Separación de San Mateo Atenco del Marquesado del Valle en 1575

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La exención de San Mateo Atenco del Marquesado del Valle y de la Villa de Toluca


LA EXPULSIÓN DE UNA ESTANCIA DE GANADO MENOR DEL PUEBLO DE SAN MATEO ATENCO DEL MARQUESADO DEL VALLE Y DE LA VILLA DE TOLUCA EN LAS POSTRIMERÍAS DEL SIGLO XVI[editar]

Martín Moscosa Almazán Facultad de Humanidades, U.A.E.M.

Para el estudio que pretendemos realizar sobre las causas de la expulsión de una estancia de ganado menor, propiedad del marqués del Valle, en la última parte del siglo XVI, de San Mateo Atenco hemos empleado únicamente la información contenida en siete relaciones de probanzas hechas, tanto por parte del fiscal de su Majestad como por parte del Marqués del Valle, don Martín Cortés para la realización de este litigio. (AGI,passim)

Estas probanzas en realidad son un resumen de los más de 25 interrogatorios extensos que se tienen identificados en el documento original y abordan temas relacionados con la conquista del valle de Matlatzinco por Axayácatl en 1478, el movimiento migratorio de sus habitantes y la llegada de pobladores indígenas de otras regiones, sobre el reparto que hizo éste a sus aliados de las tierras conquistadas, el uso que le dio al territorio ubicado en las márgenes del río Chiconaguatenco (hoy Lerma) así como la fundación de Atenco, sus límites territoriales y el poblamiento que ordenó el mismo Hernán Cortés de una estancia de ganado menor en el lugar, tema que será descrito en esta ocasión.

Estas probanzas fueron sacadas del proceso original el 25 marzo de 1577 como parte de una solicitud de traslado que hizo el marqués en el Real Consejo de Indias para los autos que hubieran de hacerse en grado de segundas suplicaciones y fueron ordenadas por el escribano de Su Majestad, Sancho López de Agurto, el 19 de diciembre de 1576 ya que el documento original es muy extenso y que tal vez por comodidad los jueces conocieron el asunto y emitieron su fallo judicial mediante estas probanzas.

Consideramos que para entender correctamente el sentido de lo que aquí expondremos, debemos aclarar primeramente algunos conceptos básicos, con la finalidad de que el lector se familiarice con algunos de términos legales empleados en los litigios judiciales durante el siglo XVI así como algunos términos que se encuentran en desuso en la actualidad. En primera instancia, el lector debe saber que el término probanza se emplea de manera continua en este trabajo de investigación, y se deberá tener en cuenta que “una probanza es una averiguación o prueba de que jurídicamente se hace algo”.

Una estancia es una hacienda de campo destinada al cultivo y más especialmente a la ganadería. Sin embargo, la palabra estancia en si tiene dos connotaciones, ya que también se emplea para designar a algún sujeto relativamente lejano de una cabecera. Así mismo, el lector debe saber que la palabra hacienda en el siglo XVI se refería también al conjunto de bienes y riquezas que se poseían y no confundirla con la evocación que hoy se le da como una finca de campo y/o cultivo. Una mojonera es el lugar o sitio donde se ponen señales permanentes para fijar los linderos que señalan la confrontación de dos términos o jurisdicciones.

De las siete probanzas mencionadas, cuatro están orientadas a solventar el tema de los límites territoriales y condiciones de sujeción de Atenco y las otras tres se refieren a la estancia de ganado menor del Marqués y que había sido establecido en Atenco. Este ha sido el criterio de ordenación que decidimos emplear para este estudio. A través del estudio de estas siete probanzas pretendemos explicar las causales que provocaran el fallo a favor del pueblo de Atenco en contra del Marquesado del Valle y de la villa de Toluca y la consecución de dos objetivos principales: la exención o autonomía del pueblo de Atenco del Marquesado del Valle y de la villa de Toluca; así como lograr la expulsión de la estancia de ganado menor del Marqués, asentada en el territorio de Atenco. Cabe aclarar que la estancia de ganado menor del Marqués a la que nos referiremos estaba compuesta inicialmente por ganado porcino, aunque más tarde fue complementada con ganado ovino y vacuno.

Como podremos observar en estas probanzas, existen contradicciones entre lo que declararon los testigos de cada parte. Esta situación es normal, ya que como en cualquier litigio, cada una de las partes declaraba lo que le convenía a sus intereses particulares. Para efectos de cumplir con los objetivos propuestos en el cronograma, presentamos un avance preliminar de lo que será el trabajo de investigación. Cabe hacer notar que estamos presentando únicamente lo que se dijo en las probanzas sobre el tema de la estancia de ganado del Marqués en San Mateo Atenco y sobre la separación jurídica del marquesado del Valle y la jurisdiccional de la villa de Toluca de San Mateo Atenco y que por el momento no presentaremos ninguna comparación con lo que han escrito otros autores sobre la temática abordada, ni fundamentando teóricamente nada todavía. Únicamente tratamos de dilucidar lo que está contenido en las probanzas para poder tener una visión mas amplia de lo que sucedió en este litigio tan interesante, en el que una pequeña comunidad venció jurídicamente a una entidad tan poderosa como lo fue el Marquesado del Valle.

Para ello, dividiremos el estudio de las probanzas en dos. En la primera parte desarrollaremos el tema de la estancia de ganado y en la segunda trataremos de encontrar los elementos que permitieron la separación jurídica de Atenco del marquesado y la jurisdiccional de la villa de Toluca, tomando en cuenta únicamente los testimonios aportados en las probanzas. La finalidad de hacer las cosas de esta manera es facilitar al lector la comprensión de lo que se trata en el litigio original, “traduciendo” el lenguaje jurídico empleado en el litigio del siglo XVI a uno más entendible por el lector contemporáneo.

Probanzas sobre la expulsión de la estancia de ganado de Atenco a)Relación sacada de la probanza hecha por parte de los indios de Atenco en el pleito que tratan con don Martín Cortés, marqués del Valle, sobre la estancia de ganado menor que tiene en el dicho pueblo.

