Ética y Responsabilidad Social en los Negocios Sección 01/Principales modelos éticos

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La Teoría De La Ley Natural[editar]

La Ley Natural[editar]

Es un conjunto de principios que, en ética, teología, derecho y teoría social, remite a lo que se supone son las características permanentes de la naturaleza humana, que pueden servir como modelo para guiar y valorar la conducta y las leyes civiles. La ley natural se considera, en esencia, invariable y aplicable en un sentido universal. De modo semejante a las demás criaturas, el hombre tiene un modo de ser propio -la naturaleza humana-. Y hay conductas favorables o que perjudican. Por ejemplo, en el plano material necesitamos comer; en el nivel espiritual nos conviene amar al prójimo. El hombre es así.

Una Teoría Moral De Jurisprudencia[editar]

Ley Natural es una teoría moral de jurisprudencia que mantiene que la ley debe estar basada en la moral y la ética. La Ley Natural sostiene que la ley está basada en lo que es "correcto." La Ley Natural es "descubierta" por los humanos mediante el uso de la razón y el escoger entre lo bueno y lo malo. Por lo tanto, el poder de la Ley Natural reside en descubrir ciertos estándares universales de la moralidad y de la ética.

El desarrollo de la teoría de la ley natural continuó en la escuela helenista de la filosofía, especialmente con los estoicos. Los estoicos señalaron la existencia de un orden racional y determinado del universo. El medio por el que un ser racional vivía de acuerdo con este orden cósmico era considerado ley natural. A diferencia de la "ley superior" de Aristóteles, la ley natural de los estoicos era indiferente a la fuente divina o natural de esa ley. La filosofía estoica influyó mucho en juristas romanos, como Cicerón, jugando así un papel significativo en el desarrollo de teoría legal romana.

De Dónde Proviene La Ley Natural[editar]

La Teoría de la Ley Natural mantiene que ciertas leyes morales trascienden el tiempo, la cultura, y el gobierno. Existen estándares universales que aplican a toda la humanidad a través de todos los tiempos. Estos estándares morales universales son inherentes y reconocibles por todos nosotros, y forman la base de una sociedad justa.

Ya los griegos habían considerado que la naturaleza es un principio dinámico que se encuentra en los seres naturales y capaz de determinar el comportamiento ordenado y legal de los seres. Las leyes naturales determinan el tipo de comportamiento que corresponde a cada cuerpo o ser natural. Santo Tomás acepta este punto de vista al considerar que los hombres tienen un conjunto de inclinaciones que corresponden a su propia naturaleza (como el apetito por el conocimiento, la libertad, la procreación, la sociabilidad, ...) y creerá posible establecer una división entre la conducta buena y la mala atendiendo a la compatibilidad de dichas conductas con las inclinaciones naturales: aquellas conductas que permiten la realización de las inclinaciones naturales son buenas y las que sean antinaturales malas. La principal diferencia del planteamiento tomista respecto del planteamiento griego está en que para Tomás de Aquino estas inclinaciones naturales descansan en último término en Dios, quien por su providencia gobierna todas las cosas y les da las disposiciones convenientes para su propia perfección. Aunque esta fundamentación teológica está implícitamente en algunas tesis platónicas y aristotélicas, no se presenta en la filosofía de estos autores con la claridad e importancia que lo hace en la tomista.

Algunas de estas inclinaciones que se encuentran en la naturaleza humana se encuentran también en otros seres y otras son exclusivas del ser humano (como la inclinación natural a la verdad y el conocimiento, o la inclinación hacia lo trascendente o Dios). Por ello, hay ciertos mandatos ordenados por la ley natural que describen conductas comunes con otros seres naturales, como el cuidado de la propia vida, la procreación y el cuidado de los hijos, pero también otros típicamente humanos, como la búsqueda de la verdad.

