Nahuatl Clásico

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Las categorías Lingüísticas[editar]

Las lenguas para su estudio formal se organizan en las siguientes categorías:

  • Tronco lingüístico: integrado por aquellas lenguas que tienen un antepasado común. Por ejemplo, el español, el inglés, el griego y el sánscrito pertenecen al mismo tronco.
  • Familia lingüística: grupo de lenguas estrechamente relacionadas. Por ejemplo, las lenguas romances, como el latín, el francés y el rumano, pertenecen a la misma familia.
  • Lengua: término genérico para designar a un grupo de variantes lingüísticas locales, cuyos usuarios reconocen tener la misma lengua. El español y el náhuatl clásico son lenguas.
  • Dialecto: desgajamiento de la lengua. La definición de dialecto es muy ambigua; un modo práctico de entenderlo es: los hablantes de dos dialectos procedentes de una misma lengua se entienden sin necesidad de traducciones, pero quienes hablan lenguas distintas no se entienden, aunque estas pertenezcan a la misma familia.
  • Por último, está la variedad dialectal, compuesta de modismos y tonos de uso local. El rioplatense y el tepiteño son variedades del español.

Ubicación e historia[editar]

Nahuatl significa sonido claro o agradable. Es el nombre que dieron a su lengua diversos pueblos del México antiguo. El náhuatl pertenece la familia Utoazteca o Yutoazteca, hablada en el sur de Norteámerica y norte de Centroamérica, que a su vez forma parte del tronco Amerindio o Indoamericano. Las lenguas de este grupo se emparentan de lejos con las del tronco Indoeuropeo; de ahí que muchas raíces del nawatl aparezcan en el español, como vemos en los siguientes ejemplos:

  • Zentli, semilla
  • Ma, mano
  • Cuin, can
  • Teotl, dios
  • Tolli, tallo
  • Petaca, petaca
  • Metztli, mes
  • Caxhitl, caja

El náhuatl es una lengua bastante joven; tiene aproximadamente la misma edad que el español. Se definió hacia el siglo IX de la era cristiana, en la época del reino de Tula. Su antepasado era una lengua a la que los mexicas llamaron Teonahuatl, habla divina, y Huehuenahuatl, habla de los antiguos, que se habló en la época de Teotihuacan, en el primer milenio antes y después de la era cristiana. Los lingüístas llaman a dicho antepasado Protonahuatl. El Protonahuatl guarda con respecto al nahuatl clásico la misma relación que el latín con el español.

El náhuatl alcanzó su esplendor en la corte de Texcoco, durante los siglos XIV y XV de la era cristiana, gracias a poetas como Nezahualcoyotl y Nezahualpilli. Los mexicas lo impusieron como lengua franca de Anahuac (el México antiguo) a través de sus campañas militares. Durante la colonia, los españoles lo extendieron aún más, al usarlo en la evangelización de los nativos. El náhuatl clásico influyó en todas las lenguas de Anahuac, y posteriormente entró en el español a través de términos como mecate, cacao, cacahuate, tisa, milpa, machincuepa, pilmama y otros. Estos préstamos se llaman “aztequismos” y se escriben con las reglas ortográficas del español.

El náhuatl clásico se extinguió hacia la década de 1820, a raíz de la independencia de México, debido a las campañas de europeización del país, basadas en el español y el francés. Pero en la actualidad se conserva su pronunciación gracias a numerosos textos, gramáticas y diccionarios escritos por los cronistas de Indias.

Variantes y dialectos[editar]

El náhuatl ha generado diversas variedades y dialectos, tales como el Náhuatl Central, hablado en Tlaxcala y Puebla, el Náhuatl de Durango, el Coatepeco, el Pipil de Nicaragua y El Salvador, el Morelense, el Cuzcateco, el Pochuteco, el Ometepeco, el Nahuatl de Orizaba, etcétera. Un dialecto llamado Náhuatl fue la lengua oficial del imperio neo-tolteca, entre los siglos VIII y XII de la era cristiana.

Se calcula que, en la actualidad, 1.5 millones de personas hablan dialectos y variedades del Náhuatl en los Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua,

La importancia del Náhuatl[editar]

Por sus alcances geográficos, históricos y culturales, el náhuatl es una de las herramientas más útiles con las que se cuenta en el rescate de la Toltequidad. Su importancia se debe a que sirvió como lengua culta de Anáhuac, haciéndose depositaria de los adelantos científicos, filosóficos, artísticos y religiosos, por lo cual su vocabulario creció y se refinó.

Una gran parte del conocimiento prehispánico quedó recogido en códices y otros documentos redactados en náhuatl clásico; de modo que es imprescindible rescatar esa lengua a fin de acceder a aquella información.

Además, el náhuatl contiene vocabularios especializados en técnicas y ciencias que ya se han perdido, y que sólo se pueden recuperar mediante su estudio.

Características formales[editar]

El náhuatl es una lengua aglutinante polisintética. Donde, aglutinante se refiere a que aglutina dos o más raíces dentro de la misma palabra; tal como ocurre con los términos del español Espantapájaros o Cumpleaños. Y el termino polisintético quiere decir que modifica el sonido de las raíces aglutinadas, buscando la Eufonía o buen sonido.

