas de acción individuales o por área para adquirir el conocimiento faltante (capacitación) y de estímulos al personal.

Paso 7.- Una vez obtenidos los recursos de capital intelectual, se instituye un comité de personas (internas o externas al negocio) encargado de velar por la aplicación y cumplimiento de los planes y programas, quienes formularán indicadores, medios y canales de comunicación y seguimiento; gestionan los recursos y evalúan los avances y desviaciones del proyecto.

Figura 11. Modelo Méndez para incorporar el conocimiento en una microempresa.

El modelo para incorporar el conocimiento en la empresa sería el siguiente:

Figura 11. Modelo Méndez para incorporar el conocimiento en una microempresa.

El modelo permite ver que se trata de una organización envuelta en un círculo virtuoso donde el conocimiento constituye la filosofía empresarial. De hecho el negocio que siga el modelo logrará conocerse a sí misma y al entorno, se tornará una “empresa de conocimiento”, en evolución permanente. Algo muy distinto a una organización que carece de modelo y vive a la deriva según las condiciones del mercado. Con el conocimiento las oportunidades se crean.

Algunos indicadores de capital intelectual sugeridos para la microempresa son:

Cuadro 18. Indicadores del capital intelectual.

Capital 2007 2008
ORGANIZACIONAL
Estructura legal de la empresa [54] (es la personalidad jurídica que permite entablar relaciones con otros agentes económicos)
Organigrama (detalle de puestos y requerimiento de personal)
Planeación estratégica[55] (se establecen y se expresan de manera clara los indicadores. Se difunden, se supervisa y se evalúa su cumplimiento): Misión
Visión
Valores
Estados financieros (es un registro numérico periódico del desempeño de la empresa, gastos, utilidad bruta, utilidad neta, etc.)
Fuente de recursos (conoce y tiene opciones para disponer de todo tipo de recursos)
División y delegación de funciones (hay especialistas en cada función. Se delegan responsabilidades)
Objetivos empresariales (planeación estratégica, es la visión del futuro deseado para la empresa y de la misión que tiene con sus consumidores)
Valores organizacionales (identificar lo importante y valioso el desarrollo del negocio y alinearlos a los de los empleados y a la misión y visión)
Especialidad de la empresa (qué es lo mejor que sabe hacer la compañía y es susceptible de explotar)
Concepto del negocio (definición del producto o servicio ante el público)
Forma de hacer dinero (dónde se obtienen los beneficios monetarios, comparativa de diferentes opciones y posibilidades para hacer dinero en las diferentes etapas)
Currículum del negocio (registro Histórico del nacimiento, trabajos y experiencias de la microempresa)
Clima laboral (condiciones físicas y emocionales en las que se desenvuelven las tareas para el alcance de objetivos. Se tienen los instrumentos personales y la libertad necesaria para el desarrollo de trabajo. Las instalaciones permiten la fluidez de las operaciones y del conocimiento. Se permite la participación de todos en los proyectos. Hay confianza entre las partes. Se tiene acceso a los gerentes y dueños de manera directa. Se difunden los valores de la empresa)
Volumen de ventas (record por volumen y valor de las ventas por canal) Público
Distribuidores
Detallistas
Cadenas comerciales
Clientes (record por volumen y valor de las ventas por canal) Público
Distribuidores
Detallistas
Cadenas comerciales
Conocimiento del mercado (se tiene identificado el mercado objetivo, la participación de la empresa y la competencia, se identifican oportunidades del mercado. Posibles exportaciones) Cuota
Precios competencia
Cobertura
Mercado potencial
Fortalezas y debilidades
Herramientas de competitividad (uso de técnicas de mercado como benchmarking, justo a tiempo, las 5 fuerzas, seis sigma, etc.)
Marcas propias (productos o servicios con nombre propio que sea reconocido por el público y que goce de protección legal)
Distribución de productos de terceros (otras empresas que comercialicen los productos y servicios producidos por el micronegocio)
Política de precios (se tienen diferentes precios según la operación pactada. Política de descuentos)
Filosofía empresarial (creencias del dueño sobre los motivos para mantener el negocio, principios que rigen la organización. Modelo de capital intelectual)
Políticas y procedimientos (registro documental de los principios que rigen la vida y desarrollo de la empresa, así como la identificación en papel de las formas de trabajo)
Compensaciones al personal (política de estímulos monetarios y en especie a los R.H. actividades extralaborales)
Certificaciones y normas (procesos o productos que gozan de reconocimiento de órganos reguladores)
Programas de calidad (algún sistema de mejora continua que permita identificar fallas y corregirlas)
Fuerza de ventas (se tiene personal dedicado a la promoción y venta de los productos y servicios)
Maquinaria y equipo (se cuenta con maquinaria y equipo propio para la elaboración de los productos y servicios. Se identifican las condiciones del equipo)
Líneas telefónicas (teléfonos para telemarketing y para atención a clientes. Se utilizan para promover los productos, para reconquistar clientes perdidos)
Computadoras y sistemas (se emplea equipo informático para los procesos. Se agilizan tareas con su introducción y uso)
Envolturas y empaques (la envoltura del empaque cumple con las características técnicas y sanitarias para conservar el producto. Contiene algún símbolo susceptible de registro legal)
Pruebas de laboratorio (se conocen los resultados de las pruebas de laboratorio del producto, permiten un mejor manejo del mismo y ahorro de recursos)
