Educación democrática/LA EDUCACIÓN DEMOCRÁTICA Y LA TEORÍA DEMOCRÁTICA

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¿Cómo encaja en el ideal de la educación en una teoría democrática? Si mi manera de entender las cosas es correcta, el interés que sentimos por la educación democrática es un elemento fundamental que determina el compromiso que tenemos con la democracia. A menudo se dice que el ideal de la democracia es la autodeterminación colectiva. Pero, ¿s que hay un "ser colectivo" que deba ser determinado? ¿Es que no se trata de una seria de seres individuales que deben encontrar una forma que sea justa para compartir los beneficos que les puede encontrar una forma que sea justa para compartir los beneficios que les puede proporcionar una sociedad? Sería peligroso asumir (como acusan los críticos a menudo) que el estado democrático respresenta el "ser colectivo" de una sociedad y que sus políticas, a su vez, definen cuales son los mejores intereses de sus miembros individuales.

Sin embargo, no necesitamos emplear su supuesto de tipo metafísico para defender un ideal que está estrechamente relacionado con el ideal de la autodeterminación colectiva- un ideal que contempla a los ciudadanos partipando conjuntamente para determinar mediante las deliberaciones de la forma futura de su sociedad. Si la sociedad democrática es un "ser" que determinan los cuidadanos, no es por ellos un ser que determina lo que es mejor para ellos.

Todavía no contamos con criterios independientes que nos sirven para definir lo que es mejor para los individuos y razones para pensar que los a individuos, y no las colectividades, son generalmente los que mejor pueden evaluar cuáles son sus intereses y qué es lo mejor para ellos. Para evitar las connotaciones metafísicas engañosas que podría tener el concepto de la autodeterminación colectiva sería mejor que tratáramos de entender el ideal democrático como la reproducción social conciente, el mismo ideal que guía la educación democrática.

La convergencia de los ideales democráticos no es una concidencia.La educación democrática proporciona las bases sobra las que cualquier sociedad democrática puede asegurar las libertades civiles y políticas de sus ciudadanos adultos sin que se arriesgue en forma importante su bienestar o sobrevivencia. Si no se contara con una eduación democrática quizá valdría la pena tomar en cuenta ese riesgo con el fin de respetar las preferencias que tienen los cuidadanos, pero, losargumentos que se esgrimen en favor de la libertad política y civil y en contra del paternalismo resultan mas débiles en un asociedad en la que no se ha permitido que sus ciudadanos reciban una educación adecuada. Por consiguiente, para que la democracia tenga una fuerza moral más completa se depende de la educacipon democrática. Sin embargo, la dependencia es reciproca. Si no estuvieramos ya comprometidos con los principios democráticos, el ideal que tendríamos sobre la educación podría tomar una forma característica muy diferente, quizá vinculadas a la forma de educación que se practicó ´por más de tres siglos en la China Imperial, en donde un estado centralizado sostenía las escuelas y diseñaba sistemas aparentemente muy completos y sumamente complejos de examinación que determinaban el acceso a todos los puestos públicos, en el momento en que funcionó mejor, el sistema educativo chino permitió que se diera movilidad social considerable. Los hijos de los funcionarios ricos y bien educados que no aprobaban los exámenes perdían la elevada posición social que habían recibido de sus padres. Por su parte, los hijos de los campesinos escalaban por la "escalera del éxito" académico y podían llegar a ser ricos y altamente apreciados por la socieda. El sistema educativo chino servía, como el "mito académico de Alger". Ese tipo de sistema educativo podría ser criticado en forma devastadora en nuestra sociedad, pero no porque se piense o se considere que el mito distorscione la realidad social tanto como lo hizo la versión original de la historia de Alger.La crítica más despiadada que se podría hacer a este sistema se deriva de un estado centralizado, no democrático, usurpa un control que deben ejercer por derecho los ciudadanos sonre las decisiones que tienen en relación con la forma en que se debe moelar el carácter y la conciencia de los futuros ciudadanos cuanto están fuera de casa. De esta manera, la soberanía democrpatica que se ejerce sobre la educación es tanto una consecuencia, como un reflejo de nuestro compromiso político fundamental.

Las familias no pertencen a los ciudadanos, sin embargo, afectan profundamente la educación democrpatica, y, a menudo lo hacen en una forma adversa como por ejemplo, cuando los padres predisponen a sus hijos a la violencia, o no ser tolerantes con las creencias religiosas de los demás, cuando se les inculcan un fanatismo racial, el sexismo y otros valores que no son democrpaticos. dado lo mucho que valoramos la intimidad de la vida familiar y, dado que la regulacion del comportamiento de los padres interferirían con esa intimidadn en una cierta forma que seultaría represiva, el ideal de la educación democrpatica no permite que se regule políticamente la vida interna familiar. Por lo consiguiente, la autoridad de los padreslimita la soberanía democrática que se puede ejercer sobre la educación, aún cuando no en una forma tan absoluta como argumentan los que abogan por el estado de las familias.

El respeto que se debe tener por la intimidad de la familia es congruente con la autorizaciópn de políticas democrpaticas que faciliten que se den cambios en la estructura de las mismas. El subsidio que se da para la atención y cuidado diario de los hijos y la flexibilidad en los horarios de trabajo para los padres que trabajan son ejemplos de este tipo de políticas. Al fomentar que se den relaciones más igualitarias entre los miembros de las familias, estas políticas probablemente conduzcan a que se de una educación democrática dentro de la familia. En la medida en que los papeles desiguales que se observan en la familia predispongan a las mujeres a adoptar una actitud pasiva o a condescender con los hombres, el ideal de la educación democrática recomendará que se adopten políticas que fomenten la igualdad de los sexos, aún cuando no estpe permitido que se interfiera políticamente en una forma directa para crear familias más igualitarias. De esta manera, el ideal democrático puede platear exigencias desde un punto de vista moral, aún cuando no tenga autoridad política para ponerlas en práctica. Lejos de tratar a la familia como su fuera un asilo en un mundo despiadado, el ideal de la educación democrpatica somete a la familia al escrutinio moral pero no a la represión política. Si bien la educación política es uno de los objetivos fundamentales que tiene la educación pública, esta educacion se verá limitada por la autoridad educativa que tienen los padres.

Kant argumentaba que "la posibilidad de que exista una teoría de la educación es un ideal glorioso, y no importa mucho si no somos capaces de darnos cuenta de ello de inmediato". Kant argumentaba que "la posibilidad que existia una teoría de la educación es un ideal glorioso, y no importaba mucho si no somos capaces de darnos cuenta de ello de inmediato". Kant también asvertía que "no debemos considerar esta idea com una quimera; ni desacreditarla como si fuera un bello sueño, a pesar de las dificultades que se interponen para que se pueda realizar". Es más factovle que los filósofos se muestrn más receptivos para aceptar la advertencia de Kant que las personas que están encargadas de elaborar las políticas. sin embargo, podemos darnos a nosotros mismos una advertencia paralela: no debemos considerar la educación como un ámbito que idealmente debe mantenerse separado por la agitación que caracteriza a la política democrpatica. Si hacemos caso a esta advertencia quizá podamos desarrollar una teoría que no sea rimbombante sobre la educación democrática, pero que probablemente este mejor fundamentada.