La capacidad de sintetizar raíces hace que el náhuatl se preste a la composición de neologismos o palabras nuevas. Por ejemplo, un concepto tan moderno como el de “computadora” tiene su nombre propio en esta lengua: Pohuahuaztli, aparato de cálculo y lectura.

A diferencia del español, la sintaxis del náhuatl es flexible, permitiendo que las palabras se combinen de diversas maneras, en busca de la eufonía y la rima interior. Por ejemplo, tanto se puede decir Tototl patlani, el pájaro vuela, como Patlani tototl, vuela el pájaro.

En náhuatl todas las palabras, excepto los monosílabos, son graves (se acentúan en la penúltima vocal). Cuando dos vocales se unen al final de la palabra, el acento recae sobre la primera; por ejemplo, la palabra Teomania, meditación, se pronuncia con acento en la I. Debido a que, por regla, las palabras graves no se acentúan, el náhuatl no lleva acentos.

La sílaba se forma por una vocal seguida de una consonante, o por una consonante seguida de una vocal, que a veces está seguida de otra consonante (fórmulas VC, CV y CVC). Cuando se unen dos consonantes, es porque pertenecen a sílabas diferentes, tal como ocurre en la palabra Namatca, paz. Se exceptúan las consonantes Ll, Tl, Tz, Ch y Xh, ya que, si bien se escriben con dos letras latinas, su pronunciación es en una sola emisión.

La I y la U delante de otra vocal tienen valor consonántico; en este trabajo se escribirán como Y y W. La E es paladial, pronunciándose de un modo más agudo que en español. La O se pronuncia con los labios un poco más cerrados que en español, tendiendo a U. La consonante L tiene una forma breve y otra larga, que se escribe Ll, pronunciándose como en la frase “el-lápiz”.

En la antigüedad, el náhuatl se hablaba de dos maneras, según el sexo; la principal diferencia era que los hombres pronunciaban el sonido W como U, mientras que las mujeres, niños y sacerdotes lo hacían como V o F. Una característica del náhuatl hablado por los mexicas, era que tendía a omitir los sonidos nasales al principio y al final de la palabra; así, el nombre de México lo pronunciaban Eshik, en lugar de Mexhico.

Características Literarias[editar]

El náhuatl clásico se caracteriza por la abundancia de recursos literarios, siendo los principales los siguientes: Eufonía: la modificación del sonido a fin de suavizar la expresión o mantener la rima. Por ejemplo: Ome, dos + Can, lugar = Occan, en dos lugares (ocurre modificación de la M de la raíz Ome). Estudiaremos este recurso en la lección dedicada a la polisíntesis.

Partículas reverenciales: le dan a la palabra un tono de respeto, elegancia o propiedad. Por ejemplo: Tatli, padre + Tzin, respetado = Tatzin, respetado padre; Nicuicatl, mi canto + On, partícula de respeto = Noncuicatl, mi noble canto.

Metáforas: es común que algunos significados se definan en forma indirecta, usando símiles, lo cual le da elegancia e ingenio a la expresión. Por ejemplo, uno de los nombres que los padres aplicaban a sus hijos era Teoxhihuitl, piedra preciosa.

Difrasismo: son frases compuestas de dos palabras que expresan un tercer significado. La relación entre las palabras puede ser de dos tipos:

  • De complemento: Por ejemplo: Yohualli Ehecatl, tinieblas y viento (invisible e intangible), dos atributos de la Divinidad que en su conjunto significan "lo abstracto"; Xochi Cuicatl, flor y canto, esto es, "la poesía".
  • De opuestos: Un ejemplo: Ixtli Yollotl, cara y corazón, lo exterior y lo interior, es decir, "la totalidad del ser humano"; Tlilli Tlapalli, oscuro y luminoso, alusión a la tinta, y por lo tanto, a "la sabiduría".

Diasemia: es una especie de reducción del difrasismo a la palabra, en la cual se incorporan dos significados opuestos. También es de dos tipos:

  • Simple: cuando la raíz incorpora ambos sentidos, empleándose cada uno de ellos en forma exclusiva. Por ejemplo: Tzintli significa trasero y santo, según el contexto; Teotl significa divino en Teotia, adorar, y doloroso en Teopoa, afligir.
  • Compuesta: cuando la palabra se forma por dos raíces con significados antitéticos, ambos presentes en la expresión. Ejemplo: Teocuitla, término compuesto de Teo, divino, y Cuitla, porquería, es el nombre de la cruz y símbolo de la Toltequidad, ya que representa a los extremos de la creación; el nombre de Quetzalcoatl se compone de las raíces Quetzal, algo precioso, y Coatl, pecado, pues representa el sendero evolutivo, que va del pecado a la iluminación.

Ortografía[editar]

El náhuatl se escribía, originalmente con una mezcla de signos pictográficos, jeroglíficos y fonéticos. Tal escritura desapareció a fines del siglo XVI, siendo sustituida por una escritura basada en las letras del español. Puesto que los sonidos del náhuatl y del español no son completamente iguales, ello motivó la aparición de diversas ortografías. La primera fue definida por los padres Sahagún y Olmos, según los sonidos que por entonces tenían las letras castellanas. Esta forma de escribir fue modificada a fines del siglo XIX, cuando se impuso la ortografía oficial que aún se emplea en los nombres de los pueblos y calles de México.