Manual de Filosofía

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Este es un manual de introducción a la filosofia para estudiantes secundarios (Polimodal en Argentina). Lo empezaremos Federico Viola y yo, Adrián Staffolani, dos profesores de filosofía amigos. Somos de la provincia de Santa Fe, Argentina. y estamos invitando a amigos y conocidos que quieran empezar a ayudarnos en la redacción. El mismo está motivado por la falta de buena bibliografía sobre el tema, por lo menos en nuestro país.

Otro colaborador: Iván Viedma iviedma@gmail.com Colaborador:Bernardo Dainese dinobernie@hotmail.com


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  • Carácter: Antropológico,
  • Método: Estético,
  • Objetivo: Desarrollo del pensamiento crítico y de la creatividad.

La enseñanza de la filosofia contribuye al desarrollo del pensamiento reflexivo, crítico y riguroso de los alumnos y las alumnas. Los temas propuestos para este bloque fueron reunidos en cuatro apartados:

  • ideas filosóficas acerca del ser humano,
  • el problema del conocimiento,
  • el problema metafísico,
  • el problema ético.

(MINISTERIO DE CULTURA Y EDUCACIÓN DE LA NACIÓN CONSEJO FEDERAL DE CULTURA Y EDUCACIÓN-CONTENIDOS BÁSICOS COMUNES PARA LA EDUCACIÓN POLIMODAL - ÁREA DE HUMANIDADES - Febrero de 1997 - República Argentina) '

Introducción general a la filosofía como pensamiento crítico[editar]

¿Qué es el pensamiento crítico y por qué se une con la filosofía? Todos los seres humanos tenemos la facultad de pensar. De hecho , lo hacemos siempre, tengamos o no la conciencia de ello- .La filosofía ,como disciplina, constantemente ha abordado problemas y los ha discutido ampliamente; por ejemplo: la definición de la justicia entre estudiosos contemporáneos como Platón y Aristóteles, o en discusiones que duran siglos, como el tema de las categorías que retoma Kant de Aristóteles. (falta explicar....)

Unidad I - corrección razonar del con del ¿Cómo?[editar]

No hay que decir que todo esta bloqueado a Kant. La "nueva" filosofía no viene de combatir las Ideas que salen de los conceptos Antiguos o del Renacimiento, pero dar vida a los conceptos que son muy mal entendidos. Un ejemplo muy claro es el libro de Marx sobre "El Capital". todos sabían o creían saber que era el dinero, la economia, la "Plus -Value", el interés etc. pero nadie podia explicar claramente qué era y qué es todavía hoy "el capital" tal como se debe entender. ¿Quién podia enseñar el sistema de forma que un niño de 6 años puede entender este concepto tan fácil y todavía tan complicado que todos los días pone el Planeta al borde de la riqueza o de la pobreza más absoluta. Recordar simplemente que el sistema de la mercancía cuando se mueve da un + y cuando estanca no da nada y así explica también el porqué de los ingresos que se multiplican gracias a los intereses, gracias a la simple matemática de A+M=A+ O A´ y así continua sin fin el A´´, A´´´, etc. Este concepto moderno nos da la situación exacta de donde estamos a la hora actual, nada ha cambiado y la pregunta de todo alumno que llamo filósofo pues nunca tendremos las contestación a todas nuestras preguntas que antes de todo es la busquedad del "SER" y eso se pierde de vista más avanzamos en el tiempo, es ¿adónde vamos a parar y qué va a pasar el día en que la maquinaria se pare de forma que nunca jamás podrá ser la misma?. Eso para decir que en el siglo XXI no habemos tenido, muchos filósofos preparados para abrirnos los ojos delante los peligros nuevos de la sociedad moderna. Debemos dar las gracias a Deleuze, Guattari y antes de todos a Foucault por haber puesto los conceptos modernos en manos de todos. Eso si que permite RAZONAR con todo lo que eso implica y no leer o estudiar a unos "Filósofos" que salen millones de ejemplares de sus libros a fuerza de publicidad y de pasar a la televisón para vender unas páginas que no ofrecen a unos ojos advertidos nada que nos de pistas para ir adelante en nuestros trabajos respectivos. Razonar es un arte que todos pueden adquirir desde niños (ver la experiencia en los Estados Unidos donde 30 alumnos tenían cada semana unas horas de filosofía y a otros 30 sin esta meta. Los resultados fueron claros, los alumnos con cursos de filosofía han pasado todos de clases con un 70% en la segunda y teniendo en cuenta que tenían todos unos conocimientos iguales y sin ayudas de los padres). Aprender a separar el verdadero del falso es cosa muy dificil pues tenemos tantas informaciones al mismo tiempo que es casi imposible de salir una "idea" clara de inmediato, pero a fuerza de estudiar y conocer las fuentes de las más fiables de todos los países (es por eso que aprender los idiomas extranjeros son más que útiles, son indispensables) y sin prisa, podemos salir de duda de todos los casos que nos dan a conocer, pero eso exige investigaciones, paciencia, estudios y saber RAZONAR. Los estudiantes de filosofía pueden superar al maestro pero no en 10 años ni en 20, nunca hay que creer eso; es posible que el Maestro tenga otra forma de entender las cosas "no he dicho -de ver- pues seria un error filosófico muy grave" que Usted o Ustedes pero antes de ir contra el Maestro hay que hablar con él del asunto que les dan esta forma diferente de enfocar una información y no digo tampoco la palabra "Discutir" porque dejo eso para los periodistas y los que son incapaz de salir de sus "convicciones" y que son los más peligrosos. Así y solamente así, se puede RAZONAR CON CORRECCIÓN con las personas que están de acuerdo con escuchar y eso no es tan fácil como parece. Patrick Deschuyteneer.