Detalle de procesos (identifica mediante flujo los procesos y su conexión en el proceso productivo, arroja posibles interrupciones y perdidas ocasionadas por problemas de flujo)
Conocimiento detallado del producto (es una descripción literal del producto y del empaque para ser conceptualizada por cualquier agente económico, se conoce las necesidades que cubre y el mercado al cual va dirigido)
Foros de discusión o de intercambio de ideas (canales para recibir quejas, comentarios, invitaciones y opiniones del personal y del público en general. Sirve de retroalimentación).
Métodos de resolución de problemas (los problemas se ventilan entre las partes para una posible solución colegiada)
Imagen de la empresa (la empresa es reconocida por el público y por sus consumidores. Qué es lo que recuerdan de ella. Se apega a los valores y a la misión y a la visión)
Línea de productos (la empresa fábrica más de un producto o servicio, los tiene con marcas distintivas y protegidas. Identifica las características para manejar un catalogo de productos o servicios)
Instalaciones (espacios limpios y claros para el desempeño del trabajo, equipos de seguridad, baños, comedores, áreas de esparcimiento. Apegados a la búsqueda de la misión y visión)
RELACIONAL
Base de datos de clientes y ex clientes (conoce los clientes actuales y potenciales. clientes que han dejado de comprar. Razones por las cuales han dejado de comprar)
Base de datos de proveedores (tiene identificados a los proveedores y sus precios, su ubicación y capacidad de respuesta, los productos que manejan)
Competencia directa e indirecta (conoce el mercado, la competencia que ofrece productos o servicios similares, complementarios y sustitutos)
Canales de venta (medios por los cuales desplaza el producto o servicio. Hay canales que no se usen y podrían ser rentables)
Portal de Internet (se ofrecen los productos y servicios en la red. El cliente tiene opción para levantar pedidos, quejas y sugerencias. Cuenta con catalogo de productos. Teléfonos de contacto)
Publicidad (gastos y medios en los cuales se anuncian los productos y servicios. Llegan al mercado objetivo. Son los medios más idóneos y económicos)
Servicio postventa (se ofrecen posibilidades al cliente para solicitar asesoría o reparaciones sobre el bien o servicio contratado. Los medios y precios para ello. Política de devoluciones)
Asistencia a ferias y exposiciones (la empresa conoce y asiste a eventos donde se reúnen negocios similares, de proveedores y fomento empresarial en general. Acude con fines específicos. Oportunidades de exportación)
Acceso a programas de gobierno (se conocen las instituciones públicas de promoción empresarial nacional e internacional y los apoyos para las empresas. Se utilizan, se han hecho intentos por acceder a ellos)
Asesoría externa (se conoce quiénes y dónde están las personas o instituciones adecuadas para asesoría empresarial)
Alianzas (acuerdos de colaboración e intercambio con diferentes tipos de instituciones)
Relaciones institucionales (se tiene relaciones con las instituciones, de qué tipo. Se conocen sus productos y servicios y la forma de acceder a ellos. Se cumple con los requisitos) Bancos
Asociaciones
Académicas
Gobierno
Empresas
Canales o programas sociales (la empresa participa en programas sociales como una forma de acercarse a los consumidores y de formar una imagen ante el público)
Imagen del producto o servicio (cómo perciben los clientes el producto o servicio. Es acorde a la imagen y a los valores empresariales. Se apega a la visión y la misión)
HUMANO
Estilo de liderazgo (la empresa se dirige de manera individual o mediante un órgano colegiado. Se considera la opinión de los empleados o se dictan normas)
Nivel de estudios del personal (los recursos humanos están capacitados para su función. Se conocen los requerimientos de capacitación para el desempeño de puestos. Se identifican brechas de conocimiento faltante) Socios o dueños
Directivos
Empleados
Años de experiencia (el personal tiene conocimiento previo de los productos y el mercado. Tienen conocimientos acumulados posibles de aprovechar) Socios o dueños
Directivos
Empleados
Competencias individuales (se conoce donde funciona mejor el personal. Dónde ofrecen mayores resultados. Se identifican otro tipo de conocimientos y experiencias capaces de contribuir al negocio. Preparación y disponibilidad para cumplir otras funciones ajenas al puesto. Capacidad para cumplir compromisos y nivel de responsabilidad. Facilidad para captar oportunidades de mercado y de ventas. Manejo de idiomas. Control emocional) Socios o dueños
Directivos
Empleados
Capacitación (conocer el grado de preparación de los empleados y distinguir brechas de capacitación faltante para el cumplimiento de la misión y visión. Programa de capacitación anual) Socios o dueños
Directivos
Empleados
Personal que estudia o en cátedra (carreras y forma de encausar el conocimiento para el negocio. Es un medio de vinculación con la universidad) Socios o dueños
Directivos
Empleados
Facilidad de palabra (las personas del negocio saben expresar sus deseos y necesidades) Socios o dueños
Directivos
Empleados

Fuerza. de ventas

Actitudes para el cambio y el trabajo en equipo (el grado de aceptación de la visión y la misión. La forma de encausar los R.H. la resolución de problemas y los incentivos de colaboración) Socios o dueños
Directivos
Empleados
Valores personales (los valores personales se empatan con los valores empresariales. Donde convergen y donde se dispersan) Socios o dueños
Directivos
Empleados
Desempeño/ingresos (facturación o ingresos generados por persona. Utilidad producida) Socios o dueños
Directivos
Empleados

Dado que los beneficios del conocimiento sólo se perciben en la práctica, conviene ahora introducir al modelo elementos para desarrollar y manifestar ventajas competitivas en el mercado.

