Creación de videojuegos/Introducción
Detrás de cada videojuego existe un largo proceso de creación en el que intervienen innumerables decisiones y disciplinas diferentes. La creación de videojuegos es una actividad compleja. Tanto si se trabaja de forma individual como formando parte de un equipo, el desarrollo de un videojuego es un proceso multidisciplinario en el que convergen áreas muy diferentes. La programación, el diseño gráfico, el modelado 3D, la animación, el sonido, la música, la ilustración y muchas otras disciplinas colaboran para construir una experiencia interactiva.

Todo lo que el jugador ve, escucha o experimenta es consecuencia de una decisión tomada por alguien durante el desarrollo. La velocidad a la que se mueve un personaje, la altura de un salto, la posición de la cámara, el color de una interfaz, la iluminación de un escenario, la duración de una animación o la música que acompaña una escena son decisiones que influyen directamente en la experiencia del jugador.
En los grandes estudios, estas responsabilidades suelen repartirse entre decenas o incluso cientos de profesionales especializados. En proyectos independientes, en cambio, es habitual que una misma persona desempeñe varios de estos roles.[1]
También es importante entender que desarrollar un videojuego requiere tiempo, dedicación y paciencia. Es habitual que un proyecto pase por numerosas versiones antes de alcanzar el resultado esperado.[2][3] Durante el desarrollo será necesario experimentar, cometer errores, probar diferentes soluciones y aprender de cada iteración. Este proceso forma parte natural del desarrollo.
A medida que avances en este libro descubrirás que crear videojuegos consiste en comprender cómo todas estas decisiones trabajan juntas para transformar una idea en una experiencia interactiva con el que otras personas puedan jugar, y aprenderás qué herramientas y técnicas puedes utilizar para crearlas.
Referencias
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