Comenzaremos esta exposición diciendo que esta probanza fue realizada por parte de los indios de Atenco en relación a la estancia de ganado que tenía Martín Cortés en el territorio de Atenco. El sentido que se le dio a esta probanza fue probar que la estancia de ganado menor de Cortés, así como los negros capataces de ella, era perjudicial a los intereses de los habitantes de Atenco, causándoles múltiples incomodidades y problemas en sus sementeras y hogares, convirtiéndose ésta una relación de agravios hechos hacia los indios de San Mateo Atenco a finales del siglo XVI, siendo denunciados en esta probanza.

Básicamente, ésta probanza se dividió en dos partes. En la primera se trata de demostrar que la decisión que tomó Cortés de establecer la estancia en Atenco les fue muy perjudicial a los indios que ya vivían en Atenco al tiempo de la ocupación ganadera y en la segunda parte se acusó al marquesado, así como a la villa de Toluca, de haber antepuesto sus intereses particulares –fundamentalmente económicos— y haber provocado con ello la migración de tributarios hacia otros lugares porque no se administraba justicia. Está compuesta de diez preguntas realizadas a indios que declararon a favor de Atenco y que provenían de lugares como Calimaya, Metepec, Capulhuac y Tepezoyuca, es decir, lugares muy cercanos a Atenco.

En la segunda pregunta comienza el fiscal tratando de demostrar que Atenco estaba ya fundado antes de que Hernán Cortés ordenara llevar su estancia de ganado al territorio atenquense.

En las respuestas dadas por los testigos a esta cuestión se abordaron diversos aspectos. Mencionaron la existencia de entre 50 a 140 casas de indios mexicanos y matlatzincas; declararon sobre la ubicación cercana de la iglesia, dedicada a la advocación de San Mateo; hicieron también referencia a una peste que en tiempos prehispánicos había afectado seriamente a la población, provocando un descenso demográfico y como consecuencia de ello hubo un despoblamiento importante en la región y por último se declaró también que cuando la estancia de ganado del Marqués llegó a Atenco, ya era considerada la población como pueblo de por sí. Todas estas declaraciones tenían como propósito demostrar que Atenco estaba ya considerado en la antigüedad, por tener población suficiente, como un pueblo de por si, pero que a causa de una peste, su población disminuyó y que por esta razón la contraparte argumentaba que Atenco no era un pueblo de por si, sino un lugar con muy poca población, con un territorio adecuado para el establecimiento de la estancia de ganado. En la tercera pregunta, el fiscal alegó que la estancia de ganado menor, los negros –que eran los capataces de los indígenas— así como los perros –animales que eran dedicados al pastoreo— les eran muy perjudiciales, ya que la famosa estancia se puso dentro del territorio destinado para que los indios de Atenco pudieran vivir y cultivar sus parcelas y que por ello, el ganado hacía estragos, tanto a los indios como a sus sementeras. En este sentido, los testigos declararon que el ganado se comía el maíz; que los negros abusaban de ellos y les robaban el alimento y que los perros los mordían, tanto a los indios como a sus puercos, y que también se comían sus alimentos, por lo que estaba afectada seriamente su subsistencia así como la obtención del cereal que debían entregar como concepto de pago de tributo y que por estas causas se había originado una ola migratoria de indios tributarios hacia otros pueblos comarcanos, situación considerada alarmante.

La cuarta pregunta buscaba mostrar todos los perjuicios que los de Atenco sufrían a causa del cuidado que tenían que tener al ganado del marqués, ya que ellos, de acuerdo con lo sugerido en esta pregunta, tenían que dejar de sembrar y no podían sostenerse y como consecuencia de esto, no tenían para pagar el tributo establecido en la tasación, situación que era grave. Asimismo, respondieron que por el miedo que tenían a que el ganado se comiera lo que sembraban, preferían no hacerlo y que por esta causa tenían que irse a lugares remotos para poder cultivar sus sementeras. Como podemos ver, en esta pregunta se trata de reafirmar lo dicho en la tercera pregunta, resaltando la cuestión de la migración de los tributarios a causa de los daños recibidos por el ganado marquesano. [Yo considero que el criterio que se aplicó por parte las autoridades españolas fue la “fuga” de tributarios y no tanto el asunto humanitarios que los indios no tuvieran que comer, sino que por razones económicas y en pro de los españoles, se falló en beneficio de los indios.]

La quinta pregunta de la probanza buscaba ratificar que la estancia del marqués perjudicaba en mucho a los indios, diciendo que era muy notorio los graves perjuicios que acarreaba a su población tener a esta estancia de ganado dentro de su territorio de subsistencia, es por ello que se hizo hincapié en expresar que era muy perjudicial para los de Atenco.

A partir de la sexta pregunta, los de Atenco cambiaron su estrategia y toman un rol ofensivo, acusando al Marqués de autoritario y de establecer su estancia ganadera en el lugar sin importarle que el territorio estuviera ya ocupado por ellos, tratando evidentemente con ello de demostrar que la estancia de ganado les afectó demasiado y que era necesario que fuera expulsada del lugar, ya que no traía ningún provecho a sus habitantes. Además, se acusaba a la villa de Toluca de ser cómplice de este acto. Los indios declararon nuevamente que por cuidar al ganado no atendían adecuadamente sus sembradíos, que cuidaban al ganado en contra de su voluntad y que además eran muy mal pagados por esta clase de servicio, además de ser maltratados por sus capataces negros.

En la séptima pregunta se aborda la problemática de los capataces negros, sobre la autoridad que tenían los mismos sobre los indígenas así como del miedo que les provocaban ya que les robaban y violaban a sus mujeres y que las autoridades no hacían nada para protegerlos ya que la justicia únicamente se preocupaba por obtener beneficios personales y de hacer su propia voluntad. Los testigos respondieron que efectivamente los negros abusaban de los indios y que se metían a sus casas a robarles sus pertenencias, sin embargo, ninguno de ellos declaró nada con respecto a la violación de las mujeres. No dudemos que esta pregunta tal vez exageraba un poco la situación que era vivida por los indígenas.

