Como nos llegó la Biblia/El Nuevo Testamento

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Introducción[editar]

  • El Nuevo Testamento fue escrito casi todo en griego, el griego koiné, (pronunciado kiné), un griego distinto de cómo se habla hoy entre los parlantes de griego.
  • Fueron cartas y documentos escritos para animar y fortalecer a la iglesia cristiana primitiva.
  • Los escritos fueron prácticos en naturaleza y diseñados para cubrir las necesidades presentes en cada congregación donde se enviaba al principio.
  • Fueron escritos probablemente entre los años 40 y 95 d.C.

Nótese que, tal vez fue algo sencillo y limpio para nosotros la transferencia y selección de Escrituras del Antiguo Testamento, pero fue un poco más complicado el proceso para el Nuevo.

La Biblia de Jesús y la Iglesia Primitiva[editar]

Cuando Jesús hablaba de “Las Escrituras”, no hablaba de los escritos de Pablo ni de ningún libro de nuestro Nuevo Testamento (que en su momento no existían); Él hablaba de las Escrituras ya conocidas por su auditorio, el pueblo judío, es decir el Tanaj (la Torá, los Profetas y los Escritos judíos, como los Salmos).

Por varios años fue igual en las iglesias cristianas – al hablar de “las Escrituras” quería decir la Biblia de los judíos a su alrededor –. Las cartas y evangelios en su origen eran una colección de predicaciones y testimonios. Con el paso del tiempo la Iglesia cristiana canonizó dichos escritos, aceptándolos como igualmente inspirados por Dios.

Cómo se escribieron y se distribuyeron los libros[editar]

Los libros que actualmente constituyen el Nuevo Testamento, no bajaron del cielo en una caja dorada. Se trata de la colección de sermones de los primeros seguidores de Jesús, que en su origen eran totalmente judíos.

Los libros fueron distribuidos en gran parte localmente al principio. Un apóstol escribía un mensaje para una congregación que no podía visitar personalmente, y les mandaba aquella carta con un ayudante.

El resultado fue que no todos los libros se conocían en todas las iglesias en cada ciudad. Además, la congregación de cada ciudad tenía una lista distinta de libros canónicos. Las listas eran más o menos parecidas, pero no iguales. En cada iglesia era más fácil aceptar a los libros que habían recibido directamente del autor, que los que se andaban pasando después.

Los judíos ebionitas creían en Jesús, pero no aceptaban los escritos de Pablo. Básicamente lo que conocían era mediante tradición oral.

Marción el hereje (un gnóstico y consumado antisemita) rechazó el TaNaJ (para él llamado Antiguo Testamento) y se creó su propio canon Bíblico, que constaba de diez de las cartas de Pablo, el evangelio de Lucas y el libro de su autoría llamado Antítesis (año 140 e.c).

En el año 170 e.c. Taciano compuso el Diatesarón (una armonía de los 4 evangelios) en arameo. Ésta obra hace constar que desde fechas muy tempranas sólo 4 evangelios eran considerados válidos y originales, mientras que los demás se consideraban obras espúreas de los gnósticos. Orígenes de Alejandría llegó a decir: "La Iglesia tiene 4 evangelios, los herejes muchísimos" (245 e.c.).

¿Cuáles eran los Libros Inspirados?[editar]

Entre los libros realmente escritos por apóstoles y líderes confiables de la iglesia, andaban libros falsos y heréticos que los falsos maestros y otros enemigos de la iglesia habían escrito para avanzar sus enseñanzas y hacer daño a las iglesias. Entonces, los cristianos tuvieron que estar a la guardia para defenderse en contra de falsa enseñanza y falsos libros. A veces no estaban seguros los líderes de una u otra iglesia de la autenticidad de algunos de los libros ahora incluidos en nuestro Nuevo Testamento, y en otras ocasiones algunos incluyeron otros escritos que nosotros no tenemos en nuestras Biblias.

