Historia de Europa/Prefacio

De Wikilibros, la colección de libros de texto de contenido libre.
Saltar a: navegación, buscar

El objetivo de este prefacio es ofrecer al lector una base histórica previa al periodo abarcado por este libro. Dicho periodo es, concretamente, desde la alta edad media, año 1000 d.c. aproximadamente, hasta la actualidad.

La caida del Imperio Romano

Se suele hablar de una Caida del Imperio Romano, pero este termino es impreciso en muchos aspectos y puede llevar a confusión. Es cierto que el estado centralizado creado por Cesar Augusto y sus sucesores desapareció de la historia, sin embargo las ciudades, pueblos, leyes, cultura y, lo más importante, el idioma, latín, que Roma había legado a Europa, persistieron y en ellos se baso la futura sociedad europea.

El último periodo del imperio romano estuvo dominado por grandes tensiones. La mayor parte de estas tensiones ocurrieron en la parte Occidental del Imperio. Al inicio del siglo V D.C., la parte occidental del imperio se encontraba sometida en mayor o menor cantidad a continuos ataques bárbaros, es decir de pueblos externos al imperio. Las regiones Occidentales perdieron el apoyo imperial durante el mandato de Constantino I. Constantino decidió dividir el imperio entre sus hijos lo cual, debido a los continuos ataques bárbaros y al hecho de la rápida decadencia de la ciudad de Roma, provocó el traslado de la capital del Imperio a Bizancio (Posteriormente llamada Constantinopla, en honor a Constantino, y en la actualidad Estambul, capital de Turquía)

La decadencia politico-económica continuo durante este periodo. Sin embargo, la progresiva desapareción del poder central del imperio trajo un nuevo significado a la Provincias Romanas. A pesar de ser territorio romano, los ciudadanos que vivían en territorios fuera de la península italiana, cuyos antepasados habían aceptado a Roma como el eje del mundo, empezaron a dar mayor énfasis a sus identidades locales. Esto ocurrió con pueblos como los Galos, Hispanos, Bretones o Norte Africanos. Igualmente, las tribus bárbaras que invadían los territorios fronterizos de Roma, se establecieron en tierras imperiales, creando sociedades paralelas que lentamente se mezclaban hasta ser asimiladas por la población Romana. Este proceso duró dos o tres siglos y resultó en un lento cambio que fueron recreando la sociedad Europea, alejándola de las antiguas costumbres romanas. La región oriental, de habla griega, no latina, cambio su centro político a Bizancio, consumando el proceso de división del Imperio.

Otro acto significativo de Constantino como Emperador fue su conversión al cristianismo en el lecho de Muerte, estableciéndose así la nueva religión como futuro vínculo cultural común en toda Europa. Esto estableció la fundación de la arquitectura románica y el inicio de la construcción de templos románicos en todo el terreno Europeo. El arte románo se centraba en el realismo, mientras que el románico, propio de los primeros cristianos y bizantinos se olvidaban de este realismo en favor de un mayor sentido de proximidad a Dios.

Mientras el imperio se traslado a Bizancio/Constantinopla en Roma se fundó el nuevo papado, estableciéndose el papa como sucesor de San Pedro. El cada vez más extenso poder papal se asentó en el imperio de Occidente, mientras que Ravenna se estableció como capital no religiosa del imperio de Occidente.

El vacío de liderazgo y la tensión provocada por las continuas invasiones llevó a la caida de Roma el año 410, a manos visigodas y la caida del mismo imperio Occidental a manos del caudillo Barbaro Odoacro, que depuso al último emperador en el año 476. La caida del imperio Occidental también provocó que el imperio Oriental empezará a ser conocido a partir de entonces como Imperio Bizantino.

Después de la caida del imperio Occidental y de la fundación del nuevo papado, Italia no volvería a ser un estado unificado hasta el siglo XIX.

Unificaciones Bárbaras Tras la desaparición del poder romano, los Visigodos establecieron un nuevo reino en la península Ibérica, mientras los Vándalos se establecieron en el Norte de Africa. Los britanos romanos, que habían invitado a los guerreros anglo-sajones a sus tierras para que les ayudaran a repeler los ataques de otras tribus bárbaras, vieron como finalmente las tribus anglo-sajonas se asentaban en las islas.