Sin embargo, existieron precisiones como las que hizo Alonso de León, quién dijo que había visto que un sábado de tianguis los negros robaban a los indios que ahí vendían sus productos. En este tenor, Thomás de Gaona dijo que había visto a los negros entrar a las casas de los indios en contra de su voluntad, pero que no sabía que era lo que hacían ahí dentro. También se mencionó que aunque los indios se quejaban de los abusos de que eran objeto, las autoridades de Toluca no les hacían caso alguno, situación que les incomodaba y afectaba mucho, ya que se encontraban en un estado de indefensión por parte de la autoridad.

En la octava pregunta se vuelve a poner el dedo sobre la llaga. Se les preguntó a los testigos si sabían que los perros causaban múltiples vejaciones a los indios al entrar a sus casas para comerse sus alimentos y atemorizarlos al ser atacados por ellos, sin poder hacer nada por miedo a las represalias que los capataces negros emprendían contra ellos. En esta pregunta no se aclara cual era la manera de proceder de los negros en contra de los indios, sin embargo, en líneas anteriores vimos que los negros también se introducían a las casas y les robaban sus pertenencias. Al ser los negros sus capataces, no podemos dudar que los indios fueran golpeados y maltratados severamente por ellos, por lo que no se atrevían a defenderse y estaban recurriendo a la justicia de la Audiencia de México en su auxilio, ya que la justicia local, ubicada en la villa de Toluca, ignoraba sus reclamos. Los testigos respondieron a este cuestionamiento de manera positiva y confirmaron que los perros se comían los huevos, tortillas y mazorcas que tenían almacenadas en sus casas y que también causaban múltiples destrozos en sus sementeras, ya que derribaban las cañas de maíz y que incluso se comían el maíz de las mazorcas, por lo que sus cosechas se veían disminuidas, afectando con ello su subsistencia así como el tributo que debían entregar, ya que no podía dejar de pagarse. Podemos intuir por esto último que los indios tenían que anteponer el pago de tributo a su propia alimentación y que al reponer el cereal que estaba destinado al pago de tributo, y que había sido devastado por los perros, su fuente de subsistencia se encontraba mermada por esta causa.

El asunto de la migración de indios tributarios se tocó en la novena pregunta de esta probanza. Se trató de probar que a causa del maltrato que sufrían los indios por causa de sus capataces negros, de sus perros, así como del mismo ganado marquesano, los indios preferían migrar hacia otras poblaciones comarcanas, especialmente los indios que se dedicaban a la pesca. Los testigos habían respondido que efectivamente sabían que éstas eran causa de que indios de Atenco, así como sus familias, migraran hacia otros pueblos como Capulhuac, Zinacantepec, Tlalasco, Ocoyoacac, Calimaya y Metepec, ya que su patrimonio y su propia subsistencia se encontraban en riesgo. Todos estos pueblos eran circunvecinos de Atenco. Además, los testigos dijeron que sólo unos cuantos de ellos regresaron a su localidad.

Por último, la décima pregunta sólo buscaba determinar si los hechos eran públicos y notorios, como para saber si cualquier persona pudiera dar fe de lo expuesto, contestando los testigos afirmativamente.

Podemos concluir que esta probanza buscaba precisamente probar que la estancia de ganado del marqués había acarreado muchos males y perjuicios a los indios de Atenco. La obligación de cuidar del ganado marquesano les impedía a los indios solventar otros asuntos trascendentes como era la consecución de su propio sustento y las afectaciones recibidas para poder reunir el cereal para el pago del tributo. La cercanía misma de la población con el sitio destinado al cuidado del ganado marquesano era un factor que incidía en la vida de los indios atenquenses. Existieron por lo tanto tres causas principales que los de Atenco esgrimieron para solicitar la expulsión del ganado del marqués de su territorio:

• Que el ganado del marqués se comía el maíz de las parcelas, afectando con ello el sustento de los indios y reduciendo la posibilidad de reunir la media hanega de maíz que debía ser entregada como parte del tributo tasado; • Que los perros también ocasionaban destrozos en los maizales, por lo que afectaban la producción del cereal cultivado y; • Que los negros que habitaban en la estancia también ocasionaban perjuicios a los indios, que se metían a sus casas para robarse sus alimentos; además, solían maltratar y vejar a los indios de Atenco.

Además de lo anterior, los indios a pesar de que se quejaban ante las autoridades, no eran atendidos, ya que la justicia se encontraba en la villa de Toluca y que sólo actuaba en medida de lo que el marqués dispusiera.

b)Relación sacada de la probanza hecha por parte de don Martín Cortés, marqués del Valle, sobre que se quite una estancia de ganado menor que tiene el dicho Marqués, ha tenido y tiene junto a donde está poblada ahora la estancia de Atenco.

Esta probanza fue promovida por parte del marquesado en contra del fiscal de Su Majestad para defender su posición con respecto a la posesión de una estancia de ganado menor en el territorio de Atenco. Para ello, se auxilió de testigos indios principales de lugares como Atenco, Jalatlaco y Zinacantepec y testigos españoles de la villa de Toluca. El marquesado trató de probar su dicho utilizando a varios testigos de Atenco, lo que le significó un revés, ya que éstos declararon siempre a favor de su propia causa, como se verá más adelante. Esta probanza está compuesta de cuatro preguntas y por medio de ella el marqués trató de demostrar que cuando se estableció la estancia en Atenco, en el lugar no había una población indígena considerable y que por ello no serían agraviados por el poblamiento de ganado y que la cerca de adobe que se había construido serviría para proteger las sementeras del ganado y así no causar perjuicios a los indios. Asimismo, que los indios de Atenco eran los custodios del ganado por mandado de los que había gobernado a la Nueva España; que sí se les remuneraba por este servicio y que, a pesar de ello, los indios emprendían acciones dolosas, como el derribo de partes de la cerca, para dañar sus propias sementeras y así justificar la retirada de la estancia de ganado del marqués de las tierras de Atenco.

