Teoria de la Comunicación/Introducción
La comunicación está profundamente arraigada en el comportamiento humano y las sociedades. Es difícil pensar en situaciones sociales o de comportamiento en los que la comunicación esté ausente. Sin duda, la comunicación se aplica a comportamientos compartidos y propiedades de cualquier conjunto de cosas, sean humanas o no.
Debemos volver a la etimología para obtener pistas: "comunicación" (del latín "communicare") literalmente significa “poner común”, “compartir”. El término originalmente significaba compartir cosas tangibles: comida, tierra, bienes y propiedades. Hoy, se suele utilizar para el conocimiento y la información procesada por seres vivos u ordenadores.
Debemos decir que la comunicación consiste en la transmisión de información. De hecho, muchos teóricos de la comunicación lo toman como una definición en formación y utilizan la máxima de Lasswell (“quién dice qué a quién”) como una forma de delimitar el campo de la comunicación. Otros acentúan la importancia de caracterizar claramente el contexto histórico, económico y social. El campo de la teoría de la comunicación puede beneficiarse de un concepto de comunicación ampliamente compartido.
La Teoría de la Comunicación intenta documentar tipos de comunicación y optimizar comunicaciones para el beneficio de todos.
Sin duda, una teoría es una forma de explicación de una clase de fenómeno observado. Karl Popper interesantemente describió la teoría como “la red que tiramos para atrapar al mundo para racionalizarlo, explicarlo y dominarlo”. La idea de una teoría miente al corazón de cualquier proceso teórico, mientras que en las ciencias sociales tienden a adoptar las pruebas de una buena teoría de las ciencias naturales, muchos de los que estudian comunicación añaden a una idea de teoría de comunicación que es semejante a lo encontrado en otros campos académicos.
Este libro se acerca a la teoría de la comunicación desde una perspectiva biográfica, en un intento de mostrar el desarrollo de la teoría dentro de un contexto social. Muchos de estos teóricos no se considerarían a sí mismos investigadores de la “comunicación”. El campo del estudio de la comunicación es realmente inclusivo e integra perspectivas teóricas originalmente desarrolladas en una línea de otras disciplinas.
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Evaluando la teoría[editar]
¿Qué hace a una teoría “buena”? Seis criterios deben ser nombrados propiedades de una teoría fuerte. (La terminología presentada aquí está sacada de Littlejohn, Theories of Human Communication, pero un criterio similar está ampliamente aceptado ambos dentro y fuera de la comunicación.)
- Alcance teórico
¿Cómo de general es la teoría? Es decir, ¿cómo de ampliamente aplicable es? En la mayoría de casos, una teoría que tal vez solo sea aplicada dentro de un círculo bastante limitado de circunstancias no es considerada tan útil como una teoría que acompaña una muy amplia gama de interacciones comunicativas. Lo ideal, por supuesto, es una teoría que explique la naturaleza de la comunicación humana como un todo.
- Adecuación
Las teorías son normalmente evaluadas basándose en como de bien sus supuestos epistemológicos, ontológicos y axiológicos se reflejan en la explicación del tema o pregunta. Si una teoría recapitula sus supuestos (si es tautológica), no es una teoría efectiva.
- Valor Heurístico
Algunas teorías sugieren formas en las que una investigación más profunda puede ser conducida. Presentando un modelo explicativo, la teoría genera cuestiones o hipótesis que pueden ser operacionalizadas fácilmente. En términos prácticos, el éxito de una teoría puede basarse en la facilidad de lectura para que otros puedan continuar para hacer un trabajo fructífero en reacción y soporte.
- Validez
Parece obvio que para que una teoría sea buena, debe ser también válida. La validez se refiere al grado de aproximación al que la teoría representa el verdadero estado del mundo. ¿Son los argumentos internamente consistentes? ¿Son sus predicciones y aclamaciones derivadas lógicamente de sus asunciones? Muchas también necesitan que las teorías sean falsafables; es decir, teorías que presentan predicciones que – si se prueba que son incorrectas – invaliden la teoría. La ausencia de estas preguntas reduce significantemente el valor de la teoría, si una teoría no puede ser probada como falsa (tal vez) tampoco puede ser aceptada.