En los seres irracionales la ley eterna inscrita en su naturaleza determina su comportamiento de manera pasiva y necesaria, en los hombres descansa en su razón y se realiza a partir de su voluntad y libertad. En sentido estricto, Santo Tomás interpretaba la ley natural como la ley moral, y la identificaba con la razón humana que ordena hacer el bien y prohíbe hacer el mal. La ley moral es natural y racional: racional porque es enunciada y dictada por la razón; natural porque la propia razón es un rasgo de la naturaleza humana y porque describe las acciones convenientes para los fines inscritos en nuestra naturaleza. Dice Santo Tomás “la ley natural no es otra cosa que la luz de la inteligencia puesta en nosotros por Dios; por ella conocemos lo que es preciso hacer y lo que es preciso evitar.” Contiene los preceptos fundamentales que rigen la vida moral, el primero de los cuales es “debe hacerse el bien y evitarse el mal” y en el que se fundan todos los demás preceptos de la ley natural. Dado que la ley natural se fundamenta en la naturaleza humana, y ésta en Dios, la ley natural no es convencional, es inmutable y la misma para todos universal.

Propiedades De La Ley Natural[editar]

La ley natural posee un valor objetivo.- Está impresa por Dios en los hombres y no depende de ideas propias o pareceres subjetivos. Se puede juzgar con acierto o error respecto a ella, pero la ley natural es independiente de esas opiniones; relativismo.

La ley natural es universal.- Abarca a todos los hombres. A pesar de diferencias de razas y culturas, todos poseen la misma naturaleza humana y por tanto los mismos derechos y deberes fundamentales; discriminación. Se explica porque la naturaleza humana es la misma en cualquier ser humano. Las variaciones étnicas son solo accidentales.

La ley natural es inmutable.- Permanece a lo largo de la historia. Mientras el hombre sea hombre, no pueden alterarse las normas que le afectan por el hecho de ser humano. La ley natural obra según el orden del ser. Y en este orden la naturaleza humana no varía: El ser humano solo cambia accidentalmente.

Cómo Conocer La Ley Natural[editar]

Las leyes físicas o biológicas pueden conocerse, y también la ley natural. En este caso se trata de analizar la naturaleza humana cuidando de no confundir lo propio del hombre con los defectos humanos. Por ejemplo, en un alcohólico hay inclinación a la bebida, pero esto no significa que emborracharse sea bueno y natural.

Se Puede Saltar La Ley Natural[editar]

El hombre puede actuar contra la ley natural y contra leyes biológicas pero con malas consecuencias. Por ejemplo, una madre puede matar a su hijo (aborto), pero su conciencia le dice que no actúa bien. [1]

El Utilitarismo[editar]