Unidad II - ¿Qué debo hacer? ¿Ante quién soy responsable? (Ética, libertad y responsabilidad)[editar]

Unidad III[editar]

Reglas del discurso[editar]

Para que haya una buena deliberación se tienen que cumplir ciertas condiciones y reglas que se especifican aquí como reglas del discurso práctico. Sin la definición específica de tales elementos la deliberación puede no ser entendida de manera correcta para los fines de la justicia imparcial y razonable. Por ello, para seguir adelante y poder aterrizar en un sistema o modelo aplicable, se postula que la buena deliberación pública requiere de la definición de las reglas del discurso práctico. Además, para lograr tal definición, se supone que tales reglas pueden ser especificadas y ejemplificadas.

Este enfoque apunta hacia una manera práctica y definida de discutir los asuntos que involucran decisiones de carácter social. No se trata de modelar una discusión cualquiera, sino de construir un esquema que logre capturar el significado de la imparcialidad. Se afirma que, a partir de la perspectiva de la justicia social y de los argumentos razonables que hemos desarrollado, el discurso práctico podría ser definido por el conjunto de reglas que se propone a continuación:

Regla 1: El tema debe ser definido con la mayor claridad posible y ser aceptado por las partes como tal.

Regla 2: Todas las partes pueden plantear diferentes perspectivas o contextos del tema, de acuerdo a sus valores, así como la manera de entender los conceptos envueltos y sus relaciones.

Regla 3: Todas las partes pueden presentar puntos de vista o ponerlos en duda, siempre que sean pertinentes o relevantes al tema de discusión.

Regla 4: En su argumentación, todo participante sólo puede usar argumentos que sean razonables, o que puedan ser aceptados como razonables haciendo explícitas una o más premisas implícitas.

Comentario: Hemos preferido dejar indeterminada la definición del concepto de “argumento razonable” para ser consistentes con un enfoque lo más abierto posible. No obstante, se da por entendido que un “argumento razonable” puede contener cuestiones de forma y fondo. Las de forma se refieren a la pura estructura del argumento, y las de fondo incluyen, normalmente, los valores de los individuos, la temática particular que se discute y diferentes posibles concepciones de la realidad a la que se refiere el argumento.

Regla 5: Todo participante que afirme algún enunciado o argumento, deberá también afirmarlo en todas las situaciones que sean iguales en todos los aspectos relevantes.

Comentario: Podríamos denominar a esta regla como "coherencia mínima" puesto que tiene una estrecha relación con la razonabilidad de los enunciados o argumentos. Cualquier afirmación nueva que genere sospecha de violación de la regla obligaría al participante a sostener que la situación es en alguna forma diferente, esto es, obligaría a justificar la nueva afirmación con un argumento razonable diferente.

Regla 6: Ningún participante puede contradecirse, excepto que pueda presentar una argumentación que explique el cambio de su punto de vista.

Regla 7: Todo participante sólo afirmará aquello en lo que él mismo cree.

Comentario: No es necesaria una excepción como la de la regla anterior pues aquí el tema es el de la sinceridad y no el de las contradicciones lógicas ya contempladas en la regla 6. Hay que destacar el problema de que la sinceridad no puede ser verificada de forma directa, por ello, aunque ésta es una condición deseable, no es fácil detectar al que hace trampa en un discurso concreto. Sin embargo, es necesario incluirla en las reglas por ser un supuesto importante de toda discusión razonable, puesto que nadie puede afirmar coherentemente que la sinceridad no importa.

Por supuesto, puede haber deliberación sin sinceridad, pero entonces ya no sería una buena deliberación y sus resultados se alejarían de la justicia, lo imparcial y lo razonable. Los casos de violación a la regla de sinceridad se relacionan estrechamente con situaciones que están claramente alejadas de la ética, como el chantaje, el abuso, la ironía y el intercambio de favores políticos y económicos.

Regla 8: Una parte que presenta un punto de vista está obligada a defenderlo si la otra parte le solicita hacerlo.

Regla 9: El ataque de una parte a un punto de vista debe referirse realmente al punto de vista que ha sido presentado por la otra parte.

Regla 10: Una parte sólo puede defender su punto de vista presentando una argumentación que esté relacionada con ese punto de vista.

Regla 11: Todo participante que ha aducido un argumento sólo está obligado a dar más argumentos en caso de contrargumentos.