Un libro que fue aceptado en muchos lugares como Escritura se llama El Pastor de Hermas. Es un libro tipo novela cristiana, que tiene valor espiritual y doctrina, pero que fue escrito un poco después de los tiempos de los apóstoles y por eso y algunas otras razones al fin no fue aceptado al nivel de Escritura. También varios cristianos aceptaban varios de los libros Deuterocanónicos como Escritura.

¿Por qué formar un Canon?[editar]

Algo parecido de cómo los judíos definieron un canon para defenderse contra la secta herética que era para ellos los cristianos, los cristianos mismos declararon su primer canon como defensa en contra de falsos maestros.

Un hombre que había sido miembro de la iglesia, e hijo de líderes en la iglesia, empezó a atacar a varios de los libros que se usaban en las reuniones. Él, Marcion, hizo un canon propio que tenía casi solamente las cartas de Pablo y el evangelio de Lucas, nada más. Fue expulsado de la iglesia y condenado por sus herejías y empezó su propia iglesia como competencia.

El Primer Canon[editar]

Los líderes cristianos hicieron una lista entonces de los libros reconocidos por la iglesia como Escritura Inspirada. La lista fue casi igual que la lista que usamos hoy, menos unos libros que ellos dudaron, como la Segunda Epístola de Pedro. Eso fue el primer intento de hacer un canon, aunque no todos estuvieron de acuerdo con su contenido.

Con el tiempo unos reconocieron tres niveles de escritos neo-testamentarios usados en la iglesia: 1. Libros NO controversiales, que todos estuvieron de acuerdo de su veracidad; 2. Libros controversiales, que unos veían como Escritura y otros no; y 3. Libros heréticos, que eran vistos claramente como ataques malignos contra la sana enseñanza de Dios.

¿Cómo se decidió qué libros incluir?[editar]

No fue Pedro, ni ningún apóstol, quien decidió, porque ya habían muerto hace tiempo cuando la iglesia tomó la decisión final de ¿cuáles libros incluir en el canon? Fue una decisión tomada por un concilio unos siglos después de Cristo, decisión respaldada por la tradición oral de las diferentes iglesias.

Con la mayoría de los libros no fue nada complicado, porque estaban en la lista de los libros no-controversiales, para incluir, o en la lista de libros heréticas, que nunca se iban a incluir. Eran los libros controversiales que causaban problemas, los libros que tal vez eran auténticas pero no estaban seguros si sí o no.

Usaron varios puntos clave para decidir sobre cada libro y si incluirlo o no.

  • Si fue escrito por un apóstol o alguien muy cerca a un apóstol.
  • El libro vino del tiempo de los apóstoles y la iglesia más primitiva.
  • Contuvo solamente enseñanzas de sana doctrina que estaba de acuerdo con las creencias impartidas por los apóstoles (y que no contradijeran los libros Canónicos).
  • La mayoría de las iglesias lo veían como Escritura inspirada por Dios.
  • El libro mismo se declaraba inspirado por Dios.

Los libros que casi no fueron incluidos al fin fueron:

  • 2 Pedro: estilo muy distinto que 1 Pedro (tal vez por falta de ayuda de un escriba, véase 1P5:12).
  • Judas: por citar a un libro fuera del canon del AT.
  • Las cartas pastorales de Pablo: por tener un tono diferente que sus demás cartas.
  • Santiago: por ser principalmente al interés de judíos y no a los griegos, y por una supuesta contradicción con las ideas de gracia de Pablo.
  • 2 y 3 Juan: por ser muy cortos y no a interés universal, enfocados en asuntos muy personales.

Pero al fin, los pros superaron las contras en cada uno de los ejemplos anteriores, y en manos de la iglesia el Nuevo Testamento tomó la forma que tiene hoy.

El Copiado, los Códices y las Primeras Distribuciones[editar]

Como las Escrituras hebreas, las escrituras cristianas fueron copiadas a mano. Pero, desafortunadamente, no se hizo con tanto cuidado como lo hicieron los judíos. Escribían rápidamente y con errores, y a veces intentaban “corregir” cosas que creían estar equivocadas en los manuscritos más antiguos. Por eso surgieron “variantes”, o versiones diferentes de las mismas Escrituras. Eso creó algunas problemas que tratamos en el capítulo siguiente, ¿Qué tenemos hoy?.