El siguiente paso, una vez que la empresa tiene un stock de capital intelectual y un comité de gestión, y de acuerdo al requisito de operatividad para obtener ventajas, es plantar objetivos de mercado y continuar con la cultura del conocimiento; en está etapa es importante considerar alguna práctica para conocer al mercado, como el benchmarking.[56]

Paso 8.- Elaborar la planeación estratégica con la visión, la misión y los valores para la microempresa. La aspiración de lo que desea ser la compañía en el futuro se sustenta en programas con metas e indicadores desagregados para la visión y misión, como por ejemplo los objetivos de calidad consistentes en entregas a tiempo, porcentaje de rechazos, índice de satisfacción del cliente y cumplimiento de actividades operativas. Los indicadores se evalúan entre periodos de manera similar a como se hace en el cuadro 18. El avance de los indicadores de calidad debe mostrar el grado de alcance de la visión y la misión, y éstos a su vez del capital intelectual.

El fin último del modelo es planear para ser mejores en el futuro resolviendo hoy los escollos que impiden el crecimiento. La estrategia no es cuestión de ofrecer un mejor precio o instalar sistemas tecnológicos avanzados fuera del alcance de la microempresa, sino de aprender a ser diferente, a ofrecer un valor que la competencia no pueda igualar (Porter, 2006).

El modelo es un producto intangible y por lo mismo el micronegocio no podrá incorporarlo en sus registros contables, y aunque le proporciona valor no puede venderlo como otro de sus productos; constituye una pieza de capital intelectual con potencial para crear mayor valor adicional de mercado. Tal y como lo hacen algunas empresas públicas (que cotizan en bolsa), cuando gracias a sus activos intelectuales sus acciones valen más de lo que tienen invertido en instalaciones. Es por lo que hacen y la forma de hacerlo, no por lo que tienen.

Figura 12. Modelo Méndez para desarrollar el capital intelectual en microempresas

El modelo para introducir el capital intelectual en las microempresas es:

Figura 12. Modelo Méndez para desarrollar el capital intelectual en microempresas.

Al centro del modelo se encuentra la empresa “descansando” sobre el conocimiento, mismo que al evaluar los conceptos del capital intelectual detecta omisiones o deficiencias para incorporar nuevos elementos de conocimiento y corregir desviaciones. La compañía apoyada por la planeación estratégica se orienta por la visión del futuro que desea alcanzar en el mediano y largo plazo; todo ello de una manera cíclica y espiralmente ascendente a través de una cultura de aprendizaje que lleve a lograr diferentes objetivos en cada ciclo de vida de la organización.

Es muy importante estimular y encauzar al personal (con los instrumentos del management) para que siga los mismos fines de la empresa, de no ser así, los empleados pueden aspirar y trabajar por otros objetivos distintos a los de la compañía.

La misión es el canal por el cual se conectan las acciones con el mercado, significa el propósito que tiene proporcionar un bien o servicio a los consumidores.

La especialización consiste en el desarrollo y aprovechamiento de las competencias del personal, así como la excelencia en la fabricación de productos o servicios de mayor valor para el público.

Según se desprendió del estudio del capital intelectual, la ventaja competitiva se constituye por la facilidad de producir a costos más bajos, fabricar cosas diferentes, lanzar un producto antes que la competencia o adelantarse a las necesidades del cliente, con lo cual se obtiene supremacía en el mercado.

Conclusiones[editar]

Una vez filtrada la planta productiva de México por la teoría de la economía del conocimiento, se tiene como resultado:

1.- Que según el censo económico del INEGI del 2004, de los 3´005,157 empresas contabilizadas, 2´792,678 corresponden a microempresas, son las que emplean hasta 10 personas (ver cuadro 6) y constituyen el 92.92 por ciento de las unidades productivas de México.

2.- Las actividades económicas donde se desenvuelven este tipo de empresas no pertenecen a la economía del conocimiento, y donde lo hacen su contribución al valor agregado es mínima, con lo que se demuestra, de manera general, no utilizan el conocimiento para obtener mayores beneficios. Las microempresas del país necesitan incrementar el valor de su producción. No importa la rama a la que pertenezcan, siempre pueden mejorar sus resultados a través de los instrumentos del capital intelectual.

3.- Dentro de la economía mexicana hay sectores de la economía del conocimiento que utilizan y generan capital intelectual, pero son sectores monopolizados por las grandes empresas, como es el caso de los medios de comunicación y los bancos. Otros sectores donde hay capital intelectual empleado por Mipymes es la industria automotriz, electrónica y eléctrica, pero están más ligados al sector exportador que a la economía interna, por lo tanto su capacidad para jalar al resto de las microempresas del sistema es limitada.

4.- El conocimiento generado por las empresas micro no alcanza el nivel de patente, quizá porque no desarrollan cosas nuevas o desconocen los beneficios de ello. Además de emplear poco personal en sus actividades, son dirigidas por el mismo dueño, con lo cual limitan sus posibilidades para incorporar otros individuos con sus respectivos recursos. Es conveniente mirar la asociación como un medio para crecer; de cualquier modo, debe ensañárseles que el conocimiento por minúsculo que sea, lo tienen y lo pueden ocupar para mejorar. En primera instancia, deben formar un inventario mínimo de capital intelectual simplemente formalizando por escrito lo que tienen y son capaces de hacer.