La definición más empleada sobre la modernidad se centra en: expresión del pensamiento occidental que se desarrolla desde la disolución de la filosofía medieval a partir del Renacimiento (siglos XIV, XV, XVI). Existen diferentes conceptualizaciones con respecto a esta etapa de la humanidad; por ejemplo, Mario Magallón señala que la primera vez que fue utilizado el concepto modernidad fue en la época de Constantino el Grande cuando los “evangelistas cristianos usaron el adjetivo modernus, que quiere decir formado hace poco tiempo, para distinguirlo del pasado pagano”.1 Por su parte Marshall Berman2 señala que fue Jean Jacques Rousseau quien empleó la palabra moderniste en el sentido que se empleó en los siglos XIX y XX; esto es, la crítica (modernista) en contra del enriquecimiento ilícito de unos cuantos en nombre de la razón. En opinión de Jürgen Habermas, Hegel fue el primero que tuvo una noción clara de la modernidad, ya que elaboró un concepto en el que se desarrolla la relación interna entre ésta y la racionalidad la que, como él señala, ahora está en entredicho. Según este pensador: Hegel empieza utilizando el concepto de modernidad en contextos históricos como concepto de época: la «neue Zeit» es la «época moderna». Lo cual se corresponde con el modo de hablar de los ingleses y franceses: modern times o temps modernes designan en torno a 1800 los tres últimos siglos transcurridos hasta entonces.3 Para Habermas son tres los sucesos históricos clave que constituyen la línea divisoria entre la edad moderna y la Edad Media: 1) El descubrimiento del llamado nuevo mundo (América), 2) El Renacimiento y 3) La Reforma, sucesos que ocurrieron en torno al 1500. Para el filósofo germano, la modernidad en el mundo cristiano había significado una edad que estaba por venir; por otra parte, señala que en el concepto profano se tuvo la convicción de que el futuro había empezado, así su época se encontraba orientada hacia el mañana. Este filósofo señala que “sólo en el curso del siglo XVIII queda retrospectivamente entendida [la modernidad] como tal, comenzó la mudanza de época que se produce en torno a 1500”.4 En sus trabajos sobre el tema de la modernidad, Habermas ha señalado que la modernización como proceso científico y tecnológico de la producción fue introducido, propiamente, en la década de los cincuenta del siglo XX, caracterizado como un enfoque teorético que hace suyo el problema de la racionalización.5 De igual manera, en su crítica a la teoría de la modernización práctica señala que es una abstracción cargada de consecuencias. Para Habermas esto último dio paso a la expresión postmodernidad, que es igual a una modernización evolutivamente autonomizada. Así, la modernización de la que es objeto la sociedad es ya autárquica, está desprendida de la modernidad cultural en la que sirvió como proyecto de emancipación de dogmas religiosos para la construcción de una mayor y mejor felicidad y libertad como él escribe “Esa modernidad social se limitaría a ejecutar las leyes funcionales de la economía y del Estado, de la ciencia y de la técnica, que supuestamente se habrían aunado para construir un sistema ya no influible”.

Felicidad segun John Stuart Mill[editar]

Mill destaca la felicidad como el fin último que un Ser desea dentro de su perspectiva ética. La ética utilitarista busca, durante todo su desarrollo, el aumento de la felicidad, es más, el mismo John Stuart Mill cita a Bentham, quien denomina al utilitarismo como El principio de la mayor felicidad (Mill, 2007). Así el filósofo inglés muestra por medio de su teoría ética que la felicidad debe ser una fuente de obligación moral fundamental, una obligación que sea alejada del racionalismo y La metafísica de las costumbres, donde Kant plantea su imperativo categórico que busca universalizar la teoría moral.

Es fácil perder la pista de la felicidad en los textos del filósofo inglés confundiéndola con placer, ya que él mismo define muy rápidamente la felicidad como el placer y la ausencia de dolor, y la infelicidad el dolor y la falta de placer (Mill, 2007). Ambos conceptos se funden y se entrelazan como uno solo, lo cual nos lleva al primer problema en Mill, y es que no se logran distinguir con claridad estos conceptos. Se puede perfectamente pensar la felicidad como un sentimiento más profundo, de mayor perduración y complejidad intelectual, diferenciándolo del placer, que parece tener un carácter mucho más mediato, efímero. A pesar de esto, podríamos decir que Mill los trata de igual forma, como consecuencia necesaria uno del otro. El placer nos lleva a la felicidad y la felicidad nos causa placer. Ahora, la pregunta que cabe responder es: ¿Quiénes podrían llegar a experimentar felicidad? Si se mantiene esta lógica en la que Mill trata indistintamente el placer con la felicidad, es válido pensar que todos los animales están en una misma plataforma moral en la que la felicidad y/o el placer es nuestro fin último, pero el pensador inglés no lo cree de esa forma. A los seguidores de Epicuro se les hizo la misma crítica, donde se les señalaba que tener como fin último el placer los dejaba al mismo nivel que los cerdos, sin embargo, tanto Mill (2007) como los seguidores de Epicuro se defienden argumentando que dicha crítica no tiene lugar, ya que, de ser así, el ser humano sería incapaz de experimentar más placer que los cerdos.

