La catedral de Sevilla

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El viaje de los cantos...

[editar] Dos croquis antiguos de la Catedral de Sevilla

Alfonso Jiménez Martín

Imagen completa del croquis de “Archivo de la Catedral de Sevilla. Legajos de la Diputación de Negocios, Diversos nº 68 documento 30”
Imagen completa del croquis de “Archivo de la Catedral de Sevilla. Legajos de la Diputación de Negocios, Diversos nº 68 documento 30”
Detalle de la zona entre las puertas de San Cristóbal y San Miguel del croquis de la imagen anterior
Detalle de la zona entre las puertas de San Cristóbal y San Miguel del croquis de la imagen anterior

En 1997[1], con motivo de la publicación de una nueva planimetría de la catedral hispalense, analicé los planos históricos del edificio, en cuya recopilación había invertido varios años con resultados prácticamente nulos, pues sólo hallé un bosquejo inédito, y de escaso interés; cuando sólo faltaban unas semanas para la presentación del libro, la archivera doña Isabel González Ferrín me avisó de la aparición de un croquis de la planta del conjunto catedralicio incluido en uno de los legajos del Archivo que estaba revisando entonces, dibujo perfectamente inédito; pero antes de que hubiera pasado un año doña Nuria Casquete de Prado Sagrera, directora de la Institución Colombina, que es la fundación que gestiona el Archivo, me avisó de la aparición de otro, incluido en unos papeles de la Biblioteca Capitular. En este artículo pretendo darlos a conocer con la esperanza, además, de que en cuanto estas páginas vean la luz empiecen a aparecer nuevos gráficos. Ni que decir tiene que agradezco las noticias de la existencia de los referidos, amén de la ayuda que me han prestado para su estudio y publicación.


Para empezar haré un breve resumen cronológico de los planos generales del templo que conocía, basándome en la publicación citada:


1. Planta de Giorgio Vasari El Joven, antes de 1604. En un volumen[2] de 160 folios que se guarda en el Gabinetto dei Disegni e delle Stampe, de los Uffizi, aparecen pegados numerosos recortes que contienen 230 dibujos; el folio que interesa es el 32, que porta el dibujo número 78 (catálogo n1 4792), rotulado como "Pianta del Duomo - di Siviglia in Hispagna". El dibujo ha permanecido inédito hasta 1970. Según el estudio que realicé[3] se trataría de una copia, realizada por Vasari entre 1598 y 1604, de un plano que existía en la corte española, plano que a su vez reunía un dibujo del siglo XV del edificio gótico, y otro del XVI, que representaba la Capilla Real, ambos esquemáticos, pero razonablemente exactos[4].


2. Planta de Matías de Arteaga, de 1672. En 1671 se publicó en Sevilla el libro que Fernando de la Torre Farfán dedicó a las Fiestas de la S. Iglesia Metropolitana, y Patriarcal de Sevilla, al nvevo cvlto del Señor Rey S. Fernando el tercero de Castilla y de Leon (Sevilla: Viuda de Nicolás Rodríguez, edición facsímil de 1984), con nueve ilustraciones dibujadas y abiertas por el pintor Matías de Arteaga; la sexta, ubicada entre los folios 17 y 18, es la "PLANTA DE LA IGLESIA Año 1672", primera representación “técnica” publicada, aunque se caracteriza por la tosquedad que le confieren unas convenciones poco afortunadas y una cantidad significativa de errores conceptuales y gráficos[5].


