Impactos ambientales/Método y técnicas para la preparación de Planes de Reasentamiento

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Como se dijo en el capítulo referente a, la recogida de datos socioeconómicos, para los estudios de base constituye una tarea fundamental en la planificación de los reasentamientos. Hoy día se dispone de una vasta bibliografía acerca de los distintos métodos de recopilación de datos (Beebe 1993). El presente anexo contiene algunas sugerencias acerca de la clase de datos que debe obtenerse, las técnicas que cabe aplicar y la secuencia del proceso. En todo caso, se recomienda al usuario de estos lineamientos que busque otras fuentes de información para obtener una orientación más amplia. SDS/IND ha reunido material sobre el tema que puede ser consultado.

Evaluación social rápida[editar]

La evaluación social rápida comprende las siguientes actividades:

  • a) Identificar la población afectada y los posibles efectos del proyecto. Quedan incluidos los grupos afectados de manera indirecta, así como los afectados directamente.
  • b) Recolectar información básica sobre la población afectada. Los datos pueden obtenerse en fuentes formales (gobierno, círculos académicos) o informales (organizaciones de la comunidad, dirigentes locales). La información debe incluir la ubicación geográfica de la población y sus características demográficas, sociales y económicas. Puede ser necesario verificar la exactitud de los datos existentes y recopilar datos primarios.
  • c) Identificar los principales subgrupos dentro de la población afectada. Los subgrupos pueden identificarse sobre la base de las diferencias en cuanto a su acceso a recursos, particularmente cuando ello pueda ponerlos en mayor riesgo debido a los efectos del proyecto. Los subgrupos pueden incluir poblaciones con su propia identidad étnica o regional, como pueblos indígenas, refugiados o emigrados recientes, así como sectores determinados de la población, tales como mujeres, personas de edad o jóvenes.
  • d) Realizar las primeras consultas. Las primeras consultas comprenden visitas al terreno y conversaciones con la población que pueda resultar afectada. Es importante tratar de incluir en ellas a todos los principales subgrupos y sectores de la población.
  • e) Evaluar el grado de riesgo. Sobre la base de la recogida de datos y de las consultas iniciales, debe ser posible evaluar los riesgos que el proyecto propuesto entraña para la población afectada y sus distintos subgrupos.

La evaluación debe hacerse con cierta rapidez, dentro de los límites de lo razonable, y, por esta razón, necesariamente la recolección de datos depende en gran medida de la información disponible. No obstante, el equipo que la realice debe tener en cuenta que los posibles efectos pueden ser directos, como las pérdidas de casas y tierras agrícolas, cambio de empleo, ingreso o acceso a los recursos, o un mayor riesgo de enfermedades infecciosas. La evaluación debe incluir los datos siguientes:

    • ubicación geográfica
    • sistemas de asentamiento
    • composición étnica
    • afiliación religiosa
    • tenencia y propiedad de la tierra
    • organización social
    • sistemas de ocupación y empleo
    • principales fuentes de ingreso
    • niveles de ingreso

Todos estos datos deben figurar en padrones censales, levantamientos catastrales, estudios académicos o archivos locales. Los distintos subgrupos deberán describirse desde el punto de vista de:

    • distinciones lingüísticas, culturales y étnicas
    • posesión de tierras y capital
    • ingreso y ocupación
    • sexo y edad

Para complementar los datos obtenidos de distintas fuentes, tal vez sea necesario llevar a cabo consultas preliminares con la población potencialmente afectada. Las primeras consultas sirven de oportunidad para evaluar las experiencias y prioridades de la población y para verificar los datos descriptivos recogidos acerca de ella y sus subgrupos. Las primeras consultas también pueden incluir visitas a integrantes de los subgrupos afectados, representantes de asociaciones locales, funcionarios del gobierno local, y dirigentes comunitarios, así como representantes de organizaciones no gubernamentales del lugar, nacionales e internacionales, y profesionales de las ciencias sociales que hayan realizado estudios en la zona.

Finalmente, la evaluación de los riesgos ayudará a determinar qué información adicional se necesita y qué medidas paliativas y de rehabilitación pueden adoptarse. La información quedará incluida en la ficha ambiental y se utilizará a fin de preparar los términos de referencia para los estudios de base y la evaluación del impacto ambiental.

Estudios de base[editar]

Los estudios de base, a diferencia de la evaluación social rápida, se basan en mayor medida en la recolección de información actualizada y por lo general combinan técnicas cualitativas y cuantitativas.

En primer lugar, de no haberse hecho durante la evaluación social rápida, hay que consultar las fuentes de documentación existentes, a fin de determinar lagunas en los datos disponibles y la fiabilidad de la información disponible. Esas fuentes son datos censales, estudios, investigaciones académicas de la población afectada, estadísticas de salud y estadísticas educacionales. Hay que examinar además los mapas y los levantamientos catastrales y evaluar minuciosamente su fiabilidad. La fecha en que se recogió la información también es importante. Cuando se trate de zonas rurales, los datos que tengan más de diez años de antigüedad no deben considerarse válidos; en cuanto a las zonas urbanas, debe ponerse un límite de cinco años para la fiabilidad de los datos, porque las características demográficas y sociales de las zonas urbanas son sumamente variables y pueden estar sujetas a cambios rápidos.