La diferencia entre el placer que experimentan los animales no humanos de los animales humanos está en una cuestión de grados, ya que Mill considera los placeres intelectuales como algo fundamental y que tienen un nivel superior a los placeres de carácter sensitivo, fundamentando a partir de otros pensadores utilitaristas, uno de ellos es Bentham.

Bentham incluso señala cánones para medir el placer: 1) Su intensidad. 2) Su duración. 3) Su mayor o menor posibilidad. 4) Su proximidad o no proximidad. 5) Su fecundidad. 6) Su pureza y 7) Su extensión (es decir, el número de personas afectadas). (Bentham, 1990). Ahora bien, podemos asumir que la felicidad o el placer que tiene un carácter intelectual puede cumplir con todos estos puntos que Bentham señala, y son en los que Mill podría estar pensando, pero no es de menos importancia el que un individuo asuma el llegar a placeres que cumplan con todos esos puntos. Esto requiere un nivel de intelectualidad superior, o por lo menos superior al de cualquier animal no humano. Y no sólo porque el tener un placer intelectual abarcando los puntos que se- ñala Bentham sea una tarea compleja, sino porque además puede haber sacrificios de por medio. El elegir soportar un displacer es una inversión en un determinado momento, ya que este displacer permitirá más tarde disfrutar un placer, y esto habla de un grado de conciencia más elevado, más aún si este placer es de un carácter intelectual en vez de físico. Sería realmente sencillo pensar que mientras más bajo el nivel de conciencia es mucho más fácil tener placer, y no es errado, pero ningún individuo de una conciencia elevada va a querer bajar de grado para tener mayor placer o placer de forma inmediata. Así también lo señala Mill:

“Ningún ser humano inteligente admitirá convertirse en un necio, ninguna persona culta querría ser un ignorante, ninguna persona con sentimiento y conciencia querría ser egoísta y depravada, aun cuando se le persuadiera de que el necio, el ignorante o el sinvergüenza pudieran estar más satisfechos con su suerte que ellos con la suya” (Mill, 2007).

Esta felicidad trae consigo una serie de problemas que el mismo pensador inglés reconoce, por ejemplo, cuando la felicidad de un hombre depende del sufrimiento de otro, esto le genera un problema para poder llevar a cabo su principio utilitarista. Ya que en este caso la felicidad de un hombre, que es su fin moral, depende del sufrimiento de otro, que claramente no es su fin, o podría serlo en algunos casos excepcionales, pero, dejando fuera estos casos excepcionales, sería una cuestión que Mill no puede solucionar del todo. Aparte de este problema, la felicidad nos hace suponer una conciencia que, valga la reiteración, es conciente de esta felicidad, y que, por cierto, consigue evitando la infelicidad y el displacer.

El Consecuencialismo[editar]

En su forma más pura y simple, el consecuencialismo es una doctrina moral, según la cual la acción correcta en una determinada situación es aquélla que produce el mejor resultado común, juzgado como tal desde un punto de vista impersonal que concede igual peso a los intereses de cada uno. La reflexión moral consecuencialista tiene como versión más familiar el utilitarismo el cual, en su forma clásica, dice que el mejor estado, dentro de las combinaciones posibles es el que muestra el mejor balance líquido agregado de placer humano, felicidad o satisfacción, es decir, es aquél que maximiza las utilidades totales o medias.

Si el consecuencialismo puro o radical fuera aceptado como la forma más apropiada de reflexión ética, no existiría ninguna atrocidad que no pudiera justificarse teniendo como base el estado de cosas más benéfico a ser alcanzado.

El motivo es que se concibe la supremacía de una determinada visión del bien humano – que consiste, por ejemplo, en la máxima satisfacción posible de los deseos y de las aspiraciones individuales – sobre los principios de la justicia y del derecho. En una ética radicalmente teleológica, los derechos son instrumentales a aquella visión del bien humano, son instrumentos de la maximización del bien. De este modo, se le atribuye “un valor supremo a un determinado fin o concepción de la buena vida y subordina todo aquello que podemos considerar moralmente significativo – principios de justicia, derechos y deberes – para la consecución de ese fin”

La Deontologia[editar]

El término deontología procede del griego: to deon (lo conveniente, lo debido) y logía (conocimiento, estudio…); lo que significa, en términos generales, el estudio o la creencia de los hechos. El objeto de estudio de la Deontología son los fundamentos del deber y las normas morales.