A la segunda pregunta, referente al momento del establecimiento de la estancia de ganado por mandato directo de Hernán Cortés y antes de que se poblara más de los que se encontraba al momento del juicio, los testigos indígenas de Atenco respondieron que antes de que se conquistara la Nueva España, en el lugar habían más de 120 casas de funcionarios mexicanos y matlatzincas, quienes estaban encargados del cuidado de las trojes de Moctezuma pero que hubo una peste que causó gran mortandad, por lo que la población disminuyó y que por ello los españoles encontraron el lugar casi despoblado. Sobre el asunto de la cerca, dijeron que existían salidas para que el ganado pudiera salir a pastar, sin embargo, que habían derribado parte de la cerca con el objeto de hacer una zanja que tuviera la misma finalidad que la dicha cerca, sin embargo, durante una inundación se ahogaron muchos corderos, por lo que tuvieron que rellenarla –con material de la misma cerca-- para evitar que volviera a suceder esto.

Por el lado de los testigos españoles, éstos declararon que, cuando llegaron al lugar, no había una población muy grande, únicamente unas cuantas casas ocupadas por custodios de las trojes de Moctezuma y que por ello la estancia se había poblado de puercos antes que de personas y que al no haber gente suficiente que cuidara del ganado, acudían a realizar este trabajo indios desde Tlacotepec. Estaban enterados que por el año de 1535 ya se había construido una cerca que tenía como finalidad proteger las sementeras de los indios; además que ésta tenía entradas y salidas para que el ganado pudiera salir a pastar y no perjudicaran los sembradíos y que a pesar de que se había deteriorado se había reparado, sin embargo, hacía tres meses (ya en 1575, después de 40 años) los indios la habían derribado para poder construir más casas dentro de la estancia de ganado y que habían levantado algunas cruces.

Como podemos observar, los españoles difirieron con lo que dijeron los indígenas en cuanto al objetivo de derribar la cerca, diciendo que los indígenas lo hicieron con dolo y para poder ampliar el terreno en donde estaban asentados y construir más casas. Sin embargo, los naturales dijeron que únicamente lo hicieron para tapar una zanja que se inundaba y salvaguardar con ésta acción la integridad de la estancia de ganado del marqués. La tercera pregunta tenía por objeto dilucidar dos cuestiones: la primera era saber si la cerca se había construido para que el ganado no pudiera hacer daño a los sembradíos y la segunda era que si los indios de Atenco le habían hecho “portillos” intencionalmente a la cerca para que entrara el ganado a dañar las sementeras y encontrar con ello una excusa de queja y poder decir que el ganado les era perjudicial. Como puede apreciarse, la intención de esta pregunta era únicamente afirmar que los indígenas habían realizado actos intencionales para decir que la estancia de ganado les era perjudicial.

Para el caso de las respuestas de los testigos indígenas, éstos repitieron que la estancia de ganado se pobló y fundó en un sitio que ya se encontraba ocupado antes de que Cortés se comenzara a servir de la villa de Toluca y que antes de la llegada de los españoles, en el lugar se encontraban las trojes de Moctezuma y que las tierras de donde se obtenía el maíz que ahí se almacenaba, eran trabajadas por los naturales de los pueblos comarcanos. Los testigos no mencionaron nada sobre que hicieran “portillos” de manera intencional para que el ganado entrara a dañar sus sementeras ni que el derribar una parte de la cerca fuera para encontrar motivo de queja en contra del ganado del marqués.

Diego Mixcóatl, principal de Atenco, ratificó lo declarado en la pregunta anterior y confesó que había una cerca entre Atenco y la estancia de ganado y que junto a ésta había una zanja, la cual, en época de lluvias, se inundaba y que por ello se ahogaban algunas ovejas. Dijo también que por este último hecho, el español que residía en la estancia, les pedía al alcalde, regidores y principales y a los demás indios de Atenco le pagaran las ovejas que se le ahogaban y que viéndose molestados por este hecho, los indios de Atenco acordaron derribar la cerca “y dejaron cierto adobe y tierra de la pared de ella en la dicha zanja” para taparla y evitar que las ovejas se siguieran ahogando.

Los testigos españoles, quienes eran todos vecinos de la villa de Toluca, dijeron que sabían que entre Atenco y la estancia de ganado menor estaba hecha una pared, la cual no solamente defendía y guardaba que el ganado de ella no hiciera daño a las sementeras de los indios; y que por ello traían sus caballos y puercos. Y estando la cerca sin daños, como solía estar, por ninguna vía podían los naturales de Atenco recibir daño alguno del ganado. Y que hacía dos o tres meses los indios la habían derribado y llenado unas zanjas que estaban junto a la pared y que a causa de lo anterior los ganados de la estancia y de otras partes podían entrar libremente a hacer daño a las sementeras de los indios. En este sentido, Francisco Rodríguez Magallanes dijo que los indios lo habían hecho con malicia y al fin y efecto de poder alegar que el ganado les hacía mucho daño.

Podemos resumir entonces que las dos partes coincidieron que la cerca se había levantado con la finalidad de que las sementeras estuvieran resguardadas y que no sufrieran daño por parte del ganado del marqués, sin embargo, ésta se encontraba parcialmente destruida. Los naturales no aceptaron que dañaron la cerca con la intención de que el ganado les dañara las sementeras, sino que habían derribado una parte para tapar las zanjas para que no se inundaran y no se ahogaran las ovejas, mientras que los de Toluca afirmaron que lo hicieron con la intención de que el ganado entrara a hacer daño a sus sementeras y así tener motivo de queja en contra del ganado del marqués.

La cuarta pregunta buscaba probar que el trabajo de cuidado del ganado del marqués era una actividad remuneradora y que se les pagaba a los indios por este servicio, que lo hacían de manera voluntaria y que por ello no habían recibido daño alguno.

Nuevamente las respuestas se dividieron. Los testigos de Atenco, aunque contestaron que sí se les pagaba por el cuidado del ganado, agregaron que la estancia estaba asentada entre sus casas y junto a la Iglesia y que no tenían más espacio para hacer más casas sino hacia la parte donde está la estancia y consideraban que los indios eran agraviados y perjudicados por esta causa porque estaba muy cerca de donde ellos vivían. Francisco Zacarías dijo además que los perros de la estancia les mordían las puercas que tenían paridas y que los indios que guardaban el ganado “andaban todo el año alejados y fuera de sus casas, pasando gran trabajo de noche y de día en el campo entre los hielos y aguas.” Asimismo, Francisco Matheo volvió a tocar el tema sobre los negros diciendo que éstos entraban en sus casas y Diego Mixcóatl dijo que también los negros maltrataban a los indios e indias, haciéndoles otras molestias. Los indios aprovechaban cualquier oportunidad para resaltar que tanto los indios, los negros y los perros les causaban muchos agravios y perjuicios, convirtiéndose los interrogatorios en una relación de quejas sobre los daños recibidos.