3. Planta de Adolfo Fernández Casanova, de 1890. En el segundo tomo de Sevilla Monumental y Artística. Historia y descripción de todos los edificios notables, religiosos y civiles, que existen actualmente en esta ciudad y noticias de las preciosidades artísticas y arqueológicas que en ellos se conservan existe un encarte que es la primera planta de la Catedral completa, en cuyo margen izquierdo se lee "A. Fernandez Casanova - 1890", arquitecto que intervino en ella desde 1878 hasta su fallecimiento en 1915[6]. El plano está reproducido a escala 1/400, como declara otro rótulo ("Relacion o'oo25 por metro"), pero es evidente que la del original debía ser distinta, pues se percibe que la publicación reproduce seis hojas que, teniendo en cuenta el tamaño del encarte (640 por 458 milímetros), supongo que estaban a escala 1/100; es un dibujo magnífico, completo, bien medido y lleno de datos, tales como la diferenciación cronológica de las fábricas mediante tramas, la situación de altares, desniveles y demás elementos, todos con las oportunas referencias para su localización.


El balance no puede ser más pobre: tres plantas entre 1435, año en que empezaron las obras del edificio gótico, y 1994, fecha en que finalizó el plano que publicamos en 1997, el cuarto de los conocidos, pero tampoco es para extrañarse, pues la ciudad no ha tenido un plano general hasta 1771, quizás por ser ambas, ciudad y catedral, tan descomunales que la tarea asustó a casi todos. Ahora, gracias a los dos croquis, sabemos que, por lo menos, otros lo intentaron. Antes de proceder a la descripción de los dos dibujos acotaré someramente las fechas en que fueron realizados, pues, cada uno a su manera, representa la iglesia del Sagrario, es decir, que se confeccionaron en fecha posterior a 1618, cuando se colocó la primera piedra de este edificio, cuya construcción duró, en primera instancia, 44 años[7]; como ninguno de los dos dibuja el actual Pabellón[8], cabe sostener que se hicieron antes de 1760, momento en que empezó la dilatada historia de este último añadido al conjunto catedralicio.


Empezaré por describir el que está mejor dibujado[9]; su soporte es un bifolio, carente de filigranas, de 522 por 246 mm, plegado cuatro veces hasta quedar con un tamaño de 128 por 246 mm. En el reverso lleva cuatro textos (Números 1 al 4 de la primera parte del apéndice de este artículo), entre ellos el que refleja la propuesta de datación que hizo en su momento el actual canónigo archivero, correspondiente al año 1650, aunque con interrogante. En el anverso aparece el dibujo que comentamos y un buen numero de textos del mismo momento (del 5 al 26 de la primera parte del apéndice). Se trata del bosquejo de la planta general completa del edificio que contiene, en la parte alta del soporte, y mezclada con sus trazos, un apunte de la sección transversal de la catedral por el crucero; entre las líneas y rayados aparecen letreros, muchos de ellos cancelados mediante trazos oblicuos, textos que describen elementos cercanos y sus medidas. Todos ellos están transcritos en el apéndice de este trabajo, en el que se identifican mediante números correlativos, que a su vez figuran en una de las imágenes adjuntas con objeto de facilitar su localización.

Imagen completa del croquis de la hoja 32 de “Biblioteca Capitular, Legajo 59-6-10 (antiguo 63-9-86), documento nº 2, titulado  «Planos de la Catedral Sagrario Parroquias y Convtº de Seviª»
Imagen completa del croquis de la hoja 32 de “Biblioteca Capitular, Legajo 59-6-10 (antiguo 63-9-86), documento nº 2, titulado «Planos de la Catedral Sagrario Parroquias y Convtº de Seviª»

Desde un punto de vista gráfico podemos distinguir dos partes, bien diferenciadas por el rigor y acabado del trazado, la presencia de rayado de los muros y de la mezcla de letreros con trazos; lo más cuidado y a la vez más complejo es lo que corresponde a la planta de la catedral propiamente dicha, casi la misma extensión que representaron Vasari y Arteaga: las naves y capillas góticas, la capilla Real y la Giralda; el resto, que es novedad, lo forman la sección, el patio de los Naranjos, el Sagrario y los elementos que cubren el costado sur del templo, desde la puerta de la Campanilla a la de San Miguel, aunque son todos tan esquemáticos que a veces sólo están esbozados. En la parte gótica, concretamente en el Trascoro, se advierte que el autor enmendó un error, pues había empezado a dibujar la planta del Monumento de Semana Santa en el primer tramo, delante de la puerta del Perdón Nueva: posteriormente la raspó y la dibujó en el sitio correcto. Este es el único fallo grave que detecto en la parte dibujada con mayor detalle, cuyo trazo es de tal seguridad que me lleva pensar que quien lo realizó no sólo estaba habituado a dibujar con tinta, sino además que lo calcó de otro dibujo, similar al de Vasari, al que agregó de los elementos periféricos y el Monumento. Estoy completamente seguro de que no calcó el de Arteaga y si lo tuvo presente es obvio que no lo utilizó.