La primera alusón al término deontología la hizo Bentham en su obra Science de la Morale (París, 1832). Con ella quería dotar de un enfoque algo más liberal al concepto ética y convertir en un concepto laico el término, hasta entonces religioso, moral. En otras palabras, pretendía lograr la fórmula kantiana, esquivando la carga de subjetividad de la moral y la ética. En "Deontología o ciencia de la moral" busca el racionalismo, con un mecanicismo casi matemático con el que valorar los comportamientos por su utilidad. Sin embargo, el intento de Bentham por cambiar el contenido de la moralidad por un concepto más “aséptico” y menos valorativo, no logró esa transformación por el mero hecho de acuñar un nuevo término. Es decir, aun hoy, cuando nos referimos al término deontología, seguimos relacionando está con la ética y/o la moral.

Trata, pues, del espacio de la libertad del hombre sólo sujeto a la responsabilidad que le impone su conciencia. Asimismo, Bentham considera que la base de la deontologia se debe sustentar en los principios filosóficos de la libertad y el utilitarismo, lo cual significa que los actos de las personas se consideran buenos o malos en función de la felicidad global que puedan generar. Según este marco teórico, el fin de una acción debe ser conseguir la máxima felicidad para el mayor número de personas. De este modo, toda acción que conduzca a ese fin, será aceptada como moralmente correcta.

La deontología es de sumo interés para el mundo profesional, y en concreto, para profesiones que comportan una elevada responsabilidad social (médicos, abogados, docentes, psicólogos, periodistas, psicopedagogos, contadores, etc). Esa deontología busca un equilibrio entre un determinado estilo de vida moral (lo que antes denominábamos êthos o carácter moral) y un alto nivel de profesionalidad técnico-científica. Esta doble dimensión ha de tratarse con armonía y equilibrio para una mayor dignificación de cualquier actividad laboral.

Los códigos deontológicos[editar]

Un código deontológico es un documento que recoge un conjunto más o menos amplio de criterios, apoyados en la deontología con normas y valores que formulan y asumen quienes llevan a cabo correctamente una actividad profesional. Los códigos deontológicos se ocupan de los aspectos éticos del ejercicio de la profesión que regulan. Estos códigos cada vez son más frecuentes en otras actividades.

Los códigos deontológicos quizás sean los mecanismos de autorregulación más conocidos que se pueden poner en marcha en el ámbito de la comunicación social, la psicología, la medicina, entre otras profesiones, pero no son el único instrumento: libros de estilo, estatutos de redacción, convenios, etc., todos contribuyen a que una comunidad profesional fije sus propios límites, en muchos países esta regulación es a través de colegios profesionales.

Toda comunidad profesional trata de mantener determinados niveles de exigencia, de competencia y de calidad en el trabajo. Por ello, controla y supervisa, de alguna manera, la integración de nuevos miembros y el adecuado ejercicio de las tareas propias de su profesión. En este sentido, algunas profesiones elaboran códigos profesionales donde se especifican consideraciones morales acerca de aspectos complejos de la vida profesional y donde, generalmente, se contemplan sanciones para el supuesto caso de que alguien viole abiertamente el espíritu de dicho código deontológico. Por supuesto, los códigos deontológicos no siempre se cumplen, y aunque se respeten, no queda muy claro quién esté encargado de velar por su cumplimiento ni cuáles son las sanciones para quienes los vulneren, ni quién debe imponerlas. Para mantener el cumplimiento del código deontológico de las distintas profesiones es habitual la creación de un colegio profesional. Las normas dictadas en el código deontológico son previamente pactadas y aprobadas de manera común y unánime por todos los miembros de la profesión para la que se elaboran. Son, por tanto, pautas de conducta a seguir cuyo objetivo es realizar un determinado trabajo de forma correcta, adecuada y eficiente.