Por otro lado, los testigos españoles manifestaron lo contrario a lo declarado por los indios. Por ejemplo, Joan Nieto dijo que las personas que tenían arrendada la estancia de ganado habían tenido mucho cuidado y vigilaban que el ganado no hiciera daño a los naturales; que el ganado era resguardado por los naturales de Atenco por mandado del marqués y que por ello los reservaba a otros servicios y que se les pagaba medio real cada día a cada uno y un real al alguacil que los llevaba cada lunes. Creían los testigos españoles que los indios tenían grandes beneficios a causa de la estancia porque obtenían granjerías de la lana y esquilar, carne y otras cosas. Alonso Pérez, español y vecino de la villa de Toluca, quien era el arrendatario de la estancia de ganado, dijo que los indios obtenían grandes utilidades a causa de la estancia de ganado, incluso Francisco Rodríguez Magallanes, también español, dijo que sabía que muchos de los naturales de Atenco eran ricos por causa de la estancia de ganado. Otro español, Pedro Arvallo, dijo que otro de los beneficios de tener la estancia de ganado ahí era que podían estercolar sus sementeras. Los españoles nunca dijeron que el cuidado del ganado del marqués por parte de indios de Atenco se hiciera de manera voluntaria sino que se hacía por mandato del Marqués, a pesar de ser un servicio remunerado.

Como ha podido observarse, esta probanza no le salió muy bien al Marqués, ya que al llamar como testigos a indios de la parte contraria, es decir, de Atenco, éstos aprovecharon para hacer una defensa a su propia postura, aprovechando cada oportunidad para hacer notar los perjuicios que el ganado del marqués les provocaba en su territorio –así como les afectaban los negros y los perros– y que no los dejaba desarrollarse de manera plena. En cambio, los testigos españoles, quienes eran vecinos de la villa de Toluca, pusieron todo su empeño para demostrar que la estancia no les causaría daño alguno a los indios de Atenco si la cerca se encontrara en óptimas condiciones, situación rebatida por los indios de Atenco que dijeron que si la cerca se encontraba dañada fue por salvaguardar al ganado mismo y evitar que se ahogara en las zanjas llenas de agua al rellenarlas con el material de la cerca.

Los testigos españoles también mencionaron que otra de las causas del deterioro de la cerca era a causa de que los indios la derribaban para poder construir más casas. Esto último nos indica un crecimiento demográfico en el lugar, es decir, un aumento en el número de tributarios que demandaban más tierras para cultivo y establecimiento de viviendas.

c)Relación sacada de la probanza hecha por parte de don Martín Cortés, marqués del Valle, en el pleito que contra él tratan el fiscal de Su Majestad sobre la estancia de ganado menor que tiene en el sitio de la estancia de Atengo, sujeta a la villa de Toluca. En esta averiguación se abordaron dos problemáticas que ya se habían tratado en la probanza anterior, denotando con ello la importancia que el marquesado le daba a éstas para la resolución a su favor, que fueron la poca población en Atenco al momento de llegar el ganado del marqués y los medios que se habían empleado para salvaguardar la integridad de las sementeras de los indios de Atenco. Primeramente, el abogado del marqués argumentó, nuevamente, que al momento de asentar y poblar la estancia de ganado menor en Atenco no había un considerable número de habitantes que pudieran sentirse agraviados por la colocación de la famosa estancia en el lugar y que antes que perjudicarlos, les beneficiaba. El segundo argumento retomado fue que la cerca que se había levantado alrededor de la estancia tenía por objetivo proteger sus sementeras pero que los indios dolosamente la habían derribado para tener motivos de quejas en contra de la estancia de ganado menor y agregaron en esta probanza un tercer argumento consistente en recalcar que los indios de Atenco, maliciosamente, habían comenzado a cultivar y construir casas dentro del terreno destinado al cuidado del ganado marquesano, aun cuando tenían tierras suficientes en otros lugares para hacer lo anterior, en una clara muestra de desafío.

Para contestar a esta probanza intervinieron testigos españoles e indígenas, residentes ellos en la villa de Toluca, Huitzizilapa, Jilotzingo, Tlacotepec y Otzolotepec.

La segunda y tercer pregunta son muy similares entre sí, lo que denota la importancia que los abogados del marqués le daban al asunto. En ambas se preguntó a los testigos si sabían que cuando se fundó la estancia de ganado, en el lugar había muy pocos habitantes, fundamentalmente guardias de las trojes de Moctezuma, y que las tierras del lugar se hallaban sin cultivar. A la segunda pregunta los testigos españoles dijeron cuando llegaron al lugar únicamente había entre 8 y 10 casas de guardias de las trojes imperiales, por lo que no se había hecho perjuicio a nadie. Por la parte de los testigos indígenas, que declaraban a favor de Toluca y del Marqués, dijeron que las tierras eran cenagales, estaban baldías y eran zacatales.

A la tercera pregunta los testigos indígenas que respondieron dijeron que había entre seis y siete habitantes en la localidad, que vivían en unos jacales y que se dedicaban al cuidado de las trojes de Moctezuma. Que al momento de llevar al lugar al ganado de Cortés, se quedaron a servirle, lo cual les fue de mucho provecho y no les perjudicó en nada.