La provincia de las Galias, que había sido una de las más prósperas de las provincias romanas de occidente, cayó en manos de las tribus Francas. La sociedad romano-gala y sus lideres fueron asimilados por los Francos, dejando en manos de sus guerreros la seguridad de la zona y cimentando la unión mediante matrimonios con los clanes Francos. El nuevo reino Franco incluía la mayor parte de la zona Oeste de la actual Alemania y el Norte de Francia, y su poder quedó patente con las victorias sobre los Visigodos y otras tribus bárbaras rivales. Actualmente, la palabra para designar a Francia en alemán, Frankreich (el reino Franco), rinde homenaje a este antiguo reino Franco.

La dinastía Merovingia, llamada así por el legendario caudillo Merovech, fue la primera en gobernar el reino Franco. Su más poderoso líder, Clovis, se convirtió al catolicismo en 496 cumpliendo una promesa por la victoria en la batalla de Tolbiac, que le dio la hegemonía sobre los territorios germanos. A su muerte, dividió su reino entre sus hijos, cuyas rivalidades darían pie a un siglo de intermitentes y sangrientas guerras civiles. La mayor parte de los Merovingios estuvieron más preocupados en sus propio poder que en reunificar el reino. Finalmente las fortunas de los Merovingios fueron dilapidándose y la dinastía entró en decadencia.

Tras esto, surgió con fuerza la dinastía de los Carolingios, como resultado del poder del Mayordomo , o “cabeza de la casa”. Los reyes Merovingios daban a sus Mayordomos grandes poderes para controlar y dirigir sus estados y algunos de ellos lo usaron para ganar el control de territorios enteros.

Con el apoyo del papado se eliminó a los Merovingios, convertidos ya en meras marionetas para esa época.

Pipino el corto fue el fundador de la dinastía carolingia, que culminó en su hijo Carlomagno. Carlomagno fue el primer rey coronado como Sagrado Emperador Romano, el supuesto sucesor de los césares y protector de la iglesia católica. Carlomagno, cuyo imperio se expandió hasta conquistar y abarcar la mayor parte de las actuales Francia y Alemania, creando un renacimiento del mundo intelectual en el reino Franco. Carlomagno fundó monasterios y tuvo a monjes realizando copias de la biblia, ricamente ilustradas, en habitaciones conocidas como scriptorias. Para las mujeres, los hábitos era una de las pocas formas de expandir sus horizontes culturales y hacer algo que no fuera tener hijos y trabajar en los campos.

En los territorios ocupados por la moderna España, floreció una monarquía electiva visigoda, con continuos conflictos, hasta que en el 711 la mayor parte de la Iberia cayó en manos de los invasores musulmanes. Surgió un gran imperio musulmán, el Califato de Córdoba, de gran poder militar y cultural. En las cordilleras montañosas del norte, persistieron pequeños reinos, como Galicia, Asturias, Navarra y Aragón. La frontera con el imperio Franco, conocida como la Marca Hispánica, fue el origen del principado de Cataluña. Tras un largo periodo conocido como la reconquista, en las que los distintos reinos cristianos peninsulares se mantuvieron siempre separados, los musulmanes perdieron sus territorios hasta qué, en 1492 cayó Granada a manos de los reyes católicos, Fernando de Aragón y Isabel de Castilla. España mantuvo las fronteras internas y leyes independientes para cada uno de sus antiguos reinos hasta el siglo 18.

Gran Bretaña se dividió en varios reinos después de la invasión por parte de las tribus germánicas de los Anglos, los Sajones y los Jutos. Esta división duró hasta el periodo de las invasiones danesas. El rey Alfredo unificó la mayor parte de Inglaterra al final de la novena centuria. En 1066, William el Bastardo, más tarde conocido como William el conquistador, inició la invasión normanda de Inglaterra, con la Batalla. El control franco de Inglaterra durante este periodo ha quedado patente en gran parte del vocabulario formal del Inglés, con bastantes derivados del francés.