A continuación hay que obtener datos cuantitativos adicionales y actualizados mediante:

  • la realización de un censo especial para la población afectada
  • el recuento de las viviendas en el terreno
  • estudios aerofotogramétricos para constatar las redes de transporte, las limitaciones geográficas y las condiciones ambientales
  • una encuesta por hogares para recolectar datos económicos y de ocupación
  • cartografía catastral

Finalmente, puede aplicarse un método más cualitativo para obtener datos afinados que permitan llevar a cabo un análisis exhaustivo de los posibles efectos.

Un método innovador para realizar este tipo de estudios es el llamado método participativo de evaluación rápida. La ventaja de ese método consiste en que permite a los encargados de la evaluación recoger información cualitativa sobre una zona nueva rápidamente y permite la participación de la población local en el proceso del proyecto desde el comienzo. La evaluación rápida hace posible que un equipo de evaluadores obtenga rápidamente datos cualitativos que pueden documentar la adopción de decisiones acerca del diseño y la ejecución del proyecto y del plan de reasentamiento.

La utilización de profesionales calificados de las ciencias sociales que conozcan el lugar del proyecto es un elemento fundamental para que un proceso participativo de evaluación rápida rinda buenos resultados. Esos profesionales deberán estar en condiciones de identificar a los participantes para incorporarlos al proceso de evaluación y deberán tener en cuenta la necesidad de incluir a los principales grupos de la población afectada.

La evaluación rápida se guía por tres conceptos básicos. En primer lugar, se usa un método de sistemas porque permite una consideración más amplia de las variables. Puede definirse un sistema como “un conjunto de elementos relacionados entre sí” (Beebe, pág. 4). Una perspectiva de sistemas considera todos los aspectos de la situación local pero define rápidamente sólo los elementos más importantes.

En segundo lugar, es importante incluir técnicas de estudio por triangulación para asegurar la validez de los datos. La triangulación significa combinar sistemáticamente distintas perspectivas (por ejemplo, las de los profesionales de las ciencias sociales, los participantes locales y los funcionarios del organismo) y métodos de investigación diferentes. La triangulación es importante para validar los datos y situarlos en su contexto adecuado.

Finalmente, la recogida y el análisis de datos deben constituir un proceso iterativo, a fin de que sea posible incorporar al análisis las comprobaciones imprevistas. Hay diversas técnicas de investigación que pueden usarse para la recolección de datos. Para obtener datos acerca de la ubicación de los recursos naturales, por ejemplo, puede recurrirse a:

  • La cartografía participativa de los recursos y de características sociales y naturales importantes de la zona. En estos casos, el equipo, acompañado por lugareños, traza literalmente un mapa de los recursos, por ejemplo las fuentes de agua, zonas utilizadas para la caza, para cosechar productos, para juntar leña, para la agricultura, el pastoreo, zonas residenciales, etc. Una ventaja de esta técnica es que pone de manifiesto la idea de la gente del lugar acerca del medio ambiente y permite que los integrantes del equipo adquieran rápidamente un conocimiento del paraje.
  • Los recorridos transversales. Se trata de estudios físicos de lugares seleccionados, realizados en compañía de residentes. Los recorridos deben corresponder a secciones transversales significativas de la región.

Para la recogida de datos socioeconómicos se puede recurrir a:

  • La observación participante. Con esta técnica, el investigador participa en el entorno sociocultural del hogar y la comunidad, al tiempo que lo observa. Ello le permite validar las respuestas de los participantes por medio de una observación real de su comportamiento. Generalmente requiere más tiempo que una entrevista, a menos que el investigador ya esté familiarizado con la comunidad o las comunidades de que se trate.
  • Las entrevistas informales. Se formulan preguntas abiertas acerca de ciertos temas. El investigador se ajusta a una pauta general, pero puede modificarla para dar cabida a opiniones adicionales del respondiente.
  • Las entrevistas formales. Se hacen preguntas por escrito acerca de temas concretos, generalmente con varias opciones para responder.
  • Las entrevistas colectivas. Esta técnica puede ir desde las reuniones informales con grupos pequeños hasta deliberaciones más formalizadas en torno a un conjunto concreto de temas. Las entrevistas colectivas permiten que el investigador verifique la información con un número mayor de personas, ofrecen una oportunidad de diálogo y aumentan el caudal de datos obtenido en las entrevistas individuales.
  • La escala de riqueza. Las escalas de riqueza, aun tratándose de poblaciones pequeñas, ayudan a identificar a los miembros más pobres de la comunidad y permiten que el investigador se entere de los conceptos locales acerca de las diferencias en materia de riqueza de recursos. En esta técnica, se pide que se clasifique a los miembros de la comunidad según las diferencias de riqueza y que se expliquen los criterios de selección. Las escalas pueden verificarse con otros datos obtenidos por medio de entrevistas y de la observación participante.
  • La utilización de fuentes esenciales de información. Estas fuentes son personas conocedoras de la comunidad, dispuestas a compartir su información y bien situadas para orientar al investigador. Su utilización es fundamental en una evaluación rápida. (Adaptado de Scrimshaw y Hurtado, 1987, y Appleby, 1992.)