5.- Los modelos de capital intelectual desarrollados en países industrializados no funcionan para países en vías de desarrollo; en aquellas naciones los modelos persiguen otros objetivos más elevados pues las empresas ya funcionan bajo la premisa del conocimiento. En México primero hay que introducir la premisa y luego el modelo.

6.- La propuesta de generar un modelo de capital intelectual para las microempresas les permitiría ascender a sectores de mayor valor agregado y por ende a ramas de la tercera revolución industrial, o por lo menos a generar bienes de mayor valor. Al hacerlo se abrirían al conocimiento, a las nuevas tecnologías de información y comunicación (como nuevas herramientas para hacer negocios) y a las corrientes empresariales del mundo, con lo cual sería más fácil su incorporación a los flujos internacionales de producción, comercialización y consumo.

El modelo propuesto consiste en desarrollar el conocimiento en los micronegocios como un recurso para mejorar sus capacidades internas, una vez identificadas y fortalecidas esas capacidades se trasladan al mercado a través de ventajas competitivas con el fin de alcanzar los objetivos trazados en la planeación estratégica.

La simple adaptación de un modelo en la microempresa, la hará diferente a las demás. Las empresas deben asimilar que el capital intelectual es cualquier objeto, concepto, habilidad, recurso, actitud individual o empresarial, conocimiento tácito y explicito que les permita hacer cosas nuevas y diferentes para conquistar y dominar mercados.

7.- El establecimiento y desarrollo de un modelo de capital intelectual en las microempresas, requiere de personas con conocimientos sobre el tema y el negocio, capaces de entablar relaciones con otros agentes del sistema y con conocimientos para interpretar y adaptar proyectos tecnológicos; de allí la necesidad de tutelarlas. Quizá sería conveniente pensar en un ejército de mentores o capacitadores que lleguen a las microempresas con el fin de cumplir ese propósito; algo parecido a entrepreneur gubernamentales;[57] una vez cubierto los objetivos se debe pasar a otra etapa u otros negocios hasta lograr subir la calidad del mayor número de empresas de México; sería como una campaña nacional de vacunación empresarial.

Así como el Estado tiene la obligación constitucional de educar a sus habitantes, también debería tener la obligación de educar a sus empresas, como órganos fundamentales para elevar el nivel de vida de la población y el desarrollo económico del país.[58] El grupo de capacitadotes sería posible, si se reorienta a los investigadores del Sistema Nacional de Investigadores que están en la iniciativa privada, a levantar la productividad y rentabilidad de los micronegocios. También se necesitaría replantear el programa de extensionistas financieros de la Secretaría de Economía, quienes únicamente asesoran a la microempresas en la obtención de créditos pero nada más; de allí que una de las principales demandas de los microempresarios sea la capacitación y la asesoría para la continuidad del negocio, con lo cual se atenuaría de paso, la mortandad de estas unidades productivas. La función de los facilitadores incluye una amplia promoción y colocación de los programas de gobierno en las empresas.

8.- Es tan importante el desarrollo del capital intelectual en las microempresas que el Conacyt debería asumir responsabilidad directa en el crecimiento de las Mipymes, asumiendo planes transexenales y para ello debería operar como un órgano autónomo del Poder Ejecutivo, similar al Banco de México, donde sus principales funcionarios se rotan de manera escalonada cada ocho años. Así tendrían el tiempo suficiente para ejecutar y dar continuidad a planes y programas de capital intelectual en el aparato productivo nacional.

9.- Si México logra inyectar el capital intelectual en las empresas micro, logrará además de enriquecer la planta productiva nacional y sus efectos multiplicadores, socializar los beneficios de la economía del conocimiento. Al tener más gente educada con mayores perspectivas para los negocios. Impediría la concentración del conocimiento y el poder económico en las grandes empresas y la subsecuente reproducción del capitalismo en una nueva dimensión: el control del conocimiento para beneficios particulares.

El conocimiento sirve para elevar el nivel de vida y bienestar de los habitantes y de las instituciones y no únicamente para crear cosas nuevas en la economía. Si el país logra todo eso sin duda logrará ser una de las mejores sociedades del mundo en los próximos años.