Los textos, además de los que aparecen en el reverso, también corresponden a dos momentos diferenciados, aunque no faltan modificaciones que implican etapas intermedias en su realización. Creo que los más antiguos son los que están escritos con la letra más descuidada y grande, que contiene la mayoría de las modificaciones, mientras la letra menuda es posterior, pues aclara datos de la grande y carece de modificaciones. Da la impresión de que ambas son de la misma mano, por lo que interpreto que la mayor es el reflejo de observaciones in situ, y la otra, trazada en mejores condiciones de estabilidad e iluminación, y sin prisas, sirvió para fijar y pulir la información; certifica esta presunción el hecho de que todos los datos métricos escrito con la segunda letra, la pequeña, proceden de los de la mayor, cuya información numérica final reúnen y ordenan. Aún cabe distinguir un tercer momento, pues todos los textos de letra menuda están cancelados[10] y varios de los de letra grande también, precisamente aquellos cuya información métrica repiten los de letra menuda[11]: es como si la información de unos y otros, ya transcrita, hubiera perdido todo su valor. Los textos que no se repiten son los que indican, en el lugar apropiado, el nombre del elemento en cuestión.


No entraré en la exactitud de las medidas, pues su análisis sería tedioso y largo, aunque un muestreo indica que no están demasiado mal las anchuras y las longitudes, pero son más inexactas las medidas de las alturas, como era de esperar. Por todo ello se puede afirmar que la intención del dibujo era documentar las medidas que se tomaron ad hoc o bien se copiaron de alguna fuente indirecta, que desconocemos, y cuyo destino final queda, por ahora, en el terreno de las hipótesis: datos para una publicación, información solicitada por una instancia superior, comparación con otras catedrales, etc. Son interesantes las deducciones sobre las formas arquitectónicas del conjunto catedralicio, dibujadas o no, pues por escasos que sean los datos y por poco fiables que parezcan sus representaciones, son en muchas ocasiones únicas o primerizas, tanto por haber desaparecido aquellas[12], o, al contrario, por ser su más temprana documentación planimétrica[13]; la primera consecuencia de este recuento es que podemos afinar algo más la fecha del dibujo dentro del entorno antes acotado (1618-1760):


A. Terminus post quem. Aparece ubicada en su lugar la pila del baptisterio, trasladada a él el día 27 de mayo de 1656[14] desde el tramo que le precede por el lado de poniente. No sirve el dato de la reforma de la capilla de San Isidoro, en 1661[15], pues el espacio en si ya existía y todo indica que su representación no cambió.


B. Terminus ante quem. Aún no estaba construido el pórtico meridional del coro, mirando hacia la capilla de la Antigua, que estaba prácticamente concluido en febrero de 1732[16].