La forma que tomaban los escritos de aquel tiempo eran colecciones de hojas más o menos parecidas a los libros de hoy, y se llamaban códices. Las hojas eran hechas de piel o de papel y se juntaban en unidades portátiles. La necesidad de distribuir los textos fue un paso importante en el desarrollo de la forma del libro que tenemos hoy.

Al principio, unos juntaron unas cartas y las distribuían como una unidad. El primer ejemplo que tenemos de eso era el códice de las cartas de Pablo, que se distribuían todas juntas desde temprana edad. Eventualmente, copias del Nuevo Testamento completos o semi-completos fueron hechas para distribución.

Costaba mucho trabajo escribir toda una carta a mano, y eran pocos los discípulos que tenían su propia copia de las escrituras. Regularmente todos compartían una o unas pocas copias en la casa de los líderes o el lugar de encuentro, como los judíos habían hecho con las copias de sus escrituras guardadas en el Templo o en las sinagogas.

Las Traducciones Antiguas[editar]

Muy temprano, los misioneros cristianos llegaron a pueblos de gente que no hablaban el griego. Así surgió la necesidad de traducir las Escrituras neo-testamentarios a otros idiomas. Eso es muy afortuno para nosotros, porque son un tipo copia de respaldo de ediciones muy antiguas de los originales libros griegos. Podemos comparar las traducciones sobrevivientes de los libros del NT con las copias posteriores de los mismos libros en el griego, y comprobar si cambió el texto o no. Principalmente entre aquellas traducciones está el siríaco antiguo.

La Vulgata[editar]

La otra traducción antigua importante para nuestro estudio es la Vulgata Latina. Poco a poco las gentes con poblaciones cristianas dejaban de usar el griego y le reemplazaron con el latín. Para cubrir la necesidad por copias de las Escrituras en latín, varios hermanos que hablaban los dos idiomas hicieron traducciones caseras de partes de la Biblia. Pero eventualmente los líderes de la iglesia decidieron hacer una traducción completa al latín, y le llamaron la Vulgata, o la “Versión Común”. La Vulgata incluía el Nuevo Testamento, el Antiguo, y los libros Deuterocanónicos.

Por mucho tiempo la Iglesia Católica usaba la Vulgata como su versión oficial, y cuando siglos después empezó a hacer nuevas traducciones, usó como fuente aquel texto. Eso no fue bueno en términos de hacer buenas traducciones, porque al traducir de una traducción se empiezan a perder detalles y no se entiende tan claramente como una traducción directa del original. La mayoría de las traducciones modernas ya no siguen usando la Vulgata Latina como fuente principal, usan mejor los textos griegos y hebreos. La crítica que hacen algunos de que “la Biblia ha sufrido muchos cambios a lo largo de los años” puede ser basada en esa práctica que tuvo la Iglesia de no usar las fuentes originales al hacer nuevas traducciones, pero como vemos, para las traducciones que tenemos hoy en día, ya no se practica.

Resumen[editar]

  • Jesús y la iglesia primitiva usaban la Biblia hebrea (traducida al griego)
  • Los apóstoles empezaron a escribir algunas nuevas Escrituras
  • La mayoría de los libros del NT fueron distribuidos localmente al principio.
  • No todas las iglesias tenían acceso a los mismos libros.
  • No todas las iglesias aceptaban los mismos libros como Escritura.
  • El primer canon se formó como defensa contra las herejías.
  • Fue un proceso llegar al canon final.
  • El copiado de los libros no fue tan cuidado por los cristianos como había sido por los judíos.
  • Antiguas traducciones nos ayudan a comprobar que no han cambiado las enseñanzas del NT.
  • Se escribían las Escrituras en “libros” llamados códices.
  • Eran pocas y valoradas las copias de Escritura que habían.
  • La Vulgata era la traducción más importante de la Iglesia Católica.
  • Las mejores traducciones se basan en los textos originales, no en otra traducción.