No se debe confundir la deontología con los códigos deontológicos. La deontología tiene un carácter más amplio, y puede incluir normas que no figuren en ningún código particular. El código deontológico es la aplicación de la deontología a un campo concreto.

Los primeros códigos deontológicos se aplicaron después de la segunda guerra mundial luego de ver las atrocidades que los profesionales de la salud (Médicos principalmente) aplicaban con las personas justificándose en el ejercicio de la investigación, pero que tampoco tenian ningún tipo de regulación ni control, es asi como durante la guerra fria se comienza a estudiar y aplicar la deontologia en Europa.

Dentro del ámbito de la medicina, existe lo que se conoce como código de deontología médica, del que podemos destacar las siguientes señas de identidad:

• También es llamado Deontología Médica.

• Se encuentra conformado por el conjunto de reglas o de principios de carácter ético que deben regir en todo momento las actuaciones de los profesionales que trabajan como médicos.

• En concreto, se sustenta en una serie de principios que se consideran que deben ser los pilares de la ética de cualquier profesional que ejerza la medicina: la justicia, la beneficiencia, la no maleficiencia y la autonomía.

• Establece que el no cumplimiento de las citadas normas supondrá una falta disciplinaria sobre la que deberá tomar decisiones la correspondiente autoridad.

Dicho código está conformado, en primer lugar, por el juramento de Hipócrates y luego se completa por otras normas y directrices que versan sobre cuestiones tales como las siguientes:

• La relación del médico con los pacientes. • El secreto profesional. • La calidad en lo que se refiere a la atención médica. • La objeción de conciencia. • La reproducción humana. • El trasplante de órganos. • La investigación médica. • La atención médica al final de la vida. • Las relaciones con otros médicos, con otros profesionales sanitarios o con la corporación médica colegial. • La docencia médica. • Las pruebas genéticas.

La deontologia profesional[editar]

El término deontología profesional hace referencia al conjunto de principios y reglas éticas que regulan y guían una actividad profesional. Estas normas determinan los deberes mínimamente exigibles a los profesionales en el desempeño de su actividad. Por este motivo, suele ser el propio colectivo profesional quién determina dichas normas y, a su vez, se encarga de recogerlas por escrito en los códigos deontológicos. A día de hoy, prácticamente todas las profesiones han desarrollado sus propios códigos y, en este sentido, puede hablarse de una deontología profesional periodística, de una deontología profesional médica, deontología profesional de los abogados, etc.

Es importante no confundir deontología profesional con ética profesional. Cabe distinguir que la ética profesional es la disciplina que estudia los contenidos normativos de un colectivo profesional, es decir, su objeto de estudio es la deontología profesional, mientras que, tal como se apuntaba al comienzo del artículo, la deontología profesional es el conjunto de normas vinculantes para un colectivo profesional.

La deontología profesional se aplica al periodismo, entre otros campos. Los periodistas, de acuerdo a la deontología, deben manejarse siempre con datos contrastados, confirmar la veracidad de aquello que informan, proteger a las fuentes que les suministran datos y no citar contenidos sin mencionar los nombres de sus autores, entre otros principios. Si un periodista viola estos criterios, puede recibir distintos castigos según las normas internas del medio de comunicación en el que trabaja.

Dentro de este ámbito profesional, se vuelve especialmente difícil distinguir y respetar dos tipos de libertad estrechamente relacionados con el periodismo: la de expresión y la de información. La razón de su parecido es que ambas persiguen el objetivo de comunicar algo, aunque está en ese algo la principal diferencia.

El Eudemonismo[editar]

Es una corriente ética y un concepto filosófico que justifica todo aquello que una persona realice si el objetivo es alcanzar la felicidad y por tanto si aquello que hace le sirve para lograrlo.