Un dato externo que ayuda a reducir esta amplia horquilla de 76 años, es el hecho de que don Fernando de la Torre Farfán, el autor del libro que ilustró Arteaga, publicó lo siguiente en la página 17 del mismo: “Las medidas deste singular templo, computadas con la que se hallan en muchos escritores, que hizieron assumpto deste intento, padecen variedad. Y asi los maestros, que se convinieron a las presentes, rigieron estas por las antiguas, que guarda el Archivo, tomadas con particular diligencia el año mil y quinientos y treze, por el famoso architecto que entonces era maestro mayor de las obras desta Santa Iglesia con otros que entonces concurrieron por particular acaso a este examen, volviendo ahora a tantearlas de nuevo y computarlas con aquellas”; tenía razón don Fernando pues los datos métricos anteriores a él que han llegado a nosotros son escasos y levemente distintos[17] y además no es fácil compararlos, pues faltan indicaciones precisas del origen y final de las cotas, aunque existe una cierta convergencia; por lo que concierne la “famoso architecto” de 1513 debe ser Alonso Rodríguez, cuya fama se basa, por desgracia, en la caída del cimborrio que había contribuido a cerrar, y cuyas medidas deben ser las que figuran en el único documento extenso que dictó[18], fechado en el citado año[19], donde aparecen unas cuantas, distintas de las que estamos analizando[20]. Por lo tanto las cifras disponibles y comparables antes de la verificación que menciona el libro de 1671 eran, como mínimo, éstas:


RODRÍGUEZ. MORGADO. CARO.
Longitud total 410

Anchura total 280

Longitud total 427

Anchura total 273

Longitud total 420

Anchura total 263


Lo más interesante del caso es que podemos comparar todas las medidas del libro de 1671, no sólo dos, con todas las del dibujo, según acredita esta tabla que, al compararla con la anterior, suscita varias dudas que no es el momento de resolver:


TORRES. DIBUJO.
Longitud total 379 379
Latitud total 217 217
Ancho nave central 59 59
Ancho naves colaterales 40 39½
Altura arcos naves laterales 96 96
Altura de la capillas 49 49
Perímetro pilar normal 43 43
Perímetro pilar crucero 46 46
Perímetro de las pilastras 21½
Altura pilares hasta cimacio 72 62
Altura pilares entre arcos 34 34
Altura restante 38 38
Altura total 134 sic 134
Fondo de las capillas 37 37


El parecido es tan notable que sostengo que el croquis sirvió para redactar la parte indicada, como acredita el proceso de elaboración directa que muestran todos sus detalles, siendo improbable la posibilidad opuesta, sobre todo a la vista de varios datos: la errata de imprenta de 72 por 62, sin que cambie la suma, pues debiera ser 144, pero se imprimió 134 para igualar a la del texto 11 del dibujo, que a su vez es incorrecta, pero distinta; también son síntomas el redondeo de una de las medidas y la novedad de la medida de 21½, que es la mitad de 46, extrapolación incorrecta y absurda a la vista de las pilastras. Por todo ello creo que la fecha del croquis queda entre el 27 de mayo de 1656 y el año 1671. Si esta hipótesis fuese correcta podríamos arriesgar otra sobre su autor, al considerar que las medidas que aporta sólo pudo tomarlas alguien que reuniera dos cualidades, como son una cierta familiaridad con la arquitectura y la posibilidad de acceder al edificio con entera libertad[21], circunstancias que concurrieron en cualquiera de los maestros mayores de aquellos quince años: Pedro Sánchez Falconete (1625-1664)[22], Juan González Pacheco (1664-1667), Andrés Pérez de Ifar (1667-1669) o Esteban García (1669-1681). Creo que podemos descartar la autoría del primero de los maestros citados, pues su letra y su forma de dibujar[23] no se parecen a los del gráfico que estoy analizando; sus ayudantes y sucesores, Juan González Pacheco[24] y Andrés Pérez de Ifar[25], no gozaron de mucho predicamento ante el Cabildo y aunque pudieron realzar el dibujo no tenemos más elementos de juicio para adjudicárselo que su ejercicio profesional, mediatizado por la avanzada edad y enfermedades de ambos y el entorno cronológico, un tanto prematuro. El cuarto maestro mencionado, Esteban García[26], tiene a su favor su prestigio, aunque maltrecho a partir de 1680, pero sobre la cercanía cronológica a la publicación del libro.


