En una cazuela ponemos las patatas enteras con piel a cocer. Antes de que acaben de hacerse, se añade en la olla el bacalao en trozos grandes. Consideraremos que el bacalao está hecho cuando veamos que su carne se ha vuelto blanca
Sacamos las patatas y las dejamos enfriar, cuando se puedan manipular las pelamos y reservamos.
Sacamos el bacalao y cuando podamos lo limpiamos de piel y espinas dejando sólo la carne en unos 250gr. Una vez hecho lo reservamos junto con las patatas.
En un mortero picamos los dientes de ajo. Para que no salten podemos poner un poco de sal.
En un recipiente que sea recogido ponemos los ajos picados, las patatas y el bacalao. Con una maza de mortero empezamos a aplastarlo todo al tiempo que integramos los tres ingredientes.
Cuando hayamos conseguido mezclar los tres ingredientes se añaden las yemas de huevo y un poco de aceite.
Continuamos removiendo la mezcla con el mazo hasta darle la consistencia deseada.
se puede añadir sal al gusto.
Trucos y consejos
Para evitar que la mezcla se pegue al recipiente se puede añadir aceite
Cuanto más se remueve puede aumentar el volumen, hasta conseguir la suficiente “masa” para los comensales.