La máxima de la cual parte el eudemonismo es que para llegar a la tan ansiada felicidad hay que actuar naturalmente, es decir, este comportamiento natural será el que nos llevará de manera inequívoca hacia la felicidad. Esto además implicará actuar de manera natural con una parte animal, racional y social. La animal corresponderá a los bienes físicos y materiales, la racional instará al cultivo de la mente y la parte social será la que se concentrará en practicar la virtud. En tanto, al placer se lo toma tan solo como un complemento de la felicidad.

El Hedonismo[editar]

Es la doctrina filosófica basada en la supresión del dolor, de las angustias y la búsqueda del placer como objetivo o razón de ser de la vida ya que según esta doctrina vivir sin placer es estar como en un infierno. Las dos escuelas clásicas del hedonismo, formuladas en la Grecia antigua, son la escuela cirenaica y los epicúreos.

Escuela cirenaica[editar]

Debe esta escuela su nombre a la ciudad de Cyrene, colonia griega del África, en donde nació Aristipo su fundador 380 años antes de la era cristiana. Habiendo oído ponderar la sabiduría y discursos de Sócrates, se embarcó para Atenas, entró desde luego en la escuela de éste, siendo uno de los discípulos más asiduos de Sócrates hasta su muerte. Después de la catástrofe de su maestro, Aristipo recorrió diferentes países, en los cuales tradiciones legendarias le atribuyen anécdotas y relaciones con tiranos, sátrapas y cortesanos; regresó a su patria, en donde pasó los últimos años de su vida, difundiendo en ella las doctrinas que había aprendido y practicado en otros pueblos y climas.

Sócrates había enseñado que la felicidad es el objetivo y fin último de las acciones y de la vida del hombre. A esta, que pudiéramos llamar premisa mayor socrática, Aristipo añadió la siguiente premisa menor: es así que la felicidad del hombre consiste el goce o los placeres; luego el placer es el último fin y el bien verdadero de la vida humana. Verdad es que Aristipo establecía cierto orden jerárquico entre los placeres, dando preferencia a los goces del espíritu, como la amistad, el amor paterno, la sabiduría y las artes; pero esto no quita que el fondo de su teoría sea esencialmente sensualista, y de aquí la denominación de hedonismo con que era generalmente conocida.

Escuela epicúrea[editar]

Formulada por los seguidores del filósofo Epicuro, quien vivió en Grecia entre 341 y 270 a. Él consideraba que la felicidad consiste en vivir en continuo placer, porque para muchas personas el placer es concebido como algo que ayuda en todos los sentidos. Consideraba que ningún placer es malo en sí, solo que los medios para buscarlo pueden ser el inconveniente, el riesgo o el error.

Aunque no de grande importancia científica, fueron bastante numerosos los adeptos y partidarios de la doctrina epicúrea en Roma. Los nombres de Cacio y de Amafanio son los primeros que se presentan en la historia del epicureísmo romano, en la cual aparecen en seguida los nombres, ya más conocidos e importantes, de C. Casio, de Pomponio Ático, de Veleyo, y sobre todo de algunos de los principales poetas, entre los cuales sobresale Horacio, que con notable desenfado y no [406] menor franqueza se llama a sí mismo Epicuri de grege porcum. Empero el representante más genuino, más autorizado y más completo de la escuela epicúrea entre los romanos, fue, a no dudarlo, el famoso Lucrecio.

El relativismo ético[editar]

Es la posición de que no existen los absolutos morales, ni moral en lo bueno y malo. Más bien, lo bueno y lo malo están basados en las normas sociales. Algunos de Ustedes han escuchado del término “ética situacional” el cual es una categoría del relativismo ético. En cualquier caso, el relativismo ético significaría que nuestra moral ha evolucionado, que ha cambiado con el tiempo y que ésta, no es absoluta. Una ventaja del relativismo ético es que permite una amplia variedad de culturas y prácticas. También les permite a las personas adaptarse éticamente a los cambios de la cultura, el conocimiento y la tecnología en la sociedad.