También interesa resaltar que estas medidas se consideraron las oficiales del edificio durante siglos, mientras estuvo vigente el sistema castellano de medidas tradicionales, como acreditan los datos, plenamente coincidentes, que publicaron dos grandes historiadores posteriores: Diego Ortiz de Zúñiga (1636-1680) en 1677, al describir la primera terminación del edificio gótico en el año 1506[27] y Juan Agustín Ceán Bermúdez, cuando publicó la primera guía moderna de la catedral[28], en 1804.

Localización de los textos transcritos
Localización de los textos transcritos

El otro dibujo[29] es más tosco y exhibe menos rótulos, aunque tiene la ventaja de ir acompañado por otros gráficos, que representan la ciudad o partes de ella, y cuyos datos explícitos permiten establecer la fecha del conjunto con bastante precisión. Forma parte de un manuscrito encuadernado[30], que toca ocho temas distintos, el segundo de los cuales es denominado en el índice “2º. Planos de la Catedral Sagrario Parroquias y Convtos de Sevª”; se trata de papeles, con filigranas muy distintas, a veces encolados para aumentar el tamaño del formato disponible y que, finalmente, recibieron una pestaña pegada en el lateral izquierdo para encuadernarlos; en la mayoría no hay nada escrito ni dibujado por el reverso. Forman un conjunto de dibujos y tablas que, sin preámbulo y sin ningún elemento explicativo diferenciado, desarrollan la siguiente serie, ordenada según la numeración actual del conjunto encuadernado:


(30). Bosquejo de un plano de la ciudad, sin escala, que abarca de forma irregular desde el Hospital del Amor de Dios por el norte, la calle Cantarranas por el sur, la Campana por el este y el final de la actual calle Alfonso XII por el oeste (Se reproduce en este artículo).

(31). Primera parte de una tabla de ocho columnas y cinco filas titulada “1./ Mapa de los edificios del termino Parrochial del Sagrario de la S. Ygla Patriarcal de Sevilla”, que es la primera parte de una especie de cuadrante de todos los edificios religiosos de la ciudad y algunos otros de los que hoy llamaríamos civiles. Tiene cinco filas de otras tantas zonas. En la columna de la derecha figura con otra letra un dato fechado, y que parece un añadido: “Academia Real de las Buenas Letras fundada aº del 1751”.

(32). El plano de la catedral que voy a presentar, cuyos letreros corresponden a la misma mano de los documentos 31, 33, 34 y 35.

(33). Segunda parte de la tabla de ocho columnas titulada “2./ Doze Parroqs orientales de Sevª”. Tiene doce filas de otras tantas zonas.

(34). Tercera parte de la tabla de ocho columnas titulada “3./ Doze Parroqs occidentales de Sevª”. Tiene ocho filas de otras tantas zonas. Figura un añadido con otra letra que dice “Otra [capilla] del S. Cristo de los Desamparados por el año 1796”.

(35). Cuarta y última parte de la tabla de ocho columnas titulada “4./ Prosiguen las” (sic). Al final figura la fecha de este conjunto de cuatro tablas: “Henº del 1744”. Tiene seis filas de otras tantas zonas y la suma total por columnas, que arroja el siguiente resultado: 27 parroquias y tres zonas extramuros, 30 conventos masculinos, 18 conventos femeninos, 15 hospitales, 24 edificios religiosos menores, 9 “casas reales” y 9 obras públicas y otros elementos.

(36). Dos bosquejos de las murallas que van desde los Reales Alcázares a la Torre del Oro. Están hechos a tinta, pero lleva numerosas líneas de grafito que parecen trazados previos, todo muy tosco (Se reproduce en este artículo).

(37). Diagrama topográfico de la ubicación de las parroquias y puertas de la muralla de la ciudad. En el reverso encontramos un primer y fallido intento de representar lo mismo.

(38). Un bosquejo de la planta de la ciudad, con otro similar por el reverso. Están hechos a tinta, pero lleva numerosas líneas de grafito que parecen trazados previos de partes complementarias, todo muy tosco.