LISTA DE REFERENCIAS
  1. El Outsourcing es la contratación o proveeduría de servicios externos a la empresa y que antes desempeñaba la compañía en sus instalaciones y con personal propio (Conacyt, 2006:214).
  2. Avance tecnológico es la suma de una nueva técnica de producción a las existentes, la técnica son las prácticas que permiten sustituir factores de producción, de manera que se puede cambiar uno por otro (Elster, 2000). Una nueva técnica dentro del cambio tecnológico puede ser en producción, administración, comercialización o finanzas y en todo aquello que repercute en beneficios superiores a los captados por la simple combinación de los factores. Esto sólo es posible por el conocimiento y la tecnología disponible que permiten combinar y explotar de mejor manera los recursos productivos, permitiendo un crecimiento económico superior al recibido por la manipulación ordinaria de los insumos. El incremento en la producción puede obedecer a cambios tecnológicos, al trabajo o a mayor eficiencia en el empleo de los insumos; la primera se conoce como productividad laboral y la segunda como productividad factorial total, misma que explica el crecimiento de la producción no causada por la acumulación de los insumos (Solow, 1957).
  3. Innovar consiste en introducir: 1) un nuevo bien o servicio, 2) un nuevo método de producción, 3) un nuevo mercado, 4) una nueva fuente de materias primas o bienes manufacturados y 5) una nueva organización (Schumpeter, 1944).
  4. El crecimiento del PIB en los países desarrollos en el periodo 1965 a 1973 fue de 6.5%, para los años 1973-1980 fue de 5.40%, en los países exportadores de petróleo el crecimiento fue de 8.30 y 7.90%, respectivamente (Chacholiades, 1992).
  5. La economía del conocimiento también se puede caracterizar por las formas de producción y dispersión del conocimiento.
  6. Al conjunto de conocimientos los denomina técnica y está como procesos, entonces la tecnología son las técnicas que conjugan los procesos de producción.
  7. Esto ha dado pie incluso para hablar de una especie de dependencia tecnológica donde los productos importados de los países desarrollados y el cambio tecnológico incorporado en ellos marcan el proceso de modernización en los países en desarrollo (Katz, 2000), al igual que el desarrollo de la ciencia y la tecnología.
  8. El conocimiento tácito es la forma en cómo enfrenta y resuelve los asuntos de la vida un individuo, las formas son una manifestación del conocimiento personal adquirido desde el nacimiento y es aprendido mediante la asimilación, la observación y la imitación de lo que hacen otros dando la apariencia de que es algo que se utiliza pero no se sabe que se tiene; se emplea en la vida diaria de una manera mecánica e intuitiva, este conocimiento subyace en el inconsciente y es en la práctica cuando se vuelve consciente por lo que puede requerir un proceso para extraerlo; una vez extraído y confirmado por la persona el conocimiento se vuelve explícito, tal y como lo es el conocimiento consciente adquirido y utilizado en la práctica de una tarea y mediante la educación escolar. Cuando el conocimiento está en este nivel es más fácil estructurarlo y plasmarlo en libros, folletos, manuales, instructivos, formatos, patentes, procedimientos, cursos y permite su transmisión y ejecución de una manera homogeneizada para los interesados (Belly, 2007).
  9. Para Philip Kotler (1980:64) el proceso de dirección estratégica son los pasos que toma una corporación o sus divisiones para desarrollar estrategias de largo plazo para sobrevivir y crecer.
  10. Para consultar un caso práctico de la transformación de la planeación tradicional a la estratégica, consultar “Un modelo de planeación estratégica orientada a resultados a través de BSC: el caso de San Luís Potosí”, en http://www.erpint.com/erpint/doc./caso_slp_1.pdf (fecha de consulta 21 de julio 2006).
  11. El capitalismo como un sistema económico donde prevalece la propiedad privada de los medios de producción (LeRoy, 1986).
  12. De acuerdo a la OCDE (1997:75) una innovación incremental es un producto significativamente mejorado en su desempeño o en su costo y lo llama “Producto Tecnológicamente Mejorado”; a la innovación radical la designa “Producto Tecnológicamente Nuevo” y lo describe como el producto que difiere significativamente de sus características o usos de otros productos previamente producidos.
  13. En términos de inversiones si el flujo recibido de una inversión es mayor que el invertido, es un valor adicional de mercado, en inglés se conoce como market value added (Gordon, 1997:1).
  14. Un activo es un bien que genera un flujo de dinero o de bienes a lo largo del tiempo (Varian, 1999:203).
  15. Jordy Micheli (2004) describe al “trabajador intelectual” como productos del cambio en el modo de producción, originado por la flexibilización del trabajo y por la digitalización de los instrumentos de producción y comunicación. El trabajador intelectual debe asumir mayor valor como persona dentro de la economía del conocimiento pues es el generador de ventajas competitivas. Enríquez-Cabot sugiere (2004) que los ascensos sociales deben ser en base a la capacidad intelectual de las personas, no por la riqueza personal.
  16. Peter Senge (1990:24) acuñó el termino “Organización Inteligente” para describir a la organización que aprende y continuamente expande su capacidad para crear su futuro”. Sullivan (2001:26) dice que las empresas que transforman su conocimiento en valor para obtener beneficios se llaman empresas de conocimiento.
  17. Según la Norma Internacional de Contabilidad para que un intangible sea considerado como activo debe ser: 1) identificable, 2) controlable y 3) prometer beneficios económicos futuros. La identificabilidad distingue al activo intangible de otro y lo dota de derechos y obligaciones propios; el control reside en la capacidad de la entidad para controlar los beneficios y el acceso a terceros; entre los “rendimientos económicos futuros se incluyen los ingresos procedentes de la venta de productos o servicios, los ahorros y otros que se deriven del uso del activo” (NIC 38, 2004).
  18. Se refiere al tipo de organización asumido por la empresa, su infraestructura, sus órganos de gestión, sus sistemas de calidad y mejora continua.