- Parsimonia
La ley de la parsimonia ( Navaja de Occam) dictamina que una teoría debe proveer la explicación más simple posible (viable) para un fenómeno. Otras sugerencias son que una buena teoría exhiba una cualidad estética, que una buena teoría sea bonita o natural, que lleve un momento “¡Ahá!” en el que la explicación encaje sin más.
- Franqueza
Las teorías, tal vez paradójicamente, no deberían existir a la exclusión absoluta de otras teorías. La teoría no debería ser un dogma: debería encorajar y dotar de escepticismo y debería – en el grado de lo posible – se compatible con otras teorías aceptadas.
Es importante remarcar que una teoría no es “verdadera”, o “falsa” (a pesar de la discusión anterior sobre falsabilidad), aunque mejor o peor en lo referente a la explicación de las causas de un evento en particular. Especialmente dentro de las ciencias sociales, tal vez encontremos muchas teorías diferentes que explica un fenómeno de forma útil. Se valora el ser capaz de usar teorías como “lentes” a través de las cuales se puede entender la comunicación, y se puede entender el mundo junto con otros teóricos.
Modelos y Teorías[editar]
Muchos sugieren que no hay nada tan exitoso que un cuerpo de teoría de comunicación, pero hemos tenido relativamente más éxito generando modelos de comunicación. Un modelo, según un artículo de 1952 de Karl Deutsch (On Communication Models in the Social Sciences), es “una estructura de símbolos y normas de funcionamiento la cual se supone que coincide con una serie de puntos importantes en una estructura o proceso existente.”. En otras palabras, se trata de una representación simplificada o plantilla de un proceso que puede ser usado para llegar a entender la naturaleza de la comunicación en el ámbito social. Estos modelos no son necesariamente de un individuo a otro en el mundo real, pero tienen éxito sólo en la medida en que representan con precisión los elementos más importantes del mundo real, y la dinámica de la relación entre ellos.
Deutsch sugirió que el modelo debería tener cuatro funciones. Éste se debería organizar en un complejo sistema (aunque lo más general posible), y debe proporcionar una función heurística. Ambas funciones son similares a las enumeradas anteriormente para las teorías. Él continua proponiendo que los modelos deben ser lo más originales posible, que no deben ser demasiado obvios como para no arrojar luz sobre el sistema existente. Asimismo, deben ofrecer algún tipo de medida al sistema que funcione de forma análoga con modelo real y el sistema que se observa actualmente. Los modelos son herramientas de investigación de un modo en que las teorías no pueden serlo. En representación del sistema existente, proporcionan una forma de trabajar a través de los problemas del sistema en el "mundo real" de una forma más abstracta. De esta manera, se prestan a una construcción eventual de la teoría, sin embargo puede ser que la teoría de la especie como se encuentra en las ciencias naturales sea algo que no puede lograrse en las ciencias sociales. Lamentablemente, mientras que los modelos proporcionan el "qué" y el "cómo", no son tan adecuados para explicar el "por qué", y por lo tanto rara vez son tan fuertes y satisfactorios como la teoría.
Leyes y Normas[editar]
El objetivo de las ciencias naturales es el de crear lo que, al menos desde Hempel, se ha llamado “Covering Law”. Esta ley exige explícitamente la relación causal de una condición a un efecto dentro de ciertos límites. Se ha observado que es muy difícil captar las relaciones sociales en una estructura de “ley de protección”. Tal vez esto es porque la gente tiene el molesto hábito de violar las “leyes naturales”. El último trabajo de Wittgenstein en particular presentó la posibilidad de que los sistemas basados en reglas pueden proporcionar un modelo descriptivo más eficaz de la comunicación humana. Esto puede explicar la propensión de los teóricos de la comunicación para desarrollar modelos más a menudo que teorías. Son particularmente populares los enfoques basados en reglas dentro de la comunicación oral, donde la interacción humana es vista a lo largo de las líneas estructurales, aunque no necesariamente causal.