La segunda parte de la probanza tocaba el tema de la construcción de la cerca y su parcial destrucción, temas contenidos en la cuarta y quinta pregunta respectivamente. En la cuarta interpelación se les cuestionó a los testigos si sabían que por ir a vivir al sitio donde estaban asentadas las trojes se hizo una cerca para que el ganado no pasara a los sembradíos ni a las casas de los indios asentados en el lugar. Los que respondieron a ésta fueron mayormente españoles y dijeron que desde que se había construido la cerca habían llegado a vivir al lugar muchos indios más, por lo que la localidad se hizo más grande. Que la cerca era de adobe y que además de la cerca se cavó una zanja. Uno de los testigos indios, Miguel Yaotl, natural de Cuernavaca, aclaró que los indios de Atenco habían derribado la cerca por mandato de un español que les favorecía, un tal García.

La quinta pregunta se refería a que si los indios de la estancia de Atenco maliciosamente habían derribado parte de la cerca y le hicieron aberturas para que por ahí pasara el ganado del marqués a causar desmanes en las sementeras y que aprovecharon tales aberturas para hacer casas, teniendo otros lugares para hacerlo, contestaron cinco españoles y un indio.

Dijeron los testigos que los indios hicieron casas alrededor de la estancia, que pusieron muchas cruces y que hicieron una iglesia dentro de la estancia de ganado, por lo que tuvieron que ponerle guardias para que no se metiera el ganado a la dicha iglesia. Hubo un español, llamado Benito Vicente que al tratar de impedir que las tierras destinadas a la estancia fueran invadidas, fue maltratado de tal manera por los indios que tuvo que huir e irse a vivir a México. Otro de los testigos, Joan Pérez, español, dijo que además de la cerca había una zanja que tenía “hasta dos estados” de agua y que nadie podía pasar por allí, sin embargo, que los indios de Atenco destruyeron parte de la cerca para rellenarla y así poder invadir los terrenos de la estancia, transitar por allí y comenzar a construir casas y labrar la tierra dentro de la estancia. El escribano de Su Majestad, Joan Ramírez, apoyaba lo dicho por Joan Pérez y agregó que los indios tenían tierras baldías hacia el lado de Metepec y de Los Reyes.

Como puede apreciarse en esta segunda parte de la probanza, los abogados del marqués quisieron demostrar que los indios los estaban provocando, que eran ellos los que estaban buscando excusas para que se sacara la estancia de ganado del lugar y que eran ellos los que estaban infringiendo dolosamente las disposiciones hechas por la justicia española poblando dentro del terreno destinado a la estancia, teniendo ellos otras tierras baldías para labrar y construir casas. Que eran ellos los que se habían provocado los males de los que se quejaban, culpando de ello al ganado del marqués y así poder expulsarlo del lugar.

El tercer argumento de esta probanza, referente a la malicia con la que los de Atenco habían invadido las tierras destinadas a la estancia de ganado, fue tratado en las preguntas sexta y décima.

En este tenor, la sexta pregunta buscaba demostrar que en Atenco había otras tierras baldías y apartadas de la estancia de ganado, en las cuales los indios podían hacer sus casas y cultivar más sementeras. Todos los testigos así lo manifestaron, diciendo que los indios de Atenco maliciosamente construían y sembraban cerca y dentro de la estancia de Atenco para perjudicarla.

En la décima pregunta [no hay una pregunta con el número nueve, probablemente ésta es la número nueve pero se le atribuyó un número diferente] se les preguntó a los testigos si sabían que cuando se llevó el ganado del marqués a Atenco no había ninguna iglesia en el lugar y que después, pudiéndola hacer lejos de la estancia, la edificaron maliciosamente muy cerca de la cerca. Los testigos contestaron a esta posición de manera positiva, apoyando la idea de que cuando se llevó la estancia de ganado no había sido construida ninguna iglesia y que si se edificó en el lugar fue para agraviar a la estancia, ya que se había podido construir en otro lugar, ya que tenían tierras suficientes en otros lugares para hacerlo.

La séptima y octava preguntas fueron más generales pero con una intención bien definida. En la séptima pregunta se les cuestionó si en el valle de Toluca había otras estancias de ganado, tanto menor como mayor. Los testigos respondieron que efectivamente, había otras estancias. El propósito de esto fue demostrar que en otros lugares no había disputas como las que se estaban dirimiendo en este litigio y que los problemas de los que se quejaban los de Atenco habían sido provocados por ellos mismos para perjudicar al marqués y a la estancia de ganado de su propiedad.

Finalmente, la octava pregunta tuvo por objeto conocer si los testigos sabían que el marqués tenía el cuidado necesario para que su estancia de ganado no perjudicara a indios ni a persona alguna, a lo que los testigos contestaron que los dos españoles que la tenían arrendada cuidaban muy bien de que no se afectara a nadie. Esta pregunta busca reafirmar que lo que decían los de Atenco en contra de la estancia estaba fuera de lugar ya que se tomaban las providencias necesarias para que los indios no recibieran molestias ni agravios ni en sus personas ni en sus posesiones.

Podemos resumir que esta probanza tuvo como finalidad reafirmar lo dicho en la probanza anterior y además agregar que los indios de Atenco tenían la capacidad de hacer cosas que dolosamente perjudicaran al marquesado y a su estancia de ganado.

Ha sido muy interesante saber que un lugar tan pequeño se enfrentara, apoyado de la justicia real, a un gigante lleno de poder, a alguien que bien podía equipararse a otro rey dentro de la Nueva España, alguien que de alguna manera había desafiado el poder real y se había constituido como justicia casi suprema de un señorío tan grande e importante como lo fue el del valle.

Conclusiones de las probanzas sobre ganado menor

Podemos concluir que con estas tres probanzas los de Atenco ganaron el litigio en contra del marqués para que quitara la estancia de ganado, que los argumentos presentados fueron suficientes para que la Audiencia de México y posteriormente el Consejo de Indias fallaran en contra del marqués y expulsara a la estancia de ganado del territorio de Atenco. Los testigos declarantes a favor de Atenco argumentaron siempre que Atenco había sido considerado un pueblo de por si antes de la llegada de los españoles porque tenía población suficiente para que así sucediera pero que un imponderable, como fue la peste que hubo en tiempos prehispánicos, causó gran mortandad a la población indígena, disminuyéndola tanto que prácticamente dejó el lugar deshabitado, situación que aprovechó Cortés para llevar a Atenco su estancia de ganado menor, según lo declararon los testigos que estaban a favor del marqués, don Martín Cortés.