  19. A las ventajas competitivas de Porter deben ser sumadas las que brinda el capital intelectual al redituar beneficios extras por la creación y explotación de mercados y por la propiedad intelectual. Son ventajas intangibles de dominio industrial y comercial y por tanto brindan beneficios adicionales a la diferenciación y al bajo costo.
  20. Desde el punto de vista contable algunos autores tratan al capital intelectual como un pasivo, dado que el conocimiento pertenece a los empleados, pero como los empleados son formados por la organización su formación se integra a la generación de valor de la empresa a través de los resultados (Milena, 2005).
  21. De acuerdo a los teóricos de la economía del conocimiento los parámetros de valuación financiera de la era industrial tales como el valor presente neto y la tasa interna de retorno no son aplicables a los activos intelectuales, porque analizan rendimientos de tangibles en el pasado, lo que no se puede aplicar a un intangible con valor futuro, por tanto el debate continúa para determinar fórmulas para asignar un valor y amortizar las inversiones en capital intelectual. Al hacerlo se estaría construyendo el mercado de capital intelectual en todas sus dimensiones.
  22. El fondo de comercio son elementos inmateriales que influyen directa o indirectamente en el éxito económico de la empresa (García, 1996), y que aparece en la operación. No se reconoce como un activo pues no es un recurso identificable (es decir, no es separable ni surge de derechos contractuales o legales) que puedan ser valorados en forma confiable y por lo tanto no entran en libros (NIC 38, 2004), esto origina variaciones entre el precio contable de la empresa y el precio pagado por ella en el mercado; ante esto, la opción de valoración es presentar un documento complementario de intangibles (Serrano y Chaparro, 2001). A la diferencia entre el valor contable y el precio pagado se le conoce como crédito mercantil (Funes, 2004).
  23. En estricto sentido, capital intelectual es únicamente el conocimiento consciente de las personas para obtener un beneficio o resolver un problema, pero dentro de la economía del conocimiento se considera capital intelectual a todos aquellos objetos e instrumentos materiales e inmateriales que contienen el conocimiento de la gente y son utilizados para generar beneficios.
  24. El goodwill es la capitalización de los beneficios esperados de un bien intangible (constituido por intangibles del mercado o externos a la organización); a diferencia del fondo de comercio que nace en la operación interna, el goodwill aparece en la relación con entidades externas. Dichas entidades generan beneficios en los mercados que pueden ser aprovechados por la empresa; es lo que los economistas llaman externalidades). Going concern value son los elementos de valor adicional ligados a la empresa generados por pequeños gastos capaces de generar utilidades, tales como registros gubernamentales, las cuentas de banco, la papelería, etc. (Gordon , 1997:6).
  25. Un modelo es una “representación simplificada de la realidad” (Varian, 1999:2) sirve para estudiar el comportamiento del objeto de acuerdo a los elementos o las variables que lo componen, en el caso de los modelos de capital intelectual se pretende estudiar las variables de creación de valor.
  26. Últimamente han surgido múltiples modelos; sin embargo, sólo consideramos los que han dado lugar a la aparición de otros modelos, los que son citados en la bibliografía de referencia o aquellos que han tenido aplicación en las empresas. En el sito web http://www.gestióndelconocimeinto.com/modelos.htm, el lector puede encontrar otros modelos de desarrollo universitario o gubernamental.
  27. Sullivan desarrolla otro modelo de capital intelectual donde figuran los recursos humanos, los activos intelectuales y la propiedad intelectual, que complementa con el de Empresa del Conocimiento, agregándole el capital estructural y dándole una concepción comercial a la parte intelectual al designarla como activos intelectuales, por ese motivo se seleccionó a éste último modelo para este trabajo.
  28. Los antecedentes del BSC son el Tableau du Bord francés, el cual generó una serie de indicadores financieros y no financieros seleccionados por directivos empresariales (KPMG, 2005).
  29. La ventaja competitiva se enfoca únicamente a un producto en particular, la competencia medular comprende varios productos con participación en distintas industrias, ejemplos de empresas con competencia medular son Dupont, Nestle, Unilever, Samsung, Sony, entre otras.
  30. El target se refiere al mercado o segmento del mercado objetivo.
  31. En el plazo de 1900 a 2000, la configuración geográfica de la población cambió de manera significativa, de tener el país una población rural del 89.5% y una urbana del 10.5% pasó a 28.8% en rural y del 71.2% en urbana, generando incrementos de localidades urbanas y semiurbanas (de 5 mil habitantes en adelante), de 250 que había en 1940 se incrementaron a 1461 en el 2000 (Martínez, 2007: 41).
  32. A finales de los años sesenta los monopolios ya tenían fuerte presencia en el mercado (Aspe, 1993: 29-30), para el 2007 se cuestiona su vigencia por la “parte de culpa” que tienen en el estancamiento económico del país (Morfin, 2007). La magnitud del debate para promover la competencia empresarial y acabar con los monopolios es tan intensa que se compara con los movimientos históricos que transformaron el país, tipo la reforma democrática que modificó el régimen político de México (Aguilar, 2007).
  33. Los convenios Stand by son acuerdos donde el FMI otorga créditos a los gobiernos de los países para corregir problemas financieros, para acceder a los recursos los gobiernos deben cumplir una serie de medidas fiscales y monetarias para conseguir los equilibrios presupuestales y de balanza de pagos.
  34. En materia de ciencia y tecnología, según José Luis Fernández (2007), coordinador del Foro Consultivo, Científico y Tecnológico de la Presidencia de la República, el país presenta un retraso de cinco décadas.