La desventaja del relativismo ético es que la verdad, lo bueno y lo malo, e inclusive la justicia son todas relativas. Sólo porque un grupo de personas piense que algo es correcto no lo hace correcto. La esclavitud es un buen ejemplo de esto. En Estados Unidos hace doscientos años la esclavitud era normal y moralmente aceptable. Ahora, no lo es.

Ética de la responsabilidad[editar]

Es la ética que el hombre en medio de una acción no puede dejar de adoptar. Impone ubicarse en una situación, considerar las consecuencias de las de­cisiones posibles, y tratar de introducir en la trama de los acon­tecimientos un acto que culminará en ciertos resultados o deter­minará ciertas consecuencias que deseamos.

La ética de la res­ponsabilidad interpreta la acción en términos de medio-finés. Si es necesario convencer a los oficiales de un ejército de que de­ben adoptar una política que no les agrada, se la explicará en un lenguaje que ellos no comprendan, o con fórmulas que toleran una interpretación rigurosamente contraria a la intención real del actor o al fin perseguido. Quizás en un momento dado resulte de todo ello cierta tensión entre el hombre de acción y los ejecutores; quizás estos experimenten la sensación de que fueron engañados, pero si tal fuese el único medio de alcanzar el fin perseguido. La ética de la responsabilidad es simplemente la que se preocupa de la efi­cacia y por lo tanto se define por la elección de medios adapta­dos al fin que se desea alcanzar.

Referencias[editar]

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-Cea Anfossi, Pietro Di Angelo. (2011). RELACIÓN FELICIDAD - CONCIENCIA EN JOHN STUART MILL y PETER SINGER A PATIR DE LA ÉTICA UTILITARISTA. Theoria, . 13-19.

Savaris, José Antonio. (2012). GLOBALIZACIÓN, CRISIS ECONÓMICA, CONSECUENCIALISMO Y LA APLICACIÓN DE LOS DERECHOS ECONÓMICOS, SOCIALES Y CULTURALES (DESC). Prolegómenos. Derechos y Valores, Julio-Diciembre, 21-44.

-Tonello, Amadeo, Ley Natural, en Fernández Labastida, Francisco – Mercado, Juan Andrés (editores), Philosophica: Enciclopedia filosófica on line, URL: http://www.philosophica.info/archivo/2011/voces/ley_natural/Ley_natural.html

-Ecured, Ley Natural, http://www.ecured.cu/index.php/Ley_Natural#Fuentes

-IdeasRapida, La ley natural, http://www.ideasrapidas.org/leynatural.htm

-Definicionabc, Tu diccionario hecho fácil [en línea]. Artículo disponible en: http://www.definicionabc.com/general/eudemonismo.php

-Filosofia, filosofía en español, artículo escrito por Zeferino González . Disponible en: http://filosofia.org/zgo/hf2/hf21058.htm

-Wikipedia, La enciclopedia libre [en línea]. Actualizada por última vez 2009 publicado por Tasso,Valérie. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Hedonismo

-Miapic, Misterios de apologética e investigación cristiana [en línea]. Artículo escrito por Matt Slick. Disponible en: http://www.miapic.com/relativismo

-Angelfire, Apuntes de Metodología. Artículo publicado por Max Weber. Disponible en: http://www.angelfire.com/planet/danielmr/Apuntes.htm

-Filosofia, filosofía en español, artículo escrito por Zeferino González . Disponible en: http://filosofia.org/zgo/hf2/hf21097.htm

-Definición de deontología - Qué es, Significado y Concepto http://definicion.de/deontologia/#ixzz3eHNMfegD

-deontologia https://es.wikipedia.org/wiki/Deontolog%C3%ADa_%28%C3%A9tica%29

  1. Javier Echegoyen Olleta, Santo Tomás - Esquema de su pensamiento, http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la filosofia/Filosofiamedievalymoderna/SantoTomas/LeyNatural.htm