Posteriormente, hubo una recuperación demográfica tan importante en Atenco que tuvo que colocarse una cerca de adobe que rodeara la estancia de ganado para proteger las casas y las sementeras del ganado, ya que causaba grandes malestares a la población indígena al comerse éste las mazorcas y derribar además las cañas de maíz. Los testigos que declararon a favor del marqués jamás contradijeron a los de Atenco en sus dichos sobre las vejaciones que los negros y perros les hacían en sus personas y posesiones, dando la Audiencia por sentado que lo declarado por los testigos a favor de Atenco tenían la razón, incluso en las probanzas promovidas por el marqués ni siquiera se habló sobre ésta problemática.

Los testigos del marqués arremetieron en contra de los de Atenco diciendo que habían dañado intencionadamente la cerca para tener motivos de queja en contra del ganado, ya que al estar en malas condiciones se metía a las sementeras y causaba grandes males al grano. Además, que aprovecharon esta situación y que edificaron casas y cultivaban nuevas sementeras dentro del terreno asignado a la estancia de ganado.

Sin embargo, los de Atenco se defendieron diciendo que si se había derribado una parte de la cerca había sido porque la zanja que rodeaba la estancia se inundaba y que a causa de esto el ganado se ahogaba y que como el español que arrendaba la estancia se quejaba de esto y molestaba a los indios para que le pagaran el ganado que resultaba muerto, decidieron derribar una parte de la cerca y rellenar la zanja con el material de la dicha cerca para que ya no se ahogara el ganado. La parte de Atenco nunca mencionó nada sobre que tuvieran otros terrenos baldíos hacia Metepec y Los Reyes, ya que lo único que reclamaban era que el ganado, los negros y los perros les hacían graves agravios.

Consideramos que la probanza hecha por los de Atenco estuvo mejor integrada, que los declarantes apoyaron mejor sus argumentos y no tuvieron contradicciones. Además, sus testigos no eran de Atenco, sino de lugares circunvecinos, situación que daba solidez a sus dichos ya que a diferencia de las testigos presentados por la parte del marqués, que eran en su mayoría vecinos de la villa de Toluca y/o españoles, esta situación se prestaba fácilmente a declarar lo que le conviniera al marqués sin ajustarse a la verdad, pudiendo ser aleccionados o coaccionados a declarar como lo hicieron y esta situación no podía ser ignorada por la Audiencia de México al fallar a favor de los de Atenco.


Probanzas sobre la exención de Atenco

Es tiempo ahora de abordar las probanzas que tratan el problema de la exención política del pueblo de Atenco del marquesado del Valle y jurisdiccional de la villa de Toluca. Para tal efecto, debemos recordar nuevamente al lector que sobre ésta temática contamos con cuatro probanzas que se encuentran contenidas en este litigio.

d) Relación sacada de la probanza hecha por parte de don Martín Cortés, marqués del Valle, en el pleito con los indios de la estancia de Atenco, sujeta a la villa de Toluca, sobre la exención que los dichos indios presentan.

Esta probanza está compuesta de nueve preguntas. La primera y la última, al igual que la de todas las probanzas anteriores y siguientes son generales, es decir, se aplicaron en cada una de las probanzas. La finalidad de la primera pregunta era saber si los testigos estaban enterados de lo que se trataba el interrogatorio y la última determinar que los hechos declarados en los interrogatorios por los testigos eran notorios y de conocimiento público. Es por ello que volveremos a omitir mencionarlas en ésta y en el resto de las probanzas.

Esta probanza es muy interesante ya que las declaraciones vertidas en ella estaban notoriamente divididas. Contestaron indios de Atenco, que siempre declaraban en contra del marqués, pero también lo hicieron españoles avecindados en la villa de Toluca así como indios de otras localidades que, como veremos más adelante, siempre contradijeron a lo que declaraban los indios de Atenco, apoyando la postura del marqués. Participaron en esta probanza 24 testigos, distribuidos como sigue: 11 testigos españoles, vecinos de la villa de Toluca; 4 principales y 1 regidor de Atenco, 1 principal de cada uno de estos lugares: Calimaya, Tlacotepec, Xalatlaco y Tlalchichilpa además de 1 regidor de este último lugar y 1 macehual de Metepec y otro de Tenango. Sin embargo, cabe aclarar que no todos los testigos participaron en toda la probanza, sino que algunos, especialmente los españoles, contestaron en unas preguntas y otros a otras.

El sentido fundamental de esta probanza fue determinar si Atenco, desde su fundación, había estado sujeto al pueblo de Toluca. Para ello, la probanza estaba compuesta de preguntas que afirmaban esta condición de Atenco. El marqués cuestionó a los testigos sobre si sabían que los caciques de Toluca pescaban en el río Lerma sin que nadie se los impidiera; que si los de Atenco eran tributarios de la villa de Toluca; que si sabían que cuando Cortés llevó su estancia de ganado a Atenco, el lugar estaba prácticamente deshabitado; que si los de Atenco oían misa y la doctrina en Toluca; que si los de Atenco habían solicitado el marqués un alcalde y finalmente que si Atenco se encontraba dentro de los límites territoriales de la villa de Toluca y que por ello acudían a los llamados que les hacían las autoridades de Toluca. Evidentemente, y como puede observarse, todas estas afirmaciones tenían por objeto demostrar que en todos los sentidos Atenco se encontraba dentro de la jurisdicción de la villa de Toluca como sujeto de ella. Veamos lo que respondieron los testigos a todas estas cuestiones. Por el origen e intereses de los testigos, las contestaciones a ésta probanza se dividieron siempre en dos, a favor y en contra de lo que se preguntó.

En la segunda pregunta de esta probanza, la cuál encerraba dos preguntas en sí, el abogado del marqués preguntó primeramente a los testigos si sabían que don Hernán Cortés se había servido de la villa de Toluca y sus sujetos y en segundo lugar que si sabían que Atenco, en ese tiempo, no estaba considerado como un pueblo, sino que era únicamente el lugar donde se encontraban asentadas las trojes que habían pertenecido a Moctezuma.