  35. Dentro de la formación del Sistema Nacional de Innovación, en 1970 se crea el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en México, cuyo propósito es elaborar y ejecutar políticas de ciencia y tecnología. Los avances en ese terreno se han enfocado a la creación de un marco legal que va desde la creación del mismo consejo, su Ley Orgánica, los incentivos fiscales, los foros y consejos, la formación del Sistema Nacional de Investigadores, la promulgación en 2002 de la Ley de Ciencia y Tecnología hasta los instrumentos de apoyo al desarrollo tecnológico y negocios de innovación (Conacyt, 2007).
  36. Dentro de las tareas para fortalecer a las pymes se encuentra la reconstrucción de un mercado crediticio para el segmento: se creó el esquema de garantías para facilitar el acceso al crédito y permite el apalancamiento del financiamiento y la aparición de instrumentos financieros de la banca comercial, por ejemplo la Tarjeta Negocios de BBVA Bancomer y el Crédito e-Pyme de Santander. Con respecto a la demanda se formó la figura del extensionista financiero, persona física o moral especializado y certificado para asesorar, apoyar, gestionar y dirigir solicitudes de financiamiento de las pymes; se han creado incubadoras de empresas y clubes de inversionistas, se instrumentó el Fondo de Proyectos Productivos para el Desarrollo Económico (FOPRODE), cuyo objetivo es respaldar proyectos que fomenten e integren cadenas productivas. De igual manera se estableció el programa Desarrollo de Proveedores, que promueve e integra a las pymes en el circuito comercial y financiero de las grandes cadenas comerciales (Méndez y Ortiz, 2006). Otro recurso que se sumó a la política industrial fue el Fondo Pyme, instrumento que canaliza apoyos temporales para la formación, consolidación, viabilidad, productividad, competitividad y sustentabilidad de las Mipymes (DOF, 2005).
  37. Los censos reportan 4,290,108 unidades económicas, a las cuales se restan 306,446 que iniciaron operaciones en 2004 (se captaron por ser el año en que se realizó el levantamiento de la información); menos 184,010 unidades económicas dedicas a servicios del sector público (en los niveles federal, estatal y municipal) y organizaciones religiosas, elimina 794,495 no significativas, quedando 3 millones 5 mil 157 empresas (INEGI, 2005:5).
  38. En los Censos Económicos 2004 se utilizó por primera vez el Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN), empleado por las agencias estadísticas de los países integrantes del Tratado de Libre Comercio (TLC) de América del Norte, como base para generar, presentar y difundir los datos económicos del INEGI (INEGI, 2004:15). Dicha clasificación considera 19 sectores económicos; entre ellos la industria manufactura, compuesta por las empresas dedicadas a la transformación mecánica, física o química de materiales o sustancias, con el fin de obtener productos nuevos. Incluye actividades de maquila, ensamble de partes y componentes o productos fabricados, la reconstrucción de maquinaria y equipo industrial, comercial, de oficina y otros, el acabado de productos manufacturados mediante el teñido, tratamiento calorífico, enchapado y procesos similares, considera la mezcla de materiales, como los aceites lubricantes, las resinas plásticas, las pinturas y los licores (Censos, 2004: 21).
  39. Según cálculos de Ruiz (2006), los activos promedio necesarios para que una empresa pase de micro a pequeña, son de $625,9673 dólares, para evolucionar de pequeña a mediana se requieren $3´851,212 y de mediana a grandes $23´623,339 dólares.
  40. Otra variable importante es el empleo que generan las microempresas en los tres sectores, situándose en el 37.32% del total del empleo en el país.
  41. En el documento Micro, pequeña, mediana y gran empresa, estratificación de los establecimientos, el INEGI determina a los servicios, el comercio y las manufacturas como las ramas más importantes, de allí se tomaron los datos para el presente trabajo.
  42. El valor agregado censal bruto es el valor que se adiciona durante el proceso de producción (INEGI, 2004:67).
  43. El Sistema de Clasificación de América del Norte consta de cinco niveles de desagregación: sector, subsector, rama, subrama y clase de actividad económica. En ese orden, el sector es el nivel más general y la clase el más desagregado (INEGI, 2004: 30).
  44. Indistintamente de la rama en la que se desenvuelva la empresa, se ha desarrollado la medición del Valor Económico Agregado (VEA) para determinar quién crea o destruye valor en la economía, el planteamiento es financiero y para calcularlo se requieran datos contables y tasas de interés, lo cual supone una empresa con registros y utilización de crédito, como es el caso de las empresas que cotizan en bolsa de valores; Alberto Calva-Mercado (2003) hace un ejercicio para este tipo de empresas. La mayoría de los micronegocios carecen de registros y de datos de evaluación (Martínez, 2005) y no cuentan con crédito y por tal motivo no pudiera aplicarse el cálculo. En estricto sentido se puede calcular el VEA a una empresa aplicando la fórmula VEA = utilidad neta – (valor del activo * costo promedio del capital) y compararla entre periodos para ver el incremento o decremento de valor, pero no es interés de este trabajo desarrollar tales planteamientos (la fórmula fue tomada de Caro, et. al (2004: 38)), otra técnica es la “q de Tobín” que mide el ratio entre el valor de mercado y el valor de reposición de sus activos físicos (Ordóñez, 2000).
  45. Ninguna de las actividad de las microempresas reportadas como importante por el INEGI se ubica dentro de las áreas de crecimiento estratégico del Conacyt, a saber, las tecnologías de información y las comunicaciones, la biotecnología, los materiales avanzados, el diseño y los procesos de manufactura, la infraestructura y el desarrollo urbano y rural, incluyendo sus aspectos sociales y económicos, ramas todas pertenecientes a la economía del conocimiento (Conacyt, 2007).
  46. De acuerdo con Ruiz (2006), en el país se han consolidado productores y redes de componentes electrónicos y aparatos electrodomésticos, quirúrgicos e instrumental médico y de la industria aeronáutica, pero dichas empresas están más ligadas al mercado externo que al interno, teniendo poca conexión con la economía nacional.