En la Antigua Rus se formó un reino con base en Kiev, incorporando tribus Eslavas y Escandinavas. Kiev, que caería bajo el poder Mongol en el siglo 13, se mantenía fuera de la política europea, hasta que Príncipe Volodymyr el Grande se convirtió al cristianismo en 988, influenciado por seguidores de los misioneros san Metodio y san Cirilio, que crearon un sistema de escritura para los pueblos eslavos y tradujeron la biblia a dicho idioma. El cirílico, nombre de dicho idioma, proviene del nombre de Cirilio, aunque realmente fue creado después de su muerte por San Clemente de Ohrid, durante la evangelización de Bulgaria.

El Románico y el Gótico

El Románico y el Gótico, las corrientes artísticas más importantes de la época, fueron más evidentes en la arquitectura de las iglesias y en las ilustraciones de los manuscritos. Las iglesias románicas solían tener un techo plano de madera o una bóveda de cañón rematada por arcos. Esta forma de hacer las techumbres era más efectiva que los techos de madera frente a los incendios, algo bastante importante debido a que los monjes solían encender fuegos dentro de las iglesias en determinadas celebraciones. Las iglesias románicas solían tener techos más bajos que las góticas y usaban muchas menos cristaleras y, debido a ambas características no necesitaban de gran cantidad de contrafuertes suspendidos, como las góticas. El nombre de románico proviene del intento de imitar la gran basílica imperial de Roma, lo que se evidencia en las columnas interiores, anchas y estriadas.

Las iglesias góticas, que predominaron en los pueblos del norte y oeste de Europa, se construyeron más altas que sus contrapartidas románicas e incluyeron un mayor número de cristaleras, que se habían vuelto bastante populares en la construcción de iglesias. Ambos aspectos, mayor altura y mayor presencia de cristaleras, condujeron al amplio uso de contrafuertes suspendidos, que eran usados para sostener el peso de los edificios lateralmente, reduciendo el excesivo peso del cristal. Otro aspecto de la arquitectura gótica es el hecho de que las columnas en el interior de las naves se volvieron mucho más pequeñas. Las iglesias góticas usaban igualmente bóvedas de cañones, rematadas por arcos de medio punto.

Los manuscritos ricamente ilustrados fueron otra expresión artísticas propia de la época. Los manuscritos solían ser transcripciones de la biblia, que eran escritos y adornados con dibujos conocidos como miniaturas en los scriptoria de los monasterios. La decoración de los pergaminos, de temática religiosa, tenían a veces influencias culturales propias de la región

La poesía y la música se perpetuó gracias a un grupo de músico viajeros conocidos como trovadores. Estos trovadores igualmente llevaban noticias a través de Europa mientras viajaban y contaban canciones e historias. Algunas de las más famosas historias fueron la canción de Roland, que contaba el ataque a la retaguardia del ejército de Carlomagno a manos del ejército vasco, mientras el rey guiaba a sus hombres fuera de la península ibérica, o Beowulf, que contaba la historia de una gigantesca bestia que mantuvo aterrorizada a un pequeño pueblo alemán.

El poder papal en la Edad Media

El papado fue la institución con mayor poder en la Europa medieval y, por lo tanto, los distintos Papas fueron los hombres más poderosos e influyentes de la época. El poder Papal era instituido por elección y se mantenía de por vida (al igual que en la actualidad). Muchos Papas trataron de aumentar su poder usando todos los recursos a su disposición. Las Cruzadas, una campaña militar en la que los ejércitos cristianos europeos lucharon por detener la expansión islámica en Tierra Santa, fue un intento patente del intento papal de crear un ejército. Las cruzadas eran convocadas por los Papas y a ellas se unían ejércitos de todas las nacionalidades buscando la gloria eterna y el perdón de los pecados.