El conjunto es, en cuanto a formatos y técnicas, y no digamos en lo que concierne a los papeles, pues en tan escaso número de hojas hay un buen número de filigranas de fábricas distintas, pero se percibe la intención de obtener, con materiales diversos, unas especie de inventario general de edificios institucionales que, como era de esperar, muestran un claro predominio de los eclesiásticos y también una ordenación muy ligada esta funcionalidad omnipresente. Parece que la idea era obtener un dibujo general donde quedasen reflejadas los edificios de uso público de la ciudad.


El plano de la catedral, que aparentemente está colocado en su sitio, es decir, tras el cuadrante que corresponde a su propio territorio parroquial, fue realizado a tinta sobre un papel de 584 por 426 mm, plegado una vez para reducir altura y tres para reducir la anchura, hasta quedar con 166 por 292 mm; el papel, que en realidad son dos bifolios pegados, muestra dos parejas de filigranas, una pareja por pieza: una de ellas, la de la izquierda, es un blasón coronado cuyo único motivo es una cruz de Malta, bajo el que se lee “PASQUALE”; la del otro lado es también un escudo similar, que ostenta en vez de la cruz una banda inclinada con el lema “LIBERTAS”, bajo el que se lee “POLLERA”. Teniendo en cuenta la fecha que he propuesto hubiera sido raro encontrar estas filigranas, grandes y suntuosas, en el inventario de marcas de Briquet[31], pero nada impide proponer que se trata de una producción italiana. Si aceptamos que la fecha más temprana para el conjunto es la de enero de 1744, pues ésta es la datación expresa del documento más explícito, extenso y completo, es decir, del subconjunto formado por las hojas 31, 33, 34 y 35, y que la mas tardía es la de 1760, según establecí al principio, tenemos una etapa en la que no conozco ninguna iniciativa institucional, ni religiosa ni civil, que explique la necesidad de realizar la tarea de recopilación que se desprende del conjunto de datos que podemos extraer de los cuadros y gráficos que he relacionado, salvo que estemos ante documentos preparatorios, o iniciales, para dar respuesta de las propiedades eclesiásticas a la “Magna averiguación fiscal para alivio de los Vasallos y mejor conocimiento de los Reinos”, es decir, del Catrastro de Ensenada (1749-1756).


Me apresuro a indicar que la parte de la catedral propiamente dicha está calcada del dibujo de Arteaga publicado setenta y dos años antes, lo que reduce el valor de esta planta a lo que nos informa sobre los ámbitos periféricos del conjunto catedralicio, en los que coincide bastante bien con el croquis del siglo precedente, pues, aunque el dibujo es bastante peor, sus rótulos son más explícitos.


Esta pareja de dibujos, distanciados casi setenta años, tienen como interés principal el suministrar información de diversos detalles del edificio que los gráficos anteriores al siglo XIX evitaron; especialmente dan somera cuenta de la organización en planta del heterogéneo conjunto de construcciones de formato carente de monumentalidad, que empezaron a construir a mediados del siglo XV, y cuyo derribo se acometió a partir de los daños que sufrieron cuando el terremoto de Lisboa, de 1755; con estos esquemas, las descripciones literarias existentes[32], la única vista que conocemos de su fachada[33] y los resultados de las excavaciones de sus restos[34], podríamos intentar su reconstrucción, tarea que dejaremos para una próxima ocasión. Por si a alguien le interesa examinar esta tarea ofrecemos ampliaciones de esta zona en los dos casos.