  47. Peter Drucker ha sugerido que la innovación puede surgir por cambios inesperados del mercado, incongruencias entre procesos, variaciones en la industria, en la población y en la percepción de los consumidores, por consiguiente las microempresas podrían aprovechar esos fenómenos para crear innovaciones, simplemente observando y tomando iniciativas. La Unión de Productores de Trigo de la Mixteca Alta A.C. de Oaxaca han obtenido el 260% más de valor por su trabajo sólo por el hecho de dejar de vender el trigo en grano a $1.00 el kilo para molerlo y venderlo como harina en $3.60 pesos el kilo (Isaí López, 2006), es una incongruencia entre el proceso de molido y el de comercialización, al encontrar la congruencia entre ambos procesos se logró un beneficio.
  48. En todo caso se podría hablar de aceleradora de negocios, que es una asociación entre una consultora capacitada en cuestiones empresariales con el sector privado para cubrir necesidades de emprendedores y de pequeñas y medianas empresas establecidas, ofreciendo vínculos con clientes, proveedores, recursos financieros, administrativos y tecnológicos, a través de redes de expertos empresariales e inversionistas (Anáhuac, 2007), pero el resultado de tales organizaciones se debe analizar por separado; su contribución en las microempresas se puede resumir en las cifras del Censo Económico revisado líneas arriba.
  49. El beneficio de exportar lo ejemplifica un “exportador de suéteres de Chinconcuac quien vende su producto a 400 dólares en Francia y en otros países europeos, mientras que en México valen 250 pesos” (Castro, 2005).
  50. Uno de los pilares de la economía del conocimiento es la innovación y su registro como propiedad intelectual a través de la patente, la cual según Flor M.L y M.J. Oltra (2004) es uno de los indicadores de innovación de las empresas junto con los gastos en investigación y desarrollo (I+D), y es tomado como un indicador del capital intelectual pues contiene conocimiento aprovechable en los negocios y es lo que distingue el nivel competitivo de la compañía.
  51. Es una ironía difícil de creer que después de ver los resultados más de la mitad de los pequeños empresarios del país, se ufanen de tener un control absoluto de su empresa, y que el 90% asegure que sus organizaciones se encuentran en las condiciones que ellos mismos plantearon (Master Card, 2007). A eso se debe de que el capital intelectual y el management involucren cuestiones emocionales y sensoriales del ser humano pues es necesario cambiar la percepción y la actitud de las personas para considerar cambios.
  52. Los testimonios de los asistentes a un foro de BSC en la UNAM son todos de grandes empresas y versan sobre la dotación de herramientas informáticas y técnicas para romper viejos paradigmas en la empresa, durante el curso se proporcionan ideas para combinar la prospectiva con el BSC con otros proyectos estratégicos, pero nada que ver con la generación del conocimiento en la microempresa. Véase “Fue un éxito total el foro en la UNAM (México)” en http://www.tablero-decomando.com/taller/unam_exito-PUCP.htm,
  53. No confundir el proyecto de institucionalizar el conocimiento como fuente de ventajas competitivas con el que se desarrolla para aprovechar una oportunidad de mercado, son dos cosas distintas, el primero consiste en utilizar el conocimiento para mantener utilidades permanentes y el segundo es un estudio de mercado para determinar la viabilidad de un proyecto comercial específico. En ambos casos surge como una inquietud del empresario, pero como se ha visto carecen de los conocimientos, el tiempo o las herramientas necesarias para llevarlos a cabo, por eso es que cuando tienen una idea contratan a un consultor al que le explican y le encargan el desarrollo de la propuesta. La experiencia del autor es en una empresa de un ingeniero con conocimientos sobre la planeación estratégica, quien diseñó los objetivos y planes, pero para llevar a cabo su institucionalización designó a un consultor líder como responsable de instrumentar acciones y dar seguimiento al proyecto (el nombre de la empresa se mantiene bajo reserva por cuestiones de confidencialidad).
  54. El modelo propuesto aplica únicamente para empresas establecidas legalmente. Como un instrumento legal para establecer y firmar acuerdos y contraer obligaciones ante terceros.
  55. La planeación estratégica es un instrumento operativo y funcional que se incluye después de la incorporación del conocimiento en la microempresa; es parte del Modelo Méndez para desarrollar el capital intelectual en las microempresas, una vez establecida se enlista como uno de los rubros más importantes del capital organizacional.
  56. El benchmarking es una comparación sistemática de la compañía contra la empresa líder del mercado. Se emplea para seguir las mejores prácticas y mejorar el desempeño de la empresa (Conacyt, 2006:216). La Unidad Politécnica para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial (UPDCE) del IPN ofrece esta herramienta y algunas otras como la Inteligencia competitiva, la Ruta de la calidad y Auditoria de calidad en la empresa que pueden servir para este propósito.
  57. Los entrepreneur son promotores de proyectos (López, 2001).
  58. Hay experiencias internacionales exitosas de apoyo a lo micro, Muhammad Yunus ganó el premio Nobel de la Paz 2006 promoviendo microcréditos, el procedimiento de su modelo consiste en establecer una célula del banco en una comunidad, durante un tiempo los miembros del equipo se dedican a familiarizarse con el entorno, reconocer a sus clientes potenciales y explicar su oferta y objetivos, con ese esquema ha conformado un banco (Gremmen Bank) con utilidades de $15.21 millones de dólares en 2005 (Aguilar, 2007). En México hay una experiencia similar con el Banco Compartamos, quien a través de las microcréditos a micronegocios ha logrado conformar una institución con una cartera de 100 millones de dólares, Compartamos ha sido distinguido con múltiples galardones nacionales e internacionales por atender con éxito un segmento antes olvidado (www.compartamos.com.mx/saladeprensa).
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