Regla 12: Una parte no puede presentar algo falsamente como si fuera una premisa que ha sido dejada implícita por la otra parte, ni puede negar una premisa que ella misma ha dejado implícita.

Regla 13: Una parte no puede presentar falsamente una premisa como si ya hubiera sido aceptada, ni negar una premisa que ya ha sido aceptada.

Regla 14: Una parte no puede considerar un punto de vista como si hubiera sido concluyentemente defendido, si la defensa no ha tenido lugar por medio de un esquema argumentativo adecuado, que haya sido aplicado correctamente.

Regla 15: Una defensa fallida de un punto de vista debe tener como resultado el que la parte que lo presentó se retracte de él y una defensa concluyente debe tener como resultado el que la otra parte se retracte de sus dudas acerca del punto de vista.

Regla 16: Una parte no debe usar formulaciones que no sean suficientemente claras o que sean confusamente ambiguas y debe interpretar las formulaciones de la parte contraria tan cuidadosa y tan exactamente como sea posible, en función del tiempo y conocimiento disponibles.

Regla 17: Todos los participantes pueden expresar sus opiniones, deseos y necesidades, incluyendo la intensidad con que los sienten, siempre que sean pertinentes o relevantes al tema de discusión.

Comentario: Esta regla se relaciona con el concepto de “perjuicio grave” o “daño”, pues siempre cabe quejarse contra los posibles efectos negativos que una acción puede acarrear. Obsérvese que las opiniones, deseos, necesidades e intensidades sí se toman en cuenta y hasta pueden ser definitivos en una discusión, a pesar de que los argumentos razonables se definan precisamente por ser compartibles con los demás. Las reglas del discurso imparcial conforman un sistema que se puede interpretar como una perspectiva en tercera persona, esto es, un sistema que se considera razonable porque puede ser analizado desde la perspectiva de un tercero que analiza la cuestión de forma menos apasionada que los demás, no obstante, este tercero, que funciona como árbitro, no se supone libre de emociones, sino que puede tomar en cuenta las opiniones, deseos y necesidades de los otros, incluida la intensidad con que las sienten. Esto no quiere decir, por supuesto, que siempre la necesidad o la intensidad ganen, la perspectiva razonable puede pesar más que las emociones, pero al mismo tiempo, es capaz de ser sensible a las emociones puesto que está obligada a tomarlas en cuenta.

Regla 18: Todo participante que pretende tratar a una persona A de manera diferente que a una persona B, está obligado a fundamentarlo con un argumento razonable.

Regla 19: Quien afirma una proposición normativa (juicio de valor o de deber) que propone como parte de un argumento razonable, debe poder aceptar las consecuencias de tal proposición normativa también en el caso hipotético de que afectara sus propios intereses.

Comentario: Una de las reglas más difíciles de interpretar. Los “propios intereses” deberían entenderse como intereses razonables. No hay que sustituirse por la persona afectada en sentido estricto, pues entonces uno tendría que “ser completamente” la persona afectada, lo que aumentaría de manera irrazonable la posibilidad de rechazar las propuestas. El ejemplo más claro de esto es cuando se va a aplicar una pena a una persona por un delito que cometió, es obvio que el afectado no quiere que se le aplique la pena, pero podría, sin contradicción, ser considerada como una pena razonable por quien la aplica. La “aceptación” debe pues ser entendida como “aceptación razonable”, o dicho de otra manera, como que la norma propuesta no cause perjuicio de grado irrazonable en relación a sus beneficios o que sea una carga excesiva para los afectados. Surgen complicaciones cuando no se comprende bien la perspectiva de las personas afectadas: el árbitro que hace la representación de los intereses de los otros puede no ser capaz de entender correctamente tales intereses, puesto que no son parte de lo que considera importante en su vida, esto puede suceder en temas de género, sexuales, comunitarios, culturales, sociales o religiosos. En dichos casos habría que exigir que la “representación de los intereses” fuera la mejor posible. Por fin, hay relación con el argumento de la ventaja general, puesto que se podría aceptar una regla que perjudicara a algunos, a cambio de la ventaja de la sociedad como un todo.

Regla 20: Todas las aseveraciones, puntos de vista y argumentos deben poder difundirse en forma abierta y general.

Regla 21: Los resultados de la discusión deben respetar los límites de lo que es realizable o factible.

Se pueden diseñar ejemplos para cada regla específica, e incluso construir diálogos ficticios a partir de ellas. Esta cuestión la omitimos por el momento puesto que nos llevaría a complicaciones innecesarias.

Una última observación es que las reglas del discurso no brindan garantía de resolver todas las controversias, lo que en algunos casos prácticos conllevaría serios problemas puesto que la discusión no sólo sería costosa, sino que amenazaría con alargarse por un buen tiempo. No obstante, no creemos que exista otro método para resolver estos conflictos sin pérdida considerable en términos de lo justo y lo razonable. Esto explica, a su vez, porqué quienes tienen poco respeto hacia la justicia se apresuran a desvirtuar los méritos del diálogo práctico o considerarlo un ideal inalcanzable.