Dibujando el paisaje teórico[editar]
Una disciplina está definida en gran parte por su estructura teórica. En lugar de comunicación, en su estado presente, puede ser considerado un campo de investigación. Otras ciencias sociales normalmente piden prestada la teoría, mientras que la comunicación ofrece algunos ejemplos de teorías que han sido exportadas a otras disciplinas. Lo que se enseña como teoría de la comunicación en una institución no es nada parecido a lo que se enseña en otras escuelas de comunicación. Esta variedad teórica dificulta poner términos al campo como un todo. Dicho esto, hay algunas taxonomías comunes que suelen dividir el campo de la investigación comunicativa. Aquí presentaremos dos formas comunes.
Muchos autores e investigadores dividen la comunicación en lo que a veces llaman “contextos” o “niveles”, pero más a menudo representan historias institucionales. El estudio de la comunicación en US, se dio a la vez que se desarrollaban en departamentos de psicología, sociología, lingüística y antropología entre otros, generalmente llevados a cabo por escuelas de retórica y de periodismo. Mientras muchos de éstos se han convertido en “departamentos de comunicación”, normalmente retienen sus raíces históricas, adhiriendo en gran parte discursos sobre teorías de la comunicación, en el caso anterior y mass media posteriormente. A la fantástica división entre el discurso comunicativo y la comunicación masiva se unió por una serie de pequeñas sub-áreas de la investigación comunicativa, incluyendo la comunicación intercultural e internacional, un pequeño grupo de comunicación, tecnología de la comunicación, políticas y estudios legales de comunicación, telecomunicación, y trabajo hecho bajo una variedad de otras etiquetas. Algunos de estos departamentos acogen una gran perspectiva social y científica, otros tienden más hacia las humanidades, y otros se enfocan más hacia la producción y la preparación profesional. Estos “niveles” de comunicación otorgan alguna manera de agrupar teorías de comunicación, pero inevitablemente, existen teorías y conceptos que se filtran de un área a otra, o que fracasan encontrando una meta. Si la comunicación es un campo de estudio cohesivo, esperaríamos ver un set de teorías cohesivas, o al menos un entendimiento común de la estructura del campo, y esto parece estar aun desarrollándose.
Otra forma de dividir el campo de la comunicación enfatiza los supuestos que subyacen en las teorías, modelos y enfoques. Mientras que esto tiende también a estar basado en divisiones institucionales, existen teorías dentro de cada una de las siete "tradiciones” que tienden a reforzarse y retener la misma base de los supuestos epistemológicos y axiológicos. Sus tradiciones incluyen la tradición retórica, semiótica, fenomenológica, cibernética, sociológica y sociocultural. Cada una de éstas son, por Craig, claramente definidas contra las otras y permanecen los enfoques cohesivos para describir el comportamiento comunicativo. Como un apoyo taxonómico, estas etiquetas ayudan a organizar la teoría por sus supuestos, y ayuda a los investigadores a entender las razones por las que algunas teorías pueden ser inconmensurables.
A pesar de que estos dos enfoques son comúnmente usados, parece que descentralizan el lugar del lenguaje y las máquinas como tecnologías comunicativas. La idea de que la comunicación es (como Vygotsky) argumenta) la herramienta principal de una especie que es definida por los restos de sus herramientas en las afueras de la teoría comunicativa está representada de alguna manera en la Toronto School of communication theory (llamada en ocasiones “medium theory”) por el trabajo de Innis, McLuhan, y otros. Parece que las formas en las que los individuos y grupos utilizan las tecnologías de la comunicación – y en algunos casos son utilizadas por ellos- permanecen centrales a lo que los investigadores comunicativos hacen, y las ideas que rodean esto, y particularmente el lugar de la persuasión, son constantes en ambas “tradiciones” y “niveles” de la teoría de la comunicación.