Los Papas también trataron de hacerse con el control político de Europa. Presionaron a muchos reyes, poniendo a obispos en posiciones de importancia seglar. En respuestas, muchos reyes eligieron a obispos, minando el control religioso del papado, en un proceso conocido como investidura. El emperador Enrique IV vendió muchos obispados e incluso intentó disponer del Papa Gregorio VII. En respuesta, el Papa excomulgó al emperador y absolvió a sus vasallos de sus obligaciones con respecto a él. Enrique intentó mantener el reino unido, pero no pudo hacer frente a la población, que estaba aterrada ante la posibilidad de perder sus almas, con lo que tuvo que viajar al monasterio de Canossa, en los Alpes, a pedir la absorción del Papa. Estuvo durante tres días en el exterior de los muros del monasterio, descalzo en la nieve, hasta que Gregorio VII le concedió la absolución.

Durante años el Papa y el Sagrado Emperador de Roma lucharon entre ellos, hasta que el Papa Calixto II y el emperador Enrique V firmaron el Concordato de Worms. Este redujo la autoridad del Papa respecto a la investidura de nuevos obispos a las posiciones religiosas y al emperador a las posiciones seglares. Con este Concordato de Worms acabó el periodo conocido como La controversia de las Investiduras.

Los movimientos intelectuales religiosos se produjeron alrededor de las ordenes monacales. Muchos monasterios se fueron fundando a lo largo de toda Europa, y nuevas órdenes aparecieron, siguiendo distintos puntos de vista religiosos. San Benedictino fue el primero en crear una regla mediante la cual debían regirse lo monjes. La regla especificaba, por ejemplo, las distintas horas a las que debían realizarse los rezos. Algunos historiadores indican que esta regla llevó al desarrollo del reloj mecánico, que surgió aproximadamente en las fechas en las que se celebró el Cuarto Concilio de Letrán (1215-16, Roma). En este concilio, se establecieron reglas de rezos unificadas para el conjunto de las órdenes monacales, basadas en las usadas por los Cistercenses, aunque se permitía adaptar dichas reglas a las distintas costumbres regionales. Además se condenaron a determinados grupos religiosos que se apartaban demasiado de la ortodoxia católica, como los cátaros.

Los monjes no solo dirigieron los movimientos intelectuales, sino que también ayudaron a las ciudades ofreciendo comida y servicio a aquellas que lo necesitaron.

La sociedad de la Edad Media

Durante la edad media, los oficios artesanales, como la arquitectura o la sastrería, estaban dominados por los Gremios, instituciones que controlaban quién podía ejercer una profesión, controlando el aprendizaje de la misma a través de un sistema de pertenencia vertical. En cuanto a los estudios en las primeras universidades, como las de Salamanca, París y Bolonia, se centraban en la llamada Escolástica, una educación filosofó-religiosa centrada en el estudio de la Biblia y las enseñanzas de Aristóteles.

Las ciudades empezaron a tomar forma como el lugar donde se reunían las tiendas, los gremios y el comercio. Debido a la importancia del comercio para el desarrollo de las ciudades, las ciudades medievales más importantes solían ser puertos. Empezaron a surgir también los primeros bancos, mediante el uso de las llamadas letras de cambio, equivalentes a los modernos cheques y un capitalismo primigenio. Europa volvió a recuperar las rutas comerciales con China y Oriente Próximo, siendo la mas importante de ellas la ruta de la Seda. Fue un periodo de exploración, en el cual la mayoría de los países trataban de establecer las mejores rutas comerciales con Oriente.

También se hicieron avances en el campo de la agricultura. El arado romano se sustituyó por una arado en forma de peine de metal movido por animales de tiro. También se introdujo la rotación de los cultivos, en la que se dejaban determinados terrenos sin cultivar para permitir descansar la tierra y que esta pudiera recuperar nutrientes. La sociedad se basaba en el sistema feudal, de fuerte estructura piramidal, en la que el Señor feudal gobernaba sobre un territorio más o menos extenso. Sus vasallos se encargaban del cultivo de la tierra y cambiaban el grano por la protección del señor, que les permitía refugiarse en su castillo en caso de guerra. Además el señor les permitía acceso al almacenamiento del grano, al molino y a los hornos donde los vasallos cocían el pan. De todas formas, el grano medieval era grueso, resultando un pan áspero y no muy fácil de masticar. El cereal se usaba también para la fabricación de cerveza, que era la principal bebida en el norte de Europa. Por contra, en el sur europeo, la bebida más consumido fue el vino.