Los testigos que vivían en Atenco no negaron en sus declaraciones que Cortés se había comenzado a servir de los de Atenco (aunque la pregunta era acerca de Toluca) pero explicaron que antes de la llegada de los españoles Atenco era ya un pueblo de por si, sin estar sujeto a Toluca, que tenía más de 200 casas pero que si la población se había disminuido había sido por causa de la peste, quedando aproximadamente 120 casas de indios mexicanos, matlatzincas y otomíes.

Lo testigos indios de Tlalchichilpa, Tlacotepec, Tenango y Calimaya declaron que, efectivamente, don Hernán Cortés se había comenzado a servir de la villa de Toluca y sus sujetos, pero nunca mencionaron que Atenco fuera sujeto de Toluca.

Los testigos españoles Miguel Sánchez Crespo y Gaspar de Malvenda no mencionaron nada sobre si Cortés se había servido de Toluca y sus sujetos, únicamente se remitieron al tiempo en que ellos llegaron y argumentaron que la estancia ya estaba poblada y fundada y que en ella había una gran cantidad de puercos así como unas trojes que habían servido para almacenar el grano que pertenecía a Moctezuma; que Martín Garrocho, español, tenía a su cargo la estancia de ganado del marqués y que de ese tiempo a la fecha la población india había ido en aumento. Otro español, Joan Serrano, fue el único que tocó el tema de la sujeción de Atenco al mencionar que de ser Atenco un sujeto de Toluca entonces tributaría zacate, huevos y pescado, pero no dijo si eso ocurría.

En la tercera pregunta, referente a que si los testigos sabían que los caciques de Toluca iban a pesar al río Grande (Lerma) sin que nadie se los impidiera o estorbase, por encontrarse Atenco dentro del territorio de Toluca, los testigos nuevamente dividieron sus respuestas como queda a continuación.

Los testigos de Atenco sostuvieron muy claramente que Toluca si tenía sus límites en el río Grande, pero que no por la parte en la que se ubicaba Atenco, sino que precisamente su límite llegaba hasta Atenco y que Atenco tenía como límite al río entre ellos y Ocoyoacac. Además, negaron que los de Toluca pescaran a la altura de donde se encuentra Atenco.

Sin embargo, los testigos españoles Miguel Sánchez Crespo y Diego Flores hablaron sobre los límites territoriales de Toluca y dijeron que Atenco cae y se incluye dentro de los límites y mojonera de la villa de Toluca. Que los naturales de Toluca habían ido a pescar al río quieta y pacíficamente. Agregaron además que vieron como los indios de Atenco iban a la villa de Toluca a los llamamientos de los caciques de ella. Y estos testigos han considerado siempre a Atenco como sujeto. Dijeron también haber visto que los naturales de Toluca pescaban en el río sin que nadie se los impidiera. Diego Flores aseguró que cuando don Martín Cortés llegó a la villa, salió a recibirle el cacique de Toluca, don Pedro, quién mandó a los de Atenco a que lo recibieran, diciendo que él era su amo, reconociendo con ello la sujeción al cacique de Toluca.

Francisco Rodríguez Magallanes declaró que supo y vio además que los de la villa de Toluca habían defendido el tular que estaba más allá de Atenco, para hacer petates. Alonso Pérez dijo además que vio a los de Atenco llevar maíz en caballos como tributo a Toluca, además de zacate y pescado pero desde que llegó el marqués ya no lo llevaban, además declaró que los vio hacer una sementera, junto con los de Toluca, para llevar el maíz al marqués.

¿Por qué contestaron los testigos españoles más de lo que se les había solicitado en esta pregunta? Creemos que como sus dichos sobre los límites territoriales carecían de fuerza suficiente por no haberse encontrado presentes cuando se dio la reorganización territorial en tiempos de Axayácatl y su hermano Cacamatzin y que ellos sólo podían referirse a los tiempos de su llegada, tiempo en el cuál ya se había organizado el espacio territorial en el valle de Toluca por lo que trataron de reforzar la idea de la sujeción de Atenco al proporcionar información diferente a la solicitada.

La cuarta pregunta trató de reforzar la idea de que cuando Hernán Cortés mandó poblar Atenco con la estancia de ganado menor, el lugar se encontraba prácticamente despoblado, con muy pocas personas viviendo en este territorio y que fue a raíz del dicho establecimiento de ganado que Atenco se había ido poblando.



Fuentes y Bibliografía[editar]

AGI, Escribanía de Cámara, legajo 161-A, 1700 ff

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––––––––––––––––-, (1999) “La colonización hispana, los caciques y los pueblos otomianos hasta 1570” en Indios, territorio y poder en la provincia Matlatzinca. La negociación del espacio político de los pueblos otomianos, siglos XV-XVII, Toluca, CIESAS / CONACULTA / El Colegio Mexiquense, 1ª. Edición, pp. 97-168

––––––––––––––––-, (2006) “David contra Goliat o de cómo la pequeña comunidad de San Mateo Atenco venció jurídicamente al gran marquesado del valle en los siglos XVI y XVII” en René García Castro, Ma. Teresa Jarquín Ortega, coords., La proeza histórica de un pueblo. San Mateo Atenco en el Valle de Toluca Siglos VIII-XIX, Toluca, Colegio Mexiquense / U.A.E.M., 1ª. Edición, pp. 39-75

García Martínez, Bernardo (1969) El Marquesado del valle: Tres siglos de régimen señorial en la Nueva España, México, México, El Colegio de México, 175 pp.

Gibson, Charles, (1964) Los Aztecas bajo el Dominio Español. 1519-1810, México, Siglo XXI, 15ª Edición en Español, 2003

Hernández Rodríguez, Rosaura, Raymundo C. Martínez García (2006) “El pueblo de Toluca y la localidad de San Mateo Atenco en el siglo XVI” en René García Castro, Ma. Teresa Jarquín Ortega, coords., La proeza histórica de un pueblo. San Mateo Atenco en el Valle de Toluca Siglos VIII-XIX, Toluca, Colegio Mexiquense / U.A.E.M., 1ª. Edición, pp. 109-114