[editar] Referencias

  1. Jiménez Martín y Pérez Peñaranda (1997).
  2. Números 4715 a 4944 del catálogo.
  3. Jiménez Martín y Pérez Peñaranda (1997:61-73).
  4. Todo apunta a que el plano que estaba en la corte española era la versión final que el cabildo envió al rey para explicarle la disposición e implantación de la capilla Real en la cabecera de la catedral.
  5. Jiménez Martín y Pérez Peñaranda (1997:81-82). La diferencia de un año entre la fecha de la edición y la que figura en la plancha del dibujo creo que se explica si los dibujos se acabaron cuando los restantes pliegos llevaban algún tiempo impresos.
  6. Nació este arquitecto y catedrático de Geometría Descriptiva en Pamplona en 1843 y se tituló en Madrid en 1871, donde falleció en 1915 (Jiménez Martín 1999).
  7. Bravo Bernal ([2002]:fuentes 8).
  8. Jiménez Martín y Pinto Puerto (2003:199).
  9. Archivo de la Catedral de Sevilla, Legajos de la Diputación de Negocios, Diversos nº 68 documento 30 (actualmente Planos y Dibujos nº 527).
  10. Los dos que no lo están corresponden a una acotación (texto 15) y una suma (texto 11).
  11. Las equivalencias son las siguientes, con la letra grande entre paréntesis: 5 (=6+7+8+9), 19 (=20), 21 (=26) y 25 (=24).
  12. Coro de la capilla de San Francisco, torre de San Miguel, conjunto de edificios que se sitúan entre las puertas de San Cristóbal y del Nacimiento, puerta de la sacristía de la capilla de Scalas, añadidos en la fachada norte de la catedral gótica, ocupando los restos de la arquería sur del patio de los Naranjos, y puerta entre las capillas de San Hermenegildo y San José.
  13. Pasillos bajo los presbiterios de las capillas de Santa Ana y San Hermenegildo, capillla y sacristía de la Antigua y sacristías Mayor y de los Cálices.
  14. Morales Padrón (1981:134).
  15. Cruz Isidoro (1991:39).
  16. Morales Martínez (1985:220).
  17. Morgado (1587:97ss) y Caro (1634:52), mencionan que la longitud alcanza 427 y 420 pies respectivamente, la anchura 273 o 263, pero coinciden en la altura, 126 pies.
  18. Publicado íntegro en Fernández Casanova (1888:106ss).
  19. Gestoso y Pérez (1892:59).
  20. Menciona (Fernández Casanova 1888:12) las siguientes medidads en pies: tres perímetros de pilares (56¼, 81 y 121), anchos de las naves (60, 40 y 30), anchura total de 280 y longitud total de 410.
  21. Un paralelo exacto de este tipo de colaboración: Gestoso (1892:144s) publicó dos tablas de dimensiones que le facilitó el arquitecto de entonces, Fernández Casanova, autor, como antes indiqué, del plano que Gestoso publicó y que su autor jamás llego a poner en imprenta.
  22. Cruz Isidoro (1991:23 y 26).
  23. Luna Fernández-Aramburu y Serrano Barberán (1986:193).
  24. Cruz Isidoro (1997:103-107).
  25. Cruz Isidoro (1997:109-111).
  26. Cruz Isidoro (1997:113-122).
  27. Ortiz de Zúñiga (1677:431).
  28. Ceán Bermúdez (1804:24s).
  29. Biblioteca Capitular, Legajo 59-6-10 (antiguo 63-9-86), documento nº 2 “Planos de la Catedral Sagrario Parroquias y Convtº de Seviª”.
  30. El documento mas antiguo trata de temas relacionados con Felipe II y el más moderno lleva la fecha de 1771; no percibo ningún nexo temático entre los ocho temas tratados y sólo el segundo tiene gráficos.
  31. Briquet (1985: tomo 1; la marca 5576 es una cruz de Malta, de una fábrica napolitana).
  32. En realidad las descripciones mas útiles están fechadas despues del comienzo de las obras del Pabellón, pues este, durante muchos años, fue sólo un muro que ocultaba detrás los heterogéneos edificios previos; asi lo describen Cean Bermúdez (1804:189), González de León (1844: 341ss) y Gestoso y Pérez (1890:527).
  33. Hernández Núñez (1993: 143).
  34. Tabales Rodríguez y Jiménez Sancho (2002:287).
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